Ártico

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Ártico
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Países Rusia, Alaska, Canadá, Groenlandia, Islandia,LaponiaSuecia, Noruega y Finlandia

Ártico. Es el área alrededor del Polo Norte de la Tierra. Incluye partes de Rusia, Alaska, Canadá, Groenlandia, Islandia, la región de Laponia, en Suecia, Noruega y Finlandia, y las Islas Svalbard, así como el océano Ártico. Las isotermas de 10°C en Julio son comúnmente usadas para definir el borde de la región ártica.

Contenido

Toponimia

El nombre ártico viene de la palabra griega αρκτος, lo que significa oso, y es una referencia a las constelaciones Osa Mayor y Osa Menor, las que se encuentran muy cerca de la estrella polar (la que es parte de la Osa Menor). Al Contrario de Antártico, que proviene de ant-arkos, que significa sin osos. El término ártico proviene de la misma raíz que se mencionó anteriormente, solo que es debido a la existencia de osos polares blancos, mientras que en el antártico no se encuentran los osos polares sino pingüinos.Los términos fueron acuñados por los primeros exploradores que se percataron de ello.

Debido a que sólo se han estudiado fragmentos del Ártico, con rompehielos o submarinos nucleares, diversos países están organizando nuevas expediciones cartográficas para reclamar el mayor territorio posible.

En todo el mundo se presentan reivindicaciones de expansión territorial, pero en el océano Ártico es donde los expertos prevén un mayor conflicto. Sólo allí convergen los límites de cinco países —Rusia, Canadá, Dinamarca, Noruega y Estados Unidos—, de la misma forma que los gajos de una naranja se encuentran en el centro. (Los otros tres países árticos, Islandia, Suecia y Finlandia, no tienen costas en ese océano). Tales reclamaciones se avivarán en virtud del deshielo del polo norte, lo que hará que el océano Ártico sea paso navegable, haciendo probable acortar las distancias desmesuradas del Canal de Suez, o Ciudad del Cabo por un paso septentrional más corto entre, por ejemplo, Tokio y Londres. Igualmente, se tiene estimado que en el sitio, exista grandes reservas energéticas y de minerales como oro, lo que ha hecho que la zona ártica sea apetecible por los estados colindantes.

• En 2001, Rusia reclamó casi la mitad del océano Ártico; en respuesta, un grupo de técnicos rechazó tal reivindicación, por lo que ahora Rusia espera que el reciente viaje (Julio / Agosto de 2007) de su buque de investigación Akademik Fiodorov al Polo Norte obtenga datos cartográficos a su favor.

• En Junio de ese año, Dinamarca y Canadá anunciaron que realizarían una investigación conjunta de las partes no cartografiadas del océano Ártico próximas a sus costas. A Dinamarca le interesa especialmente probar que una cadena montañosa submarina de 1.600 kilómetros, la cordillera Lomonosov, está geológicamente ligada a Groenlandia, un territorio semiautónomo danés. Si encuentra esa relación, Dinamarca podría argumentar que el Polo Norte pertenece a los daneses, según algunos dirigentes de ese país.

• Canadá también podría reclamar una enorme área, y enfrentarse a la oposición de otros países árticos. Estados Unidos podría solicitar una franja de fondo marino ártico mayor que California. Pero la ratificación estadounidense del tratado de la Ley del Mar ha sido bloqueada repetidamente por un grupo de senadores republicanos que creen que el tratado infringiría la soberanía del país.

• Muchos partidarios del tratado, incluido el Pentágono y el Instituto Estadounidense del Petróleo dicen que la paralización deja a Estados Unidos al margen, mientras los demás se reparten un océano.

El hielo del Ártico

La banquisa marina

El hielo marino del Ártico tiene una estructura compleja, consistente en diferentes tipos de hielo, con diferentes espesores, que puede variar desde regiones recubiertas por finas láminas de hielo recien formado, hasta otras zonas en donde la compresión de hielo origina amontonamientos de hasta 50 m de espesor. Se producen también unas grandes variaciones estacionales y anuales.

El espesor medio en el Polo Norte es entre 3 y 4 metros a final del invierno, pero la variación del espesor de hielo es grande debido a que la banquisa ártica se mueve. En el corazón del verano, cuando las temperaturas en el Polo Norte rondan los 0ºC, se está muy cerca de la descongelación y aparecen grandes calvas por donde asoma el agua marina.

Aproximadamente la mitad del hielo marino del Ártico, a diferencia del de la Antártida, es hielo multianual, es decir hielo que sobrevive al menos un verano.

El movimiento del hielo

El movimiento del hielo, que es de varios metros por día en el Polo Norte, es variable, ya que está influenciado por el campo de presión y por los vientos, y ello puede ocasionar el engrosamiento temporal en unas zonas y su adelgazamiento en otras (Maslowski, 2000; Kimura, 2000; Tucker, 2001). Existen por regla general dos grandes estructuras circulatorias: el Giro de Beaufort y la Deriva Transpolar (ver mapa). Su variabilidad, en cuanto a intensidad y colocación, es decisiva en los movimientos del hielo.

Este movimiento del hielo está ligado a la variabilidad del índice NAO y del índice AO. Se sabe que estos índices, que indican la intensidad de la componente zonal de los vientos atlánticos del oeste que penetran en Eurasia, están muy relacionados con la extensión de los hielos de la banquisa ártica (Rigor, 2004). Con valores altos, y una circulación de vientos fuertes del oeste, la extensión del hielo ártico es menor que cuando los valores son bajos. Ocurre que en esta situación la deriva transpolar se coloca más al oeste, lo que facilita que se escape más hielo multianual a través del estrecho de Fram (Belchansky, 2005).

Evolución de la temperatura

El hecho más notable de la evolución de la temperatura en las costas del Ártico en el último siglo fue una subida rápida, superior a 1ºC, entre 1920 y 1940. Después las temperaturas bajaron entre 1940 y 1970, y finalmente se produjo una nueva subida desde 1970, que se ha intensificado en los últimos años.

Anomalía de la temperatura en las costas del Ártico durante el período 1880-2000 (en azul) con respecto al período 1960-90. Nivel de confianza del 95 % (en amarillo). Temperatura media en diversos períodos (en verde) (referencia: Polyakov, 2002)

En los últimos años, desde 1990, la subida de la temperatura en el Ártico ha sido aún más acusada. En la figura de abajo se representa la evolución de la anomalía térmica (diferencia con respecto a la media del período 1979-1998) en la baja troposfera (0-3000 m) de la zona polar (70ºN-90ºN) según las mediciones del aparato MSU transportado por satélites. La subida se ha manifestado especialmente en los meses invernales.

Causas del calentamiento

Factores antrópicos

El reciente aumento de las temperaturas del Ártico puede ser debido, al menos en parte, al aumento de los gases invernadero, no sólo del CO2 sino también del metano y del ozono troposférico. Se produciría además en el mar un efecto de retroalimentación positiva al irse deshelando la banquisa y disminuir así el albedo (la reflectividad de la luz y la pérdida de energía al espacio). Por otra parte la reducción de la banquisa ha podido facilitar que el mar transfiera con más facilidad su calor al aire, al disminuir el aislamiento térmico de la capa de hielo.

En las costas continentales del Ártico, el albedo también disminuiría poco a poco al ser sustituido un paisaje de tundra por otro boscoso más oscuro. La subida térmica de los últimos años puede también estar relacionada con el alargamiento en varios días de la estación veraniega libre de hielos. La disminución del albedo debido a este motivo es de unos 3 W/m2 por década (Chapin, 2005).

Pero el calentamiento del Ártico puede haber sido no sólo debido al incremento global del CO2 y de los otros gases invernadero, sino también al efecto invernadero provocado por la suciedad del aire, es decir, por los aerosoles llegados desde regiones muy pobladas de latitudes medias como Estados Unidos, Europa, Rusia y China. El calentamiento que provocan los bajos estratos nubosos (arctic haze) producidos por estos aerosoles puede notarse sobre todo en invierno, ya que retienen en la atmósfera las radiaciones infrarrojas terrestres que se escapan al espacio. La nubosidad en el Ártico juega un importante papel de calentamiento. Se ha calculado que las nubes emiten hacia la superficie unos 60 W/m2 de radiación infrarroja y el incremento de a concentración de aerosoles ha hecho aumentar esa cifra en 3,4 W/m2, que es mayor que los 2,4 W/m2 atribuidos al incremento de los gases invernadero (Ritter, 2005; Lubin, 2006; Garrett, 2006).

También el ozono troposférico transportado hacia el Ártico desde los cielos contaminados de las zonas industrializadas de las latitudes medias y altas del hemisferio norte, ha podido ser un factor importante (Shindell, 2006).

Factores naturales

La temprana iniciación de la subida térmica en el Ártico sugiere que factores naturales, como la suciedad procedente de las erupciones volcánicas, las variaciones en las corrientes oceánicas o los cambios astronómicos en la insolación, han debido tener tanta importancia, al menos entonces, como los efectos derivados de las actividades humanas (Polyakov, 2002; Moritz, 2002; Overpeck, 1997).

Entre los factores atmosféricos naturales se señala un posible cambio en la circulación de vientos que haya propiciado una mayor entrada de masas de aire templadas desde el suroeste, debido a un reforzamiento tanto de la baja de Islandia como la de las Aleutianas, lo que vendría reflejado en un valor alto de los ó índice NAO y AO.

Esta circulación atmosférica puede además haber influido en el movimiento del hielo marino, provocando una mayor salida de témpanos del Ártico hacia los mares Nórdicos a través del estrecho de Fram y una mayor entrada de agua cálida del Atlántico a través del Mar de Barents. Lo vemos a continuación.

Tratado

Con o sin tratado, las disputas territoriales plantean cuestiones sobre la capacidad de cada país para defender sus intereses. También a este respecto Estados Unidos ha demostrado menos prisa, mientras que Canadá ha actuado de manera más activa para conseguir soberanía sobre un espacio en rápido cambio, que durante mucho tiempo había olvidado. Hace tres años, Canadá empezó a patrullar las zonas más remotas del Ártico con 1.500 soldados. El ejército de ese país lanzará el Radarsat 2, un sistema por satélite que permitirá vigilar el Ártico.

El objetivo canadiense no sólo es reforzar su control territorial, sino también establecer una posición firme en futuras conversaciones sobre el Paso del Noroeste, el atajo que durante tanto tiempo se buscó entre Europa y Asia. El Pentágono ha centrado su atención en otra parte. La marina estadounidense gastó 25 millones de dólares anuales en investigación polar en la década de 1990, y en 2001 publicó un informe en el que advierte de que las armas y los barcos no se diseñaron con las condiciones árticas en mente, y que los gráficos, los sistemas de navegación y las redes logísticas son inadecuadas para el norte.

En ese contexto y en previsión del dominio del paso polar al abrirse éste para la navegación debido al calentamiento global, Canadá y Dinamarca mantienen una discrepancia sobre cual de los dos estados ha de ejercer la soberanía sobre la Isla Hans, una pequeña isla deshabitada, situada en el centro del Canal de Kennedy en el Estrecho de Nares —el estrecho que separa Isla de Ellesmere, Canadá, del norte de Groenlandia, y que conecta la Bahía de Baffin con el Mar de Lincoln.

Pero en los cambios presupuestarios posteriores a los atentados del 11 de septiembre, la marina redujo fuertemente el gasto en investigación polar. Además, los tres grandes rompehielos estadounidenses se están deteriorando. En Agosto de 2007, una expedición dirigida por Artur Chilingarov colocó una bandera Rusa en el fondo marino al finalizar la expedición para demostrar que el Ártico es una extensión de la Cordillera Lomonósov y Mendeléev, y con esto reclamar 1.2 millones de kilómetros cuadrados, la información obtenida será analizada para someter el reclamo ante la ONU. La región en disputa puede contener grandes cantidades hidrocarburos sino también en oro, diamantes y otros recursos naturales.

Fuentes

  • Belchansky G. et al., 2005, Variations in the Arctic’s multiyear sea ice cover: a neural network analysis of SMM-SSM/I data, 1979-2004, Geophysical Research Letters, 32, L09605
  • Belchansky G. et al., 2005, Spatial and temporal variations in the age structure of Arctic sea ice
  • Cavalieri, D.J., C.L. Parkinson, and K.Y. Vinnikov. 2003. 30-year satellite record reveals contrasting Arctic and Antarctic decadal sea ice variability. Geophysical Research Letters doi:10.1029/2003GL018031.

Comiso J., 2002, A rapidly declining perennial sea ice cover in the Arctic, Geophysical Research Letters, 29, 20, 17

  • Garrett T. & C. Zao, 2006, Increased Arctic cloud longwave emissivity associated with pollution from mid-latitudes, Nature, 440, 787-789

Johannessen O. M. et al. 1999, Satellite evidence for an arctic sea ice cover in transformation, Science, 286, 1937-1939

  • Kimura N. & Wakatsuchi M., 2000, Relationship between sea-ice motion and geostrophic wind in the Northern Hemisphere, Geophysical Research Letters,27, 22, 3735-3738
  • Kukla G. 2004, Central Arctic: Battleground of natural and man-made climate forcing, EOS, 85, 20, 200
  • Laxon S. et al., 2003, High interannual variability of sea ice thickness in the Arctic region, Nature, 425, 947-950
  • Liu J. & Curry J., 2004, Recent Arctic sea ice variability: connections to the Arctic Oscillation and the ENSO, Geophysical Research Letters, 31, L09211
  • Lubin D. & A.M.Vogelman, 2006, A climatologically significant aerosol long-wave indirect effect in the Arctic, Nature 439, 453-456
  • Moon S. & M.Johnson, 2005, The relationship between the 0ºC isotherm and atmospheric forcing in the Arctic Ocean, Geophysical Research Letters, 32, L20608