Evangelina Cossío Cisneros

De EcuRed
Evangelina
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Destacada Revolucionaria
NombreEvangelina Cossío Cisneros
Nacimiento23 de septiembre de 1877
Puerto Príncipe
Fallecimiento29 de mayo de 1970
La Habana, Cuba
Nacionalidadcubana
Ciudadaníacubana
PadresDon Agustín Cossío y Serrano y Doña Caridad Cisneros y de la Torre
Evangelina Cossío Cisneros. Joven que se destacó por su significativa participación en el Levantamiento del 26 de Julio de 1896 en Isla de Pinos

Contenido

Datos biográficos

Fue bautizada el 16 de febrero de 1878.- en la Iglesia "Nuestra Señora de la Soledad", de Puerto Príncipe, la niña Juana Evangelina de las Mercedes, hija legítima de Don Agustín Cossío y Serrano y Doña Caridad Cisneros y de la Torre. Como abuelos paternos aparecenAgustín Cossío y Sánchez y Juana Serrano Aguiar y maternos Mariano Cisneros Méndez y Ana Regina de la Torre y Olazábal, todos naturales de Puerto Príncipe. La menor había nacido el 23 de septiembre de 1877.

La figura paterna

Su padre había sido deportado a Isla de Pinos por 10 años. Llegó acompañado por sus dos hijas adolescentes, cuya madre Caridad Cisneros de la Torre había fallecido al dar a luz a Carmen, la más joven de ellas. De los 350 deportados en la colonia penal, en esa época, 139 se mantenían y vivían fuera de las barracas. Cossío era uno de ellos.

A través de sus amigos, los Betancourt, que administraban la panadería local, Don Agustín pudo usar uno de sus hornos para fabricar casabe y vendérselo a la población local. También había arrendado una vivienda en un edificio de barro, al lado de la plaza militar.

La construcción tenía un patio central compartido por una bodega, una barbería, una carpintería, una consulta médica, un apartamento de una sola habitación, y el espacio de Cossío, que ocupaba dos habitaciones.

El alzamiento del 26 de julio de 1896

El 26 de julio de ese año, Evangelina Cossío Cisneros, de 17 años, encabezó un osado levantamiento en Isla de Pinos, en el que jóvenes revolucionarios deportados y entusiastas locales pusieron sus vidas en peligro para unirse a las tropas de Maceo. Escogieron la fecha de la fiesta de Santa Ana, cuando supuestamente los soldados no estarían acuartelados y sí celebrando en las calles.

A ese intento bélico de liberación nacional, Evangelina agregó su propio reclamo feminista a la libertad personal en cuanto al hostigamiento sexual: rechazó públicamente las insinuaciones amorosas del comandante de la plaza, y le organizó una trampa en su propia casa.

Según el informe militar sobre la revuelta, emitido por Valeriano Weyler, Capitán General español en Cuba, unos 250 hombres, mal armados, aparecieron en las calles de Nueva Gerona, dando gritos subversivos, mientras un grupo de 14 rebeldes secuestraba al Comandante Militar, Teniente Coronel de Caballería José Bérriz, y lo retenía en una casa amarrado y bajo amenazas, hasta que atacada aquella por una patrulla de la guarnición, fue libertado, y tomó el mando de todas las fuerzas, poniendo en fuga, después de hora y media de lucha, a los amotinados, a los que causó tres muertos.

Los «hombres mal armados» mencionados en el informe militar —en una cifra muy inflada— eran residentes en Santa Fe, quienes participaron como grupo de apoyo en un plan para capturar a Bérriz. Veintiuno de ellos fueron enviados a la fortaleza de La Cabaña, junto con el padre de Evangelina, mientras que a ella la embarcaron hacia la Cárcel de Mujeres de La Habana.

Testimonio de Andrés Fernández Soto

Nacido en 1910, Andrés Fernández Soto es hijo de uno de esos pineros rebeldes. Su padre, su suegro, sus tíos, junto con sus primos y amigos, se contaban entre los campesinos de Santa Fe que cabalgaron hasta Nueva Gerona esa noche de luna de julio de 1896, blandiendo sus machetes y gritando: «¡Viva Maceo!».

En 1990, Andrés recordaba en detalle lo que había escuchado de su padre, Serafín Fernández García. Andrés Fernández Soto relató:

La rebelión fue organizada por pineros y presos, bajo la dirección de Evangelina. Era osada, realmente guapa, dispuesta a matar al comandante, pero el plan era obligarlo a entregar la guarnición de Nueva Gerona, para que los rebeldes pudieran ocupar sus armas. Una vez armados, tenían la intención de tomar el próximo barco para unirse a las fuerzas de Maceo. Nunca tuvieron la intención de controlar el fuerte, solo querían llegar al campo de batalla.

La razón por la cual todos los pineros procedían de Santa Fe se debía a que era el pueblo más importante; y el puerto del río Júcaro era por donde entraban las embarcaciones, y personas famosas se habían curado allí, en sus manantiales medicinales. Gerona era una colonia penal y no se desarrolló hasta después de la guerra. Mi padre nació en Santa Fe en 1875, de padres inmigrantes españoles.

Bruno Hernández era jefe del grupo de Santa Fe y mi futuro padre era el segundo. Cruzaron el puente en lo que es hoy la calle 32, y cabalgaron hasta la esquina de la calle 36 con la 27, después de la casa de Gómez. En la esquina, una patrulla española lo atacó, y allí mismo mataron a Bruno Hernández. Su loco segundo, mi papá, gritó: « ¡Arriba!», pero para poder seguir adelante lo único con que contaban eran machetes y cuchillos.

 
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Evangelina vivía cerca de allí, en lo que es ahora la esquina de las calles 39 y 20. Cuando el coronel entró en la casa de ella, Emilio Vargas, los hermanos Pimienta y algunos otros deportados lo agarraron y lo amarraron. Allí fue cuando escucharon los tiros y salieron corriendo por la puerta de atrás. Los hombres de Bérriz entraron corriendo por la puerta delantera y lo liberaron. A Vargas y a los hermanos Pimienta los persiguieron y los mataron.

Las autoridades apresaron a Evangelina y a todos los implicados, o supuestos implicados en el levantamiento. Mi padre y veinte más del contingente de Santa Fe pasaron dieciocho meses en La Cabaña.

Para Andrés Fernández, el levantamiento, en su visión más amplia, es parte de su propia herencia: «La rebelión de esta joven patriota fue registrada por el Capitán General español en Cuba, así como en el Senado de los Estados Unidos. De manera que realmente es parte de nuestra propia historia. Para mi familia, por supuesto, tiene una importancia especial».

Las noticias sobre el levantamiento abortado se regaron rápidamente entre los
rebeldes y los presos. Evangelina se convirtió en su heroína, tan amada y respetada como su causa. Por el valor mostrado durante los acontecimientos, fue bautizada con el nombre de La Juana de Arco Cubana.

Evangelina fallece en Ciudad de La Habana el 29 de mayo de 1970, a la edad de 92 años. Antonio Núñez Jiménez, enterró a Evangelina Cossío con honores militares.

Fuentes