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Canje de la moneda

Canje de la moneda
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Fecha:6 y 7 de agosto de 1961
Descripción:
Medida del gobierno revolucionario cubano que consistió en la rápida sustitución de los billetes en circulación en el país por otros nuevos. Fue promulgado por medio de la Ley No. 963 de 1961 que establecía el canje obligatorio de los billetes por otros de nuevo diseño.
Resultado:
Se cambiaron 724 millones de los 1 187 que se estimaban en circulación.
Consecuencias:
El canje de la moneda permitió al gobierno revolucionario cubano golpear económicamente de forma contundente a sus enemigos políticos, los cuales contaban con gran cantidad de dinero de la anterior moneda circulante; hizo posible reducir la circulación monetaria fortaleciendo el peso y elevando el poder adquisitivo de la mayoría de la población.
País(es) involucrado(s)
Bandera de Cuba Cuba
Ejecutores o responsables del hecho:
Banco Nacional de Cuba

Canje de la moneda. Medida del gobierno revolucionario cubano que consistió en la rápida sustitución de los billetes en circulación en el país por otros nuevos. Fue promulgado por medio de la Ley No. 963 de 1961 que establecía el canje obligatorio de los billetes por otros de nuevo diseño.

La operación se llevó a cabo los días 6 y 7 de agosto de 1961 y la población contó con todas las garantías por parte del Banco Nacional de Cuba. Se cambiaron hasta 200 pesos por núcleo familiar y las sumas que excedían esta cantidad se colocaron en cuentas especiales para un cambio ulterior. Las cuentas de ahorro, corrientes o certificados de ahorro fueron canjeados hasta el último centavo, por lo que sus titulares pudieron luego hacer las extracciones pertinentes sin ninguna dificultad.

El canje de la moneda permitió al gobierno revolucionario cubano golpear económicamente de forma contundente a sus enemigos políticos, los cuales contaban con gran cantidad de dinero de la anterior moneda circulante; hizo posible reducir la circulación monetaria fortaleciendo el peso y elevando el poder adquisitivo de la mayoría de la población.

El Canje

Causas

Al triunfo de la Revolución el nuevo gobierno encontró que los fondos de la nación cubana habían sido saqueados por parte Fulgencio Batista y sus funcionarios. Las reservas del Banco Nacional de Cuba apenas superaban los 100 millones de pesos y se conocía que el expresidente Batista y aquellos que habían huido con él habían sacado del país unos 424 millones de pesos que en su mayoría habían terminado en bancos de Estados Unidos.

Las transformaciones emprendidas por el gobierno revolucionario requerían de un financiamiento que no podía lograr en esas condiciones. Por otra parte, la circulación de billetes y monedas no se correspondía con el nuevo flujo productivo y la venta de bienes y servicios en el país.

El Banco Nacional de Cuba se había visto precisado a emitir más fondos que los requeridos por los habituales ajustes de pago de la economía nacional debido a que casi el 40 % de los billetes en circulación habían sido atesorados, fundamentalmente en bancos norteamericanos, aunque la ley prohibía exportar billetes o atesorarlos.

Preparación

El canje se comenzó a preparar en el más estricto secreto desde 1960 y ya en noviembre comenzó la impresión de la moneda sustituta. El comandante Ernesto Guevara de la Serna, quien ocupaba el cargo de presidente del Banco Nacional de Cuba desde el 26 de noviembre de 1959 fue el encargado de la operación y fue su firma la que apareció en los nuevos billetes que comenzaron a circular.

El canje se programó inicialmente para el 26 de julio de 1961, pero ese día entró el último barco con el dinero y hubo que posponerlo. Desde mayo el dinero estaba entrando en el país en cajas de armas. De esa forma el personal de la aduana y todos los que participaban en los traslados a las diferentes del país creían estar trasladando armamento[1].

Los billetes

Hasta 1960 la producción de los billetes cubanos había estado a cargo de impresoras estadounidenses, fundamentalmente, pero a partir de 1961 el pael moneda cubano comenzaría a imprimirse en la Imprenta Nacional de Valores de la República Socialista de Checoslovaquia.

El gobierno revolucionario cubano se propuso que los billetes reflejaran los cambios económicos, sociales y políticos que estaban ocurriendo en el país y el reverso del billete se destinaron a escenas que mostraban hechos trascendentes de este acontecer. La tarea de hacer los dibujos de los billetes estuvo a cargo de Hernando López Martínez[2] quien durante la dictadura batistiana había diseñado algunos de los bonos de más alta denominación del Movimiento 26 de Julio y del Directorio Revolucionario.

Desarrollo del canje

En total se habilitaron en el país unos 3 500 centros de recepción de la vieja moneda. La prensa dio amplia cobertura al canje y la población acudió disciplinadamente. El Banco Nacional de Cuba asumió la responsabilidad de los aspectos técnicos del canje, en tanto las fuerzas armadas se encargaban del transporte y la custodia de los valores.

En una operación bien planificada se logró que los billetes fueran trasladados a los puntos de canje a tiempo sin que trascendiera el secreto del cambio de la moneda. El canje se realizó en dos días el domingo 6 de agosto a las 8:00 am hasta el lunes 7 a las 8:00 pm. En las mesas de cambio participaban de forma activa los miembros las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI).

Según la Ley No 963 de 196, vencido el horario del domingo 6 de agosto, los billetes emitidos con anterioridad perdieron su fuerza liberatoria y su curso legal dejó de ser obligatorio. A las 8:00 pm del lunes 7 de agosto los billetes de anterior circulación se consideraron nulos y sin valor alguno. Para mayor seguridad y evitar que entraran cantidades de dinero de forma furtiva fueron cerradas las fronteras del país.

Los billetes se canjearon a la par hasta la cantidad de doscientos pesos por núcleo familiar. Las cantidades excedentes a esa cantidad fueron depositadas en una cuenta especial a nombre de los ciudadanos particulares para ser canjeadas a partir del siguiente lunes.

El representante de cada núcleo familiar debía presentarse en el centro de canje correspondiente a su lugar de residencia y prestar declaración jurada sobre su identidad, domicilio, actividades y personas dependientes a quienes representaba en la operación, así como sobre la propiedad de los billetes que canjearía su núcleo familiar. También haría constar que realizaba esa operación por única vez.

Todo el dinero depositado los bancos se le respetó a sus dueños y las cuentas de ahorro, corrientes o certificados de ahorro fueron canjeados hasta el último centavo, por lo que sus titulares pudieron luego hacer las extracciones pertinentes sin ninguna dificultad.

Resultados

Durante los dos días en que se realizó el cambio concurrieron a los centros de canje 1 768 000 personas en representación de unos cinco millones. Estas cifras no incluyen a los miembros de las fuerzas armadas, milicianos y estudiantes, a quienes se les cambió globalmente.

De los 1 187 millones de pesos que existían en circulación en vísperas de la Ley 963, solamente se 724 millones se presentaron al canje. Se consideró que la diferencia correspondía al dinero en poder de la contrarrevolución o que había sido extraído del país.

Contra los billetes presentados fueron entregados 292.2 millones de pesos en billetes nuevos y se constituyeron cuentas especiales tanto para personas naturales (396.3 millones), como jurídicas (31 millones).

El cambio evidenció la distribución desigual y clasista de los fondos que se presentaron: El 94 % de las personas poseía cantidades inferiores a los 1 200 pesos, con un promedio de 204 pesos cada una. Por el contrario, el 5.5 % de las personas que poseía sumas por encima de los 1 200 pesos promediaban como promedio 3 526 pesos cada una.

El dinero desvalorizado que arribó a La Habana en unos 30 camiones fue incinerado[1].

Consecuencias

El canje de la moneda permitió al gobierno revolucionario cubano golpear económicamente de forma contundente a sus enemigos políticos, los cuales contaban con gran cantidad de dinero de la anterior moneda circulante; hizo posible reducir la circulación monetaria fortaleciendo el peso y elevando el poder adquisitivo de la mayoría de la población.

Referencias

  1. 1,0 1,1 Entrevista con Salvador Vilaseca. Granma. 13 de octubre de 1995
  2. Dibuja y no me preguntes por qué. Publicado en Cubahora el 11 de junio de 2011

Fuentes

  • Morales Córdoba, María Isabel. Un golpe donde más les dolió: el bolsillo. Revista del Banco Central de Cuba. Año 14. No 3. 2011.