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Tomás Luis de Victoria

Tomás Luis de Victoria
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Victoriatomasluis.jpg
Compositor y organista español
NombreTomás Luis de Victoria
Nacimiento1548
Ávila, (Castilla la Vieja), Bandera de España España
Fallecimiento27 de julio de 1611
Madrid, Bandera de España España
OcupaciónMaestro de Capilla
PadresFrancisca Suárez de la Concha
Francisco Luis de Victoria

Tomás Luis de Victoria. Compositor y organista español (Maestro de Capilla). Enterrado en la parroquia de San Ginés, en la calle Arenal. Fue organista y maestro en Santa Maria de Montserrat frecuentada por españoles, y más tarde de San Apolinar. Aún no era sacerdote, pero lo fue a los 27 años, y poco después sirvió como capellán de la emperatriz Maria, hermana del rey y viuda de Maximiliano II, hasta que ella se retiró al convento de Las Descalzas Reales de Madrid.

Síntesis biográfica

Nace en Ávila, en 1548. Hijo de Francisca Suárez de la Concha y Francisco Luis de Victoria. En 1558, se convirtió en niño cantor de la catedral de Ávila. Allí inició sus estudios musicales de teoría del canto llano, contrapunto y composición, ejercitándose también en la práctica del teclado bajo la dirección de los maestros Jerónimo de Espinar, Bernardino de Ribera, Juan Navarro y Hernando de Isasi hasta los dieciocho años (1566). Formado en su ciudad natal como niño de coro, en 1565 fue a Roma para perfeccionar sus conocimientos musicales y prepararse para el sacerdocio.

Tomas cantó en la catedral de Ávila y aprendió música allí mismo, quizás hasta dominar el contrapunto, lo que no era frecuente. Fue enviado a perfeccionarse a Roma cuando tenia 15 años, y allí fue condiscípulo de dos hijos de Palestrina, a quien conoció por su intermedio. El rey Felipe II le otorgó una renta que costeó sus estudios.

Muerte

Muere en Madrid, 27 de agosto de 1611, y es enterrado en la parroquia de San Ginés, en la calle Arenal.

Obra

La música de Tomás Luis de Victoria traspasa las fronteras del Renacimiento polifónico, su equilibrio y pureza, para anunciar ya la expresividad barroca. Comparte con Orlando di Lasso (u Orlandus de Lassus), Palestrina y los Gabrieli (Andrea y Giovanni) las mayores alturas musicales de su tiempo.

En la capital pontificia ingresó en el Collegium Germanicum, fundado por los jesuitas, donde pudo recibir algunas lecciones de Palestrina, músico cuya influencia se dejará sentir en sus primeras composiciones. En 1575 recibió la ordenación sacerdotal, y tres años más tarde ingresó en la Congregación del Oratorio fundada por San Felipe Neri, donde tuvo como compañero al cantante y también compositor español Francisco Soto de Langa.

Durante los años que ocupó el cargo de capellán y maestro de capilla del convento de las Descalzas Reales, Victoria compuso pocas obras: sólo dos nuevas ediciones de misas y el Officium defunctorum a seis voces, escrito en 1603 para los funerales de su regia protectora.

Carácter especial de sus obras

Comparada con la de sus contemporáneos Orlando di Lasso y Palestrina, la producción de Victoria es reducida. Por otra parte, y al contrario que estos dos autores, sólo compuso música sacra: misas, motetes, himnos, salmos y magníficats. Sus profundas y sinceras convicciones religiosas otorgan un carácter especial a sus obras, de una gran pureza técnica, una intensa calidad dramática y una expresión apasionada que algunos autores no han dudado en comparar con la que transmiten los poemas de sus contemporáneos santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz.

Cumplía así la trayectoria habitual de un compositor religioso. Deseoso de volver a España, lo hizo por un tiempo; retorno a Roma y regresó por fin a su patria, para ser nuevamente capellán de María en las Descalzas. Sus años de labor no recibieron las recompensas que conquistaron Palestrina en Roma y Lassus de muchos reyes. Jamás se quejó; era sencillo y humilde y terminó su vida como organista en las Descalzas, como si no hubiera sido altamente honrado por papas, cardenales, reyes y príncipes. De su modestia es prueba acabada el no haber sido retratado por pintor alguno.

No escribió obras sobre temas que no fueran sagrados. La marca de su genio ha quedado en su Santo Oficio Semanal y en el Oficio de Difuntos, pero asimismo en infinidad de misas y motetes que lentamente han aparecido en archivos hispanos e italianos. Su estilo sorprende porque siendo muy austero es dramáticamente expresivo. Tal vez se acerca el momento en que España difunda su incomparable creación.

Además del citado Officium defunctorum, de entre sus composiciones deben destacarse las misas:

  • Ave maris stella (1576),
  • O magnum mysterium (1592)
  • Laetatus sum (1600)
  • Los motetes O vos omnes y Vidi speciosam, ambos publicados en 1572
  • El monumental Officium hebdomadae sanctae (1585), destinado a la Semana Santa.

Fuentes