Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara
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Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara (también conocido como Instituto de Santa Clara) fue una institución educativa de la ciudad de Santa Clara, Cuba. Tuvo sus antecedentes en el Plan de Estudios para la Isla de Cuba de 1863 y fue autorizado en 1882. Por sus aulas pasaron profesores y estudiantes que destacaron en la ciencia, la cultura, la economía y la política cubanas. En la etapa republicana fue centro de luchas estudiantiles y políticas. Tras el triunfo de la Revolución, pasó a formar parte del sistema de preuniversitarios. En su edificación, actualmente, radica el preuniversitario Osvaldo Herrera.
Sumario
Historia
Antecedentes
El 15 de julio de 1863 se estableció un Plan de Estudios para la Isla de Cuba, como aplicación de la ley española de instrucción pública y la Orden Real de 26 de noviembre de ese año. Estos fueron los fundamentos legales que permitieron la aparición del Instituto de Aplicación. Sobre esa base, el Gobernador General de Cuba dispuso la creación de institutos de igual índole en Puerto Príncipe, La Habana y Santiago de Cuba, y posteriormente en Matanzas y en otras poblaciones donde el gobierno superior lo estimara oportuno.[1] En Santa Clara, los jóvenes que solicitaban hacer el bachillerato eran autorizados por el gobierno local para matricular en el de Puerto Príncipe.
Fundación
No fue hasta 1882 cuando el rey de España aprobó la constitución en Santa Clara de un Instituto de este tipo. Se utilizó una casa muy cercana a la casa natal de Marta Abreu, en la calle Sancti Spíritus, hoy Juan Bruno Zayas. La familia Abreu ya no vivía allí, pero era propietaria de varias casas en esas cuadras, que alquilaba. Una de ellas, situada en la esquina de Las Flores, ahora Padre Chao y Sancti Spíritus, actual Juan Bruno Zayas, fue donada para el Instituto.[2]
Etapa republicana
A la caída del sistema colonial español se produjo la primera intervención norteamericana, a partir del 1 de enero de 1899. Ese año, Estados Unidos, mediante el gobierno interventor, se ocupó de la educación en Cuba. El Instituto se reabrió, pero con el tiempo se necesitó otro edificio con mejores condiciones y mayor amplitud para asumir las matrículas. Por eso se pensó en construir uno en la carretera a Camajuaní, en la finca Agronómica, al pasar el río Cubanicay.
En 1913 se inició esa obra, pero el plan varió y se decidió un lugar más céntrico: el área frente al Parque Leoncio Vidal Caro, donde todavía existe, ahora como preuniversitario Osvaldo Herrera. Este otro edificio data de 1915.
De estas decisiones quedaron evidencias en la prensa de la época. El Secretario de Instrucción Pública sometería a la consideración del Consejo de Secretarios el proyecto de ceder el edificio en construcción para el Instituto Provincial, en Santa Clara, al Departamento de Comunicaciones, a cambio de que el Estado cediera el edificio, también en construcción, para el Hospital Lorda, para edificar el edificio del Instituto con terreno suficiente para campos de sport y Jardín Botánico. El doctor Salvador de la Torre, director de dicho Instituto, informó al señor Secretario acerca de la conveniencia de que se realizara dicho proyecto.[3] Parte de la finca Agronómica se usó para el campo sport y para un jardín botánico; actualmente existe el área deportiva conocida todavía como campo sport.
Plan de estudios y prestigio
Los estudiantes del Instituto realizaban estudios de Bachiller en Ciencias o Bachiller en Letras, según la carrera que fueran a seleccionar. Algunos hacían los dos y terminaban como Bachilleres en Ciencias y Letras. La institución tuvo siempre mucho prestigio. A lo largo de su historia pasaron por él profesores muy renombrados; también en el alumnado figuran muchos nombres de la historia de Cuba por sus aportes a la ciencia, la cultura, la economía y la política.
Luchas estudiantiles y políticas
El Instituto fue centro de luchas políticas en el período republicano contra los desmanes de los gobiernos de turno. Su posición geográfica frente al parque favorecía las concentraciones, los actos y las actividades estudiantiles. En 1925 se construyó una pérgola en el Parque Leoncio Vidal Caro, frente al Instituto, lugar que servía para el descanso, para los debates estudiantiles y para las informaciones clandestinas que los jóvenes pertenecientes a organizaciones revolucionarias se comunicaban aparentando temas de las clases del Instituto. La Asociación de Alumnos ejercía un control en las luchas políticas que se llevaban a cabo para mantener en primer plano la batalla política contra el sistema imperante, además de realizar actividades cívicas y culturales. Presidía esta Asociación Osvaldo Herrera González, que fungía como Secretario General. La Asociación mantenía estrechos vínculos históricos del estudiantado con la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) de La Habana, y con ella se coordinaban acciones patrióticas y estudiantiles.[4]
Museo de Ciencias Naturales
En el Instituto se instaló el Museo de Ciencias Naturales, que ya en 1923 funcionaba como tal. La prensa le dedicó el siguiente artículo:
Etapa revolucionaria
El triunfo de la Revolución produjo cambios en la vida interna de esta institución educacional. Ahora los estudiantes se graduarían de nivel secundario superior en tres años y ya no serían titulados de Bachiller en Letras o Bachiller en Ciencias, sino graduados de Preuniversitario, atendiendo a que es el nivel de enseñanza general que prepara para el ingreso en las universidades en cualquiera de las carreras que allí se ofertan. En los primeros tiempos el uniforme continuaba siendo igual: las sayas de las jóvenes tenían una lista blanca en primer año, dos en segundo y tres en tercero. Este uniforme cambió.
Cuando se tomó la medida de llevar los Preuniversitarios para las escuelas en el campo, el Instituto se utilizó como Secundaria Básica y mantuvo el mismo nombre de Osvaldo Herrera. Al retorno de los Preuniversitarios para la ciudad, se le realizó una reparación general que favoreció el edificio, incluyendo la revisión de la documentación de la Secretaría del Instituto por especialistas del Museo Provincial de Historia. De esa labor se rescataron valiosos documentos que enriquecen la historia de esta institución.
Referencias
- ↑ González, Manuel Dionisio. Memoria histórica de Santa Clara y su jurisdicción. Imprenta Del Siglo. Villaclara, 1858.
- ↑ Águila Zamora, Hedy et al. Síntesis histórica municipal de Santa Clara. Editora Historia del Instituto de Historia de Cuba. La Habana, 2010. ISBN 978-959-7048-87-9.
- ↑ La Publicidad. El Instituto de Santa Clara. Martes 24 de julio de 1923. No. 9542, p. 1.
- ↑ Historia del Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara. Grupo de Historia de las Milicias Estudiantiles Revolucionarias de Santa Clara. Inédito.
- ↑ La Publicidad. El Museo del Instituto. Jueves 8 de febrero de 1923. No. 9402, Año XIX, p. 1.
Fuentes
- Águila Zamora, Hedy y otros. Síntesis histórica municipal de Santa Clara. Editora Historia del Instituto de Historia de Cuba. La Habana, 2010. ISBN 978-959-7048-87-9.
- González, Manuel Dionisio. Memoria histórica de Santa Clara y su jurisdicción. Imprenta Del Siglo. Villaclara, 1858.
- Historia del Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara. Grupo de Historia de las Milicias Estudiantiles Revolucionarias de Santa Clara. Inédito.
- La Publicidad. El Museo del Instituto. Jueves 8 de febrero de 1923. No. 9402, Año XIX, p. 1.
- La Publicidad. El Instituto de Santa Clara. Martes 24 de julio de 1923. No. 9542, p. 1.
- Las Villas. Álbum-resumen ilustrado. Editora Cubana. Imprenta La Milagrosa (2da edición). La Habana, 1941.
- Magazine de La Lucha. Santa Clara. 1926.

