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La Bayamesa (canción)

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Para otros usos de este término, véase La Bayamesa (desambiguación).
La Bayamesa
Información sobre la plantilla
Fecha:Compuestas ente 1851 y 1918
Lugar:Bayamo
Descripción:
Las bayamesas fueron compuestas en un período rotundo de afirmación de la identidad nacional cubana.
Resultado:
Son parte entrañable del patrimonio de la nación cubana.
País(es) involucrado(s)
Bandera de Cuba Cuba

La Bayamesa (Canción). Existen en Cuba cuatro canciones famosas que llevan el título La Bayamesa. Dos de ellas son más conocidas por la mayoría: la de Sindo Garay y la de Céspedes, Castillo y Fornaris. Pero algunos olvidan que existen dos más que llevan también ese título: la de Perucho Figueredo, el Himno Nacional Cubano y una cuarta canción anónima que entonaban los mambises en los campos insurrectos.

Canciones

Primera bayamesa

Luz Vázquez y Moreno

En informaciones existentes en los archivos históricos puede encontrarse que la primera Bayamesa, considerada la primera canción cubana, se escuchó en la madrugada del 27 de marzo de 1851, en el ventanal de la Señorita Luz Vázquez, quien fue después combatiente mambisa, durante una serenata que le dedicó su novio Fransisco Castillo y Moreno, Pancho, como le decían sus íntimos, para reconciliarse con Luz, con quien había tenido unos días antes un desacuerdo de enamorados. Es él, coautor musical junto a Carlos Manuel de Céspedes, convertido más tarde en el Padre de la Patria.

De la letra se encargó el poeta José Fornaris y la interpretó el tenor Carlos Pérez, acompañado de los autores, tuvieron como instrumento para el acompañamiento guitarras y un violín. Esta Bayamesa se convirtió en una de las primeras canciones románticas cubanas que perdura hasta la actualidad. Fue acogida por el pueblo rápidamente y se conoce hasta en Europa como la canción de los enamorados. Desde el punto de vista morfológico se trata de un vals en dos partes (binario), estructura fundamental que luego asume el sistema genérico de la música cubana.

¿No te acuerdas gentil bayamesa,
Que tu fuiste mi sol refulgente
Y risueño en tu lánguida frente
blando beso imprimí con ardor?

¿No te acuerdas que en un tiempo dichoso
Me extasié con tu pura belleza,
Y en tu seno doblé mi cabeza
Moribundo de dicha y amor?

Ven y asoma a tu reja sonriendo;
Ven y escucha amorosa mi canto;
Ven, no duermas acude a mi llanto;
Pon alivio a mi negro dolor.

Recordando las glorias pasadas
Disipemos, mi bien, las tristezas;
Y doblemos los dos la cabeza
moribundos de dicha y amor.

Con otros versos (Anónima)

Aunque la letra original de La bayamesa de Céspedes, Fornaris y Castillo Moreno tiene un espíritu de naturaleza patriótica, poco después del 10 de octubre de 1868 empezó a circular entre los bayameses que estaban en la manigua redentora y también entre los que volvieron a la ciudad arruinada por el fuego, otra bayamesa. Con la música de aquella compuesta en 1851, aparecieron otros versos de plena alusión independentista que hasta hoy se consideran anónimos, pero que muchos atribuyeron en aquellos días de la Guerra Grande al poeta José Joaquín Palma.

¿No recuerdas gentil bayamesa,
que Bayamo fue un sol refulgente,
donde impuso un cubano valiente
con su mano el pendón tricolor?
¿No recuerdas que en tiempos pasados
el tirano explotó tu riqueza,
pero ya no levanta cabeza
moribundo de rabia y dolor?

Te quemaron tus hijos; no hay queja
que más vale morir con honor
que servir al tirano opresor
que el derecho nos quiere usurpar

Ya mi Cuba despierta sonriendo
mientras sufre y padece el tirano
a quien quiere el valiente cubano
arrojar de sus playas de amor.

Segunda bayamesa

Himno Nacional

El bayamés y patriota cubano Pedro Figueredo, que era muy aficionado a la música y a la literatura, a inicios de 1868 componer una marcha, compuso el Himno Nacional Cubano, nombrado inicialmente La Bayamesa. La instrumentó el maestro de capilla de la Iglesia Mayor, Manuel Cedeño, quien poseía la mejor orquesta de la ciudad. Cuando estuvo lista, el maestro Muñoz la estrenó en público, en la parroquia de San Salvador de Bayamo como parte de una fiesta religiosa y en presencia del Gobernador, que mostró su extrañeza por aquella composición, en nada semejante a la música sacra.

Figueredo había compuesto la marcha para que fuera el himno de guerra de los bayameses. Después de tomada Bayamo por las tropas mambisas, el 20 de octubre de 1868, y según narra la leyenda, es el pueblo quien le reclama a Perucho la letra de aquella marcha cor los gritos enardecidos, que en la alegría de sentirse libres del coloniaje hispano, le gritaban: ¡La letra, la letra...! y cuentan que desde su cabalgadura escribió los versos, que ya tenía grabados de memoria. Y el 5 de noviembre de 1900 la Asamblea Constituyente lo aprobó como Himno Nacional Cubano.

¡Al combate corred Bayameses!
Que la patria os contempla orgullosa;
No temáis una muerte gloriosa,
Que morir por la patria es vivir.
En cadenas vivir es vivir.
En oprobio y afrenta sumido,
Del clarín escuchad el sonido;
¡A las armas, valientes, corred!

No temáis al gobierno extranjero
Que es cobarde cual todo tirano,
No resiste el empuje cubano,
Para siempre su imperio cayó.
Sea bendita la noche serena,
En que en alegres campos de Yara,
El clarín de la guerra sonara
Y el cubano ser libre juró.

No se nuble jamás esa estrella
Que las hijas de Cuba bordaron
Y que nobles cubanos alzaron
En su libre y feliz pabellón.
¡Gloria y nombre a los hijos de Cuba!
¡Gloria y nombre al valiente Aguilera!
¡Viva!! ¡Viva! la alegre bandera
Que en los campos de Yara se alzó.

Tercera bayamesa

Sindo Garay

El trovador santiaguero Sindo Garay y García compuso una Criolla durante una madrugada de 1918, mientras Garay estaba luchando con sus recuerdos en el patio de la casa de Eleusipo Ramírez, situada en la calle Manuel del Socorro, que le vinieron juntas la letra y la música de su composición. Y es ésta la tercera canción del referido título.

No se nombra La Bayamesa, sino Mujer Bayamesa, pero en el CD grabado en las voces del dúo Cabrisas-Farach la titularon de esa forma y así­ se conoció popularmente, o como mucha gente le dice La Bayamesa de Sindo.

Tiene en su alma la Bayamesa
triste recuerdo de tradiciones
cuando contempla los verdes llanos
lágrimas vierte por sus pasiones

Ella es sencilla, le brinda al hombre,
virtudes todas y el corazón
pero si siente
de la Patria el grito
todo lo deja, todo lo quema,
ese es su lema, su religión.

Fuentes