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Textos de los Sarcófagos

Textos de los Sarcófagos
Información sobre la plantilla
Textos sarcofagos.jpg
Fragmento de un ataúd rectangular con inscripciones de los Textos de los Sarcófagos
Nombre original:Libro de proclamar justo al difunto en el Reino de los Muertos
Categoría:Texto funerario
Soporte:Madera
Idioma:Egipcio medio
Origen:Primer Período Intermedio
Lugar:Egipto. Bandera de Egipto

Los Textos de los Sarcófagos son un grupo de fórmulas funerarias escritas por los antiguos egipcios sobre los sarcófagos a partir del Primer Período Intermedio. Se derivan en parte de los primigenios Textos de las Pirámides, aunque contienen nuevo material que se aleja sustancialmente de los primeros, mostrando los deseos y temores cotidianos de la gente común, como muestra de la “democratización de la ultratumba real”, o el fin del acceso exclusivo del rey a la otra vida, puesto que desde ese momento todo egipcio (en un principio solo los nobles) que pudiera pagarse un sarcófago y los rituales funerarios tenía acceso a estos textos.

Surgimiento

Como su nombre moderno sugiere, estos textos que recogen unas 1185 declaraciones, han sido encontrados sobre los sarcófagos fundamentalmente del Reino Medio, aunque también inscrito eventualmente sobre las paredes de las tumbas, estelas funerarias, cofres canópicos, papiros e incluso máscaras mortuorias.

Debido a la limitada superficie de muchos de estos objetos funerarios, muchos de estos hechizos eran comúnmente abreviados, dando lugar a versiones de variada longitud de algunos de ellos, parte de los cuales también serían posteriormente reproducidos en el Libro de los Muertos.

Evolución de los textos funerarios

El origen de los Textos de los Sarcófagos se encuentra en los llamados Textos de las Pirámides, inscripciones jeroglíficas realizadas en las pirámides de faraones de la V a la VIII dinastía, aunque incluyen nuevos pasajes y creencias características del Reino Medio. Desde Unis, y a lo largo de la VI dinastía los faraones acostumbraron a decorar las paredes de sus pirámides con textos. En ese momento la resurrección estaba limitada a la realeza, y posteriormente fue ampliándose a la nobleza, dando lugar a los Textos de los Sarcófagos.

Sarcófago característico del Primer Período Intermedio.

Aunque aparecen por vez primera desde el Primer Período Intermedio, estos textos se desarrollaron fundamentalmente en el Reino Medio, época en la que el pueblo consiguió el derecho a ser enterrado en sarcófagos y emplear los textos antes reservados a la nobleza.

Los escritos, en su mayor parte realizados en jeroglíficos cursivos o hierático, son de inspiración solar y osiríaca, con fórmulas mágicas y textos que ayudan al difunto a protegerse en la otra vida de los animales y peligros que puedan acecharle. El objetivo final es asegurar la inmortalidad del difunto, incluyendo además fórmulas para alimentarlo.

Durante el Imperio Nuevo se produjo una "liberalización" definitiva de los rituales de resurrección. Fue entonces cuando el pueblo pudo acceder a las fórmulas sagradas, siempre que pudiese pagar el proceso de momificación y algún pasaje de recitaciones que le permitiese vencer todos los males que pudieran acecharle en su peligroso viaje por el inframundo. Estos dieron lugar al Libro de los Muertos, una recopilación de fórmulas, ofrendas y rituales que hacían posible la salvación del difunto.

Contenido

En contraste con el reino celestial descrito en los Textos de las Pirámides, los Textos de los Sarcófagos enfatizan la existencia de un reino subterráneo gobernado por Osiris, la Duat. Este nuevo reino es ofrecido a todos los difuntos, a los cuales se los equipara con el propio gran dios al llamárseles “Osiris Nombre del difunto”.

Fragmento del sarcófago de Sepi (dinastía XII). Museo Egipcio de El Cairo.

En estos textos se describe un mundo subterráneo lleno de seres amenazadores y trampas, las cuales deberá sortear el muerto. Precisamente estos textos le permitirían protegerse contra los peligros y de una segunda muerte más terrible que la primera.

Aquí aparece por primera vez la idea del juicio de Osiris, a través de la alusión de la balanza sobre la que todo mortal será juzgado de acuerdo a sus acciones durante su vida, momento central que se describirá en detalle posteriormente en el Libro de los Muertos.

Como estaba dirigido al hombre común, no resulta extraño encontrar los más sublimes ideales y temores humanos, como son tener que realizar trabajos en la otra vida, para lo cual se dedicaban hechizos con el objetivo de evitarle al difunto la realización de esas tareas tan desagradables.

Así también combinaban acciones rituales con la intención de proteger al muerto, y expresiones de aspiración a una bienaventurada existencia tras la muerte, transformaciones y transmigraciones del ba y el aj, etc. Por vez primera se realiza no solo una descripción, sino también un mapeo del mundo de los muertos, así como de las vías para alcanzarlo, esto es los Campos de las Ofrendas (Sejet Hotep), las vías de Restau y la morada de Osiris.

Ejemplos

El encantamiento 1130 contiene un discurso del dios creador heliopolitano Ra:

Yo hice cuatro acciones dentro del portal del horizonte. Yo hice los cuatro vientos para que todo hombre pudiera respirar como su semejante en su momento… Yo hice la gran inundación para que el hombre pobre tuviera derechos sobre ella como el gran hombre… Yo hice a todo hombre como su semejante. Yo no les ordené hacer el mal, (pero) fueron sus corazones los que violaron lo que yo les había dicho… Yo hice que sus corazones cesaran de olvidar el Occidente, para que las ofrendas divinas pudieran ser entregadas a los dioses de los nomos… Yo traje a ser los cuatro dioses de mi sudor, mientras los hombres son las lágrimas de mi ojo.[1]

Es ampliamente conocido el papel del Ojo de Horus o Udyat como amuleto protector, el cual potenciaba la vista y contrarrestaba los efectos del mal de ojo, protegiendo al difunto al poder este incluso convertirse en Udyat con la finalidad de conseguir el poder de inspirar miedo en otros, como en el encantamiento 316:

(Encantamiento) para llegar a ser el Fiero Ojo de Horus. Yo soy el fiero Ojo de Horus, quien marchó terrible, Señora de la Matanza, abrumadora, quien heredó la llama de la luz solar, a quien Ra premió apareciendo en gloria, cuyos hijos Ra-Atum hizo perdurables. Lo que dice Ra sobre ella: Poderoso es el miedo que inspiras, grande es el temor que provocas, poderoso es tu golpe, grande es tu magia sobre los cuerpos de tus enemigos, y aquellos que se burlan han caído sobre sus rostros gracias a ti...[2]

Referencias

  1. Castañeda Reyes, José Carlos. Sociedad antigua y respuesta popular: movimientos sociales en Egipto antiguo. México: Plaza y Valdés, 2003. p 161.
  2. Soria Astroy, Teresa y de la Torre Suárez, Juan. Udyat: El Ojo de Horus. Egiptomanía.com. [En línea] [Citado el: 15 de Febrero de 2011.] http://www.egiptomania.com/mitologia/udyat.htm.

Enlaces externos

Fuentes

  • Castañeda Reyes, José Carlos. Sociedad antigua y respuesta popular: movimientos sociales en Egipto antiguo. México: Plaza y Valdés, 2003.
  • Hornung, Erik. Conceptions of God in Ancient Egypt: The One and The Many. Cornell University Press, 1982.
  • Morenz, Siegfried. Egyptian Religion. Cornell Paperbacks.
  • Pirenne, Jacques. Historia del Antiguo Egipto. Editorial Océano, Barcelona, 2002.
  • Soria Astroy, Teresa y de la Torre Suárez, Juan. Udyat: El Ojo de Horus. Egiptomanía.com. [En línea] [Citado el: 15 de Febrero de 2011.] http://www.egiptomania.com/mitologia/udyat.htm