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Retrato

Retrato
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Concepto:Expresión plástica de una persona a imitación de la misma, ocurre en la pintura, la escultura y la fotografía. En un retrato predomina fundamentalmente la cara de la persona y su expresión, aunque puede abarcar el resto del cuerpo. Se pretende mostrar la semejanza, personalidad e incluso el estado de ánimo de la persona. Por esta razón, en fotografía un retrato no es generalmente una simple foto, sino una imagen compuesta de la persona

Retrato. Del latín retractu es una pintura o efigie principalmente de una persona.

En el arte, un retrato es la representación de la figura humana, principalmente el rostro, de manera tridimensional, cuando es una escultura, o en dos dimensiones, si es dibujo, pintura o fotografía.

En el retrato predomina la cara y su expresión, muestran la semejanza, personalidad e incluso el estado de ánimo de la persona. En fotografía un retrato no es generalmente una simple foto, sino una imagen compuesta de la persona en una posición quieta.

En el transcurso de la historia del arte, los retratos se han realizado, desde los egipcios hasta nuestros días; utilizando todas las técnicas y materiales al alcance de los artistas, llevados a cabo en todas las tendencias y han evolucionado en el tiempo.

Historia del retrato

El retrato como expresión artística aparece en el siglo V antes de Cristo sobre las monedas de los reyes persas. El uso se expandió sobre todo desde la muerte de Alejandro Magno. Alcanzó un desarrollo considerable durante la época romana.

Los primeros retratos de la historia fueron esculturas. Los cráneos humanos encontrados en Jericó, donde los rasgos se recrean con yeso y los ojos con conchitas, manifiestan la voluntad de reconstruir la persona del difunto.

En el Antiguo Egipto aparece un tipo de retrato con algunos acentos de diferenciación fisonómica debida al particular procedimiento de los escultores de elaborar a partir de máscaras en yeso modeladas con relieve en creta con los rasgos de personas fallecidas.

En el Imperio Nuevo, posterior a la reforma religiosa de Amenofis IV, se produjeron en Egipto auténticos retratos fisonómicos, con acentos sicológicos, como los numerosos retratos de Akenatón y Nefertiti.

Durante la tardía dinastía saíta (663-525 a. C.) se produce una nueva vuelta al retrato verídico, pero es una adecuación fisonómica superficial, ligada más al virtuosismo técnico que a la presencia de valores que expresar.

Después de la conquista griega el retrato egipcio perdió las características propias para entrar en la corriente helenística.

En Mesopotamia, hasta la época sumeria hay una producción genérica de retratos intencionales que sólo pueden ser identificados por el nombre impreso, en los que se distinguen algunos atributos de una clase de individuo, parecidos a los egipcios pero dotados de mayor libertad ideológica que caracterizaba a la sociedad de la época.

Entre las mejores obras que han sobrevivido se encuentran algunos retratos de soberanos, impregnados de un esquematismo que pretendía evidenciar ante todo la majestad del soberano y su refinamiento, como es el de Hammurabi (1728 - 1686 a. C.) de la que queda su cabeza en el Louvre, en bulto redondo, caracterizada por una excepcional plasticidad del rostro, con las mejillas hinchadas, la boca pequeña y otros elementos que revelan una intención fisonómica.

Retratística griega

La creación de un auténtico retrato fisonómico es obra de la civilización griega. El retrato griego tiene como punto de partida el ámbito religioso, pero a diferencia de las civilizaciones orientales, los griegos no tenían intermediarios con la divinidad, sino una relación directa y humana.

Las primeras estatuas humanas como el kouros y la kore sirvieron para representar a los oferentes de un santuario o a un difunto sobre su tumba de manera impersonal, simbólica. En las inscripciones emergió progresivamente el concepto de representación individual como obra de arte: de los nombres de las personas que representan o de sus palabras en primera persona, se pasó a añadir los nombres de los escultores.

El verdadero retrato fisonómico se ubica a mediados del siglo IV a. C., aunque no se ha podido determinar cuál es el más antiguo, si un herma (pedestal de piedra que sostiene un busto) de Temístocles que ha llegado a través de una copia realizada hacia el 480 - 460 a. C., o la imagen de Pausanias rey de Esparta (464 - 460 a. C.).

Las cambiantes condiciones sociales y culturales y la influencia de la personalidad de Lisipo hicieron que en la época helenística desapareciera el retrato fisonómico y se llegase a representaciones fieles de los rasgos somáticos y del contenido espiritual de los individuos.

Entre los siglos II y I a. C. se desarrolló ampliamente el retrato fisonómico, no reservado sólo a soberanos y hombres destacados, sino también a simples particulares. Se difundieron el retrato honorífico y el funerario.

Durante la Edad Media, los intereses de las representaciones hicieron desaparecer nuevamente el arte del retrato. La mentalidad cristiana tendía a negar la importancia de la individualidad de las personas, prefiriendo el símbolo, por lo que se daba el retrato tipológico. No fue hasta la Baja Edad Media, que reapareció en la escena europea una especie de burguesía con rasgos humanísticos y racionales que permite la producción de retratos.

Retrato fisonómico

El más antiguo retrato fisonómico realista de un personaje viviente tras la época clásica fue el Retrato de Carlos I de Anjou, de Arnolfo di Cambio (1277). Los retratos realistas reaparecieron en Borgoña y Francia.

El Renacimiento, fue un punto significativo en la evolución del arte del retrato por el renovado interés hacia el mundo natural, el hombre y la expresión clásica del arte romano. El retrato tuvo así una importante función social, tanto esculpido, a través de bustos o cabezas, como pintado. Tuvo notable difusión el retrato de busto hasta las espaldas, sobre todo en Florencia (Mino da Fiesole, Andrea del Verrocchio) y en Nápoles (Francesco Laurana).

El retrato pictórico

En la Edad Media, como ocurre con la escultura, no hubo auténticos retratos hasta el surgimiento de una cierta clase burguesa. El más antiguo retrato fisonómico de la Edad Media se cree que fue el retablo de San Luis de Tolosa que corona al hermano Roberto de Anjou, de Simone Martini (1317).

El Renacimiento supuso una renovación del retrato pintado, renaciendo en este período el retrato privado como tema independiente. Los retratos sobre medallas o medallones se hicieron populares recuperando modelos antiguos desde principios del siglo XIV, como los de Pisanello.

En esta época casi todos los grandes maestros se dedicaron al retrato: Piero della Francesca, Antonello da Messina, Sandro Botticelli, Leonardo da Vinci, Ticiano, Rafael, entre otros, con la notable excepción de Miguel Ángel que no reprodujo efigies realistas de personajes, salvo, quizá, y con intenciones denigratorias, en el Juicio Final. En Occidente uno de los retratos más famosos es La Gioconda de Leonardo da Vinci, a la que se ha identificado como Lisa Gherardini. En él se alcanzó un extraordinario efecto sicológico, como en las mejores obras de Ticiano.

Autorretrato

Autorretrato miniatura más antiguo conocido
Autorretrato de Rembrant

Durante el renacimiento se difunde la práctica del autorretrato, primero como elemento en un cuadro de grupo, luego como sujeto independiente desde la segunda mitad del siglo XVI.

El autorretrato en miniatura más antiguo que se tenga constancia es el de Nicholas Hilliard de 1575, aunque no fue el primero que creó una imagen de sí mismo. Los primeros autorretratos del arte occidental aparecieron durante el Renacimiento, cuando los artistas pintaban su propia cara entre la muchedumbre, en origen en escenas narrativas. El género del autorretrato fue tomando una importancia creciente después del período clásico.

Durante los períodos barroco y rococó, en los siglos XVII y XVIII, los retratos adquirieron gran importancia. Dentro de una sociedad cada vez más dominada por la burguesía, las representaciones de individuos lujosamente vestidos al lado de símbolos de pujanza y de riqueza temporal contribuyeron de manera eficaz a la afirmación de su autoridad.

Tipos de retrato

Plano entero

También conocido como Plano Figura, encuadra la figura entera del personaje a fotografiar, desde los pies a la cabeza.

Tres cuartos o Plano americano

Denominado 3/4 (tres cuartos) o plano medio largo, recorta la figura por la rodilla aproximadamente. Es ideal para encuadrar en la fotografía a varias personas interactuando.

Plano medio

Recorta el cuerpo en la fotografía a la altura de la cintura. Es la distancia adecuada para mostrar la realidad entre dos sujetos, como en el caso de las entrevistas.

Busto o Plano medio corto

Capta el cuerpo desde la cabeza hasta la mitad del pecho. Este plano nos permite aislar en la fotografía una sola figura dentro de un recuadro, descontextualizándola de su entorno para concentrar en ella la máxima atención.

Primer plano

Recoge el rostro y los hombros. Este tipo de plano, al igual que el Plano detalle y el primerísimo primer plano, se corresponde con una distancia íntima, ya que sirve para mostrar confidencia e intimidad respecto al personaje.

Primerísimo primer plano

Capta el rostro desde la base del mentón hasta la punta de su cabeza. También dota de gran significado a la imagen.

Plano detalle

Recoge una pequeña parte de un cuerpo u objeto. En esta parte se concentra la máxima capacidad expresiva, y los gestos se intensifican por la distancia tan mínima entre cámara y sujeto/objeto. Sirve para enfatizar algún elemento de esa realidad.

Fuentes