Juan II de Portugal

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Juan II de Avís
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NombreJuan II de Avís
Nacimiento1455
Lisboa
Fallecimiento1495
Alvor
Otros nombresEl Perfecto

Juan II de Portugal o Juan II de Avis. Soberano de Portugal de 1481 a 1495.

Síntesis biográfica

Nació en Lisboa, el 3 de marzo de 1455. Fue apodado el Príncipe tirano para sus contemporáneos o, más recientemente, el Príncipe perfecto, fue rey de Portugal. Sucedió a su padre en 1477 cuando su padre se retiró a un monasterio y se convirtió en rey en 1481.

Reinado

Fue apodado el príncipe tirano para sus contemporáneos o, más recientemente, el Príncipe perfecto. Fue rey de Portugal. Era hijo del rey Alfonso V el Africano y de su esposa, Isabel. Juan II sucedió a su padre en 1477 cuando su padre se retiró a un monasterio y se convirtió en rey en 1481.

Príncipe heredero de la Corona

Como príncipe, Juan II acompañó a su padre en las campañas en el norte de África y fue nombrado caballero después de la victoria de Arzila en 1471.

En 1473 contrajo matrimonio con su prima Leonor de Viseu, de esta unión nació su único hijo, Alfonso, heredero al trono, pero muerto antes que su padre. También tuvo un hijo ilegítimo de Ana Furtado de Mendonça, Jorge de Lencastre, (1481-1550), duque de Coímbra, fundador de la familia Lencastre.

Ya desde joven (e influido seguramente por la política de su abuelo materno, el infante Pedro), Juan no era muy popular entre los nobles del reino, ya que se mostraba indiferente a las influencias externas y rechazaba las intrigas. Los nobles, incluyendo al duque Fernando II de Braganza, temían sus futuras políticas como rey. Los hechos les dieron la razón.

El príncipe Juan participó en la Batalla de Toro (1476), en la que, de acuerdo con las reglas de la caballería de la época,1 fue el vencedor: derrotó parte del ejército de Fernando y se quedó en posesión del campo de batalla de Peleagonzalo, tras la retirada de Fernando a Zamora y la fuga del rey su padre Alfonso a Castronuño. Pero políticamente fue una derrota para la causa de Juana, y los Reyes Católicos fueron reconocidos por Alfonso en el Tratado de Alcáçovas (1479).

También lideró con éxito la guerra naval (1475-79) contra las flotas andaluzas que disputaban a Portugal las posesiones africanas y atlánticas (Batalla naval de Guinea, 1478).

«El principe Don Juan pretendía el desquite de la derrota que habían sufrido las armas portuguesas en Tánger bajo la jefatura del infante Don Enrique, emprendiendo para ello una campaña marroquí. No quería corona obtenida por la herencia o por la suerte. Antes de ceñirla, debía merecerla. Partiría, "aun cuando fuese sin licencia del Rey su padre", y hasta "amenazaba a los que intentasen detenerlo." La expedición salía de Rastello en agosto de 1471, pero no salía sin la venia real.

El padre, fanático de las empresas arrojadas, quiso ir también, y no faltó un solo instante su presencia en los puntos de peligro. Don Juan veía a don Alfonso arremetiendo "tan bravamente contra los moros, que de los grandes golpes que daba, la espada andaba torcida, y muy llena de sangre de los que hería y mataba".

Y allí, en aquel campo de batalla, en presencia del cadáver, caliente aún del conde de Marialva, Su Alteza fue armado caballero, con estas palabras patéticas del Rey Paladín: — Hijo, plegué a Dios que por su servicio seáis tan buen caballero como lo fué Don Joam Coutinho, conde de Marialva, cuyo cuerpo veis yacer muerto con muchas heridas que por servicio de Su Divina Majestad y por el nuestro hoy ha recibido…. por cinco años después, el príncipe mandaba el ala portuguesa vencedora de los castellanos en la batalla de Toro, acción de la que habla el autor de los Discursos de la jurídica y verdadera razón de Estado (...). El Príncipe Perfecto había alcanzado la maestría suprema en el arte de la dominación política, según el espíritu de los tiempos.»

Rey de Portugal

Tras su ascenso oficial al trono en 1481, Juan II tomó una serie de medidas para frenar el aumento del poder de la aristocracia y que le permitieron concentrar el poder en su persona. Los nobles empezaron inmediatamente a conspirar; Juan II no hizo nada pero se mantuvo alerta. El duque de Braganza intercambió cartas con Isabel I de Castilla lamentándose de su situación. En 1483, esta correspondencia fue interceptada por los espías reales. Se expropiaron las tierras de la casa de Braganza y el propio duque fue ejecutado en Évora.

En los años siguientes, el duque Diego I de Viseu, su primo y cuñado, fue encerrado en palacio y condenado a muerte por el propio rey, acusado de planear una nueva conspiración. Otras personas fueron ejecutadas o se exiliaron a Castilla, incluyendo el obispo de Évora que fue envenenado en prisión.

Se dice que el rey afirmó, refiriéndose a los nobles rebeldes: «Yo soy el señor de los señores, no el sirviente de los sirvientes». Tras estos acontecimientos, la nobleza del país no se atrevió a enfrentarse al rey. Juan II quedó libre para gobernar a su manera sin que se produjeran nuevas conspiraciones durante su reinado.

Juan II restauró las exploraciones atlánticas, reviviendo el trabajo iniciado por su tío abuelo, Enrique el Navegante. Las exploraciones portuguesas fueron una prioridad para el gobierno, que intentaba explorar la costa sur africana buscando una ruta marítima que llegara hasta la India.

Durante su reinado se consiguieron los siguientes logros:

  • Diogo Cão descubrió la boca del río Congo (1482-86);
  • Pêro da Covilhã y Afonso de Paiva fueron enviados en una expedición por tierra como supuestos comerciantes a la India y a Etiopía en busca del reino mítico del Preste Juan (1487).
  • Bartolomeu Dias rodeó el cabo de Buena Esperanza (1487-88);
  • Álvaro Caminha inició la colonización de las islas de Santo Tomé y Príncipe (1493), que el rey ordenó poblar con niños judíos arrancados a sus familias.

No se conocen con precisión todos los logros de las expediciones portuguesas ya que gran parte de los archivos quedaron destruidos en el incendio que siguió al terremoto que asoló la ciudad de Lisboa en 1755.

Política exterior

En esa época se iniciaron una serie de disputas entre Portugal y Castilla sobre el control del mar. La rivalidad marítima entre ambos reinos les llevó al Tratado de Tordesillas, firmado el 7 de junio de 1494. Este tratado, que definía el meridiano de Tordesillas, establecía que Portugal se quedaría con la zona este del mundo, mientras que Castilla y Aragón se encargarían de la exploración de la mitad oeste.

Pero la división del mundo no era el principal tema entre ambos reinos. Isabel I de Castilla y su esposo Fernando II de Aragón tenían diversas hijas, pero solo un hijo varón, Juan, con una salud débil. La hija mayor, Isabel, se casó en la infancia con el príncipe Alfonso, el único hijo de Juan II. Si el hijo de los Reyes Católicos moría sin un heredero, algo que no parecía difícil, Alfonso sería rey de Portugal, así como de Castilla y Aragón.

Los monarcas de estos reinos buscaban que la Península Ibérica fuera unificada bajo una misma corona culminando así el ideal de la Reconquista que buscaba la Restauración de España. Ese fue el motivo principal para el matrimonio. Finalmente, en 1491, Alfonso murió en extrañas circunstancias (una caída del caballo durante una carrera). Juan intentó sin éxito legitimar a su hijo bastardo, Jorge.

Es durante el reinado de Juan II cuando Cristóbal Colón llega a Portugal buscando financiación para su proyecto y también durante su reinado, se produce el descubrimiento europeo de América.

Al regreso del primer viaje, Colón tuvo que detenerse en la Isla de Santa María, en las Azores, y al parecer fue detenido por el gobernador por llegar en un barco castellano, lo que hizo que Portugal supiera de su vuelta. Posteriormente, otra tormenta le hizo dirigirse a Lisboa. Estos eventos hicieron que Juan II fuera el primer monarca europeo a quién Colón informara del descubrimiento, Martín Alonso Pinzón había arribado a Bayona e informado a los Reyes Católicos casi al mismo tiempo.

El rey Juan II murió sin dejar un heredero varón, el 25 de octubre de 1495. Le sucedió en el trono su primo y cuñado, Manuel. El apodo del Príncipe Perfecto es relativamente reciente y proviene de la obra de Nicolás Maquiavelo El Príncipe. Se cree que Juan II vivió su vida de acuerdo con la idea de la obra de un perfecto príncipe. Para sus contemporáneos, Juan II era conocido como el Tirano.

Ancestros

  • Alfonso V de Portugal
  • Isabel de Coimbra
  • Eduardo I de Portugal
  • Leonor de Aragón
  • Pedro de Portugal, duque de Coimbra
  • Isabel de Urgell
  • Juan I de Portugal
  • Felipa de Lancaster
  • Fernando I de Aragón
  • Leonor de Alburquerque
  • Juan I de Portugal
  • Felipa de Lancaster
  • Jaime II de Urgel
  • Isabel de Aragón y Fortiá
  • Pedro I de Portugal
  • Teresa Gille Lourenço
  • Juan de Gante
  • Blanca de Lancaster
  • Juan I de Castilla
  • Leonor de Aragón y de Sicilia
  • Sancho de Castilla (Conde de Alburquerque)
  • Beatriz de Portugal (1347-1381)
  • Pedro I de Portugal
  • Teresa Gille Lourenço
  • Juan de Gante
  • Blanca de Lancaster
  • Pedro II de Urgel
  • Margarita de Montferrato y de Mallorca
  • Pedro IV de Aragón
  • Sibila de Fortiá

Sucesión

  • Predecesor:Alfonso V de Portugal
  • Título:Monarcas de Portugal
  • Período:1481-1495
  • Sucesor:Manuel I de Portugal

Muerte

Muere en Alvor, el 25 de octubre de 1495.

Fuentes