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Radar Pico San Juan

Radar Pico San Juan
Información sobre la plantilla
Institución con sede en Bandera de Cuba Cuba
Radar Pico San Juan.jpg
Centro que monitorea a través de observaciones de Radar, diferentes fenómenos meteorológicos.
Siglas o Acrónimo:Radar_PSJ
Fundación:11 de junio de 1978
Tipo de unidad:Estación Meteorológica
Director/a :Osmany León Cabrera
País:Bandera de Cuba Cuba
Dirección:Escambray Cienfueguero
Sitio web
Centro Nacional de Radares

Radar Pico San Juan. Radar meteorológico de tipo MRL-5, ubicado en la cumbre más alta del Escambray cienfueguero. Fue remodelado y actualizado con tecnología de punta con muy buenos resultados.

Antecedentes

A mediados de la década del 30 del siglo pasado se logra un tubo de rayos catódicos que permitiera visualizar imágenes nítidas lo que conlleva al desarrollo de la televisión y el radar. En el caso de este último se logran obtener imágenes de objetos ubicados a gran distancia y observar como se mueven y en que dirección.

En un principio la Radarica tuvo una aplicación puramente militar, pero con el tiempo se dieron cuenta que se podían seguir procesos nubosos y determinar su intensidad y velocidad de desplazamiento. Ya a principios de 1950 se fabrican los primeros radares de uso totalmente meteorológico en los Estados Unidos y posteriormente en la Unión Soviética.

Su desarrollo hasta 1984 estuvo basado fundamentalmente en el incremento de la potencia y la aplicación del devenir electrónico que se iba imponiendo en todas las actividades de la sociedad, pero las observaciones y su transmisión eran de forma elemental y basándose en descripciones de planos simples con muy poca información.

Desde las últimas dos décadas hasta la fecha, con el desarrollo acelerado de la informática y las comunicaciones se logro un importante salto hacia la automatización de la actividad en todo el mundo; lo que ha permitido obtener grandes volúmenes de información basados en observaciones volumétricas de la atmósfera.

Ubicación

El radar Meteorológico “Pico San Juan”, ubicado en la región central de país a una altitud de 1140m sobre el nivel del mar, en los 21º 59' longitud Norte y 80º 08' latitud Oeste; enclavado en un ambiente acogedor con una alta diversidad biológica en su entorno.

El Pico San Juan es el techo de toda la tierra cubana comprendida entre Las Tunas y Pinar del Río, y el radar meteorológico que desde 1989 corona su cumbre, la atalaya por excelencia del archipiélago.

Para acceder al radar es preciso salvar los 223 peldaños de una escalera de hormigón, fundida sobre una pendiente de unos 45 grados de inclinación, examen de rigor para pulmones llaneros. Automatizado en junio de 2000 por un equipo técnico camagüeyano dirigido por el Doctor en Ciencias Orlando Rodríguez, el radar MRL-5 de fabricación soviética es hoy una estrella en el cielo de la meteorología cubana. Al menos así piensan los diez hombres encargados de operarlo, en el corazón y la cabeza de la sierra de Guamuhaya.

El radar instalado en la cima de la montaña también llamada La Cuca, barre un área de unos 785 mil kilómetros cuadrados. Las cotas de esa circunferencia de mil kilómetros de diámetro se localizan en la playa santiaguera de Baconao (Este), el Cabo de San Antonio (Oeste), la ciudad de Hollywood en el Estado de la Florida (Norte) y un punto del Mar Caribe situado 150 kilómetros más abajo de Caimán Grande (Sur).

Tal alcance lo agradece a su ubicación a mil 140 metros sobre el nivel del mar, altura que permite a la estación del Pico San Juan eliminar el efecto de la curvatura de la Tierra y trabajar con el haz electromagnético enfocado hacia abajo.

Historia

Inaugurado en 11 de junio de 1989, por Rosa Elena Simeón Negrín y José Ramón Balaguer Cabrera, luego de un gran esfuerzo para realizar el vial de acceso y la estación en si, comienza a prestar servicio al Sistema Meteorológico Nacional en el seguimiento de todos los fenómenos meteorológicos que afectan al territorio.

Es de destacar el trabajo realizado al paso de la tormenta tropical Karen, Fabián. Hasta que el 18 de octubre 1996 nos azota el huracán Lili que fue seguido de manera eficiente por la dotación y que marca un hito en el trabajo de la estación. Luego de un proceso de remodelación-automatización de todos los sistemas del radar se brinda un servicio eficiente seguro y confiable a todos los clientes ya que además de la tecnología consta con un colectivo de trabajo de gran experiencia y profesionalidad lo que permite garantizar todo el flujo informativo para que el radar siga siendo ejemplo en el servicio meteorológico nacional.

Cuando Lili II reinó en el Caribe, la cosecha visual de los guardianes del pico sirvió por primera vez a toda la aldea global, a través de Internet. "Cuando el huracan Allen, aquel meteoro pasó al sur de Cienfuegos, el 5 de agosto de 1980, y ante la ausencia de un radar meteorológico en toda la región central, Fidel Castro Ruz orientó construir uno que le diera cobertura a la zona"

Anécdotas

Un Bulldozer detrás de mi mula

De los casi nueve años que mediaron hasta el estreno de la estación, sobrevive una anécdota que con el tiempo alcanza los ribetes del mito.

Una vez escogido entre varios candidatos el Pico San Juan para la ubicación del radar, hacía falta un enlace con la carretera La Sierrita-Topes de Collantes, espinazo vial de la sierra escambradeña; pero primero era necesario un proyecto; tras varios meses de gestión la empresa encargada del trazado se declaró prácticamente incompetente para encontrar el camino ideal que atravesara el reino de los helechos arborescentes, la mariposa y la guayaba cimarrona, entonces alguien acudió al Enrique Otero Fernández, una leyenda viva de las serranías, quien sin pensarlo dos veces indicó: "Busquen un buldózer y que le caiga atrás a mi mula". Y el binomio equino-jinete marcó la ruta con el rótulo de los cascos y la maña del genio.

Julio, El Cazador de Tormentas

Los vientos del primer Lili picaron un pararrayos del radar con un corte semejante al de una segueta" -cuenta el operador Julio León, mientras disecciona en la vertical una nube que el MRL-5 acaba de localizar al norte del emporio turístico de Cayo Coco.

Y luego lamenta su reciente convalecencia en el hospital CIMEQ, que le quitó un puesto en la atalaya del San Juan mientras sus compañeros se batían con las bandas espirales de Isidore y Lili. "Una misión internacionalista en Angola le impidó figurar entre los fundadores de la estación, el 11 de junio de 1989, pero a mediados del '90 integró la plantilla y tres meses después era un campeón en las mediciones meteorológicas" -apunta el doctor Fernández. Y como si necesitara probar la rotundidad de su aseveración, Tony narra la anécdota que consagró a Julio en el mundillo de los cazadores de nubes y tormentas.

Era la tarde del 25 de julio de 1991 y Fernández, desde el Centro Meteorológico de Cienfuegos, tenía la misión de monitorear el estado del tiempo para la provincia de Matanzas, que al día siguiente celebraría al acto central por la gesta del Moncada. "Como a las 5 -recuerda-, Julio me llama por teléfono desde el Pico para avisarme de una granizada que en ese momento caía sobre el poblado matancero de Perico. "Telefoneé al desaparecido colega yumurino doctor Arnaldo Alfonso, reconocido en Cuba como autoridad en la materia de predicción del tiempo, y cuando le doy el informe de Julio me comentó que iba a averiguar, pues era la primera noticia.

"A los 10 minutos llama Arnaldo y dice: 'Oye, se está acabando el mundo en Perico' ". Aún con el rubor del testimonio coloreándole la mejilla, prefiere Julio hablar de los ciclones que ya son historia para los hombres del Pico.

"Cuando Michelle podía verse hasta la fricción del aire aquí arriba. En condiciones de huracán el radar trabaja con la energía de la planta eléctrica de la estación y para abastecerla de combustible hay que tener bien puesto el corazón.

"Eso sólo lo hace mi hermano Osmani. Se amarra con una cuerda para salir al exterior y nosotros lo sujetamos desde aquí adentro. Mientras llenaba el tanque el viento le arrancó la ropa". Pero los hombres del Pico La Cuca trabajan hasta 366 días si al año se le ocurre ser bisiesto. Un cielo azul turquí puede confesar tantos secretos como el gris que presagia la tormenta. Al final los huracanes se roban la historia, pero el radar es mucho más que los Lili, Isidore, Michelle, Mitch, Alberto o cualquiera de sus satánicos colegas.

Régimen de trabajo

En esta estación meteorológica, trabajan un total de 10 compañeros distribuidos en dos turnos de 4 compañeros, el Jefe de la Estación y el Operador principal completan el total, cada turno permanece durante una semana consecutiva trabajando de día y de noche, (2 observadores, 1 ingeniero o técnico de RADAR y un encargado de la casa). En condiciones normales, el Radar, realiza una observación cada una hora, no siendo así cuando el sistema meteorológico requiera de información a menos plazo.

Los novios de las nubes soportan en ocasiones temperaturas cercanas a cero grado, bombean agua todas las mañanas desde la base de una cuesta o rastrean el monte en busca del racimo de plátanos del próximo almuerzo.

Televisión y vídeo son sus únicos aliados contra la nostalgia y el silencio que apabulla. Sus privilegios, la pureza del aire y la primicia cotidiana de las imágenes que los demás metabolizamos sólo cuando Rubiera presagia el nacimiento del próximo demonio.

Enlaces externos

Véase también

Fuente

  • Entrevista a trabajadores del Radar.