Ser humano

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Ser humano
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Concepto:Ciclo de desarrollo del ser humano

Ser Humano. El desarrollo y, en general, la vida del ser humano se desenvuelve a través de sucesivas etapas que tienen características muy especiales. Cada una de ellas se funde gradualmente en la etapa siguiente. Sin embargo, no hay un acuerdo unánime para determinar cuántas y cuáles son esas etapas. Tampoco se puede decir cuándo comienza exactamente y cuándo termina cada etapa, pues en el desarrollo influyen diversos factores individuales, sociales y culturales. Por eso se dice que cada ser humano tiene su propio ritmo de desarrollo.

Contenido

Etapas del desarrollo humano

  1. Pre-natal
  2. Infancia
  3. Niñez
  4. Adolescencia
  5. Juventud
  6. Adultez
  7. Ancianidad

La etapa pre-natal

Etapa pre-natal
Etapa pre-natal

Se desarrolla en el vientre materno, desde la concepción del nuevo ser hasta su nacimiento. Pasa por tres periodos:

  • Periodo zigótico: Se inicia en el momento de la concepción, cuando el espermatozoide fecunda al óvulo y se forma el huevo o zigoto. Este comienza entonces a dividirse y subdividirse en células y aumenta de tamaño hasta formar el embrión, que al final de la segunda semana se arraiga en el útero.
  • Periodo embrionario: Dura unas 6 semanas, en las cuales el embrión se divide en tres capas que se van diferenciando hasta formar el esbozo de los diversos sistemas y aparatos corporales.
  • Periodo fetal: Es la culminación del embrión. El feto ya tiene la definida forma de un ser humano, que después de desarrollarse aceleradamente durante 7 meses, abandona el claustro materno en el acto del nacimiento. Hoy en día se da mucha importancia a esta etapa, puesto que se ha comprobado que precedentemente al nacimiento hay formas de actividad. La madre, con sus situaciones psicoafectivas troquela en el feto su propia urdiembre. Por medio de ella llegan al niño los primeros mensajes de la vida. Recepta la alegría o la contrariedad del padre, el alborozo o fastidio de sus hermanitos, las angustias y satisfacciones de la madre... A partir de los tres meses la personita responde a los estímulos internos y desde los seis meses a los externos.

Hay, pues, formas de sensación y actividad. Se puede suponer un psíquico elemental, difuso, con un estado indistinto de sueño, con variaciones afectivas de malestar y bienestar.

La Infancia

Etapa de la infancia
Etapa de la infancia

Es la etapa comprendida entre el nacimiento y los seis o siete años. Desarrollo físico y motor: El neonato pesa normalmente entre 2.5 a 3 kgs y tiene una estatura promedio de 0.50 m. Tiene una cabeza desproporcionada en relación con su cuerpo y duerme la mayor parte del tiempo. Pero no es un ser completamente pasivo ya que gradualmente va reaccionando a la variedad e intensidad de los estímulos de su nuevo ambiente.

  • Aparecen los primeros actos reflejos:

I. Succión del pecho materno. II. Contracción pupilar. III. Reacción ante sonidos fuertes y ante diversos sabores.

  • Realiza movimientos espontáneos e indiferenciados:

I. Agita y retuerce su cuerpo. II. Mueve los brazos y piernas (pedalea).

Reacciones emocionales indiscriminadas de agitación y excitación que acompañan a los movimientos espontáneos y que se producen ante estímulos agradables o desagradables.

  • En el desarrollo motor observamos lo siguiente:

I. A las 15 semanas: Puede coger un objeto perfectamente. II. A las 25 semanas: Se sienta solo. III. A las 45 semanas: Gatea o A los 15 meses: Ya camina solo. IV. A los 2 años: Sube las escaleras solo. V. A los 3 años: Corre de una manera más uniforme, puede lavarse y secarse las manos solo, alimentarse con una cuchara sin ensuciar demasiado, ir al baño, responder a instrucciones.

Desarrollo cognoscitivo: Según Piaget, el infante, hasta los 6 o 7 años, pasa por los siguientes periodos de desarrollo de la inteligencia:

1. Periodo de inteligencia senso – motora: El infante se interesa en ejercitar sus órganos sensoriales, sus movimientos y su lenguaje que le van permitiendo el ir afrontando determinados problemas. Así, entre los 5 y 9 meses, el bebé moverá su sonaja para escuchar el ruido.

2. Periodo de la inteligencia concreta:

A. Fase del pensamiento simbólico (2 – 4 años) Aquí el niño lleva a cabo sus primeros tentativos relativamente desorganizados e inciertos de tomar contacto con el mundo nuevo y desconocido de los símbolos.

B. Fase del pensamiento intuitivo (4 – 7 años) Se basa en los datos perceptivos. En este periodo el desarrollo del niño va consiguiendo estabilidad poco a poco, esto lo consigue creando una estructura llamada agrupación. El niño comienza a razonar y a realizar operaciones lógicas de modo concreto y sobre cosas manipulables.

Desarrollo afectivo, sexual y social: Se distinguen tres fases:

Fase oral: El niño nace preparado a conservar la vida mamando, y mientras se nutre tiene las primeras relaciones con los demás, creando de este modo un nexo entre afecto y nutrición y entre necesidad de los otros y actividad oral.

Fase anal: Se denomina así porque el niño ya comienza a controlar sus esfínteres y obtiene un placer reteniendo los movimientos intestinales que estimulaban la mucosa anal. Hay que tener en cuenta que el efectivo control de la defecación se alcanza sólo luego que ha sido posible el control muscular a través de la maduración de los rasgos nerviosos de la médula espinal.

Fase elíptica: El infante desarrolla un intenso amor por el progenitor del sexo opuesto. El niño se apega a la madre y la niña al padre.

El niño es posesivo, de aquí que el padre es sentido un intruso y un rival (complejo de Edipo). En esta rivalidad frente al padre, el niño teme ser destruido por el padre (complejo de castración). Al mismo tiempo nace una angustia en el niño o por el temor confirmado de poder ser destruido por el padre o por su hostilidad frente a un padre que, pese a todo, lo quiere (sentimiento de culpa). Finalmente el niño descubre que para llegar a poseer a su madre tiene que llegar a ser todo un hombre como su padre (principio de identificación). Aquí es cuando el niño comienza a interiorizar las normas de los padres conformándose el "súper yo". Analógicamente se llega a la identificación de la niña con su madre.

La mayoría de los problemas en las etapas posteriores tienen su origen en un Edipo no resuelto. Son manifestaciones de una fijación en esta etapa cuando hay falta de identificación con su propio sexo. Concluimos afirmando que, en esta etapa, el niño aprende a ser varón y la niña a ser mujer.

La Niñez

Etapa de la niñez
Etapa de la niñez

Se sitúa entre los 6 y 12 años. Corresponde al ingreso del niño a la escuela, acontecimiento que significa la convivencia con seres de su misma edad. Se denomina también "periodo de la latencia", porque está caracterizada por una especie de reposo de los impulsos institucionales para concentrarnos en la conquista de la socialidad.

El niño, al entrar en la escuela da pie al desarrollo de sus funciones cognoscitivas, afectivas y sociales.

Funciones Cognoscitivas: El niño desarrolla la percepción, la memoria, razonamiento, etc. Funciones Afectivas: En cuanto que el niño sale del ambiente familiar donde es el centro del cariño de todos para ir a otro ambiente donde es un número en la masa; donde aprende y desarrolla el sentimiento del deber, respeto al derecho ajeno amor propio, estima de sí, etc. Funciones Social: La escuela contribuye a extender las relaciones sociales que son más incidentes sobre la personalidad. Características principales en esta etapa:

  • Aprende a no exteriorizar todo, aflora, entonces, la interioridad.
  • Son tremendamente imitativos, de aquí que necesiten el buen ejemplo de sus padres.
  • El niño se vuelve más objetivo y es capaz de ver la realidad tal como es.
  • Suma, resta, multiplica y divide cosas, no números.
  • Adquiere un comportamiento más firme sobre sus realidades emocionales.

Serán muy importantes las buenas condiciones físicas de los lugares donde el niño pasa su tiempo en la primera infancia; en su casa y en el jardín de infancia o colegio.

Para que se lleve a cabo un crecimiento sano y un desarrollo feliz se tendrán que dar diez condiciones:

  1. Buena situación familiar con los padres y hermanos (seguridad y protección).
  2. Hogar limpio, ordenado y tranquilo.
  3. Estabilidad en las comidas (horarios fijos y comidas equilibradas).
  4. Buen sueño nocturno y, si se puede, siesta.
  5. Ropa adecuada.
  6. Baño diario.
  7. Salidas al aire libre y al sol.
  8. Tener tiempo para jugar y estar con otros niños.
  9. Controles pediátricos y revisiones dentales.

El papel del adulto en el desarrollo del niño

Son muy importantes las relaciones niño/adulto para el desarrollo integral del niño y también para la construcción de su propia imagen. Desde que nace se inicia una relación niño/adulto. En los primeros pasos esta relación se basará en atender las necesidades primarias. Pero ya se abrirá una relación comunicativa que irá evolucionando según las capacidades o adquisiciones del niño.

A través de las relaciones del niño con el adulto, el niño captará y aprenderá multitud de valores, normas, actitudes, etc… que influirán en su manera de ser y actuar. También es importante la relación con otros niños y niñas para el desarrollo infantil, que contribuirán a la formación de su auto imagen.

La intervención del adulto para colaborar de manera positiva en el desarrollo del niño debe seguir ciertas pautas:

  1. Facilitar al niño ambientes tranquilos, acogedores y seguros donde no haya peligro. Evitarse continuos cambio de lugar donde vive o se mueve el niños y de personas que se encarguen de el, ya que esto podría afectar a su desarrollo.
  2. Dejar que el niño actúe de forma independiente y que vaya adquiriendo un poco de autonomía, cuando la edad y sus capacidades lo permitan.
  3. Hacer que la rutina diaria sea de alguna manera especial y motivadora y podemos hacer que tenga intencionalidad educativa, o sea que el niño aprenda algo todos los días.
  4. Hablar continuamente con el niño utilizando un lenguaje sencillo y claro pero no infantil.
  5. Procurar ejercitar los órganos de los sentidos en el niño.
  6. Que cualquier actividad se puede convertir en un juego. Evitar imposiciones en las actividades y facilitar que se relacione siempre que lo desee.
  7. El niño necesita saber que las personas que le cuidan están pendientes de él, tiene la necesidad de que hablen con él, le sonrían y se muestren satisfechos cuando hace algo (sobretodo en los primeros años)
  8. De la persona que se encarga de el depende en gran medida el desarrollo de las capacidades del niño. Se intentará crear ambientes adecuados para ello y que siga en lo posible las pautas expuestas.
  9. Contribuir en el desarrollo global de las capacidades del niño potenciando los siguientes aspectos del desarrollo.

La Adolescencia

Etapa  de la adolescencia
Etapa de la adolescencia

Es la etapa en que el individuo deja de ser un niño, pero sin haber alcanzado aún la madurez del adulto. Sin embargo, es un tránsito complicado y difícil que normalmente debe superar para llegar a la edad adulta. Se considera que la adolescencia se inicia aproximadamente a los 12 años promedio, en las mujeres y a los 13 años en los varones. Este es el momento en que aparece el periodo de la pubertad, que cambia al individuo con respecto a lo que hasta entonces era su niñez. En la adolescencia se distinguen dos etapas: 1) Pre-adolescencia (fenómeno de la pubertad). 2) Adolescencia propiamente dicha.

La Pre-adolescencia

Desarrollo físico:

  • Se produce una intensa actividad hormonal.
  • Se inicia a los 11 o 12 años en las mujeres y a los 13 o 14 años en los varones.
  • En las mujeres aparece la primera menstruación y en los varones la primera eyaculación; pero en ambos todavía sin aptitud para la procreación.
  • En ambos sexos aparece el vello púbico.

Desarrollo cognoscitivo:

  • No confunde lo real con lo imaginario y por tanto puede imaginar lo que podría ser.
  • Usa con mayor facilidad los procedimientos lógicos: análisis, síntesis… Descubre el juego del pensamiento.
  • Desarrollo su espíritu crítico.
  • Discute para probar su capacidad y la seguridad del adulto.
  • En ocasiones es fantasioso, pero con poca frecuencia. Hay una proyección de sí en el porvenir; pero también a veces evade lo real.

Desarrollo tendencial:

  • Tiene necesidad de seguridad pero a la vez una necesidad de independencia de sus padres.
  • Esto hace que despierte la necesidad de libertad, de ser independiente y libre; para ello emplea la desobediencia como una necesidad.

Desarrollo afectivo:

  • Gran intensidad de emociones y sentimientos.
  • Hay desproporción entre el sentimiento y su expresión.
  • Las manifestaciones externas son poco controladas y se traducen en tic nerviosos, muecas, refunfuños, gestos bruscos, gritos extemporáneos.
  • Pasa con facilidad de la agresividad a la timidez.

Desarrollo social:

  • Creciente emancipación de los padres.
  • Busca la independencia pero a la vez busca protección en ellos.
  • Se da mutua falta de comprensión (con sus padres)
  • Tiene necesidad de valorarse, de afirmarse, de afiliación y de sentirse aceptado y reconocido por los de su entorno.
  • Su principal interés son las diversiones, el deporte, etc.

Desarrollo sexual:

  • Tendencia a la separación entre chicos y chicas.
  • Gran curiosidad por todo lo relacionado con la sexualidad

Desarrollo social:

  • Va pasando de la heteronomía a la autonomía.
  • Aquí influye mucho la moral de la familia como testimonio.

Así el adolescente será capaz de:

  • Fijar metas y objetivos propios.
  • Organizar su actividad en conformidad con sus proyectos.
  • Organizar mejor y eficientemente su tiempo libre.
  • Desarrollo religioso: El desarrollo religioso puede ser problemático cuando:
  • Los padres no dan testimonio, usan la religión como disciplina y no son estables.
  • Cuando el muchacho encuentra serias dificultades en el ramo de la sexualidad.
  • Cuando la religión, en el ambiente social, es considerado como "cosa de mujeres", "pueril".
  • Cuando la catequesis recibida en la infancia ha sido formalista y separada de la vida. De lo contrario el desarrollo religioso es satisfactorio.

La Adolescencia propiamente dicha

  • Desarrollo Cognoscitivo: La adolescencia es la etapa donde madura el pensamiento lógico formal. Así su pensamiento es más objetivo y racional. El adolescente empieza a pensar abstrayendo de las circunstancias presentes, y a elaborar teorías de todas las cosas. Es capaz de raciocinar de un modo hipotético deductivo, es decir, a partir de hipótesis gratuitas y, procediendo únicamente por al fuerza del mismo raciocinio, llegar a conclusiones que pueden contradecir los datos de la experiencia.
  • Desarrollo motivacional: Según Schneiders , en el adolescente sobresalen los siguientes motivos:
  1. Necesidad de seguridad: Se funda en un sentimiento de certeza en el mundo interno (estima de sí, de sus habilidades, de su valor intrínseco, de su equilibrio emocional, de su integridad física) y externo (económica, su estatus en la familia y en el grupo). El adolescente puede sufrir inseguridad por los cambios fisiológicos, la incoherencia emotiva o por la falta de confianza en los propios juicios y decisiones.
  2. Necesidad de independencia: Más que una existencia separada y suficiencia económica, significa, sobre todo, independencia emocional, intelectual, volitiva y libertad de acción. Se trata de una afirmación de sí.
  3. Necesidad de experiencia: Fruto del desarrollo y la maduración que en todos sus aspectos son dependientes de la experiencia. Este deseo de experiencia se manifiesta claramente en las actividades "vicarias" (TV, radio, conversación, cine, lecturas, juegos, deportes). Por esto mismo se meten en actividades poco recomendables: alcohol, drogas, etc.
  4. Necesidad de integración (de identidad): Que es un deseo inviolable y de valor personal.
  5. Necesidad de afecto: Sentir y demostrar ternura, admiración, aprobación).
  • Desarrollo afectivo: Es difícil establecer si la adolescencia es o no un periodo de mayor inestabilidad emotiva. Pero nada impide reconocer la riqueza emotiva de la vida del adolescente y su originalidad.
  • Desarrollo social: Tanto el desarrollo cognoscitivo, como el motivacional y afectivo agilizan el proceso de socialización.

El adolescente tiene en su comportamiento social algunas tendencias que conviene reseñar:

  • A medida que crece, son mayores y más variadas sus experiencias sociales.
  • Este mayor contacto con la sociedad favorece un conocimiento más real de la sociedad.
  • Mayor conciencia de los demás, así como una progresiva conciencia de pertenencia a una clase social
  • Otras tendencias importantes son la madurez de la adaptación heterosexual, la búsqueda de estatus en el grupo de compañeros de la misma edad y la emancipación de la familia.

En este proceso de socialización encontramos en el adolescente una serie de oscilaciones tales como:

  • Oscilación entre excitación y depresión: trabajo y ocio, buen humor y llanto.
  • Oscilación entre sociabilidad e insociabilidad: delicados e hirientes, tratables e intratables.
  • Oscilaciones entre confianza y desconfianza de sí mismos.
  • Oscilaciones entre vida heroica y sensualidad. La situación del adolescente frente a la familia es ambivalente: Por una parte está la emancipación progresiva de la familia, lo que implica un riesgo; y por otra, el adolescente percibe que su familia es fuente de seguridad y ayuda, con miedo a perderla.

Esta situación puede o no ser conflictiva. Depende cómo los hijos son educados. Será entonces, conflictiva:

  • Por las relaciones personales precedentes defectuosas.
  • Por el sentido de inutilidad por parte de los padres.
  • Por sobreprotección parental o por abandono.
  • Por dudas de parte de los padres en torno a la responsabilidad de sus hijos.
  • Por el fenómeno de la constancia perceptiva, a través de la cual a los hijos se les ve siempre "niños".
  • Por las frustraciones de los padres proyectadas a sus hijos que llevan a una identificación a la inversa y a una mala interpretación.
  • Los padres afrontan los problemas de hoy en contexto de ayer.
  • Por el hecho de que los padres son adultos y representan a la clase privilegiada, que niega al adolescente el "estatus" del mismo género.
  • Por el "conflicto de generaciones" debido a los contrastes que pueden surgir por la diferencia de edad entre dos generaciones. Una línea de solución está en la comprensión, en un gradual proceso decisional comunitario.

Durante la adolescencia, la escuela favorece la reorganización de la personalidad sobre la base de la independencia. La escuela facilita:

  • La emancipación de los padres
  • Un estatus autónomo fundado sobre su propia acción.
  • La constitución de grupos
  • Una mayor independencia volitiva al tratar con los adultos. Pero también la escuela puede presentar los siguientes obstáculos:
  • Puede desatender problemas vitales (si se limita a lo intelectual)
  • Ignora al estudiante como individuo (sólo exige rendimiento)
  • Prolonga las relaciones adulto – niño.
  • Algunas escuelas son el campo de batalla de contiendas ideológicas y políticas. Entre ellos predominan los grupos primarios, se reúnen con frecuencia, participan de las mismas diversiones, peligros y emociones.

El grupo proporciona a los adolescentes bienes diversos:

  • Les da sentimiento de seguridad, protección y solidaridad.
  • Facilita las amistades
  • Es una escuela de formación social
  • Ayuda a emanciparse de sus padres
  • Reduce el conjunto de frustraciones.

Desarrollo sexual: La sexualidad del adolescente no es sólo un fenómeno psico - fisiológico, sino también socio – cultural. Los valores, costumbres y controles sexuales de la sociedad en que vive el adolescente determinan en gran parte su actitud y comportamiento psicosexual. En la adolescencia comienzas las primeras atracciones heterosexuales, la chica es más corazón y el chico es más cuerpo. La chica es más exhibicionista que el chico.

Desarrollo moral: La moral para los adolescentes no es una exposición de principios, ni un conjunto de convenciones sociales; es, ante todo, un comprometer todo su ser a la búsqueda de la imagen ideal de sí mismo, donde pone a prueba la fuerza de la voluntad, la solidez de las posibilidades y cualidades personales.

Hay algunos valores morales que ellos prefieren por ser más brillantes, más nobles y porque exigen un don de sí más absoluto.

  • El sentido del honor, sentimiento de la nobleza y de la dignidad del hombre frente al hombre.
  • La sinceridad, signo de una personalidad que se afirma.
  • La valentía, motor de muchos actos.
  • La lealtad.

Los peligros de la adolescencia

Esta difícil edad de la vida es, a menudo, incomprendida y lamentablemente, en no pocos casos, ignorada y abandonada. Y, sin embargo, es la edad en que generalmente comienza el consumo de alcohol y tabaco, tan perjudiciales para la salud. Y, lo que es peor, el momento en que corre peligro de ingresar al tenebroso y autodestructivo mundo de las drogas, desgraciadamente tan extendido en nuestros días.

Todo esto se agrava, más aún, porque el desorientado adolescente, que tiende a alejarse de su familia, en cambio se integra a grupos que, con frecuencia, no son los más convenientes para él, sino todo lo contrario.

De ahí la importancia de la familia bien constituida, del amor y el apoyo de los padres, de la responsable orientación de los maestros, de la calidad humana de los amigos y, en general, de la sociedad en que el adolescente vive.

La juventud

Etapa de la Juventud
Etapa de la Juventud

Es la etapa comprendida aproximadamente de los 18 a los 25 años. Es la etapa en la que el individuo se encuentra más tranquilo con respecto a lo que fue su adolescencia, aunque todavía no ha llegado al equilibrio de la adultez. El joven es capaz de orientar su vida y de ir llegando a la progresiva integración de todos los aspectos de su personalidad.

En el campo del conocimiento: El joven es más reflexivo y más analítico. Es la mejor época para el aprendizaje intelectual, porque el pensamiento ha logrado frenar cada vez más los excesos de la fantasía y es capaz de dirigirse más objetivamente a la realidad. Tiene ideas e iniciativas propias, pero no deja de ser un idealista; sus ideales comienzan a clarificarse. De ahí nace el deseo de comprometerse.

En el aspecto moral: Los valores empiezan a tener jerarquía en la que predomina la justicia y es capaz de distinguir lo prioritario y lo urgente. Rechaza la imposición, no con agresividad sino con una sana rebeldía. Asume una conciencia propia de sus actos y les da el valor moral que les corresponde. Nace en el joven el concepto de bien y de mal.

En el ámbito vocacional: Es el momento en el que el joven se orienta hacia una profesión, hacia el mundo del trabajo, todo se concretiza en el PROYECTO DE LA EXISTENCIA. Ese proyecto es el conjunto de valores en el que el joven crece, le da una orientación a la propia vida y lo orienta dinámicamente hacia el futuro.

En la vida afectiva y sexual: Mirando hacia atrás, un joven se ríe de sus fracasos sentimentales, porque empieza a descubrir lo que es realmente el amor. El joven varón, luego de sentirse atraído por el físico de las chicas y por las chicas que llenaban determinadas cualidades, ahora necesita amar a una sola persona con quien proyectar posteriormente una comunidad de vida.

Su socialización: Frente a los demás, el joven actúa responsablemente, es decir, haciendo uso de su libertad es capaz de responder de cada uno de sus actos, de tener conciencia de lo que dice y hace en orden a la realización del proyecto de vida. Esto significa que el joven:

  1. Asume la vida como tarea
  2. Es consciente de su solidaridad con los demás
  3. Está convencido que su vida es para los demás
  4. Está abierto a nuevas responsabilidades

El joven al ingresar a la universidad o a un centro de estudios superiores, se encuentra con una serie de ideologías que pretenden dar una explicación exhaustiva del hombre y del mundo. Frente a este fenómeno el peligro es el de querer relativizar todo.

La adultez

Etapa de Adultez
Etapa de Adultez

Es la etapa comprendida entre los 25 a los 60 años aproximadamente, aunque como es sabido, su comienzo y su término dependen de muchos factores personales y ambientales.

En esta etapa de la vida el individuo normalmente alcanza la plenitud de su desarrollo biológico y psíquico. Su personalidad y su carácter se presentan relativamente firmes y seguros, con todas las diferencias individuales que pueden darse en la realidad.

Así, hay adultos de firme y segura personalidad capaces de una conducta eficaz en su desempeño en la vida; hay otros de una personalidad no tan firme ni segura; finalmente existen los que adolecen de una pobre y deficiente manera de ser (personalidad) que los lleva a comportamientos ineficaces y hasta anormales.

El adulto maduro se distingue por las siguientes características:

  • Controla adecuadamente su vida emocional, lo que le permite afrontar los problemas con mayor serenidad y seguridad que en las etapas anteriores.
  • Se adapta por completo a la vida social y cultural. Forma su propia familia. Ejerce plenamente su actividad profesional, cívica y cultural. Es la etapa de mayor rendimiento en la actividad.
  • Es capaz de reconocer y valorar sus propias posibilidades y limitaciones. Esto lo hace sentirse con capacidad para realizar unas cosas e incapaz para otras. Condición básica para una conducta eficaz.
  • Normalmente tiene una percepción correcta de la realidad (objetividad), lo cual lo capacita para comportarse con mayor eficacia y sentido de responsabilidad.

El adulto inmaduro presenta características completamente opuestas:

  • Es contradictorio en su comportamiento (incoherente) y no controla sus reacciones emocionales.
  • No percibe la realidad tal como ésta es (falta de objetividad).
  • Menos consciente, responsable y tolerante (falla en el trabajo).
  • No se adapta adecuadamente a la vida social (inadaptado).

La ancianidad

Etapa  de Ancianidad
Etapa de Ancianidad

La etapa final de la vida, conocida también como tercera edad, se inicia aproximadamente a los 60 años. Se caracteriza por una creciente disminución de las fuerzas físicas, lo que, a su vez, ocasiona en la mayoría una sensible y progresiva baja de las cualidades de su actividad mental.

La declinación biológica se manifiesta por una creciente disminución de las capacidades sensoriales y motrices y de la fuerza física; las crecientes dificultades circulatorias, ocasionadas por el endurecimiento de las arterias; y en general, el progresivo deterioro del funcionamiento de los diversos órganos internos.

El anciano va perdiendo el interés por las cosas de la vida, y viviendo cada vez más en función del pasado, el mismo que evoca constantemente, ya que el presente y el futuro le ofrecen pocas perspectivas. Por eso es predominantemente conservador y opuesto a los cambios, pues así se siente seguro.

Como consecuencia de la declinación biológica, y por factores ambientales, también se van deteriorando las funciones intelectuales (inteligencia, memoria, pensamiento, etc). Pero este deterioro es muy distinto en las diversas personas, dándose el caso de ancianos de avanzada edad que se conservan en excelente forma.

En cambio, otros ancianos, que fueron adultos maduros, se adaptan mejor a su nueva situación y muchos hasta parecen exagerar el optimismo, buen humor y generosidad. Esto se deba a que, en el fondo, en la vejez se acentúan los rasgos que distinguieron el carácter en la adultez, por lo mismo que el individuo ya no es capaz de ejercer un completo control y dominio de sus manifestaciones psicológicas.

En los individuos especialmente dotados, la ancianidad es una etapa de gran comprensión, equilibrio y productividad. Tal es el caso de personalidades ilustres que siguieron contribuyendo activamente a la vida social y cultural de su época cuando ya la mayor parte de sus coetáneos descansaban en sus cuarteles de invierno.

La ancianidad es la etapa final de la vida y debe merecer el más grande respeto, consideración y protección.

Véase también

Fuente