Batalla de Meguido (609 a.n.e.)

Batalla de Meguido
Información sobre la plantilla
Fecha:609 a.n.e.
Lugar:Meguido, Reino de Judá.
Resultado:
Victoria del ejército egipcio
Consecuencias:
Anexión del reino de Judá por parte de los egipcios
País(es) involucrado(s)
Reino de Egipto y Reino de Judá

La Batalla de Megido, ocurrida en 609 a.n.e., enfrentó al Reino de Egipto, gobernado por el faraón Necao II, contra el Reino de Judá, dirigido por el rey Josías. Necao II marchaba hacia Karkemish para unirse a su aliado, el Imperio neoasirio, que combatía contra el Imperio neobabilónico. Para ello, obviamente primero debía atravesar territorio de Judá. Sin embargo, el rey Josías se negó a permitir el paso del ejército egipcio y decidió enfrentarlo en Megido.

En medio del conflicto Josías fue asesinado, y posteriormente Judá se convirtió en un estado vasallo de Egipto. Sin embargo, Necao II no logró llegar a tiempo para auxiliar a los asirios, lo que facilitó la caída de Harrán y aceleró el colapso final del la civilización asiria.

Narrativa bíblica

Según el libro de 2 Crónicas, Josías negó pasar a los egipcios, luego, Necao II mandó mensajeros a Josías para decirle que Yahvé estaba con él, y que Yahvé castigaría a Josías si este no dejaba pasar a los egipcios. Josías se puso terco, fue contra las fuerzas egipcias y al final terminó recibiendo una flecha que terminaría por matarlo lentamente. Según el texto de 2 Crónicas 35:24 «todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por él». El paralelo de este relato se encuentra en el libro de 2 Reyes 23.

El libro apócrifo de 1 Esdras también registra la batalla, pero no añade casi detalles extras.

Testimonios extrabíblicos

Flavio Josefo también escribió sobre estos hechos, contiene más detalles sobre los movimientos de Josías en el campo de batalla antes de su muerte:

«Necao, el rey de los egipcios, tras poner en pie de guerra un ejército, marchó en dirección al río Eúfrates, con intención de atacar a los medos, y a los babilonios, que habían dado al traste con el imperio asirio, y todo ello porque Necaó sentía pasión por reinar en Asia. Pero cuando él llegó a la altura de Meguido (ciudad perteneciente al reino de Josías), éste, acompañado de sus fuerzas, le impedía efectuar la marcha contra ios medos cruzando su territorio. Pero Necao, por medio de un heraldo que envió a entrevistarse con él, le comunicó que la expedición militar no iba dirigida contra él sino que marchaba hacia el Eúfrates, y por ello le ordenaba que no lo exacerbara ni obligara a atacarlo a él por impedirle continuar la marcha contra quien había decidido ir, Josías, sin embargo, no aceptó 1 as exigencias de Necaó, sino que su postura era no permitirle cruzar su reino, decisión a la que lo indujo, según creo, su propio destino a fin de conseguir un pretexto para actuar contra él. En efecto, mientras disponía sus fuerzas y, subido en un carro, iba de un lado a otro, un egipcio lo alcanzó con su arco y de esta manera puso fin a su anhelo de batalla, pues al sentir un dolor fortísimo a causa de la herida ordenó que se diera la señal de retirada del ejército, y volvió a Jerusalén. Y allí murió del golpe recibido y fue enterrado en las sepulturas de sus antepasados con gran ostentación, habiendo llegado a la edad de treinta y nueve años, durante treinta y uno de los cuales fue rey. Y todo el pueblo llevó luto riguroso por él, llorándolo durante muchos días y andando cabizbajo. Y el profeta Jeremías compuso para su funeral un canto lúgubre, que ha pervivido incluso hasta el día de hoy». (Antigüedades Judías. Libro X. Capítulo V.).

Finalmente, hay una sugerencia de que Heródoto registra esta batalla y la campaña egipcia en sus escritos sobre el faraón Necao, los cuales están incluidos en su famosa obra Historias:

«Dejando, pues, sin concluir el canal, Neco volvió su atención a las expediciones militares. Mandó construir galeras, de las cuales unas se fabricaron en el Mediterráneo, otras en el golfo Arábigo o Eritreo, cuyos arsenales se ven todavía, sirviéndose de estas armadas según pedía la oportunidad. Con el ejército de tierra venció a los Sirios en la Batalla que les dio en Magdoloo [128], a la cual siguió la toma de Caditis, gran ciudad de Siria; y con motivo de estas victorias consagró al dios Apolo el mismo vestido que llevaba al hacer aquellas proezas, enviándolo por ofrenda a Bránquidas, santuario célebre en el dominio de Mileto. Cumplidos 16 años de reinado, dejó Neco en su muerte el mando a su hijo Psammis». (Historias. Libro II. Ver. CLIX.).

La traducción de Bartolomé Pou, S.J pone de nota lo siguiente:

«Por el libro de los Reyes sabemos con más puntualidad, que Faraon Necao venció a los Judíos cerca de Mageddo; que en Rebla de Siria prendió al rey Joacaz, llevándole cautivo a Egipto; que nombró a Joaquín rey de Jerusalén, aunque no consta que tomase a fuerza de armas esta ciudad que será acaso la Caditis de Herodoto. Venció también Neco a los Asirios, y se apoderó de Carcamis sobre e Eufrates; pero vencido poco después por Nabucodonosor, perdió sus conquistas, y murió 600 años antes de Jesucristo». [1]

Arqueología

Recientemente se ha descubierto una gran presencia de cerámica egipcia y griega en Meguido datada en la misma época que se supone tuvo lugar este enfrentamiento. Los arquéologos Israel Finkelstein y Assaf Kleiman sugirieron que estos hallazgos podrían insinuar la presencia de mercenarios griegos, que habrían luchado junto a los egipcios contra Josías. [2]

Véase también

Fuentes

Referencias