Jeroglífico

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Jeroglífico
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Concepto:Escritura de los egipcios y otros pueblos antiguos

Jeroglífico. Dícese del sistema de escritura utilizado por los antiguos egipcios (aunque otras culturas, como los mayas, utilizaron sistemas similares también conocidos como jeroglíficos), el término proviene de las raíces griegas ἱερός (hierós, "sagrado") y γλύφειν (glýfein, "grabar"), que más tarde pasaron al latín como "Hieroglyphicum". También se dice de la escritura o expresión ininteligible o de difícil interpretación. Por extensión, también se ha dado el nombre de signo jeroglífico a algunos de los grafemas de la escritura cuneiforme y otras.

Contenido

Orígenes

A diferencia de la escritura cuneiforme mesopotámica y la china, cuyos albores pueden ser perfectamente seguidos por varios cientos de años, la escritura jeroglífica parece haber aparecido de pronto poco antes de 3200 a.n.e. como un sistema desarrollado completamente. La complejidad de los textos más antiguos ha llevado a algunos estudiosos a proponer que la escritura en Egipto fue el resultado de una "invención de golpe" en lugar de un desarrollo gradual.

Otros, sin embargo, suponen que las primeras etapas de la escritura simplemente no sobrevivieron, probablemente por haber sido plasmados en materiales perecederos como la madera o el cuero. Aunque durante algún tiempo se llegó a pensar que la idea de la escritura en Egipto provino de Mesopotamia, descubrimientos recientes indican que la misma floreció primero en Egipto. Los textos más cortos del Período Predinástico que fueron encontrados en la tumba Uj en Abidos ya emplean símbolos con valores fonéticos, y son datados alrededor del año 3320 a.n.e.

Características

Principio rebus y jeroglíficos egipcios
Principio rebus y jeroglíficos egipcios

El sistema básico de escritura de los antiguos egipcios (sistema jeroglífico) consistía en unos quinientos símbolos comunes conocidos como jeroglíficos. La primera forma de escritura egipcia pudo haber representado las palabras a través de un dibujo del objeto en cuestión.

Cada jeroglífico es una imagen de un objeto real de la vida cotidiana. Pero es imposible escribir algunas palabras en un sistema tan primitivo como este (sería imposible representar palabras como "amor" o "fe" del mismo modo que "hombre" o "casa"), y sería muy difícil de escribir oraciones completas. Por lo tanto, los egipcios emplearon el principio rebus: puede escribirse una palabra con una imagen de algo que tiene el mismo sonido. Un ejemplo clásico en español es dibujar una mano seguida de un ojo para escribir la palabra "manojo".

Así, en Egipto, la imagen de una boca (valor fonético r) puede ser utilizada para escribir la preposición "de, en, contra" (con idéntico valor fonético) o la planta de una casa sencilla (de valor fonético pr) podría ser utilizado para escribir el verbo "ir (ascender)" (con igual valor fonético). Ya que la raíz consonántica era tan importante en Egipto, sólo las consonantes necesitaban permanecer inalterables, no así las vocales, al representar palabras no relacionadas.

Tipos de símbolos

De este modo, muchos signos desarrollaron un significado/uso fonético derivados aunque distintos de sus significados pictográficos. Estos fonogramas pueden representar una (por ejemplo, r), dos (por ejemplo, pr), o tres consonantes. Estos fonogramas son conocidos como unilíteros, bilíteros y trilíteros.

Los egipcios desarrollaron lo que los estudiosos modernos llaman un alfabeto, un grupo de veinticuatro símbolos fonéticos unilíteros que representan cada una de las letras del sistema de escritura egipcio. Sin embargo, las escrituras clásicas egipcias basadas en jeroglíficos nunca se limitaron a usar símbolos alfabéticos, o únicamente fonéticos. Por el contrario, el sistema de escritura utiliza una combinación tanto de ideogramas (o logogramas) y fonogramas en combinación con lo que los académicos modernos llaman "determinativos" (o semagramas) - signos que se utilizan para indicar la categoría general a la que pertenece una palabra.

Los signos bilíteros y trilíteros se acompañan con frecuencia por uno o más unilíteros llamados "complementos fonéticos", los que reiteran la estructura fonética de la palabra. Por ejemplo, pr* "ir (ascender)" utiliza el bilítero pr seguido del complemento fonético unilítero r y unas "piernas que caminan" , determinativo que señala la palabra como verbo que indica movimiento o locomoción. Cuando un símbolo se utiliza con valor logográfico (y sin complementos fonéticos), se acompaña normalmente de una barra vertical o palote, el que quiere decir que el símbolo anterior debe ser tomado literalmente.

Aunque en teoría todos los signos jeroglíficos podían ser utilizados en todas estas formas, en realidad pr es uno de los pocos que se utiliza con regularidad de las tres maneras; la mayoría de los símbolos se restringen a una o dos de las tres funciones: logograma, fonograma, o determinativo.

Jeroglíficos unilíteros
/ȝ/
buitre
/j/
hoja de caña
/y/
doble hoja de caña
/ˁ/
brazo
/w/
polluelo de codorniz
/b/
pierna
/p/
taburete
/f/
víbora cornuda
/m/
lechuza
/n/
agua
/r/
boca
/h/
cabaña de juncos
/ḥ/
cuerda trenzada
/ḫ/
placenta ?
/ẖ/
vientre y ubre
/z/
cerrojo
/s/
tela plegada
/š/
estanque
/q/
colina
/k/
cesta con asa
/g/
soporte para jarra
/t/
pan
/ṯ/
cuerda anudada
/d/
mano
/ḏ/
cobra

Direccionalidad

Dirección y agrupamiento de los jeroglíficos
Dirección y agrupamiento de los jeroglíficos

A diferencia del español, que siempre se escribe de izquierda a derecha, y normalmente en filas (horizontalmente), los jeroglíficos egipcios pueden escribirse en varias direcciones:

  • en una fila (horizontal), de izquierda a derecha, o de derecha a izquierda.
  • en una columna (vertical), de izquierda a derecha, o de derecha a izquierda, siempre de arriba a abajo.

Esta flexibilidad es una característica muy útil de la escritura jeroglífica, aprovechada frecuentemente por los egipcios para crear inscripciones simétricas. Del mismo modo, cuando los jeroglíficos acompañaban figuras humanas o divinas, normalmente se escribían en la misma dirección del individuo al que se referían.

Agrupamiento

Las palabras de un texto jeroglífico fluyen una detrás de la otra, sin utilizar delimitadores de espacio entre ellas o signos de puntuación. Sin embargo, los jeroglíficos en sí se acomodan generalmente por grupos y no caóticamente uno después del otro. Esta organización es un principio fundamental de la escritura jeroglífica. Este agrupamiento depende de la forma de cada símbolo individual. De forma general, los jeroglíficos poseen tres formas básicas:

  • altos,
  • planos
  • pequeños

Los símbolos altos tienden a permanecer solitarios, pero los demás se distribuyen generalmente de forma simétrica en grupos rectangulares. En ocasiones un símbolo alto puede hacerse más pequeño y de este modo agruparse con uno plano, etc. Cuando símbolos de distintas formas son agrupados, generalmente se encuentran centrados. Los grupos en una inscripción jeroglífica deben leerse desde el principio hasta el final, y de arriba hacia abajo. La direccionalidad y el agrupamiento son los únicos métodos de organización utilizados en la escritura jeroglífica.

Utilización

El sistema jeroglífico se utilizó para escribir el egipcio antiguo y clásico (también conocido como egipcio medio). Aunque el egipcio medio dejó de utilizarse como lengua hablada hacia el año 1600 a.n.e., los jeroglíficos continuaron utilizándose hasta finales de la historia del Antiguo Egipto.

La mayoría de las inscripciones jeroglíficas se encuentran grabadas en las paredes de templos y tumbas, o en objetos como estatuas, mesas funerarias, sarcófagos de piedra, cofres y estelas funerarias. Allí sirven como etiquetas para identificar objetos o personas, o como dedicatorias; también para grabar el discurso de los participantes en una escena, etc. Inscripciones de mayor longitud pueden encontrase en documentos históricos o textos autobiográficos o religiosos, como himnos y encantamientos funerarios.

Tipos de escritura jeroglífica

La escritura jeroglífica tuvo diferentes formas, y utilizadas en diferentes estadios de desarrollo de la cultura egipcia:

  • jeroglífica (clásica), desde los orígenes de la civilización egipcia hasta posterior a su colapso. La última inscripciónjeroglífica proviene del año 394 d.n.e. , en el Templo de File.
  • jeroglífica cursiva, utilizada en paralelo con la jeroglífica clásica.
  • jeroglífica figurativa o criptográfica, característica del período ptolemaico, es más bien una forma de criptografía que de escritura directa propiamente dicha.

Jeroglíficos clásicos

Los jeroglíficos (clásicos) normalmente se grababan sobre piedra, madera o marfil, o eran pintados sobre yeso, etc. Ya que cada jeroglífico es una figura individual, los escultores y pintores les dedicaban mucho tiempo y esfuerzo a cada uno en particular, al igual que a otros elementos de la escena, como las figuras de ofrendas, animales, personas y dioses. A veces, inclusive, los artistas realizaban solo el contorno del símbolo, sobre todo en aquellos casos en que los textos fueran sumamente largos, por razones prácticas.

Jeroglíficos cursivos

Fragmento de papiro de  un Libro de los Muertos mostrando jeroglíficos cursivos
Fragmento de papiro de un Libro de los Muertos mostrando jeroglíficos cursivos

Además de esculpir y pintar los jeroglíficos sobre materiales duros, los antiguos egipcios también escribieron textos utilizando pinceles de junco y tinta sobre papiro, cuero o madera. En estos textos escritos a mano es muy poco común encontrar jeroglíficos elaborados con el mismo detalle que las inscripciones jeroglíficas clásicas. En estos documentos se empleaba una forma más sencilla para representar los jeroglíficos, conocida como cursiva.

Las inscripciones en jeroglíficos cursivos normalmente se orientan en columnas, y se leen de derecha a izquierda casi exclusivamente, y se encuentran en su mayoría en textos religiosos como el Libro de los Muertos. Para la mayoría de los textos escritos a mano, los egipcios utilizaban otro estilo mucho más cursivo conocido como hierático.

Evolución de las formas de escritura

Hasta el período ptolemaico (cuarto siglo I a.n.e.) se usaban con regularidad unos varios cientos de jeroglíficos, cuando se desarrolló un gran número de símbolos nuevos. La mayoría de los signos aparecen en su forma clásica ya desde el Reino Antiguo y muestran pequeñas modificaciones en su forma a través del tiempo. Debido a que los jeroglíficos pueden ser imágenes elaboradas que llevan mucho tiempo en ejecutarse, las escrituras hierática y demótica, mucho más rápidas y fáciles de escribir, se utilizaron generalmente para los documentos económicos, legalesy administrativos, textos literarios y la cartas.

Tras la introducción del copto (siglo I d.n.e.), las otras tres formas de escritura egipcia (dígase jeroglífica, hierática y demótica) coexistieron por alrededor de dos mil años. El hierático dejó de utilizarse alrededor del siglo III d.n.e., la última inscripción jeroglífica data del año 394 d.n.e. y el último texto demótico conocido es del 452 d.n.e. En lo adelante, aunque el egipcio continuó hablándose y escribiéndose (en copto), el conocimiento de las anteriores formas de escritura se perdió por completo.

Desciframiento

Probablemente el más antiguo intento de recobrar el entendimiento de la escritura jeroglífica data del siglo IV, con el trabajo “Hieroglyphica”, supuestamente escrita por un egipcio llamado Horapolo y que fue traducido al griego. Existen razones para afirmar que el autor tenía conocimientos previos de la escritura antigua, aunque su explicación del sistema es puramente alegórica, influenciada presumiblemente por los griegos, quienes durante mucho tiempo la habían creído en el simbolismo místico de los jeroglíficos, sus ideas tuvieron una fuerte influencia, y sus concepciones dominaron los intentos de desciframiento en los siguientes catorce siglos.

No hasta mediados del siglo XVII, con los trabajos de Athanasius Kircher, los estudiosos comenzaron a vislumbrar los jeroglíficos como capaces de representar tanto sonidos como ideas. Sus conocimientos de copto influyeron en su concepción de esta última fase de la lengua egipcia relacionada de algún modo con la lengua en tiempos de los jeroglíficos, pero su creencia en la naturaleza mística de la escritura antigua frustró cualquier intento válido de desciframiento.

Con el descubrimiento de la piedra de Rosetta por el ejército de Napoleón en 1799, los estudiosos pudieron hacer prácticas algunas de las ideas de Kircher. Por vez primera contaban con un texto jeroglífico (en el tercio superior de la piedra) que indiscutiblemente poseía una traducción a una lengua conocida (el griego, en el tercio inferior), así como otra traducción en demótico (en el centro) también desconocido. En varios países se trabajó el texto, logrando identificar algunos grupos de jeroglíficos con su traducción al griego. Sin embargo, el aporte más significativo fue el realizado por joven francés Jean-François Champollion, basado en los trabajos de sus contemporáneos, el sueco Johan Åkerblad y el inglés Thomas Young, logró finalmente descifrar exitosamente las escrituras jeroglífica y demótica.

El descubrimiento de Champollion probó tres aspectos acerca de los jeroglíficos: estos podían utilizarse tanto como fonogramas como ideogramas, y que la lengua de las inscripciones jeroglíficas era la misma que la del copto. Esta concepción le sirvió para realizar rápidos progresos en la lectura de otros textos en monumentos, etc. El anuncio de su descubrimiento el 29 de septiembre de 1822, marca el inicio de una ciencia moderna, la Egiptología. Desde la época de Champollion, los egiptólogos han continuado refinando el conocimiento acerca de la antigua escritura egipcia, su vocabulario y gramática. A excepción de las palabras más oscuras, los textos jeroglíficos pueden ser leídos en la actualidad casi con igual facilidad que cualquier otra lengua conocida.

Véase también

Fuentes

  • Allen, James P. Egyptian Grammar. An introduction to the language and culture of the hieroglyphs. Cambridge : Cambridge University Press, 2nd Edition Revised, 2010.
  • Johnson, Janet H. Egyptian Hieroglyphic Writing. [ed.] Christopher Woods. Visible Language. Inventions of Writing in the Ancient Middle East and Beyond. Chicago : Oriental Institute Museum Publications, 2010.