Indicadores sociales en Bahía Honda entre 1902 y 1952
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Comportamiento de los indicadores sociales entre 1902 y 1952.
Es de vital importancia el conocimiento en esta etapa en la historia de Bahía Honda de los principales indicadores sociales pues muestran su evolución en la educación, la salud, el deporte, el desarrollo sociocultural entre otros.
La educación
Los mismos males acumulados durante el siglo XIX, van a estar presentes en el primer cuarto del siglo XX. Para mantener vivo el legado de nuestra cultura y nuestras tradiciones, se inicia de forma incipiente el proceso de enseñanza en Cuba. El 19 de enero de 1900 comienza a funcionar en Bahía Honda la Junta de Educación la cual radica en el edificio que ocupa hoy el IPU “Mártires de Guajaibón” –casa de piedra y tejas– con 2 aulas donde se imparten clases de 1ro y 4to grados para hembras y de 1ro a 5to grados para varones. Su primer claustro estuvo integrado por Francisca y Martha Brunet, Isabel Campos y Consuelo Gerpis, entre otros.
También se crean escuelas públicas en San Diego de Núñez y Las Pozas, que hacen posible el crecimiento incipiente del número de aulas y de maestros. No obstante, estas medidas tomadas en el área de la instrucción pública, no satisfacen las necesidades del territorio.
La enseñanza en Bahía Honda está regida a partir del 18 de julio de 1909 por una ley escolar que instituye reformas aprobadas en sufragio directo y que contempla las normativas metodológicas para los municipios que constituyen distrito escolar -bajo la autoridad del Secretario de Instrucción Pública y Bellas artes-, el año escolar -36 semanas- se inicia el 1ro de septiembre y culmina el 31 de agosto, pero las clases comienzan el segundo lunes de septiembre.
En 1910, además de la escuela ya existente en la Calle Real –hoy Ave. 23–, se construyen 2 aulas en la calle Pedro Díaz –Ave. 21– y otra de varones en la calle “La Mina” –calle 26–, para un total de 7 aulas primarias urbanas –4 de hembras y 3 de varones–. Además se construyeron las escuelas rurales “El Gallo”, “Corralillo”, “Las Treinta” (1913), “El Llano” (1914) y “Tabla de Agua” (1917). También se abren las escuelas privadas de Don Benito Cúbia en San Diego de Tapia (1913) y de Fidelina Acevedo en el poblado Bahía Honda.
No obstante a este crecimiento que se produce en el proceso de instrucción en las escuelas públicas salvo honrosas excepciones, la docencia era impartida por maestros que no dominaban la didáctica y la metodología por tal motivo, sus métodos de enseñanza eran verbalistas y anticuados, a diferencia de las escuelas privadas donde aprendían los hijos de las familias acomodadas, cuestión esta que permeaba el sistema educativo.
Los maestros Amparo y Eulalio Gómez –maestro y después superintendente provincial de escuelas–, fundadores de la Escuela Pública de Bahía Honda en 1900; Panchita Mazpale y Eduviges Palomino, escuela “El Llano”; Eloísa Rivera y Hortensia Ajo, escuela en la calle La Mina; José Antonio Álvarez, escuela Pública en San Diego de Núñez; Rogelia Alfaro y Elena Pérez, escuela “Las Treinta”; Susana Mariño y Angelita Cárdenas, escuela Corralillos, entre otros, que dedicaron su vida a tan noble labor fueron una de esas honrosas excepciones.
Al concluir el primer cuarto del siglo XX la educación continua en un estado deplorable. En 1926 se hacen los primeros intentos para revertir esta situación con la construcción en la finca Recompensa de la primera escuela pública rural Provisional No. 25 a ella le sigue en 1928 la escuela República de México No. 16 en San Miguel. Según el censo de 1931 residían en Bahía Honda 18 165 habitantes. De la población menores de 10 años sólo asistían a la escuela 848 de los 3 014 en ese grupo etario, para un 28,1%. Por otra parte, de los 15 151 habitantes mayores de 10 años, sólo sabían leer y escribir 6 667 para un 44 % de analfabetos.
En 1933 se construye la escuela pública rural El Corojal y Asentista en 1939 De forma general, estas escuelas carecían del mobiliario escolar y la base material de estudio suficiente. En 1935, Angelita Paulín abre en la calle “Pedro Díaz” una escuela privada. Años después Mercedes y Domitila Escalona en 1940 inauguran la academia “Pitman” en la calle “La Mina” y la “Academia Escobar” –se mantuvo hasta 1960-. También en esta año se abre la escuela privada donde trabajaba Blanca Rosa Gutiérrez Alúm "Mimí".
Según el censo de 1943, el balance educacional demuestra que de los 12 972 habitantes mayores de 20 años, no sabían leer 4 936 para un 38.0% de analfabetismo.
Del 1944 al 1952 se mantienen los niveles de desatención con 17 escuelas públicas -5 urbanas y 12 rurales-, en los poblados más importantes y cerca de los centrales. De ellas, 8 fueron construidas en el gobierno de Grau San Martín, a lo largo de la carretera del Circuito Norte desde San Claudio hasta San Miguel –incluían la vivienda del maestro–. En el municipio solo existía la enseñanza primaria, los centros de enseñanza media y media superior más cercanos estaban en Guanajay y el Instituto de Segunda Enseñanza en Artemisa. Esta situación se agravaba aún más en el sector rural por el precario estado de las escuelas, el mobiliario escolar y la base material de estudio. A esto se suman las grandes distancias que tenían que caminar -8 a 10 km- los niños y los maestros, que bajo estas condiciones sólo impartían una sola sesión de clases cuando iban a los referidos lugares de estudio.
Según el censo población de 1953, de los 3 660 habitantes comprendidos en las edades de 6 a 9 años, son analfabetos 2 284 y de ellos 2 166 pertenecen a la zona rural que representan el 79.8% de analfabetismo en esas edades. Lo mismo ocurre con la población de 10 años y más que de 22 344 habitantes, 8 586 son analfabetos y de ellos 6 989 que representan el 45.3% son de la zona rural.
La Salud
En 1907 con la creación de la Jefatura de Sanidad en Cabañas se dan los primeros pasos encaminados al saneamiento territorial. En Bahía Honda se crea una dependencia de salud que tiene entre sus funciones la aprobación del carnet de salud a los trabajadores, las licencias sanitarias a establecimientos comerciales y llevar el registro de los certificados médicos expedidos y las defunciones ocurridas. En esta etapa la atención médica se ejerce casi exclusivamente a través de clínicas particulares y en escasas ocasiones mediante el traslado del médico en mulo o a caballo para hacer consultas particulares. La institución hospitalaria más cercana se encontraba en Guanajay.
En 1919 el panorama asistencial médico en una región en franco crecimiento poblacional -17 645 habitantes de ellos, 1 983 del poblado de Cabañas, 4 402 de Bahía Honda y 303 de San Diego de Núñez- se tornaba bastante crítico. Los consultorios particulares eran atendidas por los doctores Enrique Benítez hasta 1927, ubicada en la calle “Aguacate” –hoy 30–, Sixto Mora de 1918 a 1930 en la calle “Aguacate” –hoy 30–, Dr. Marín, hasta 1927 en la “Calle Real”. También en estos años existía la farmacia de Arturo Figueiras en la “Calle Real” en la cual por la falta de medicamentos se recetaban y hacían jarabes.
Otras clínicas particulares son las situadas en la viviendas del doctor Enrique Bagarías en la Calle Real –se fabricó en 1925– y la del Doctor Pedro Díaz Bocourt –se estableció en el pueblo en 1927–, hijo del General Pedro Díaz Molina, en la calle “La Marina”, frente al Liceo de Blancos. También existía la farmacia de Antonio Jofre –construida en 1935–, en la Calle Real donde mantiene su ubicación. Además, prestaban asistencia médica en los partos, las comadronas Anastasia Kessell “Mama la Conguita” en la calle “La Mina”, María Gervasia en la calle “Indalecio Sobrado”, Dolores en la Loma del Cuabal y Carmen Martínez que además, preparaba unos remedios que curaban o aliviaban la hemorroides, las gastritis, la próstata y el colun.
La situación higiénico sanitaria exhibe a un territorio donde la mayoría de las casas del pueblo y la totalidad del campo no poseen letrinas sanitarias, en 1931 la tasa de mortalidad infantil se elevada a 84.4 fallecidos por cada mil nacidos vivos.
En la etapa de 1944 a 1952, a los doctores Pedro Díaz Bocourt y Enrique Bagarías, se unen Vicente Ruano, los hermanos Cañal -dentista y médico- y Prince Baró, además de un enfermero en cada uno de los centrales azucareros. A las farmacias ya establecidas se une un botiquín creado en Las Pozas atendido por Humberto Acevedo, quien además indicaba jarabes.
En 1946 el senador José Manuel Casanova en honor a su fallecida madre, donó los recursos para la construcción en Bahía Honda de una casa de Socorros en las intersecciones de las calles Real y La Mina. El acta que dejó constancia de la entrega señalada fue firmaba por el Dr. Jorge Luís Caronado Pedro –alcalde del término municipal–, Jorge Luís Morales Ordanez, Cecilio Marrero Medina, Eusebio López –alcalde recaudador de Bahía Honda–, Dr. Pedro Díaz Bocourt, José González Pardo, Alfonso Fuentes y el Dr. Francisco Prío Socarrás.
La misma la atendía el Dr. Pedro Díaz Bocourt, al cual se le pagaba un miserable sueldo, a lo que se suma que la mayor parte del tiempo se mantenía cerrada porque este consultaba en su casa. Los casos de enfermedades más graves se atendían en el Hospital San Rafael, en Guanajay o La Habana.
Como se aprecia la sanidad pública en esta etapa a pesar de los avances sigue siendo un problema que reclama de soluciones inmediatas a tono con el crecimiento de enfermedades como la poliomielitis, el parasitismo intestinal, la tuberculosis, el paludismo, entre otras, y por consiguiente el incremento de la mortalidad infantil.
Desarrollo Sociocultural
Desde inicios de siglo circulaban los periódicos “La Marina”, “El País”, “El Tiempo”, “La Nación” y “La Lucha” de alcance nacional y provincial respectivamente, que publicaban esporádicamente algunos artículos relacionados con el quehacer de Bahía Honda, enviados por un corresponsal local. Estas publicaciones entraban 2 veces por semana como promedio por la gestión personal del comerciante José María Benítez, quien además vendía la Revista Bohemia. No existen evidencias sobre la circulación de una prensa local.
Existían las llamadas “Sociedades” de blancos, mulatos y negros, donde se realizaban festividades bailables y juegos de mesa, entre atrás actividades. El Liceo de blancos –hoy casa de la Cultura– fue construido a inicios del siglo XX su presidente fue Santiago Socarrás, el Liceo de Mulatos “El Clavel” situado en la calle Regla Socarrás -hoy 32- frente al parque- su presidente fue Florentino Rodríguez y el Liceo de negros “La fraternidad” ubicado en la calle “La Mina” -hoy 26-
Arturo Ruiz con la exhibición de películas silentes en la sala de proyección en la Calle Real -Ave. 23 esquina calle 26-, utilizando equipos muy rústicos fue el precursor en la divulgación del 7mo Arte en Bahía Honda.
La localidad no contaba con instituciones culturales, siendo necesario utilizar las sociedades de blancos, mulatos y negros para desarrollar las exiguas expresiones artísticas que se practicaban. Demostrando así, el carácter clasista que se le imprimía al desarrollo cultural. De forma general, estas eran aprovechadas por los políticos para afianzar su posición y obtener votos para las elecciones. Las sedes eran las sociedades “El Liceo”, de blancos y “Renacimiento” de negros y mulatos. Otros recintos utilizados fueron los parques públicos donde se cruzaba una soga para separar los negros de los blancos.
Como personalidad de la Cultura en el período se destaca Rafael López González autor de “La Sitiera” nacido en San Miguel Bahía Honda el 24 de octubre de 1907, abandona la escuela en el 4to grado por la situación económica de su familia y con los empleos de jornalero y albañil pudo pagarse un maestro para iniciar sus estudios de música. De esta forma en un medio de una sociedad marginal, logra imponerse y triunfar en su carrera artística como compositor, poeta y cantante. En sus frecuentes visitas a la zona asesora al primer grupo musical fundado por su íntimo amigo Eladio Pascual Quiñones Diviñó en la década del 30.
En la década del 40 se traslada el liceo “EL Clavel” –posteriormente sociedad de Instrucción y Recreo “Renacimiento”- para el local que ocupa hoy el Museo de Historia, se crean los grupos aficionados “Gloria” y “Estrella” asesorados por Rafael López. Además continúan desarrollándose las tradiciones culturales en las fiestas patronales el 19 de marzo, las verbenas, las comparsas “Los Cubanitos” y “Los Chinos”, así como los guateques campesinos, entre otros.
Los días 3 y 4 de diciembre de cada año José Manuel Casanova Diviñó-dueño del central Orozco- organizaba fiestas tradicionales con el objetivo de mantener contento a los trabajadores y para conservar su estatus como senador de la República. En estas festividades los negros mantenían vivas sus raíces africanas mediante ritos religiosos que realizaban como el bembé, la matanza de animales, etc.
El Deporte
El deporte como manifestación de salud y el desarrollo social, mantiene un carácter clasista al igual que otras tantas actividades sociales de la época. En 1900, el beisbol es el deporte más practicado. Este se juega en cualquier placer de forma incidental. Según la tradición oral se comienza a practicar de forma organizada a partir de 1920 el cual es promovido por comerciantes que vieron en la fundación de los equipos de beisbol “El País” (1929) y “Las Carabelas” (1940), un medio para divulgar y vender sus mercancías. Los juegos se realizaban en terrenos improvisados. Con el auge que va alcanzando este deporte, se crean las novenas “Partagás”, “Piedra” y “El Muelle”, en el Central “Orozco”. A ellas se agregan las organizadas en el Morrillo y el central “Bahía Honda”. Además, no existe evidencia de la práctica de otros deportes en la localidad.
En los años 40 los equipos deportivos siguen siendo patrocinados por los poderosos, dueño de comercio Enrique Sayas finca “Las Treinta”, el sastre Manuel Fernández, el médico Enrique Bagarías y José M. Casanova dueño del central “Orozco”, etc. En 1943 se crea la novena Bahía Honda que comienza a jugar en el terreno “Los Pasos” –hoy edificios detrás de la pescadería–, dirigida por Alfonso Fuentes. Además, existía otro terreno en el potrero “Las Maravillas” –hoy Planta eléctrica– y en cada central azucarero. A partir de esta fecha cobra auge el boxeo que se practicaba en la sociedad Renacimiento.
En los años 50 la práctica del beisbol continúa siendo la más preferida en la localidad. En estos años el boxeo da sus primeros frutos al surgir las figuras de Cecilio Bezoni, Armando Socarrás y Humberto Álvarez, quien combatió en eventos internacionales. Este deporte mantuvo su sede.
Fuentes
MsC Máximo Vieyto González, Profesor Auxiliar e Historiador del Municipio Bahía Honda.

