Templo de Osiris en Abidos

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Templo de Osiris
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Obra Arquitectónica  |  (Templo)
Egipto 208.jpg
Descripción
Tipo:Templo
Localización:Abidos, Bandera de Egipto Egipto

Templo de Osiris. El templo, situado en Kom el-Sultan, estuvo inicialmente dedicado al dios chacal local Jenti-Amentiu y más tarde a Osiris (desde la XII dinastía). En la zona se han descubierto restos de muchos templos, el primero de ellos de época tinita. El último pertenece a la dinastía XVIII y en él participaron Amenhotep I, Tutmosis III y Amenhotep III, aunque posteriormente se hicieron sucesivos añadidos. Actualmente se encuentra casi totalmente destruido. Estaba construido en ladrillo, con algunos elementos de piedra. El emplazamiento se encuentra rodeado por una muralla de adobe perteneciente a la dinastía XXX.

Historia

Este templo se encuentra ubicado en la zona de Kom el-Sultan y está practicamente acompañado tanto del templo de Seti I como del templo de Ramsés II; en cuanto a su antigüedad el templo data en los registros desde la Dinastía I, lo cual se estima de acuerdo a diversos yacimientos y restos encontrados en el lugar y que identifican a dicha época. Por largo tiempo el templo de Osiris funcionó como una deidad funeraria, pero esto solo hasta la época Grecorromana. Muchos reyes dejaron su presencia marcada en este templo, los mismos que pertenecieron al Reino Medio como al Imperio Nuevo, pudiendo mencionar a Amenhotep I, Amenhopet III y Tutmosis III, éste último hijo ilegítimo de Tutmosis I, quien tuvo que gobernar a lado de la reina Hapshepsut incluso hasta después de la muerte de la reina. En el templo es donde se realizaba una peregrinación de adoración para el dios Osiris, la cual terminaba en la tumba dedicada a dicho dios con la entrega de determinadas ofrendas como parte del ritual.

Ubicación

El Templo de Osiris se encuentra en la localidad de Abidos, en la zona llamada Kom el-Sultan, a menos de un kilometro del Templo de Seti I del Templo de Ramsés II. Es un antiguo santuario que inicialmente estuvo dedicado al dios Jenti-Amentiu aunque a partir de la dinastía XII es dedicado al dios Osiris.

Construcción

El centro de la antigua ciudad amurallada es el montículo llamado Kom el-Sultán. La característica más importante debió ser el templo, dedicado primero a Khentamentiu y desde la dinastía XII a Osiris. El templo se construyó en ladrillo, con sólo algunos elementos en piedra como las jambas y los dinteles de las puertas. Ello explica que algunos restos sean de comienzos de la dinastía I; como el fragmento de un vaso del faraón Aha, y de numerosas figurillas de hombres, animales y reptiles en piedra y cerámica. A partir de Jufu, de la dinastía IV (una estatuilla de marfil, que en el único retrato que de él se conserva), se han encontrado testimonios de casi todos los faraones del Reino Antiguo hasta Pepi II. En el Reino Medio, Nebhepetre Mentuhotep probablemente añadió al templo existente una pequeña capilla, y a partir de entonces existen testimonios de muchos faraones hasta bien entrada la dinastía XVII. Entre los pertenecientes a la dinastía XVIII llevaron a cabo obras de reconstrucción Amenhotep I, Tutmosis III y Amenhotep III, estando representados los principales ramésidas, y sobre todo Ramsés II, por un templo completo que se encuentra en las cercanías, mientras que en el Período Tardío destacan Apries, Amasis y Nectanebo I. Es probable que el templo continuase funcionando hasta el Período grecorromano. El yacimiento de Kom el-Sultán está rodeado por muros macizos de adobe levantados en la dinastía XXX.

Capilla

La capilla de Osiris conduce a una zona dedicada al culto del dios, que discurre a todo lo ancho del templo y que comprende dos salas y dos series de tres capillas dedicadas a Osiris, Isis y Horus. Su característica más extraña es una estancia con dos pilares, trazada de modo que resulta totalmente inaccesible. La ampliación meridional del templo contiene estancias para el culto de los dioses menfitas Nefertem y Ptah-Sokar, así como una galería en la que hay un magnífico relieve de Seti I y de Ramsés II echando el lazo a un toro y, en el otro lado, una de las pocas listas de los faraones de Egipto, que en aquel lugar servía para el culto de los antepasados regios. La galería conduce a una serie de despensas. Frente a esta ampliación se alza un palacio de ladrillo con despensas y almacenes que probablemente se utilizaban para las visitas del faraón durante las fiestas.

Relieve

Los relieves en las partes interiores del templo son de una finura excepcional. Las zonas exteriores, que incluyen la primera sala hipóstila, fueron completadas por Ramsés II, sobreponiéndolas en muchos casos a la obra de su padre. Detrás del templo de Seti I, y sobre el mismo eje, está un cenotafio propiamente dicho. Tanto en la planta como en la decoración (debida principalmente al faraón Merneptah) se asemeja a una tumba real. A él se llega desde el norte a través de un largo corredor inclinado. Las estancias principales son una sala que imita una isla y otra que recuerda a un sarcófago con un techo astronómico. Los macizos arquitrabes de granito sólo cubren una parte de la sala-isla, quedando abierto el centro. Fue pensada como una recreación de las aguas primordiales -la isla estaba rodeada por el agua del abismo- en cuyo centro se alzaba el montículo primordial sobre el que verosímilmente germinaba una mata de cebada como símbolo de la resurrección del dios Osiris. Ramsés II levantó un pequeño templo al noroeste del de su padre. Este es notable por la excelente conservación del color de sus relieves, que pueden verse a plena luz del sol.

Fuentes