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El lago de los cisnes

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El Lago de los Cisnes
Información  sobre la plantilla
Coreografia lago de los cisnes.jpg
Coreografía del Ballet clásico
AutorPiotr Ilich Chaikovski
Año1877 (Primera versión)
1895 (Segunda versión)
GéneroBallet Clásico
ActosCuatro
Puesta en escena
Lugar de estrenoTeatro Bolshoi
Moscú, Bandera de Rusia Rusia
Fecha de estreno4 de marzo de 1877
CoreógrafosJulius Reisinger (Primera versión)
Marius Petipa y Lev Ivanov (Segunda versión)
Música incidentalPiotr Ilich Chaikovski

El Lago de los Cisnes. (en ruso: Лебединое Озеро, Lebedínoye óziero) es el primero de los tres ballets que escribió el compositor ruso Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893). Ha tenido muchas versiones. Las coreografías inspiradas en la original de Petipa e Ivánov, se han sucedido en diferentes países, con la firma de coreógrafos como Alicia Alonso, Alexander Gorsky, Mijaíl Fokín, Mijaíl Mordkin, Agripina Vagánova, Nicolai Sergueiev y George Balanchine, así como de otros más recientes.

Surgimiento

Originalmente encargado al maestro por la Ópera de Moscú, este ballet es uno de los más conocidos. Su primera presentación tuvo lugar en el Teatro Bolshoi de Moscú con la coreografía de Julius Reisinger el 4 de marzo de 1877. Paradójicamente, no fue muy aceptado en su momento. Sin embargo, el 15 de enero de 1895, con la nueva coreografía de Marius Petipa y de Lev Ivanov esta obra logró un gran éxito en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo. Marius Petipa se encargó del primer y tercer acto (actos en el castillo) y Lev Ivanov del segundo y cuarto acto (actos del lago).

Argumento

El príncipe Sigfrido cumple años, pero está triste. Al día siguiente, en el baile, deberá elegir esposa y aún no ha encontrado el amor. Para alegrarlo sus amigos lo invitan a cazar en el bosque, cerca del lago. Allí conoce a Odette y se enamoran. Ella le cuenta cómo el mago Rothbart la convirtió en cisne y que romperá el hechizo quien le jure amor eterno. Entonces, aparece el hechicero para impedirlo, pero Sigfrido logra pedirle a su amada que asista al baile. Durante la fiesta, llegan Rothbart y su hija Odile, disfrazados. El príncipe, hechizado por él, cree que ella es su amada y la elige por esposa. Entonces el mago revela su malvado plan.

Sigfrido corre al lago para reparar su error. Allí, junto a Odette, lucha en vano contra el malvado hechicero. ¡El maleficio no puede ser deshecho! Esta es la historia que cuenta el ballet El lago de los cisnes.

Coreografía

En El lago de los cisnes , existe un contraste entre el ambiente realista de los actos primero y tercero, y la atmósfera sublunar y misteriosa de los llamados “actos blancos”. En la versión de Alicia Alonso el primer acto y el tercero también tienen cualidades muy distintas. El telón abre en el primer acto -después del famoso preludio elegíaco-, con la fiesta organizada por los campesinos en plena ebullición. Los bailes de este acto poseen un carácter popular, franco y extrovertido, en tanto en la celebración del tercer acto, en el palacio, se respira una atmósfera más contenida, cortesana, en un estilo claramente diferenciado.

Al concluir el primer acto ya está expuesto el conflicto entre la Reina Madre y el Príncipe Siegfried, y sugerido el mundo fantástico en el que el joven va a penetrar en el segundo acto, lo cual contribuye a la continuidad del argumento y a la comprensión de la historia. Asimismo, el personaje del bufón, a menudo minimizado, desempeña aquí un rol de gran dificultad técnica y expresiva, pues interactúa con los personajes principales, y marca a menudo las transiciones. También en el primer acto tiene lugar un momento distintivo de la versión cubana: un retablo que alude a la elección de esposa, en el cual la Reina Madre, el Tutor, el Príncipe y las princesas que aspiran a casarse con él, son representadas por animales con características equivalentes a los personajes -a manera de una fábula-. La Alonso aplica aquí el recurso del teatro dentro del teatro, y enriquece así un acto que puede considerarse modélico en cuanto a progresión dramática. Después de los bailables de los campesinos, que ocurren no por casualidad a la hora del ocaso, el paso de la bandada de cisnes provoca un estado de encantamiento general imbuido de cierta melancolía, que anuncia la atmósfera del acto siguiente.

Coreografía de El Lago de los Cisnes

Por otra parte, en los actos segundo y cuarto, la coreografía ideada por la Alonso para los cisnes hace énfasis en la línea recta: triángulos, diagonales, cruces en filas..., elementos estructurales que plásticamente evocan el dinamismo, la acción, el movimiento, y en ocasiones, la fortaleza, ideas que entroncan con el maleficio que ha caído sobre el lugar y del cual son víctimas las doncellas de aquel reino. Estilísticamente, los cisnes, en la versión de la Alonso, son inconfundibles con los de otras versiones. En algunas poses, las manos se mantienen con las muñecas quebradas, evocando la cabeza del cisne. En lo que respecta al tercer acto, lo más distintivo de la coreografía cubana es el pas de deux entre Odile y Siegfried, de notable dificultad técnica. Un detalle característico, es la famosa secuencia de sautés arabesque sur les pointes.

El cuarto acto, en la coreografía de Alicia Alonso, es sustituido por un epílogo que sucede sin interrupción al tercer acto. Esto contribuye a la fluidez y continuidad en el desarrollo de la trama, y a una síntesis más acorde con las exigencias de la escena contemporánea, ya que en ese punto del desarrollo de la obra, lo esencial está dicho, y se impone una rápida conclusión. A diferencia de otras versiones, aquí el amor y el bien triunfan sobre las fuerzas del mal: Siegfried logra vencer a von Rothbart y conjurar el hechizo, y los cisnes vuelven a convertirse en hermosas doncellas, desaparecen las ruinas que rodean el lago, y el palacio de la princesa Odette emerge intacto de las aguas, en una conclusión que se aviene también perfectamente a la estética romántica.

Estreno en América Latina

A finales de 1953, la maître y coreógrafa inglesa Mary Skeaping, montó la obra para el entonces Ballet Alicia Alonso, según la versión de Sergueiev, en lo que constituyó el estreno en América Latina de la obra completa. La première tuvo lugar en el Teatro Auditorium, de La Habana, en 1954, con Alicia Alonso, Royes Fernández y Charles Dickson en los personajes de Odette-Odile, el Príncipe Siegfried y el hechicero von Rothbart, respectivamente.

Versión de Alicia Alonso

Coreografía de El Lago de los Cisnes

Alicia Alonso, como repositora, coreógrafa y responsable de las grandes piezas del repertorio tradicional dentro del Ballet Nacional de Cuba, emprendió de inmediato un cuidadoso trabajo con la coreografía, el estilo y la dramaturgia de El lago de los cisnes . Retomó todos los elementos reconocidos como originales, y siguió un riguroso criterio para fijar el estilo de este ballet, además de subrayar la coherencia narrativa de la trama. Su coreografía incluye momentos de gran virtuosismo, tanto en los casos en que la danza se muestra puramente académica, como en los bailes de carácter.

El trabajo coreográfico de Alicia Alonso con El Lago de los Cisnes ha estado íntimamente vinculado a su desempeño como intérprete genial de los personajes de Odette y Odile, y tuvo un largo proceso de depuración y profundización, que comprendió varias décadas. Su tarea incluyó el estudio minucioso de las tradiciones folklóricas y las leyendas que inspiraron el libreto, así como un detallado análisis de la partitura compuesta por Chaikovski. La crítica especializada ha reconocido la atmósfera de credibilidad, la armoniosa integración entre drama y baile y la unidad entre todas las partes de la obra, que se advierte en la propuesta de la Alonso.

Alicia Alonso gusta de citar la afirmación de Igor Stravinski de que la tradición es una fuerza viva que anima al presente. Sus versiones de obras clásicas como Giselle, El Lago de los Cisnes, y otras como Le fille mal gardée, La bella durmiente del bosque, Cascanueces y Coppelia, ejemplifican esa máxima. El equilibrio entre tradición y expresión contemporánea es el signo del trabajo que realiza Alicia Alonso con las obras clásicas del repertorio. “Se trata de rescatar la esencia del romanticismo y el clasicismo haciéndolos viables para el público de hoy, lo cual, a mi juicio, es la mejor forma de respetar los clásicos.”

Fuentes