El conserje o el portero

El conserje o el portero
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Autor(a)(es)(as)Harold Pinter

El conserje o EL portero de Harold Pinter, una de las más grandes promesas de la dramaturgia británica actual

Sinopsis

Un hombre de cerca de treinta años.Aston, un hombre que acaba de cumplir los treinta años.Davies, un viejo.La acción se desarrolla en una casa del oeste de Londres.Acto I: Una noche de invierno.Acto II: Unos segundos más tarde.Acto III: Dos semanas más tarde. El portero, la obra que el Premio Nobel Harold Pinter escribió en 1960, ha abierto la temporada del Teatro de La Abadía de Madrid. La dirige Carles Alfaro, un mago de la escena: recordemos La controversia de Valladolid.

El texto es uno de los más aplaudidos de su autor y está muy bien interpretado, da gusto escuchar cómo pasa de una boca a otra: Ernesto Arias, Luis Bermejo y Enric Benavent son los actores. La ironía se mezcla con diálogos poco razonables pero sorprendentemente reales, sin llegar al absurdo, y una iluminación y escenografía perfectas, obra también de Alfaro. Dice Pinter que "El portero es divertido hasta cierto punto. Es precisamente por ese punto por lo que lo escribí".Londres, años 60, un personaje vestido de gris y ensimismado abre la puerta de su casa, una buhardilla vieja y llena de trastos; tras él llega un mendigo enfandado.

El dueño de la casa y su hermano dejan que el mendigo sobreviva con ellos; los tres necesitan tener a alguien cerca, necesitan un espacio en el que aposentarse, un lugar para conectar con otros. Encienden y apagan la luz, llueve incesantemente, hablan, callan, discuten… Durante las dos horas que dura la función viven una historia sin principio y sin final pero tan real, que no parece que ocurra entre bambalinas. Harold Pinter no es un habitual en la escena española, pero Carles Alfaro lo conoce a la perfección,ysenota.

Datos interesantes

El drama que ha consagrado a Harold Pinter como una de las más grandes y fundadas promesas de la dramaturgia británica actual es The Caretaker, estrenado el 27 de abril de 1960 en el Arts Theatre y trasladado el 30 de mayo del mismo año al Duchess Theatre. The Caretaker -«El portero, conserje o encargado», que cualquiera de las tres cosas puede significar la palabra inglesa- representa un gran paso hacia adelante en la evolución artística de Pinter. Como en sus anteriores, aún se advierten en esta pieza síntomas de paranoia-uno de los personajes es un tipo medio tarumba, cuya individualidad ha sido difuminada mediante una operación de cerebro-, pero la intensidad de tales síntomas es mucho menor. Los símbolos se han retirado, por lo demás, a un fondo más recóndito; el melodrama no asoma por ninguna parte, ni tampoco la truculencia. Lo que queda es un drama que versa sobre personas de carne y hueso.

Sobre el autor

Harold Pinter nació el 10 de octubre de 1930 en el barrio de Hackney, en el popular East End londinense, en el seno de una familia judía. Al estallar la II Guerra Mundial fue separado de sus padres y evacuado a la campiña inglesa. Aquella separación, traumática para él, iba sin embargo a alimentar su imaginación y la mirada introspectiva de su teatro. Regresó a Londres en 1944 y, tras un breve paso por la Royal Academic of Dramatic Art (1948-1949), se declaró objetor de conciencia y se negó a cumplir el servicio militar.

Comenzó entonces a escribir sus primeros poemas y a actuar en varias compañías de repertorio en gira por las islas Británicas. Pinter inició su hoy extensa obra teatral (“He escrito veintinueve obras y creo que probablemente sean suficientes”) en 1957 con The Room (La habitación), siendo desde entonces los cuartos cerrados, con muy pocos personajes, los escenarios de muchos de sus dramas. Inmediatamente le seguiría The Birthday Party (La fiesta de cumpleaños, 1958), pieza que la crítica maltrató (se estrenó en el West End y fue retirada del cartel una semana después de la primera representación), lo que llevó al incipiente dramaturgo a plantearse la posibilidad de abandonar la escritura aun antes de comenzar realmente su carrera.

Pese a estas reticencias, en 1959 su suerte cambió con The Caretaker (que se traduciría como El guardián); en contra de lo ocurrido dos años antes, la obra fue un éxito y supuso su primer reconocimiento público. Durante la década de 1960 Pinter conformó una serie de obras que delimitaron su peculiar estilo, repleto de silencios (dramas escritos en un lenguaje elusivo, a veces cómico, pero que genera un ambiente de amenaza y alienación), que se conocería como pinteresco. “Devolvió el teatro a sus elementos básicos: un espacio cerrado y un diálogo impredecible, donde la gente está a merced de cada uno y las pretensiones se desmoronan […] descubre el precipicio que subyace en las diarias cuestiones cotidianas y fuerza la entrada a los cuartos cerrados de la opresión”, sostuvo la Academia Sueca tras la concesión del Nobel.

Títulos como A Night Out (Una noche de juerga, 1959, su obra más realista), Night School (Escuela nocturna, 1960), The Lover (El amante, 1963), The Homecoming (Retorno al hogar, 1964), Landscape (Paisaje, 1967) o Silence (1968) lo convirtieron en una figura del teatro británico, cuya influencia sería determinante para toda una generación de dramaturgos.

Fuentes