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Isabel Rosado Morales

Isabel Rosado Morales
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Destacada luchadora independentista puertoriqueña.
NombreIsabel Rosado Morales
Nacimiento5 de noviembre de 1907
Chupacallos de Ceiba, Puerto Rico Bandera de Puerto Rico
Otros nombresDoña Isabel
PadresDon Simón Rosado y doña Petra Morales

Isabel Rosado Morales. Paradigma de la mujer puertorriqueña, incansable luchadora antimperialista de Puerto Rico. Maestra y trabajadora social en cada uno de los actos de su vida diaria. Es educadora y una psicóloga maternal, mujer con gran valentía y dulzura al mismo tiempo.

Síntesis biográfica

Inicios

Nacida en una loma en el Barrio Chupacallos de Ceibaun 5 de noviembre de 1907, desde donde se observa el nacimiento del sol cada mañana, esta mujer ha sabido con su ejemplo testimoniar en cada uno de nosotros la corrección de aquella expresión del Comandante Ernesto Guevara cuando decía que el verdadero revolucionario está guiado por grandes sentimientos de amor.

La cepa de donde proviene Isabel es de madera fuerte y resistente, es de ceiba. Su madre doña Petra Morales era una mujer práctica, polifacética y amante de las artes. A pesar de que no tuvo educación formal aprendió matemáticas, a leer y a escribir. Su amor por el conocimiento lleva a doña Petra a conseguir un libro semanal el cual lo leía en voz alta la hermana mayor de Isabelita mientras sus hermanas y hermanos jugaban y doña Petra atendía las tareas del día. Era una mujer generosa con su tiempo y éste lo repartía entre aquellas personas enfermas o que necesitasen de su apoyo.

Don Simón Rosado, padre de Isabelita, era un hombre afectuoso con su familia. Era una relación cimentada en unas bases de igualdad humana. Aunque no asistió a la escuela su empeño lo lleva a aprender aritmética, a leer y a escribir. Fue líder de su barrio Chupacallos y a él acudían los miembros de su comunidad para pedir consejo. Violentando las costumbres de la época, don Simón brindó en muchas ocasiones albergue a mujeres maltratadas por sus esposos alimentando así, en la Isabel niña el sentido de solidaridad entre las personas. Isabel aprendió también de su padre el valor a la tierra. Las juntas del barrio para recoger arroz le sirvieron a Isabel para compartir las alegrías del trabajo comunal como conocer en carne propia las vicisitudes de la injusticia social.

Así, entre estos dos pilares se fue gestando la niña, la joven, que luego, por su propia hechura será la mujer que es hoy Isabelita.

Como maestra

Su educación formal la recibió en las escuelas públicas de su pueblo natal y en los pueblos vecinos de Fajardo y Naguabo. A los 18 años ingresa a la Universidad de Puerto Rico gracias a una oportunidad que brinda el gobierno a aquellas personas que deseaban ser maestras y maestros rurales y tuviesen al menos un décimo grado de estudios. En la Universidad de Puerto Rico obtiene un grado en Educación. Impartió la enseñanza por 14 años en escuelas rurales de Ceiba y de Humacao.

Su calidad como maestra fue de tal altura humana que hoy día doña Isabel cuenta, entre sus colaboradores más cercanos, aquellas niñas y niños que en aquel entonces recibieron las primeras letras de ella. Como muestra de ese respeto a los seres extraordinarios recordemos que a raíz de la revolución de octubre de 1950 doña Isabel fue encarcelada por violar la ley 53, ley de la mordaza.

Doña Isabel, como afectuosamente la llaman, era maestra rural cuando por radio oyó de la masacre un domingo de Ramos en Ponce en marzo, 1937 cuando una manifestación de la juventud nacionalista se disponía a marchar hacia la iglesia donde hablarían sobre la abolición de la esclavitud y exigirían la excarcelación de don Pedro Albizu Campos y los demás presos políticos.

El General Blanton Winship, gobernador militar colonial de Puerto Rico ordenó que se impidiera el paso con la fuerza de sus armas. Hubo más de veintiún muertos y cerca de 200 personas heridas.

Fue tal la conmoción de la maestra que desde entonces fue una fervorosa seguidora de Albizu Campos, apóstol de la independencia de los pueblos subyugados.

Aunque Isabel no tomó parte en la revolución de octubre de 1950, el gobierno colonialista la involucró y desde sus oficinas, donde esta vez trabajaba en trabajo social escolar, la condujeron a la cárcel. Allí cumplió una condena de quince meses. Fue destituida como empleada pública y sus derechos fueron cancelados.

Logró seguir como maestra en un colegio privado. Fue de poca duración. En Marzo, 1954, cuatro nacionalistas atacaron el Congreso de Estados Unidos, exigiendo la libertad de las encarcelados y la independencia de Puerto Rico.

Furioso, el imperio de EEUU ordenó que se encarcelara cuanto independentista nacionalista hubiese fuera del presidio.

Y en la madrugada del 6 de marzo de 1954 volvieron a cargar con doña Isabel para la cárcel. Esta vez le impusieron una sentencia de diecisiete años. Con un recurso de Habeas Corpus que por derecho propio ella misma radicó, logró quedar libre a los once años.

Al quedar libre de cargos en 1965, doña Isabel empezó a coser y a tejer para su manutención y para seguir laborando por la libertad de los pueblos.

Isabel es una mujer muy activa que está poco tiempo en la casa. Si no está en el funeral de algún colega en Mayagüez, está llevando flores a algún enfermo. O en algún viaje en Cuba o en Santo Domingo, o en los EEUU visitando a prisioneros políticos o prisioneros de guerra.

Entre los nombres de Ramón Emeterio Betances, Eugenio María de Hostos, Pedro Albizu Campos, y otros, está el de Isabel Rosado, todos profetas que buscan llevar a Puerto Rico a la Independencia fuera del imperialismo norteamericano y de cualquier otro imperio.

Fuente