Manejo del suelo en cultivos de frutales

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Manejo del suelo en cultivos de frutales
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Concepto:El suelo es la parte más superficial de la corteza terrestre, donde se desarrollan las raíces de las plantas. No es un medio inerte y estable, sino que es el resultado de las actuaciones del clima y los seres vivos a lo largo del tiempo. Es un medio muy complejo en permanente evolución.

Manejo del suelo en cultivos de frutales. La formación del suelo se hace bajo la conjunción de dos fracciones claramente diferenciadas: la fracción mineral y la orgánica.

La fracción mineral procede de las rocas, que se alteran bajo la acción de agentes físicos, químicos y biológicos.

La fracción orgánica procede de materiales de origen vegetal y animal que se acumulan en los suelos, sobre los que actúan microorganismos que los descomponen y transforman en otras sustancias (dióxido de carbono, agua, sales, etc) y en otras sustancias orgánicas como el humus clave en el desarrollo de los suelos. En este caso de estudio la explotación frutícola necesita suelos ricos en nutrientes orgánicos como inorgánicos.

Contenido

Factores que afectan la preparación del suelo

La preparación de suelo para plantar especies frutales incluye todas las operaciones agrícolas encaminadas a dejar el suelo en condiciones para el desarrollo posterior de las plantas. Una correcta preparación del terreno influye positivamente en el crecimiento de los árboles y en su rápida entrada en producción. El propósito de la utilización de labores de labranza es crear un sustrato acorde a las necesidades de las especies que se van a plantar.

La producción frutícola requiere del uso intensivo del recurso suelo y su manejo debe contemplar el empleo de prácticas sustentables. El exceso de labranza conduce a la degradación del suelo generando compactación, falta de oxígeno, desagregación de las partículas del suelo.

Estos factores afectan la capacidad productiva de los suelos por incidir directamente en el desarrollo radicular e indirectamente en la productividad de los frutales. Estas limitaciones propias de los suelos sumados a las compactaciones inducidas por el uso de la maquinaria agrícola y a las originadas por el sistema productivo, hacen que las técnicas ligadas a la preparación del suelo adquieran especial relevancia.

Factores que influyen en la calidad del suelo

La calidad del suelo esta condicionada por diversos factores:

  • actividad biológica,
  • la capacidad de almacenaje de agua,
  • la disponibilidad de nutrientes y la proporción de materia orgánica.

Existe un interés en determinar cómo el concepto de calidad del suelo se relaciona al uso de las tierras agrícolas en la producción sustentable, con la aceptación general que el uso sustentable requiere conservar propiedades edáficas que son importantes desde el punto de vista de la fertilidad y el laboreo del suelo.

Prácticas de manejo

La alteración de las condiciones del suelo por las prácticas de manejo puede afectar la producción de los cultivos a través de su influencia en la distribución de la materia orgánica, actividad microbiana y dinámica de nutrientes.

En lo referente al rendimiento de los cultivos y su relación con la compactación del suelo existen experiencias a nivel mundial con diversos resultados encontraron aumentos de rendimientos en maíz atribuibles al subsolado; a la vez señalaron que los beneficios del subsolado en soja y en maíz se justifican plenamente desde el punto de vista económico.

El objetivo de este trabajo es comparar estos dos sistemas de preparación mecánica de suelos en función de su calidad de labranza y sus beneficios físicos para el posterior cultivo de árboles frutales en el sustrato.

Labores de preparación

Los objetivos básicos para una buena preparación del terreno constan de labores culturales cuyos objetivos tienden remover, mullir, igualar y alisar el suelo para airearlo, aumentar su capacidad de retención de agua y facilitar las labores fundamentales Estas operaciones, así mismo, buscan la incorporación en profundidad de enmiendas y abonos, como también eliminar piedras, terrones, raíces y, en general, cualquier obstáculo antes de concretar la plantación.

Se destaca también el objetivo de facilitar el desarrollo radicular inicial de los árboles eliminando la compactación natural de las tierras. Normalmente la preparación incluye una labor especial que se suele llamar labor fundamental cuyos efectos se completan con las que se llaman labores complementarias.

Labores fundamentales o profundas

Las labores fundamentales, también llamadas labores profundas, tienen por objeto favorecer el enraizamiento y el desarrollo de las raíces durante el período de interrupción impuesto por el cultivo. Esta necesidad es tanto más imperiosa cuando las condiciones naturales del suelo sean menos favorables: nivel de compactación y falta de drenaje.

Deben practicarse en verano, aproximadamente dos meses antes de la plantación para que las tierras puedan recibir los beneficios de los agentes atmosféricos (dióxido de carbono, agua, materia orgánica, etc.), estas labores preparatorias de pre plantación pueden no obstante demorarse hasta la entrada del otoño.

Se realizan, si la naturaleza del suelo lo permite, a una profundidad de 0.6 m y 1m dado que a esa profundidad se optimiza el desarrollo de raíces de la especie que se va a plantar.

Técnicas de preparación del suelo

Según las características de la labor fundamental, las técnicas de preparación se pueden clasificar en:

  • Preparación manual: cava manual por hoyos. Esta operación se realiza con palas y instrumentos rudimentarios hasta alcanzar una profundidad de 0.6-0.8 m
  • Preparación mecánica: integral (desfonde, subsolado). Localizada (fajas, surcos, hoyos)
  • Explosivos.

La preparación manual se realiza sin apoyo de elementos mecánicos, a base exclusiva de mano de obra. Son técnicas tradicionales que se han empleado durante siglos pero que hoy están soslayadas.

Preparación mecánica integral

La preparación integral de suelo se refiere a las labores que se realizan abarcando la totalidad del terreno. Y se distinguen los siguientes tipos de labores:

  • Desfonde: Es una técnica en la que la parcela completa que se va plantar se voltea en profundidad, empleando un arado de vertedera de gran tamaño, monosurco o bisurco, basculante y arrastrado por un tractor. Con ella se consigue: extraer todas las raíces secas, mejorar la penetración y desarrollo de las raíces, así como la aireación y la permeabilidad del suelo, favoreciendo la filtración del agua de lluvia o de riego.

La época más apropiada para dar esta labor es la de otoño-invierno, anterior a la plantación, para favorecer la meteorización del suelo y que absorba el agua de lluvia. La profundidad puede oscilar entre 0.70 m a 0.90 m, y si es posible a un metro. En los suelos uniformes en todo su perfil de composición, textura y estructura, esta técnica es recomendada, en el caso de suelo arcilloso y subsuelo arenoso, la mezcla de estas capas, por lo que está indicado el desfonde con vertedera.

  • Subsolado: Consiste en fisurar el terreno pasando en profundidad una especie de reja tirada por un tractor de gran potencia y que mulla el suelo entre los 0.5 m y 0.8 m de profundidad. Las labores con esta herramienta se tienen que efectuar con un bajo contenido de humedad, ya que de lo contrario no se produce el efecto deseado.

Únicamente se recomienda trabajar con suelo húmedo cuando se quieran formar drenes para el escurrimiento del agua de riego o lluvia. El uso de subsolador o ripper tiene como objetivo trabajar la línea de plantación en profundidades que van de 40 a 100 cm; el ripper tiene una púa en su extremo y 1-2 pares de aletas a distinta profundidad que permiten una cierta roturación.

Tiene por objeto reducir la compactación o altas densidades de algunos tipos de suelo para facilitar el desarrollo radicular; asimismo permite acumular agua ampliando el período de plantación en épocas secas. Se emplean también ripper con 2 púas laterales además de la central, para una mejor roturación de la línea pero requiriendo mayor potencia de los tractores.

De acuerdo al tipo de suelo que se trabaja y la profundidad que se pretende subsolar puede utilizarse tractores agrícolas de 120 a 170 HP o bulldozer tipo D7 o D8. Generalmente, la preparación de la línea de plantación se completa con el pasaje de rastras angostas o rotovator. Este trabajo permite cultivar y desmenuzar los terrones formados y reducir las bolsas de aire que se generan con el subsolado. Esta labor logra un mejor resultado a mayor humedad del suelo.

Preparación localizada

La preparación localizada, como su nombre lo indica, busca acondicionar solo la parte de la tierra que ha sido trabajada. En ella se distinguen: la preparación por fajas, surco, hoyos.

  • Por fajas: Cuando la parcela a preparar excede los 8m de longitud o cuando la plantación va a ser de poca densidad y con una especie rústica como el duraznero, resulta mas conveniente preparar solamente una faja a lo largo de las líneas en las que van a plantarse los árboles, de esta forma la labor se aplica a una parte de ella, insumiendo menos tiempo.

Normalmente las fajas que se preparan tienen como mínimo 1m y hasta 3 m o 4 m de ancho como máximo. Según el perfil del suelo, la preparación puede hacerse por desfonde o subsolado, en este ultimo caso las fajas pueden cruzarse o no.

  • Por surcos: es la máxima simplificación del sistema anterior y por consiguiente el máximo abaratamiento de la inversión Las fajas a las que se hacia referencia se reducen a un simple surco de vertedera o bien a una pasada de subsolador a lo largo de la alineación donde van a plantarse los árboles, sin mas labor de preparación.

En algunos casos para densidades de plantación medias bajas, se cruzan los surcos, haciendo una cuadricula cuyos nudos coinciden con los puntos donde deben ir los árboles. El sistema es así más rápido, simple que ningún otro, aunque evidentemente la preparación obtenida es imperfecta y solo adecuada para plantaciones de especies rusticas como el duraznero.

La longitud de las hileras depende de la necesidad de caminos o de desagües, pero sobre todo del riego: en sistemas de riego por surcos o bordes, el largo de las hileras no debe exceder de 80 m en suelos de alta permeabilidad, o de 180 m en suelos de lenta penetración del agua. Hileras muy cortas (menos de 50 m) hacen disminuir la eficiencia en el uso del agua y de la maquinaria.

La orientación de las hileras deberá considerar un adecuado escurrimiento superficial del agua de riego y, secundariamente, considerará el aprovechamiento de la luz solar. En este sentido, la orientación norte-sur permite una iluminación más homogénea de los árboles. Sin embargo, cuando se desea evitar el daño por impacto excesivo de sol en los frutos, conviene la orientación este-oeste. Por hoyos: Existen dos sistemas de apertura mecánica los más frecuentes son: el empleo de ahoyadores y el de “cucharas” retroexcavadoras.

  • Los ahoyadores o barrenas son aperos ampliamente utilizados en fruticultura. Básicamente constan de un eje, terminando en una broca por uno de sus extremos y acoplado por el otro a un engranaje tronco-cónico protegido por un cabezal, accionado a través de una unión cardan por la toma de fuerza del tractor. La acción de los ahoyadores tiene por objeto que los hoyos tengan una dimensión de 0.8/1 m de profundidad y 0.40/0.50 m de diámetro, ya que así se compensa la falta de preparación del terreno removiendo al menos un buen volumen de tierra en el hoyo de plantación.

Los hoyos de plantación deben ser lo suficientemente grandes como para alojar sin restricción a las raíces extendidas de la planta. Por lo general, basta con 40 cm. de diámetro por 40 de profundidad. Al momento de excavar, es preferible colocar la mitad más superficial del suelo a un costado y la mitad más profunda al otro, con el fin de invertirlas de posición al plantar. Así las raíces quedarán en contacto con el suelo de arriba que es más fértil y rico en materia orgánica.

En suelos con serias limitaciones físicas, como un exceso de pedregosidad o una fuerte estratificación del suelo, conviene confeccionar hoyos de mayor tamaño y más profundo para ser rellenados con un suelo de mejor calidad en el primer caso o con el propio suelo mezclado, en el segundo. Al proceder así es preciso regar el terreno antes de la plantación para que el suelo se asiente y de esta forma evitar que los árboles queden plantados demasiados profundos.

Preparación por explosivos

Esta es una técnica muy especial ya que se utiliza en plantaciones que no pueden prepararse mecánicamente, por presencia de grandes rocas generalmente o en suelos donde se imposibilita las labores mecánicas.

Elección del sistema de preparación

Se considera que los métodos más recomendables de preparación de tierras para plantar especies arbóreas son, tanto por calidad de trabajo, rapidez, los de preparación mecánica. La utilización de los métodos localizados es en función exclusiva de motivaciones económicas, ya que técnicamente la labor deja mucho que desear, sus aplicación tiene que ver cuando se van a plantar cultivos de poca densidad o no se quiere realizar una gran inversión en la preparación de suelo.

El método de preparación integral reúne las condiciones necesaria para lograr cultivos que resulten rentables y productivos, en este método se destaca el uso del subsolador como apero de labores profundas, este es que le da al suelo todas las condiciones físicas para el correcto desarrollo de los cultivos frutales. Cualquiera que sea el método de plantación, en los casos de frutales de hoja perenne, se deberá proteger el suelo entre las hileras de plantas así como también sobre las hileras, mediante la aplicación de coberturas vegetales, gramíneas, etc.

Labores complementarias

Cuando la labor preparatoria ha sido un desfonde profundo, normalmente el terreno queda aterronado y heterogéneo. Después del subsolado, el terreno puede quedar menos irregular, pero también alomado y duro en superficie. Por estos motivos, así como también para enterrar los abonos y enmiendas, resulta imprescindible en todos los casos realizar una o varias labores complementarias. El apero más frecuente utilizado para esta finalidad es la grada de discos, suspendidas o arrastradas, pesadas o ligeras según el tipo de suelo. La finalidad de este laboreo es dejar el suelo sin obstáculos, lo mas homogéneo posible para los trabajos posteriores, alisado y allanado.

Método más provechoso

El método más provechoso para las labores de preparación del suelo son las labores integrales, estas resultan más eficientes, generan un suelo más propicio para las posteriores actividades, y se realizan en periodos más cortos de tiempo.

En plantaciones frutales de densidades medias y altas, una buena preparación influye proporcionalmente en el crecimiento de los árboles y en su rápida entrada en producción, ayudando a un buen desarrollo radicular. Este es un factor muy influyente en la desarrollo del árbol ya que si este logra un buen tamaño en las etapas tempranas de maduración, se obtendrá un árbol mas sano y productivo.

En este tipo de actividades resulta siempre recomendable preparar bien el terreno procurando un equilibrio razonable entre el costo de preparación y la cantidad total de inversión a realizar.

De acuerdo con esto, la preparación integral reúne todos lo requisitos que resultan indispensables para poder realizar una preparación acorde del suelo, y con un manejo sustentable del mismo para la posterior plantación de árboles frutales, gracias a técnicas de labores profundas como el subsolado utilizado de manera integral con el que se logran suelos mas ricos en materia orgánica, con mejor aireación, y consecuentemente, permite que el árbol pueda desarrollarse plenamente en periodos mas cortos de tiempo.

Una de las ventajas de estas técnicas es la intensificación de la producción, gracias a este tipo de tecnologías se tiende cada vez mas a que la producción frutícola sea un producción intensiva.


Fuentes

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