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Anemias en los animales. Alteraciones anatomopatológicas

Anemias en los animales. Alteraciones anatomopatológicas
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En el curso de la anemia crónica, la palidez de las mucosas puede ser tal, que ofrezca el color de la leche o del papel blanco.

Alteraciones anatomopatológicas Después de la muerte por desangramiento, se hayan pálidas y anémicas notables todos los órganos, con preferencia, en los pulmones. En la anemia crónica – junto con las lesiones de un padecimiento fundamental- los vasos y capilares cardiacos pueden contener casi la cantidad normal de sangre, pero esta, clara y acuosa, está mezclada con coágulos escasos, mas blandos y gelatiniformes. Al mismo tiempo puede haber manifestaciones hidrópicas.

Síntomas

En la anemia poshemorrágica aguda, se observa en breve o brevísimo tiempo, debilidad, tambaleo, vértigo, palidez de las mucosas, que llegan a ser blancas como papel, latidos cardiacos, pulso al principio tenso y pequeño, enseguida, blando, vacío y más frecuente, respiración forzada y algo acelerada, enfriamiento de la periferia del cuerpo , temblores musculares, muestra de angustia profunda y, si la hemorragia prosigue, caídas entre convulsiones y muerte.

En el curso de la anemia crónica, la palidez de las mucosas puede ser tal, que ofrezca el color de la leche o del papel blanco, hay, además, lasitud, que puede llegar a la inercia, somnolencia y a veces, caída al suelo. Bastan pequeños motivos para producir una considerable frecuencia del pulso. Los tonos cardíacos pueden ser eclipsados por ruidos accesorios o ser impuros. En casos graves puede haber diátesis hemorrágica y, mucho más a menudo, hidropesía.

Las alteraciones de la sangre son su valoración clara, su acuosidad y la disminución del número de glóbulos rojos, de los que puede haber solo de 1 a 3 millones o excepcionalmente, hasta 900 000 por mm3. Ora puede faltar o ser deficiente la formación de pilas como de monedas de los eritrocitos, ora pueden estar estos aglomerados en masas informes. En casos graves, y sobre todo, en los poshemorrágicos, agudos, hay anisocitosis, paiquilocitosis, hematíes extraordinariamente pálidos (llamados sombras hemáticas), policromasia y glóbulos rojos con punteado basófilos, en número variable, nucleados y algunos con corpúsculos de Jolly.

Los síntomas de una regeneración precipitada faltan, de una parte, en las anemias moderadas y, sobre todo, en las de larga duración y, de otra, cuando no hay función de la médula ósea (anemia aplástica o arregenerativa), así como en la inedia de las ovejas, en este caso, con formación de los llamados corpúsculos marginales (nodulitos, violeta oscuro, en parte periféricas y en parte excéntricos) en los glóbulos rojos. También en el caballo, a causa de la particularidad de su sistema eritropoyético.

El descenso de la hemoglobina corresponde, generalmente, a la disminución del número de eritrocitos. Sin embargo. En las formas agudas poshemorrágicas el valor hemoglobínico alcanza solo más tarde su altura definitiva, al contrario del número de eritrocitos.

Diagnóstico

Siempre hay que aclarar las causas de las anemias, pensando sobre todo en las ovejas, en la posibilidad de una infestación parasitaria: en los equinos, en una anemia infecciosa y en las demás especies de animales, en una anemia alimentaria.

Pronóstico

La anemia hemorrágica aguda no muy copiosa cura en algunos días o en algunas semanas, según la cantidad de sangre perdida, mediante una alimentación adecuada. Tras una copiosa pérdida hemática, de más del 50% no hay esperanza de salvación si la sangre se derramó fuera del cuerpo: en cambio, las hemorragias internas, en la que la sangre queda en las cavidades del cuerpo, puede curar aunque las pérdidas hayan sido más del 80%.

En la terminación de las anemias crónicas influyen el origen y grado de los trastornos existentes. En especial suelen curar los casos cuyas causas pueden eliminarse oportunamente; pero cuando existen hidropesías y agotamiento de las reservas proteicas y de hierro, no se puede modificar sensiblemente el curso de la enfermedad.

Tratamiento

Durante las hemorragias son necesarios, según los casos, los procedimientos hemostáticos mecánicos o quirúrgicos o los medicamentos para lograr la hemostasis. Las hemorragias de origen uterinos se tratan con los procedimientos siguientes: coagulan y manetol o productos cálcicos (cloruro o gluconato cálcico 20-30 gr. a los animales grandes, 0.2-3 gr. a los pequeños, en solución al 10-20%, por vía endovenosa). Si es muy intensa, solo se logra salvar la vida con una inmediata transfusión de sangre o procurando, al menos, la repleción de los vasos hemáticos con los modernos líquidos sustitutivos del plasma (Dextran, Peristón), o bien con solución salina fisiológica isotónica (solución de Locke o de Ringer), con 6-10% de solución de gelatina (200-400 c.c o bien 20-50 c.c por vía endovenosa) o con sueros homólogos. Con la transfusión de sangre se reponen los elementos formes y el plasma perdido, lo cual evita el estado de agotamiento.

La sangre de equino puede ser almacenada durante 2-3 días si se mezcla con 1/10 partes de la solución de citrato de potasio al 5% y 1/100 de solución de glucosa al 2.5%. Como estabilizadores para la sangre de perros se utilizan, entre otros, los siguientes:

  • Citrato sódico………………………………………………… 1.0 gr.
  • Glucosa……………………………………………………….. 4.0 gr.
  • Cloruro sódico………………………………………………... 0.4 gr.
  • Agua bidestilada c.s.p....……………………………………… 200.0 ml.

Si se mezcla esta cantidad con 300 ml de sangre, se obtiene una cantidad de 500 ml de líquido, que, a la temperatura de 0.5oC, puede guardarse almacenada durante 2 semanas aproximadamente. A los grandes animales se aplican 1-2 litros de una sola vez, y a los pequeños, 20-50 ml de sangre.

Durante la transfusión no se presentan accidentes en los perros aunque se emplee varias veces el mismo donante para el mismo receptor. Si no se dispone de un donante adecuado, puede utilizarse también suero normal o inmunosueros ( calentados a temperatura del cuerpo); pero como su contenido de ácido fénico puede ser perjudicial, no deben darse a los animales grandes más de 1 litro de una sola vez. La repleción del conducto circulatorio se incrementa también bebiendo repetidas veces.

En todas las formas de anemias es imprescindible un tratamiento dietético adecuado. Las anemias alimentarías no mejoran si no se le suministran alimentos fácilmente digestibles y proteínas de gran valor biológico, hierro, cobre, manganeso, y sales de cobalto, así como complementos a base de vitaminas A, B, C (buena hierba, heno de buena calidad, levaduras, leche y carne, hígado o sangre cruda a los carnívoros), ya que en estos casos no solo falta el hierro, sino también los elementos necesarios para la producción de las proteínas electrocísticas.

En las anemias hipocrómicas (poshemorrágicas, ferropénicas), el hierro ocupa el primer lugar entre los medicamentos de elección. Como quiera que solo pueda resolverse en forma de ión bivalente, se administran, en lo posible, sales ferrosas o combinaciones férricas que lo suministren en tal forma bivalente. Un producto barato y efectivo es el sulfuro de hierro (2-5 gr., 3 veces al día a los animales grandes en el agua de bebida, y 0.02-0.1 gr., también 3 veces al día a los perros), que conviene mezclarlos con 1/20-1/30 partes de sulfato de cobre y con indicios de sales de cobalto y manganeso.

Fuente

  • Enfermedad de Chagas
  • Libro de texto Patología y Terapéutica Especiales de los Animales Domésticos por Dr. Rudolf Manninger y Dr. Johannes Mochis