Inmigración jamaicana en Cueto

Inmigración jamaicana en Cueto
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Llegada de jamaicanos
Fecha:Tres primeras décadas del siglo XX
Lugar:Cueto
Descripción:
Durante las tres primeras décadas del siglo XX muchos inmigrantes anglocaribeños, particularmente jamaicanos llegaron a Cuba contratados por las compañías azucareras estadounidense. En Cueto se establecieron muchos de ellos, donde crearon una comunidad.
País(es) involucrado(s)
Bandera de Jamaica Jamaica Bandera de Cuba Cuba


Inmigración jamaicana en Cueto. La inmigración jamaicana a Cuba resultó significativa en las tres primeras décadas del siglo XX, promovida por las compañías azucareras estadounidense, como la United Fruit Company. La mayoría de ellos se estableció en Oriente y Camagüey. Cueto, en el nororiente cubano, fue uno de los territorios en que se asentaron estos inmigrantes y formaron una comunidad. Allí trataron de mantener sus costumbres y tradiciones originarias.

Establecimiento de los inmigrantes jamaicanos en Cueto

Los jamaicanos que se establecieron en Cueto provenían fundamentalmente de las localidades de Montego Bay, Kingston, Punta Galina, Port More y Mandeville. Arribaron a a Cuba por los puertos de Santiago de Cuba y Puerto Padre, propiedad de la compañía Sugar Cane Cuban y por el puerto de Banes, cuyos dueños eran la United Fruit Company.

Pueblo de Cueto a inicios del siglo XX

Para la importación de estos braceros a Cuba eran utilizados dos sistemas. El primero de ellos, que parece haber sido el más difundido, operaba a través de un contratista; este mediante un convenio con la Compañía se encargaba de reclutar los braceros en su país de origen. Luego los trasladaban por su propia cuenta hasta un puerto, previamente estipulado, y por lo cual recibía un pago global sobre la base del número de trabajadores introducidos.

El segundo sistema consistía en la contratación directa del trabajador por parte de la Compañía en su país de origen. La propia United Fruit Company se encargaba de su traslado a Cuba. Esta forma comenzó a desarrollarse paralelamente al sistema de contratas, quedando como procedimiento definitivo al ponerse en vigor, en 1923, la legislación reguladora de la inmigración de braceros.

En cualquiera de los dos sistemas, los trabajadores antillanos, una vez desembarcados, eran concentrados en el patio de ferrocarriles de la División, donde se les inscribía y asignaba un número. Inmediatamente se procedía a la distribución del contingente. El alojamiento era generalmente en cuarterías, con el objetivo de asentar familias enteras, así como, de mantenerlos agrupados.

Con el paso del tiempo se esparcieron por los poblados de Báguano, los Ramones y en las áreas agrícolas de Marcané, Barajagua y Nipe. A partir del año 1917 es que se asientan definitivamente en Cueto. En su mayoría eran varones con edades entre 17 y 45 años, o sea, en edad laboral. Entre las ocupaciones desarrolladas se destacaron en la sastrería, como Melford Smith. También hubo cocineros, maestros en la enseñanza del inglés, músicos, mecánicos como Richard Spencer, y propietarios de pequeños negocios como Anacleto Pierre. Se destacaron en labores agrícolas, como Jorge Aguiar David y Robert Brown, quienes laboraron en las tierras que poseía Benito López. Hacían producir cualquier pedazo de tierra, cultivaban los espacios frente y entre los cañaverales, de esta forma los mantenían limpios de mala hierba, aspecto este muy necesario para el hacendado dueño de las tierras.

Las habilidades mostradas le permitieron insertarse y darse a conocer rápidamente dentro de la población. Poseían un nivel cultural medio, el idioma inglés, le permitió la comunicación con los estadounidenses, dueños de centrales azucareros. Mantuvieron la comunicación en inglés con sus hijos, como defensa de su identidad.

Al contraer matrimonio preferían la unión inter ética, o sea, con conyugues de su mismo país. solo en algunos casos se casaron con cubanas de la raza negra o de otra nacionalidad. En el núcleo familiar mantenían los principios de la laboriosidad de la mujer en la casa, la consagración al trabajo y el respeto a las personas, así como la educación en el trato para con los demás.

La condición de inmigrantes los hizo padecer los mismos problemas en cuanto a vivienda y alimentación que los cubanos pobres. Trataron siempre, con su trabajo, de subsistir, en algunos casos con salarios muy bajos que los relegaba a los barracones hacinados y con mala nutrición.

Para garantizar un mínimo vital de subsistencia a esos trabajadores y, desde luego, su permanencia en las tierras de su propiedad, la Compañía decidió entregar a cada familia asentada, una casa junto con una pequeña parcela de tierra. De esa forma podían desarrollar algunos cultivos de autoconsumo, así como criar aves de corral y animales pequeños.

El tamaño de las parcelas variaba según los miembros de cada familia, aunque por lo general nunca eran mayores de media hectárea. Además de garantizar el mantenimiento de la fuerza de trabajo, estas parcelas se convirtieron en un sutil medio de coerción en manos de la Empresa yanqui; que las entregaba mediante contratos renovables de año en año, reservándose de esta forma la potestad de desalojar a los inmigrantes en el momento que le conviniese.

Instituciones de los inmigrantes jamaicanos en Cueto

La creación de sociedades de clases en Cueto les permitió a algunos insertarse en ella y tener una vida social más activa, prueba de ello fue la Sociedad El Fénix. En esta Sociedad la población negra tuvo un lugar donde participar en sus fiestas y reuniones, Esta se encontraba en la calle Independencia (actual José A. Echevarría), su presidente fue José Orozco Viamonte, alias Pepe. Para pertenecer a la misma se debían tener ciertas condiciones, como buena conducta social y ser de la clase media y alta.

Actividad en la Sociedad El Fénix

Estos inmigrantes practicaban, fundamentalmente la religión bautista, metodista y la adventista. Se conservan en los archivos de esas iglesias documentos probatorios de matrimonios, bautizos y defunciones en los cuales consta que sus miembros eran jamaicanos. El paso del tiempo no ha borrado la superstición en muchas familias pues son muy creyentes en ese aspecto, creen en los espíritus, a los que llaman duppies, por lo que tienen un sinnúmero de amuletos para protegerse de los mismos.

Religión

En Cuba, la inmigración jamaicana se caracterizó por una voluntad férrea en la conservación de sus tradiciones. El sistema religioso como fenómeno constitutivo de la cultura de esta etnia en la localidad de Cueto, resulta necesario abordarlo por su autenticidad, contenido y forma de manifestación en la zona.

La religión era el elemento primordial de la educación jamaicana. La base única de la moral que propiciaba la liberación del hombre de los errores absurdos en el orden moral imponiendo la obligación de la perfección mediante la posesión y ejercicios de las virtudes correspondientes al estado y condición del jamaicano. La obligación de los jamaicanos se resume en deberes para con Dios, para consigo mismo, y para con el prójimo.

Las celebraciones religiosas de origen jamaicano realizadas en la localidad han sido conocidas mediante los procesos hereditarios de generación en generación, trasmitiéndose a su vez a otros grupos étnicos que de una forma u otra han hecho suyo este legado. Una muestra de ello se aprecia en la realización de la ceremonia de celebración del Nacimiento de Jesús, los niños tanto de descendientes jamaicanos como los de otras etnias hacen la representación de dicho hecho.

Cuando un inmigrante o descendiente fallece es celebrado un rito funerario llamado de Ninth Night (Novena Noche). La novena noche después de ocurrido el deceso, los parientes y amigos se reúnen para, al son de los cánticos religiosos y rezos por el alma del finado, despedirlo. En contraposición, cuando nace algún nuevo miembro de la comunidad, se llora, pues no se conoce cuál será su destino, mientras que cuando se muere se descansara para siempre. Al culminar estos cantos se les realiza un rezo para el descanso eterno del occiso. En esas ocasiones dirigen los cantos y rezos aquellos que se distingan por sus bien timbradas voces y dotes para el canto.

Tradiciones culturales

La inserción de estos inmigrantes en la vida cultural del pueblo de Cueto trajo consigo la aparición de nuevos bailes, música y danzas que eran originarias de su país, como era el caso del Mento, bailado en grupos de cuatro personas, el Calipso y el May Pole, bailes que fueron más difundido en la zona. Ellos conservaron sus raíces y tradiciones culturales a pesar de estar residiendo en otro país con cultura diferente que pudiera influir en ellos.

La cocina tradicional cubana se vio incrementada con los nuevos platos traídos por los jamaicanos, como el arroz con frijoles y leche de coco, el cucú, elaborado con harina de maíz y quimbombó, el pudín de yuca, boniato y coco, el domplin. En las bebidas, el sorrel, confeccionado con un tipo de flores de color marrón, a través de la fermentación de las mismas se produce un vino muy fuerte al paladar y que era utilizado en las fiestas que celebraban en días importantes para ellos, como la Noche Buena, Fin de Año, el Primero de agosto, día de la independencia de las colonias británicas.

Los alimentos más consumidos por ellos era el pescado salado, que lo comían varias veces a la semana y según entrevistas realizadas a residentes de inmigrantes jamaicanos estos llamaban a este plato “el plato nacional”.[1] Como desayuno era de su preferencia consumir una taza de chocolate, pan tostado, huevo en varias formas y su trago de café. La mayoría de las comidas se sirven con arroz y judías pintas, y pueden incluir también plátanos verdes cocidos o albóndigas fritas.

Las mujeres jamaicanas y sus descendientes desde muy pequeñas desempeñan un papel fundamental en todo lo relacionado con la cultura alimenticia, ya que son las encargadas de preparar todos los alimentos que se van a ingerir en la casa o en cualquier lugar donde aparezca un grupo de jamaicanos o descendientes de ellos. Por lo que se puede decir que la mujer es una pieza importante del rompecabezas que conforma una familia, una comunidad.

Algunos de los jamaicanos residentes en el territorio se nombraban: Indiana Davis, Richard Francis William, Jaime McCarthy, Daniel Maxwell, Santiago Barrett, Liliam Hessing, Cristóbal Clark, Richard Simpson, Miriam Davis Dónovan, Henry Sives Androt, Catalina Spencer, Peter Barnet Blaker y otros más.

La gran mayoría de ellos mantuvo la ciudadanía jamaicana, con esto demostraron el apego a sus raíces y cultura, a pesar de la penetración de la cultura cubana en sus vidas. La presencia de este grupo étnico forma parte del patrimonio cultural cuetense. Ellos al igual que los otros grupos raciales que se asentaron en nuestro pueblo, dejaron su huella y conformaron la cultura de nuestro pueblo que todavía prevalece a pesar del tiempo.

Referencias bibliográficas

Fuente

  • Fuente: Santiago Gavino Abiague Portal. Historiador de Cueto.
  • Abiague Portal, Santiago Gavino: Cueto, un pueblo en la memoria. Conciencia Ediciones. Holguín, 2018.
  • Pérez Nakao, Yurisay: Inmigración española, jamaicana y árabe a Banes: historia, cultura y tradiciones. Ediciones Holguín, 2009.
  • _______: La inmigración jamaicana en Banes. Ediciones Holguín, 2024.
  • Toirac Maique, Haydee: Soy del Caribe, Holguín. Editorial La Mezquita, 2014.
  • Vega Suñol, José: Región e identidad. Holguín. Ediciones Holguín, 2002.