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Agustín de Santa Cruz y de Castilla

Agustín Santa Cruz y de Castilla
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Don Agustin de S. Cruz.jpg
Ilustre benefactor de Cienfuegos.
NombreAgustín Santa Cruz y de Castilla
Nacimiento1785
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento12 de noviembre de 1841
Cienfuegos, Cuba.
Nacionalidadcubano
TítuloConde de Santa Cruz de Cumanayagua.

Agustín de Santa Cruz y de Castilla. Ilustre benefactor de la Colonia Fernandina de Jagua, hoy Cienfuegos.

Sintesis biográfica

Nació en La Habana, en 1785, siendo miembro destacado de la ilustre casa de los condes de San Juan de Jaruco y de Santa Cruz de Mopox.

Se casó en la catedral de La Habana, el 6 de abril de 1805, con su prima doña Antonia Guerrero y Hernández, natural de Jagua, hija de don José Ignacio Guerrero y Ruiz, regidor fiel ejecutor de la villa de Guanabacoa, y de doña Rosalía Hernández y Castilla Cabeza de Vaca, nieta esta última del primer alcalde que tuvo el castillo de “Nuestra Señora de los Ángeles de Jagua”, que a su vez fundó en dicha comarca el primer ingenio de fabricar azúcar denominado “Nuestra Señora de la Candelaria”. De este matrimonio nacieron María Josefa y María de los Dolores.

Trayectoria laboral

El 19 de abril de 1819 Don Agustín, en unión de otros vecinos prominentes de Jagua, visitó a Don Luis De Clouet, quien pretendía fundar la colonia a orillas del Río Saladito, en el lugar conocido por “Sitio de Hurtado”, muy cerca de donde estuvo un poblado indio, y le indicó la conveniencia de trazar la población en la hacienda de su propiedad titulada "Península de la Majagua", la cual ofreció al colonizador para esa finalidad.

Esta hacienda era también conocida por el nombre de "Embarcadero de los Castilla", por ser el sitio donde el ingenio “Nuestra Señora de la Candelaria”, embarcaba sus azúcares, y el cual pertenecía también a Santa Cruz.

Animado De Clouet por las ventajas que había señalado, de establecer la nueva población en su finca, y por la generosa oferta que de ella hacía al Estado, dispuso el traslado de los colonos al nuevo lugar, donde volvió a dar comienzo al fomento de la población. Don Agustín de Santa Cruz, derramó beneficios a manos llenas, no sólo sobre los colonos, sino también sobre la naciente población, poniendo a disposición del colonizador sus esclavos, sus carretas y todos los demás elementos que se necesitaban para llevar a cabo la obra.

En consideración a los méritos y servicios prestados por Santa Cruz, y a su nueva oferta de ceder 130 caballerías de tierras pertenecientes a su hacienda “Caunao”, para que fuesen repartidas entre los colonos a condición de que el Fundador le consiguiera el nombramiento de Coronel de Milicias y el título de Conde de Santa Cruz de Cumanayagua.

El Fundador aceptó el ofrecimiento y gracias a la generosidad de Santa Cruz, pudo fundarse la Colonia Fernandina de Jagua en el fondo de la bahía de su nombre a lo que debió su futuro progreso. Acompañó al Fundador a visitar y explorar los terrenos mencionados y al repartirse los solares de la naciente Colonia, le fueron donados los tres a donde se encuentra situado el Teatro Tomás Terry.

A poco de fundarse la colonia, se declaró una epidemia de vómito negro, fiebre amarilla y de fiebres intermitentes, y aquí demostraron una vez más, Don Agustín de Santa Cruz y su esposa, sus sentimientos humanitarios. Convirtieron en un Hospital su ingenio “Candelaria” y fueron allí asistidos casi todos los enfermos atacados del mal reinante, entre ellos el joven Don Luis De Clouet, hijo primogénito del Fundador.

Los primeros tiempos de la Colonia fueron muy azarosos y gracias a Don Agustín de Santa Cruz y su esposa, que se constituyeron en bienhechores de los colonos, favoreciéndolos con esclavos, bueyes, aperos de la branza, semillas etc, etc, pudieron sostenerse los primeros pobladores y una vez más puede decirse que nuestro ilustre biografiado salvó a la naciente población.

Cometió toda clase de atropellos contra Santa Cruz, hasta que ordenó ponerle preso, produciendo esto una gran indignación en la Villa, pues se trataba de la persona de más arraigo y respetada de Fernandina de Jagua, no sólo por su nacimiento, educación y bienes de fortuna, sino por su carácter, todo bondad y su proverbial generosidad, que le habían hecho ser acreedor a la consideración, y respeto de todos los colonos, por haber sido, según la frase de aquella época: “el verdadero padre y protector de los colonos”.

Muerte

Falleció el 12 de noviembre de 1841, y la población guardó luto por espacio de 15 días (Memoria Descriptiva Histórica y Biográfica de Cienfuegos por don Pablo R. Rousseau y don Pablo Díaz de Villegas). En su honor lleva su nombre la calle de Santa Cruz, y en la intersección de esta calle con la Avenida de la Independencia, en el edificio del “Liceo”, hay una tarja de bronce con la siguiente inscripción: “A Don Agustín de Santa Cruz. Benefactor de Cienfuegos. Rotary Club. Abril 22 de 1921”.

Fuente

  • Diccionario Bibliográfico Cienfueguero. Disponible en Galeón Consultado en marzo de 2010.