Cocina rústica en el Peñón de los Baños
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Cocina rústica en el Peñon de los Baños, este lugar se constituía como un importante islote del Lago de Texcoco, se trataba de un cerro al que los mexicas llamaban Tepetzinco, un lugar donde los habitantes de aquella comunidad iban a relajarse, por las aguas termales que allí brotaban, captando su bello paisaje el interés del pintor José María Velasco .
Historia
El Peñón de los Baños es una formación rocosa situada al noreste de la delegación Venustiano Carranza (Ciudad de México) y es uno de los dos pueblos originarios de la demarcación.
Antes de la llegada de los conquistadores españoles en México, era un islote en el Lago de Texcoco, donde recorría el río Consulado hacia el norte pasando por la villa de Guadalupe y de ahí hacia Chapultepec pero fue rápidamente unido a tierra firme cuando 40 años después de la toma de Tenochtitlan se iniciaron las obras arquitectónicas que darían lugar a la Ciudad de México, entre ellas la desaparición del propio lago. Otro camino de valor histórico es la avenida del peñón que recorría desde el cerro hacia Tlatelolco ya que históricamente el poblado del peñón era de Tlatelolco.
Era un sitio singular por tratarse de una formación rocosa predominante en un paisaje plano y en él existían manantiales de aguas termales que eran usados como baños con supuestas propiedades curativas, en sus cercanías se encontraron los restos fósiles conocidos como la Mujer del Peñón, con una antigüedad de alrededor de 12,500 años fechada en el año 2000 con el método de carbono-14.
El sitio también es famoso porque fue visitado al inicio del siglo XIX por naturalistas destacados como Andrés Manuel del Río y el barón Alexander von Humboldt quién analizó la composición mineral de sus aguas termales. Otros viajeros importantes tales como la marquesa Calderón de la Barca visitaron el lugar y describieron profusamente sus manantiales termales.
En este sitio se recrea anualmente como parte del folclore local, la batalla del 5 de mayo que enfrentó al ejército mexicano con el francés y donde los franceses fueron derrotados. Actualmente se ubica a poco metros el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y en él se localizan algunas de sus instalaciones de telecomunicaciones y radar.
Las costumbres folklóricas de su gente han seguido vivas hasta nuestros días, pasando de generación en generación, como un legado histórico que nos permite sentirnos parte de ese México antiguo que aún sigue presente en la gente de este lugar.
El cerro del Peñón de los Baños donde se originó la leyenda del Copal. Coatlicue tuvo dos hijos, Malinalxochitl y Huitzilopochtli. La primera fue abandonada por Huitzilopochtli en Malinalco, pero Malinalxochitl tuvo un hijo, de nombre Copili, que retó a su tío en el cerro del Tepetzinco o cerro del Peñón de los Baños. A Copili le sacaron el corazón y lo aventaron a algún lugar. En el lugar donde cayó creció un nopal con tunas y un águila se posaba devorando a una serpiente. Al verlo los mexicas y los sacerdotes, fue para ellos la señal de dónde se debería de construir la ciudad de México-Tenochtitlan.
La pintura y sus personajes
El pintor naturalista mexicano José María Velasco lleva a cabo una serie de investigaciones para realizar la pintura que se volvería su obra maestra.
Las mismas fueron de índole científica, folklóricas, religiosas y botánica ya que él quería lograr plasmar la naturaleza y su anatomía a través de la pintura, es por eso que sus pinturas se utilizaban como ilustraciones para revistas científicas pues su exactitud y similitud con las especies reales es casi idéntica lo que funcionó para el estudio de las especies, cosa que no cualquier pintor podía lograr realizar en aquellos años.
El Cerro del Peñón de los Baños era conocido en la época prehispánica como el “Tepetzinco” (Cerrito) zona de recreo y relajación por sus aguas termales por las clases gobernantes, como el Tlatoani Moctezuma, había construcciones ya que era considerado un lugar sagrado.
Ya aproximadamente en el siglo XVIII se construyó una capilla, al lado de donde brotaban las aguas termales, Actualmente aún permanecen un retablo dedicado a La Virgen de Guadalupe y una figura de pasta de caña de maíz conocida como el “Cristo del Peñón”.
Síntesis biográfica del autor
José María Velasco nació el 6 de julio de 1840 en Temascalcingo, Estado de México, según se lee en su fe de bautismo, recibió los nombres de José María Tranquilino Francisco de Jesús Velasco y Gómez-Obregón.
Fue el primero de 5 hijos de don Felipe Velasco y de doña María Antonia Gómez-Obregón de Velasco. En el año de 1849 su familia se trasladó a la Ciudad de México, en donde a los 5 meses de su llegada murió don Felipe, padre de José María, víctima de una epidemia de cólera morbo que asoló a la ciudad en el año de 1850.
A partir de la muerte de su padre, comenzó a trabajar como dependiente de una tienda de ropa, al mismo tiempo que hacía sus estudios en el Colegio Lancasteriano de Santa Catarina Mártir, en donde empezó a sentir una gran afición por el dibujo y también a mostrar grandes aptitudes.
Mientras vendía rebozos entró a tomar clases a la Escuela de Bellas Artes de la Academia de San Carlos en su horario nocturno. Ahí fue alumno del italiano Eugenio Landesio que lo llevó por los caminos del realismo y el arte del paisaje.
Por ese entonces sufrió un ataque al corazón, pero no se deja vencer por la enfermedad y sigue pintando. En el año de 1902 deja la clase de Perspectiva en la Academia de San Carlos. A partir del año de 1905, aunque su producción sigue siendo cuantiosa, pinta casi exclusivamente en su casa de la Villa de Guadalupe Hidalgo, donde muere el 26 de agosto de 1912. Fue sepultado en el panteón del Tepeyac.