Imperio de los enanos (China)

Imperio de los enanos
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Imperio de los enanos. Parque de diversiones ubicado en China que se caracteriza por atraer a los visitantes con numerosos personajes de tamaño diminuto.

Surgimiento

El atípico lugar fundado por el adinerado Chen Mingjing (un empresario de la industria electrónica e inmobiliaria) en la provincia de Yunnan está ambientado con casas con forma de hongo construidas en las colinas de Kunming y poblado de enanos que no llegan a superar el 1.3 metro de altura. No todos los seres humanos respaldan propuestas como la que se detallan a continuación, pero si se considera atractivo es porque, de alguna manera, genera curiosidad y trascendencia a nivel internacional.

Características

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Se trata del parque que ha sido calificado como el atractivo turístico más extraño de China. Y, sin duda, a este lugar fundado por el magnate Chen Mingjing en 2009 en Kunming, la capital de la provincia sureña de Yunnan, ese se le queda corto. Porque allí trabajan unos doscientos enanos con edades comprendidas entre los 19 y los 48 años.


Hacen las delicias de los turistas chinos, que ríen a mandíbula batiente con actuaciones picantes en las que no faltan ni drag-queens, se asombran con las piruetas de los más flexibles, y aplauden los coloridos espectáculos folclóricos propios de una heterogénea provincia en la que habita una veintena de minorías étnicas. Luego llega la hora de los selfis, y quienes abonan un extra pueden incluso retratarse con alguno de los enanos en brazos. Es, sin duda, lo más cercano a un zoológico humano. Pero, aparentemente, a quienes lo pueblan no les importa. «Solo se han marchado unos pocos, y en su mayoría porque tenían morriña», le dijo una de las empleadas al periodista de la BBC Andy Jones.

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Tradicionalmente los enanos han formado parte de la constelación de excéntricas figuras que los circos más rancios utilizaban para explotar las desfiguraciones de su cuerpo y provocar la carcajada fácil del público. Junto a los jorobados y las mujeres barbudas, entre otros, quienes sufrían enanismo eran convertidos en payasos involuntarios cuya capacidad para provocar hilaridad radicaba sobre todo en su físico. No obstante, el auge de lo políticamente correcto fue acabando con estos personajes hasta hacerlos desaparecer de cualquier espectáculo que pueda ser considerado denigrante. En Occidente, claro, porque en países como China continúan haciendo reír. Es más, en el gigante asiático se ha construido para ellos mucho más que un circo: es El Reino de las Personas Pequeñitas.

Fuentes