El resplandor I

El Resplandor I
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Título originalThe Shining.
Autor(a)(es)(as)Stephen King
Editorial:Editorial Arte y Literatura
ColecciónDragón
GéneroNovela Fantástico
EdiciónTomo I 1977

El Resplandor I. Es un libro de Stephen King que narra la historia de Jack Torrance, un escritor frustrado que acepta el empleo en compañía de su familia, de custodiar el Overlook.

Sinopsis

Jack Torrance es un escritor frustrado que acepta el empleo de custodiar el Overlook en compañía de su familia.

El solitario y fantasmagórico hotel se encuentra en medio de las montañas y la nieve, y queda completamente aislado del mundo en la temporada invernal.

Una extraña cualidad de su hijo parece infundir energía a todos los misterios ocultos en aquel lugar. Las misiones más espantosas de un pasado siniestro se desencadenan, la locura se desata, el horror se impone.

¿Asesinato? ¿Muerte?

Una llamada desesperada en medio de la angustia será la única alternativa de solución.

Sobre Overlook

Algunos de los más hermosos hoteles de temporada del mundo se hallan situados en el estado de Colorado, pero el que se describe en estas páginas no se basa en ninguno de ello. El Overlook y la gente que con él se vincula no existen más que en la imaginación del autor.

En ese aposento… se apoyaba un gigantesco reloj de ébano. Su péndulo se balanceaba con un resonar sordo, pesado, monótono; y cuando la hora iba a sonar, de las entrañas de bronce del reloj salía un tañido claro, resonante, profundo y extraordinariamente musical, pero de un timbre tan particular y potente que de hora en hora, los músicos de la orquesta se veían obligados a interrumpir… para escuchar el sonido; y las parejas danzantes cesaban por fuerza en sus evoluciones; por un momento en aquella alegre sociedad reinaba el desconcierto; y mientras aún resonaban los tañidos del reloj, se notaba que los más vehementes palidecían y los de más edad y más sensatos, se pasaban la mano por la frente, como si se entregaran a un confuso ensueño o meditación.

Pero apenas los ecos cesaban, livianas risas se difundían por la reunión…; y se sonreían de su nerviosidad… mientras se prometían unos a otros en voz baja el siguiente tañido de reloj no provocaría en ellos una emoción semejante. Mas al cabo de sesenta minutos… el reloj daba otra vez la hora, y otra vez nacían el desconcierto, el temblor y la meditación de antes. Más a pesar de esas cosas, la jarana era alegre y magnífica…

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