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Emilio Prados Such

Emilio Prados
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Eprados.jpg
Poeta español
NombreEmilio Prados Such
Nacimiento4 de marzo de 1899
Málaga,Bandera de España España
Fallecimiento24 de abril de 1962
México,Bandera de los Estados Unidos Mexicanos México
NacionalidadEspañola

Emilio Prados Such. Poeta español, fundó en Málaga la imprenta Sur y dirigió, junto con Manuel Altolaguirre, la revista Litoral (1926-1929). Sus primeros libros (Tiempo, 1925; Canciones del farero, 1926; Vuelta, 1927) le sitúan entre los poetas de la Generación del 27.

Biografía

Nace en Málaga el 4 de marzo de 1899, dónde vive sus primeros quince años. En 1914 se traslada a Madrid para ingresar en la Residencia de Estudiantes, donde conoce a Juan Ramón Jiménez, quien determinará su pronta orientación hacia la poesía.

En 1918 se incorpora al grupo universitario de la Residencia, centro que se convierte en punto convergente de las ideas vanguardistas e intelectuales de Europa, En este fecundo caldo de cultivo se forma la Generación del 27 y es aquí, donde Prados entabla amistad con el círculo que forman Federico García Lorca, Luis Buñuel, Juan Vicens, José Bello y Salvador Dalí.

En 1921, el agravamiento de la enfermedad pulmonar que padece desde su infancia le obliga a ingresar en un sanatorio en Suiza donde pasará la mayor parte del año. En esa reclusión terapéutica, Emilio Prados comenzará a descubrir los autores más sobresalientes de la literatura europea y a consolidar su vocación de escritor.

Guerra Civil

El clima de violencia que impera en Málaga en 1934 al estallar la guerra le hace trasladarse a Madrid y allí entrará a formar parte de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Colabora en tareas humanitarias, ayuda en la organización del II Congreso Internacional de Escritores y en la edición de varios libros: “Homenaje al poeta Federico García Lorca y Romancero general de la guerra de España”, al tiempo que se publican varias de sus obras. Recibe el Premio Nacional de Literatura por la recopilación de su poesía de guerra, Destino fiel en 1938.

Poco después se instala en Barcelona para encargarse, junto con Altolaguirre otra vez, de las “Publicaciones del Ministerio de Instrucción Pública”. Pero la situación es ya insostenible en la España de comienzos de 1939 para un republicano, por lo que decide marcharse a París y el 6 de mayo parte, junto con otras destacadas figuras de la intelectualidad republicana, hacia México, donde residirá hasta su muerte. Allí publica poesías que emanan un profundo sentimiento de desarraigo y soledad.

Muerte

Muere en México el 24 de abril de 1962.

Antología

Primera etapa

  • Cuerpo perseguido (escrito entre 1927-28, pero publicado en 1946) supone una inflexión importante en esta primera etapa de la poesía de Prados. Se rompe (con la aparición del amor humano) la perfecta armonía vislumbrada en el Cuerpo de la Naturaleza. Momento de crisis interior que parece encontrar solución.

Segunda etapa

Supone la entrega a una poesía social y política en la que irrumpe un lenguaje surrealista:

  • La voz cautiva.
  • Andando, andando por el mundo (ambos escritos entre 1932-35) Son libros violentos y pesimistas.

A un compromiso activo obedecen Llanto en la sangre (1933-37), así como las secciones Romancero y Cancionero menor para los combatientes, incluidas en Destino fiel.

Tercera etapa

Con el exilio comienza su tercera etapa, jalonada de largos e importantes libros, que ahondan en un proceso de misticismo y panteísmo, perfecto ejemplo de la síntesis que el espíritu de este hombre solitario necesitaba experimentar.

En estos años de nostalgia y lamentos, encontramos, como primera muestra importante de la nueva andadura, el libro Mínima muerte (1944), que “arranca de lo muerto y avanza hacia un voluntario recogimiento interior que será germen positivo de más vida hacia fuera de sí mismo” (Blanco Aguinaga), y que formalmente supone la vuelta al esquema de canción de los primeros libros de Prados. Se acusan los símbolos como el de la rosa, y el conceptismo expresivo de la mística. Busca un camino para resolver el antagonismo vida-muerte, que obsesiona a Prados desde su profundo sentimiento de desarraigo. La muerte es la forma mínima de una verdad interior, que es vida, heredera continua de sí misma.

Muy importante es Jardín cerrado (1940-1946), voluminoso libro rigurosamente estructurado y de un lenguaje condensado y hermético, en el que Prados expresa su lucha interior por conseguir un equilibrio, roto el cordón umbilical con el cosmos (desde el microcosmos que es Málaga, paisaje mínimo e íntimo) por la profunda hendidura de la guerra. En cierto modo Jardín cerrado nos explica, junto con Mínima muerte, el tránsito, el doloroso camino que va de la nostalgia obsesiva hasta el justo sentido del Tiempo del hombre, en su pasado, su presente y su futuro. Para explicar esta transfiguración, Prados acomoda su poesía al sistema de símbolos y de conceptos aprendidos en la literatura mística del XVI.

Tras la cima que supone Jardín cerrado, la recta final de la trayectoria poética de Prados está surcada por una serie de libros cada vez más densos y filosóficos, lista que empieza con Río natural (1957) y acaba con Cita sin límite, (1965).

Veáse también

Fuentes