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Ópera Patria

Ópera Patria
Información sobre la plantilla
Ópera Patria.jpg
Primera obra de su género con argumento basado en la guerra de independencia. (Primera página de la partitura de Patria. Reproducción publicada la revista Carteles. Digitalización de E. Río).
Datos Generales
Autor(es):Hubert de Blanck
Año:1899
País:Bandera de Cuba Cuba

Ópera Patria (Hubert de Blanck). Ópera. Libreto: Ramón Espinosa de los Monteros. Este título es la primera obra de su género con argumento basado en la guerra de independencia.

Origenes

Se “estrenó parcialmente (sólo el segundo cuadro)” el 1 de diciembre de 1899 en el Teatro Nacional.

Personajes

  • Fidelia, joven veguera, soprano
  • Ricardo, teniente ayudante de Maceo, tenor
  • Chicho, sargento reclutador, barítono; un correo, un corneta, un asistente, dos soldados.

«La acción pasa durante el período de la última guerra separatista de Cuba. El primer cuadro en el campamento de Socarrás en Cacarajícara, y el segundo, en una vega de Vuelta Abajo.»

Argumento

Acto único

Cuadro I

Ópera
«La escena representa el campamento de Socarrás, en Cacarajícara, defendido por dos pequeños fuertes al fondo, derecha e izquierda, empalizadas formadas por tablas de palma y en el centro un viejo cañón de los que se cargaban por la boca.

En primer término a la izquierda, una casa con cobija de guano, donde figuran albergarse el general Maceo con su Estado Mayor, y Socarrás, jefe del campamento.

En la puerta de la casa se pasea lentamente un centinela. En el resto del escenario, hamacas allá y acullá, colgadas de los árboles o de las estacas que sostienen la empalizada. En el centro, un tamarindo, a cuyo pie se ve un caldero en que se cuecen palmitos o gérmenes de yagua, y una cafetera con agua hirviendo.

Son las primeras horas de la noche, y al levantarse el telón, aparecen los soldados primero y segundo, echando leña al fuego del caldero y removiendo los palmitos que se están cocinando, y el otro, moliendo o machacando entre dos piedras, dentro de un periódico La Lucha, los granos de palmiche tostado para hacer café.

Como hemos visto, el primer cuadro nos presenta un campamento mambí, con todas las privaciones de la guerra.

El sargento Chicho y Ricardo dialogan sobre los sacrificios que impone la causa emancipadora por la que están prestos a ofrendar sus vidas. Llega un correo con periódicos y cartas para los insurrectos. Con ansiedad, cada uno toma la suya. Ricardo lee la epístola y por ella se entera de que Fidelia, su prometida, reclama urgentemente su presencia.

Poco a poco la noche va envolviendo el campamento con su manto de sombras. Todos piensan en sus seres queridos; pero igualmente están de acuerdo con que la libertad de la patria está primero y que merece estos sacrificios y muchos más. Se escucha el toque de silencio y los mambises se disponen a entregarse al sueño, como dice Chicho: “Cada mochuelo a su olivo. Y a dormir... pero ojo alerta.”

Cuadro II

La escena representa una vega en Vuelta Abajo, con platanal, árboles frutales, etcétera, limita al fondo por una cerca, tras la cual corre un trillo que figura bajar de las lomas que se dibujan en el telón de fondo y que da acceso, por el último término derecha del espectador, al bohío situado en el último término izquierda y del que no se descubre más que el colgadizo de horconadura y la puerta y frente del mismo.

A la izquierda de esta puerta se ve colgado un cuadro de la virgen de la Caridad del Cobre, alumbrado por un farolito. Dentro y fuera del colgadizo vense algunos taburetes de cuero, aperos de labranza, albardas y arreos de caballo; un tiple colgado de un horcón y un gallo fino atado por una pata a ras del suelo. Es la hora de la media noche, iluminada por la luna.

Fidelia, la joven veguera, abandona la casa, se dispone a esperar a su amado Ricardo, y reza devotamente a la virgen de la Caridad pidiéndole por los seres que ama. Su plegaria es una oración de amor y de paz. Llega Ricardo y con frases cariñosas trata de infundirle valor y optimismo.

Fidelia le comunica la triste verdad: tiene que abandonar el querido bohío y sus campos, junto con su familia, y marchar a la población, cumpliendo la inicua orden del sanguinario Capitán General Weyler: la reconcentración.

Ricardo le pide que marche con él al monte; pero ella le contesta que no puede abandonar a sus ancianos padres. Entonces el valeroso mambí le ruega que espere con paciencia, que el triunfo no está lejano y que muy pronto la patria será libre.

Ricardo se desprende de los brazos de Fidelia y se aleja rápidamente de aquel lugar. Transcurrido un instante, se escuchan varios disparos.

Ricardo, sorprendido por varios exploradores enemigos, es mortalmente herido, mientras Fidelia, que ha presenciado el trágico suceso, lanza un grito de terror y cae desplomada.

El telón se cierra con rapidez.»

Bibliografía

  • Jorge Antonio González. La composición operística en Cuba. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1986.

Fuente

Otras fuentes