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Revisión del 06:41 25 dic 2021
Astronave. Nave espacial, nave estelar, astronave o sencillamente nave, son algunos de los vocablos que se usan para describir un transporte diseñado para el recorrido interestelar, más específicamente entre los planetas de nuestra galaxia la Vía Láctea; es el nombre con el que se denomina en occidente a estos vehículos, en contraposición al nombre de cosmonave que es el que usan los rusos. Su función es el vuelo espacial, o sea vuelos que traspasan la atmósfera terrestre y que se desarrollan en el espacio sideral cerca o lejos de la Tierra. En algunas de estas embarcaciones se trata de reproducir, aproximadamente, la condiciones medioambientales en las que el hombre vive en la Tierra.
Sumario
Máquinas para volar en el espacio sideral
Una nave espacial es un vehículo o máquina diseñada para volar en el espacio exterior. Las naves espaciales, un tipo de satélite artificial, son para una variedad de propósitos, que incluyen comunicaciones, observación de la Tierra, meteorología, navegación, colonización espacial, exploración planetaria y transporte de humanos y carga. Todas las naves espaciales que existen en la actualidad, excepto los vehículos de una etapa a órbita, no pueden superar la atmósfera por sí mismas por lo que requieren un vehículo de lanzamiento que los impulse fuera de la Tierra (por lo general un cohete portador).
El medioambiente artificial
Para sobrevivir y llevar a término las misiones espaciales, el hombre debe tener en las astronaves un buen nivel de seguridad y de confort ambiental. Además, están los problemas del alimento, del agua y de Ia eliminación de los residuos orgánicos.
El principal requisito para las cápsulas espaciales destinadas a vuelos humanos es el de reproducir, no las idénticas condiciones físicas de la atmósfera al nivel del suelo, pero por lo menos brindarle una situación en la cual el hombre pueda adaptarse fácilmente.
Debido a que el peso del alimento necesario para una tripulación en cada misión sería excesivo (cada ser humano tiene necesidad de 1 kg. de alimento y 2 kg. de agua al día) se ha optado por el tratamiento de liofilización, que hace perder hasta los 9/10 el peso de alimentos de cualquier tipo. El agua para la rehidratación está disponible ya que es el producto secundario de las reacciones químicas entre los componentes del combustible en el momento de la combustión.
El problema de los residuos
El inconveniente de los residuos orgánicos ha sido resuelto mediante incineradores, aunque ya se están probando otras opciones para reciclar los desechos usandólos como abono; al usar el proceso de quemado de los mismos se logra que el óxido de carbono producido por las combustiones se transforme en anhídrido carbónico y, por tanto, se recicla de modo que produzca pequeñas cantidades de oxígeno.
Las astronaves han sido siempre uno de los estandartes de la ciencia ficción. La ópera espacial sería un género muy mermado sin la posibilidad de efectuar vuelos interestelares y la ciencia ficción dura se encontraría privada de la colonización de otros mundos si no se pudiera contar con el viaje interplanetario.
Las naves espaciales utilizadas en uno u otro género son muy diferentes, sobre todo en cuanto a su plausibilidad y a su posibilidad de materialización con la actual tecnología. El grado de desarrollo del saber científico en el momento de realización de la obra ha marcado la evolución del concepto de nave espacial y ha diversificado los métodos de propulsión. Así nos encontramos con diferentes tipos de propulsión que se corresponden con el nivel de especulación y de conocimiento característico de cada autor.
Entrada la Edad de Oro de la ciencia ficción, la mayoría de los autores se destacaron por sus naves de propulsión atómica para sus viajes imaginados.
Buscando un modo de utilizar más eficientemente la energía atómica surgió el Proyecto Orión, que consiste en utilizar una explosión atómica para producir plasma, que al chocar contra un plato en el vehículo espacial, generaría un enorme impulso.
Estas naves serían capaces de mantener aceleraciones sostenidas de 1g, emulando gravedad artificial. Al cabo de menos de un año, la nave se desplazaría a un décimo de la velocidad de la luz, lo que supone una opción viable para un posible viaje interplanetario.
Una fuente energética aún más poderosa que la fusión sería la aniquilación materia-antimateria. Un motor de antimateria, produciría teóricamente unos 20.000 billones de julios por kilogramo de combustible, lo que sería el óptimo desde un punto de vista energético para la propulsión de una nave espacial.
Los agujeros de gusano son muy conocidos entre las películas, series y videojuegos (Star Wars, Interstellar o Stargate, por ejemplo), un fenómeno no comprobado científicamente que hace saltos en el espacio-tiempo.
Los motores Warp o de curvatura son tipo de motor hipotético cuya viabilidad a futuro es discutida. Generan una distorsión en el tejido espacio-temporal que rodea la nave, de manera que no es la nave la que surca el espacio a alta velocidad, sino el propio espacio el que estira, transportando la nave con él.
Este sistema carece de motor y de combustible, y aprovechando en su lugar el viento solar o la radiación solar mediante enormes velas. Existen prototipos experimentales que confirman la validez del concepto, pero la tecnología actual carece de los materiales adecuados para hacer de este sistema un método útil. Aun así, las velas solares se emplean en numerosas obras de ciencia ficción.