Raúl Martínez

De EcuRed
Raúl Martínez
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Artista plástico
Nacimiento1927
La Habana, Cuba, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento1995

Raúl Martínez González (Publio Amable Raúl Martínez González, 1927-1995). Pintor, diseñador y fotógrafo cubano. Uno de los exponentes más importantes del expresionismo abstracto de mediados del siglo XX, y paradigma del pop art en Cuba.

Contenido

Vida y Obra

Su obra y su vida han estado relacionadas con todos los momentos claves de la cultura cubana después de 1959. Así, lo vemos participando del proceso germinal del cine cubano, de la fundación y apogeo de la Casa de las Américas, de la creación y desarrollo del Instituto Cubano del Libro, del fomento y extensión de la fotografía de connotación artística, de la inolvidable era del cartel cubano y de los grandes proyectos de nuestro teatro, entre otros acontecimientos.

Datos biográficos

Nació en Ciego de Ávila, en la antigua provincia de Camagüey, el 1 de noviembre de 1927. Tuvo su primer encuentro con el mundo de las imágenes y la lectura en las aventuras de Tarzán y otros personajes que aparecían en los periódicos dominicales de la época. En 1940 se trasladó a La Habana para estudiar dibujo. Trabajó en diversos oficios, desde office boy hasta dependiente de tienda. En 1946 ingresó en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, donde permaneció sólo durante dos cursos, pues su exigua economía no le permitió continuar.

Pintor, diseñador y fotógrafo

En 1947 presentó por primera vez una obra suya, en el XXIV Salón del Círculo de Bellas Artes. Exhibió en ese mismo Salón en 1949 y 1950, y recibió mención honorífica en ambas ocasiones. En esa época compartía la pintura con la poesía y descubrió el teatro; atraído por las comedias musicales, comenzó a dibujar a la actriz Judy Garland a partir de fotografías de revistas.

En 1951 participó en una exposición de dibujo organizada por la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo -que dirigía Harold Gramatges-, de la que fue miembro fundador. La Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, que aspiraba a iniciar al público en la valoración del arte contemporáneo, le proporcionó su primer acercamiento a un grupo de intelectuales de renombre, e influyó en su formación por el desprejuiciado intercambio con músicos, literatos, bailarines y pintores.

Cuando conoció las propuestas de integración interdisciplinaria de la obra The new vision, de Moholy Nagy, solicitó una de las becas ofrecidas por el Instituto de Diseño de Chicago, en los Estados Unidos, que dirigía dicho artista, y al cual ingresó en 1952. Allí se enfrascó en la solución de problemas de diseño básico, escultura, fotografía, grabado y tipografía. Fascinado por los chorreados de pintura de los lienzos gigantescos de Jackson Pollock y por las poderosas mujeres de De Kooning, comprendió el tratamiento que el expresionismo abstracto estaba haciendo de las vivencias personales, con nuevos planteamientos sobre el espacio, la estructura y la forma. A partir de entonces y durante toda la década viajó en reiteradas ocasiones a Chicago y a Nueva York.

Después de su regreso de Chicago, en 1954 su amigo Sandú Darié Laver lo recomendó a Luis Martínez Pedro, quien deseaba contratar a un dibujante para la agencia publicitaria OTPLA. El trabajo de publicidad allí realizado entre 1954 y 1960, y la experiencia de Chicago, fueron herramientas que supo aprovechar al máximo en toda su carrera artística, en especial por la esencia diseñística y fotográfica de su producción.

La Isla, óleo sobre tela. 1970
La Isla, óleo sobre tela. 1970

En poco tiempo superó la bidimensionalidad de la abstracción geométrica, a partir de los criterios ofrecidos por su colega Sandú Darié Laver , y comenzó a aplicar lo aprendido en las obras de Kline, Tobey y Rotkho. Entonces compartía ya las propuestas del Grupo Los Once (1953-1955), constituido por creadores de tendencia informalista y consecuente postura ética, que buscaban un lenguaje contemporáneo, en contraposición al de la Escuela de La Habana.

Sus obras

Martínez se sumó al repudio de gran cantidad de artistas a la Bienal Hispanoamericana de Arte que organizaron el Instituto Nacional de Cultura del gobierno de Fulgencio Batista y el Consejo de Hispanidad franquista, y optó por participar en la exposición de plástica cubana contemporánea que se propuso como “Anti-Bienal”. Los creadores afines del Grupo Los Once se reunían entonces en la sede de La Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, en el Parque Central de La Habana y el café Las Antillas, para debatir sobre su contemporaneidad y su rebeldía ante la injusticia social, además de para «hacer la bohemia». Este artista multifacético comenzó en 1958 a realizar murales en distintos centros de la capital. A partir de 1960 y hasta el final de su vida diseñó revistas y libros de prestigiosas instituciones culturales, carteles para obras de teatro y de cine, escenografías de piezas teatrales, y experimentó la conjunción de pintura y fotografía en espectáculos de teatro y danza. Asumió la dirección artística del magazín Lunes de Revolución y fue profesor de diseño en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de La Habana y en la Escuela Nacional de Arte.

En la década del sesenta sobresalieron dos exposiciones suyas: la personal Homenajes, de 1964, y, conjuntamente con Mario García Joya y Luc Chessex, ¿Foto-mentira!, de 1966, por un significativo cambio en su poética. La primera mostraba el inicio de su experimentación con el collage, en fragmentos de impresos, fotografías y objetos, con brochazos gestuales por fondo, o aplicados sobre los fragmentos superpuestos. Con esa muestra el artista transitaba del expresionismo abstracto al pop. ¿Foto-mentira!, mediante la reiteración de una misma imagen para resaltar la mentira de la fotografía, afirmaba la verdad del arte.

16 repeticiones de Martí
16 repeticiones de Martí

A partir de esas formas redundantes se consolidó el pop, que cultivó en imágenes cíclicas de José Martí, Ernesto Che Guevara, Camilo Cienfuegos, Fidel Castro y otros héroes anónimos, utilizando la fotografía como pilar e insistiendo en la reiteración de la imagen estructurada con un movimiento lineal y cinematográfico. Hacia 1970 Martínez conformó el retrato colectivo de la nación mediante el procedimiento de yuxtaponer fotografías -una nueva dimensión del collage-, con fuerte colorido e insertando en las superficies otros símbolos de la cubanidad como flores, frutas y animales del país, y alguna que otra cita postmoderna.

Mural del 26 de julio
Mural del 26 de julio

En la vertiente de arte popular, que cultivó durante esa década, una de sus obras principales fue el tríptico Isla 70, donde los semblantes de líderes políticos y gente de pueblo mostraban las más variadas tonalidades del verde, para documentar simbólicamente la proeza que fue la cosecha cañera de aquel año. Como las demás piezas, esta respondía a una estética, respaldada en buena medida por la fotografía, más cercana al diseño.

El fénix, óleo sobre tela. 1967
El fénix, óleo sobre tela. 1967

En 1972 se realizó una emisión de sellos con la imagen de su obra Fénix, perteneciente a la colección permanente del Museo Nacional de Bellas Artes (Cuba). En 1978 en la Galería Habana realizó una exposición que tituló La gran familia, retomada en 1984 en el marco del proyecto que representó a Cuba en la XLI Bienal de Venecia -con obras de Martínez, del fotógrafo Mario García Joya y de artesanos del círculo de Antonia Eiriz.

En la década siguiente continuó desarrollando la conjunción de diseño y fotografía en las series Murales y banderas, Dibujos para colorear y La conquista. Desde 1983 participó en proyectos de inserción del arte en la vida social, como Telarte y Arte en la Carretera. Retomó el tema martiano en 1986, al desplegar en tempera sobre cartulina una serie inspirada en los Versos Sencillos, que tituló Pinta mi amigo el pintor, la cual fue exhibida en la Galería Habana. Más adelante volvió al collage fotográfico, para desarrollar el tema del amor en obras de gran erotismo.

En 1988 el Museo Nacional de Bellas Artes (Cuba) organizó la primera retrospectiva de su obra. A partir de 1990 volvió a la introspección de su primera etapa abstracta en los óleos de su serie Islas 90 y comenzó a escribir sus memorias, tituladas Yo Publio. En 1994 fue acreedor, junto con el título de Doctor Honoris Causa otorgado por el Instituto Superior de Arte, del Premio Nacional de Artes Plásticas en su primera edición, en reconocimiento a su larga y fecunda trayectoria artística. Murió en La Habana el 2 de abril de 1995.

Premios y reconocimientos

Exposiciones personales

Exposiciones colectivas

Otras obras de Raúl Martínez González


Fuentes