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Iván el Terrible

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Iván IV Vasílievich
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Iván el terrible.jpg
Nacimiento25 de agosto de 1530
villa de Kolomenskoie,
Rusia Bandera de Rusia
Fallecimiento18 de marzo de 1584
ciudad de Moscú,
Rusia Bandera de Rusia
PredecesorBasilio III de Rusia
SucesorTeodoro I de Rusia
CónyugeAnastasia Románov
HijosIvan Ivanovich
PadresBasilio III y Elena Glinski

Iván IV Vasilievich (en ruso: Иван IV Васильевич) más conocido como Iván el Terrible (Kolomenskoie, 25 de agosto de 1530 - Moscú, 18 de marzo de 1584) fue el gran príncipe de Moscú entre los años 1533 y 1547, luego se coronó zar de Rusia desde 1547 hasta su muerte en 1584. Iván IV fue el primero de los grandes príncipes rusos en hacerse llamar oficialmente «zar de todas las Rusias».

Síntesis biográfica

Hijo de Basilio III y de Elena Glinski y nieto de Iván III Vasilevich el Grande, al casarse con Sofía Paleólogo, sobrina del último emperador de Bizancio, asumió la tradición imperial y transmitió a su hijo el título de Zar.

El Gran Principe

Muerto su padre en 1533, cuando él contaba tres años, fue coronado y gobernó en calidad de regente su madre, quien cinco años más tarde fue asesinada a consecuencia de las intrigas entre las familias boyardas que se disputaban el poder. Durante los años que precedieron a su gobierno personal fue utilizado políticamente tanto por los Glinski, familia a la que pertenecía su madre, como por los Bielski y los Shuiski. Hijo y nieto de gobernantes moscovitas (entre ellos Daniel, hijo de Alexander Nevski), tenía tres años cuando murió su padre Basilio III (1533). Su madre Elena Glinsky, de ascendencia lituana, asumió la regencia durante cinco años, mientras él era educado por el metropolitano Macario, que tuvo cierta influencia sobre su tutelado hasta su muerte en 1563. Ya desde entonces ostentaba Iván el título de gran príncipe, pues había sido coronado por el metropolitano Daniel en la catedral de la Asunción de Moscú. A los 12 años de edad Iván empezó a torturar animales por divertimento: arrojaba gatos y perros al vacío desde las almenas del Kremlin para observar cómo se estampaban contra el suelo.

Su primer crimen político conocido ocurrió en 1543 (a los 14 años) Al ordenar que Andrei Chuiski, jefe del clan boyardo más influyende de Rusia, fuera arrojado a los perros hambrientos. Creó la Oprichina, la policía política, que produjo decenas de miles de ejecuciones arbitrarias. Las víctimas fueron empaladas, ahogadas, estranguladas, azotadas hasta la muerte, quemadas vivas o incluso asadas.

Muerta a su vez la regente en 1538, los boyarin ('boyardos', familias de nobles terratenientes), divididos en diversas facciones, se hicieron con el poder y trataron de servirse del joven Iván; la más poderosa fue la de unos parientes del príncipe, los Glinsky. Iván, aunque desde la más temprana niñez asistió a los actos de Gobierno, apenas pudo dedicarse más que a la caza o a conocer su reino ―aunque ya tuvo algunas incipientes afirmaciones de autoridad, tales como hacer cortar la lengua de un aristócrata que lo criticó, o ejecutar a otros― hasta que pudo imponerse en 1547.

Se tituló entonces “zar” el 16 de enero ―pues afirmaba descender del emperador romano Augusto, y se casó un mes después con Anastasia Zakarina-Yureva, quien actuó sobre su marido con el mismo papel apaciguador que Macario―; ambos tuvieron seis hijos, de los que sólo sobrevivieron dos. Su reinado se encaminó a fortalecer y engrandecer la naciente potencia rusa, interior y exteriormente. Para ello organizó un estado central y autoritario, suprimió los khanatos turco-mongoles meridionales, y trató de entrar en Europa por el Báltico (guerra de Livonia entre 1558 y 1582), pero fracasó y tuvo que volverse entonces hacia el este). Calculador a pesar de sus arrebatos de ira, se sirvió de sus numerosos matrimonios ―seis― para establecer lazos políticos. Promotor de la cultura (especialmente de la imprenta), él mismo escribió sobre asuntos políticos y religiosos: defendió la concesión divina al gobernante de un poder absoluto. Todo esto da una idea aproximada de su estrecha relación con la Iglesia Ortodoxa a la que, en ocasiones, utilizó para sus fines políticos.

La política interior: constitución de un Estado

Para la creación de un Estado ruso fuerte, reformó el código civil (Sudebnik, 1550) y promovió la creación de uno religioso estrictamente ruso (Stoglav, lo que le permitía afirmar la autonomía de la iglesia rusa respecto al patriarca de Constantinopla y obtener a cambio su favor). Eliminó o deportó a los boyardos ―no sin resistencia de estos (revuelta de 1564)― y los sustituyó por la pequeña nobleza o una nueva de servicio. Aunque se valió de algunos consejeros privados, como el príncipe Andrei Kurbski ―que desertó y pasó al servicio del rey de Polonia―, Aleksei Adasev, el sacerdote Silvestre o Boris Godunov, se ayudó especialmente de una guardia propia, los Streltsi, y luego de los Opritchniks (cuerpo policial de entre mil y seis mil hombres), a quienes concedió las tierras confiscadas a los boyardos, y pronto convertidos en una poderosa elite, hasta que en 1572 fueron disueltos por no haber sabido defender Moscú de un ataque tártaro. Reclamó asimismo el apoyo popular, pues en 1566, por primera vez, convocó una asamblea nacional (Zemski Sobor), así también reformó el ejército y el servicio militar. También creó dos grandes regiones administrativas: Opritchina; de Gobierno personal, y Zemchtchina, de Gobierno conjunto con la aristocracia. Reextendió la servidumbre de la gleba, y atajó violentamente toda oposición a su autoridad aunque viniese por parte eclesiástica: por ejemplo, hizo desaparecer al ambicioso príncipe Vladimir de Staritsky y a su madre (hacia 1569), y en 1570 diezmó la población de Novgorod. Las víctimas durante su reinado fueron más de tres mil (las cifras corresponden a las listas de nombres que el zar enviaba a los monasterios para que se rezase por sus almas). Finalmente, potenció el comercio al permitir la actividad de mercaderes ingleses y suecos (que fundaron diversas factorías en Rusia) y al enviar rusos a Inglaterra y Países Bajos; en 1584 fundó el puerto de Arkangelsk, en el mar Blanco.

La política exterior: expansión por territorio tártaro y fracaso en la Guerra de Livonia

En el exterior, acabó con la secular presencia turco-mongola en Rusia, ya desde hacía tiempo perdida su antigua hegemonía: los pequeños khanatos de orillas del Volga, Kazán y Astrakán, fueron incorporados en 1552 y 1554. A pesar de ello, Moscú todavía sería saqueada por los tártaros de Crimea en 1571. El deseo de obtener una salida al mar Báltico y lograr así mejores rutas comerciales fue frustrado por la fortaleza de polaco-lituanos y suecos: en 1558 Iván IV tomó Narva (en el ducado de Livonia) y luego Letonia, pero los livonios solicitaron ayuda a su señor Segismundo II Augusto de Polonia, el cual, reconciliado con los suecos, le venció finalmente en 1576 y 1578 (batalla de Venden).

Debió renunciar a los territorios adquiridos y retirarse, según se estableció en los tratados de Jam Zapolski (1582) y Narva (1583) ―en cuya firma ayudó la mediación de Antonio Possevino, enviado del papa Gregorio XIII―. En el transcurso de la guerra había tratado de acercarse a Polonia, e incluso de unir a Rusia con aquel país mediante una proposición de matrimonio hecha a la hermana de Segismundo, Caterina; el hecho de que sus propuestas fueran rechazadas no le impidió presentar su candidatura al trono polaco tras extinguirse la dinastía Jagellón en 1572.

El empuje frustrado en occidente se recondujo hacia oriente: por esas fechas incorporó el khanato de Siberia, lo que desplazaba la frontera rusa al río Irtish, más allá de los montes Urales. Esto fue el inicio del avance que llevó a sus sucesores hasta el otro extremo de Asia, a las costas del océano Pacífico. Encomendó la colonización de las grandes extensiones siberianas a los Stroganov, que se valieron de los cosacos (antiguos campesinos rusos y ucranianos establecidos en las fronteras). Precisamente uno de sus jefes, el atamán Yermak, había sido el protagonista de la conquista de Siberia occidental, al mando de unos pocos centenares de hombres. Al Terrible le sucedió en 1584 un hijo incapaz, Fedor I Ivanovich ―pues él mismo había asesinado a su primogénito en un arrebato de ira (1580)―, con lo que se iniciaron tres décadas de inestabilidad en Rusia, que durarían hasta el advenimiento de la dinastía Romanov (1613), familia a la que precisamente había pertenecido la primera esposa de Iván IV, Anastasia.

Fallecimiento

Iván IV falleció en Moscú (Rusia), en 1584.

Fuentes