Diferencia entre revisiones de «La Bella Otero»
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Revisión del 14:43 10 jul 2013
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Agustina Otero. Fue la mujer que inspiró a José Martí los famosos versos de La Bailarina Española, se trata de una artista que danzaba en el Teatro Español de Madrid en 1871. Fue la mujer que alborotó desde los tobillos del mundo, la ingenuidad ardorosa de los jóvenes y la rijosa codicia de los viejos. Adviértase que subraya bien que seduce más con el poder de sus ojos que con el de su arte.
Sumario
La Bella Otero
Fue una estrella cuyos destellos iluminaron los famosos Follies Begere y el Cirque de Eté. Se llamaba Agustina Otero Iglesias y había nacido el 4 de noviembre de 1868, en la ciudad española de Valga en Pontevedra. Ante la vergüenza de haber sufrido de niña violencia sexual decidió borrar su pasado y viajar como bailarina; lo mismo aparecía en una compañía de cómicos ambulantes que en tablados de poca monta. Su vida trashumante la llevó a Marsellas, donde llamó la atención del empresario Ernest Jurgens, quien no solo la hizo su amante sino la preparó artísticamente. El músico Bellini le dió las primeras clases. Ella las asimiló , aunque sabía que al final sería su esplendorosa belleza la que la haría triunfar. Y ocurrió.
Parte de su vida
Se estableció en la ciudad Luz, y fue una de las personalidades de La Belle Epoque. Animó la vida galante de esa gran urbe, y dicen que la amaron varios reyes, entre ellos, Leopoldo II de Bélgica, Alfonso XIII de España y Eduardo VII de Inglaterra. Cuentan que Nicolás I de Rusia viajaba de incógnito solo para pasar una noche con ella; lo cierto es que atesoró una gran fortuna con los costosos regalos que recibía. Sucumbieron a los encantos de la bailarina, cantante y actriz española varios notables bardos pintores. El poeta Annuncio lo abandonaba todo y corría a su encuentro en cuanto Carolina lo llamaba; tal era su pasión por la mujer de piel de alabastro y ojos prometedores. Los principales periódicos se hacían eco de las fiestasmandadas de la artista.
Años en pena
Atraída cada vez más por el juego dejó en los casinos todo el dinero que había acumulado. Perdió su ostentoso bolero de diamantes, los autos, joyas, pieles, obras de arte, sus caballos de pura raza. Se estableció en Niza en 1910 y allí vivió en la pobreza; nada quedó de las glorias pasadas; por gestiones de un amigo el casino de Montecarlo le otorgó una pensión.
Su muerte
El 10 de abril 1965, encontraron en el cuarto de un humilde barrio de Niza el cadáver de una mujer. Estampa de la desolación, en el rostro huesudo, apenas cubierto por la fina piel, la boca desdentada dibujaba una mueca de dolor. Poco sabían que aquella desarrapada inquilina era la bella Otero, la artista que había hechizado con sus bailes exóticos al mundo. La bailarina terminaba una vida y echaba a rodar una leyenda.
Enlace relacionado
Fuentes
- Agustina Otero Iglesias disponible en www.cubarte.cult.cu, consutado el 27 de mayo de 2013
- Agustina Otero Iglesias disponible en www.tvavila.icrt.cu, consutado el 27 de mayo de 2013
