El Castillo de Llyr (Libro)

El Castillo de Llyr (Libro)
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Tercera parte de las Crónicas de Prydain (I y II).
Título originalThe Castle of Llyr
Autor(a)(es)(as)Lloyd Alexander
ColaboraciónTraducción de Albert Solé
Editorial:Martínez Roca S.A.
Diseño de cubierta:Llorenç Martí
GéneroNarrativa. Aventuras fantásticas.
Edición1990
ISBN84-270-1426-0
PaísBandera de España España

El Castillo de Llyr. Tercera parte de las Crónicas de Prydain (I y II). En este episodio Eilonwy tiene que aprender a vivir como una princesa en la isla de Mona. Aunque quiere seguir siendo ella misma.

Características

Una vez más, el reino imaginario de Prydain vuelve a la vida con su encantador carrusel de sin sentidos y su desfile de estrafalarios e inolvidables personajes. La princesa Eilonwy debe recibir una educación propia de su rango y es enviada a la Isla de Mona (más bien a su pesar: mucho se teme que eso de aprender buenas maneras puede resultar mortalmente aburrido). Pero Eilonwy deberá enfrentarse a peligros mucho peores que llegar a convertirse en una dama, pues está en posesión de poderes mágicos que Achren, la hechicera más temida en todo Prydain, reclama para sí a cualquier precio. El castillo de Llyr es la tercera entrega de las Crónicas de Prydain, una serie de fantasía en la que se une un delicioso sentido del humor con una personalísima reelaboración de la mitología galesa.

Sinopsis

El viejo hechicero de Caer Dallben cree que ha llegado el momento de que la princesa Eilonwy, hija de la casa de Llyr, reciba una educación acorde con su linaje… Para ello es enviada a la isla de Mona, donde permanecerá una temporada en la corte del rey Rhuddlum. Taran y su inseparable Gurgi serán los encargados de acompañarla en tan penoso viaje. Pronto Taran sospecha que Eilonwy corre peligro allí, y el príncipe Gwydion confirma sus temores: la sombra de la vengativa y malvada Achren los acecha. La repentina desaparición de Eilonwy y un abominable hechizo ponen en peligro la estabilidad de las tierras de Prydain

Taran, que está enamorado de ella y no se lo ha dicho, no se quiere separar de ella y la acompaña hasta Mona. Al poco tiempo de llegar, el "zapatero" advierte a Taran de que Archen ha vuelto... y al día siguiente Mag y Eilonwy desaparecen. El rey de Mona y Taran con sus vasallos la van a buscar pero un gatito les interrumpe el viaje.

Nota del autor

En esta crónica de Prydain, que sigue a El Libro de los Tres y El caldero mágico, lo que le sucede a la heroína es tan importante y peligroso como la misión que debe llevar acabo el héroe. La princesa Eilonwy, la del cabello rojo y oro, debe hacer mucho más que enfrentarse a la inevitable (y, en su opinión, absolutamente innecesaria) ordalía de convertirse en una joven dama. Tal y como le advierte Dallben, el viejo hechicero, «A cada uno de nosotros le llega el momento en el que debe ser más de lo que es». Y esto es así tanto para las princesas como para los ayudantes de porquerizo.

En cierto sentido, El castillo de Llyr es una crónica más romántica que las dos anteriores: Taran es claramente consciente de cuáles son sus sentimientos hacia Eilonwy. Y en algunos momentos incluso resulta más cómica: por ejemplo, la terrible desesperación de los compañeros cuando tienen que vérselas con el bienintencionado pero más bien inútil príncipe Rhun.

El tono del relato quizá sea más agridulce que abiertamente heroico. Pero la aventura debería contener algo más aparte de los elementos típicos del cuento de hadas: una joya mágica, una reina vengativa, un castillomisterioso y rivales que aspiran a obtener la mano de la princesa. La naturaleza del género fantástico permite que ocurran cosas capaces de revelar mucho más claramente cuáles son nuestras debilidades y nuestras virtudes.

Los habitantes de Prydain son figuras creadas por la fantasía; tengo la esperanza de que también resulten humanos. Sin embargo, Prydain es un lugar totalmente imaginario. Mona, el telón de fondo donde se desarrolla El castillo de Llyr, es el antiguo nombre galés de la isla de Anglesey. Pero ese telón de fondo no ha sido trazado con la precisión de quien dibuja un mapa y, más que describirla de una forma realista, mi esperanza es haber logrado que el lector sienta cómo era la tierra de Gales y sus leyendas.

Algunos lectores quizá protesten, indignados ante el destino de varios villanos de esta historia, especialmente ante el de uno de los canallas más desagradables de todo Prydain.

Aunque El castillo de Llyr, igual que los dos libros anteriores, es una crónica independiente y puede ser leída aparte de las demás, algunos de los acontecimientos que se relatan en él tienen consecuencias que llegan hasta un futuro bastante lejano.

Datos del autor

Lloyd Chudley Alexander, escritor norteamericano. 1924-2007. Nació en Filadelfia, Pensilvania. Estudió en la Sorbona, París. Durante la segunda Guerra Mundial estuvo un tiempo en Gales, donde se aficionó a los temas y mitologías que, más tarde, usó en sus novelas. Fue traductor de autores franceses antes de dedicarse a escribir ficciones juveniles de fantasía, a partir de 1963, género en el que ha obtenido grandes éxitos. Falleció en Drexel Hill, Pensilvania.

Su contribución más famosa a la literatura fue la serie de novelas de fantasía “Las Crónicas de Prydain” (The Chronicles of Prydain). Sus dos primeros tomos fueron llevados al cine por la compañía Disney en su película The Black Cauldron. Escribió muchos libros tanto para niños, adolescentes y adultos.

Fuentes