La vigilia del almirante
| ||||||||||
La vigilia del almirante. A través de la intensa narración de sus viajes a las Indias, el Cristobal Colón de Augusto Roa Bastos se convierte en el primer viajero plenamente occidental: aquel que buscando algo conocido, s encuentra con el continente perdido en los mapas.
Sinopsis
El Almirante no es de modo alguno un héroe ni un criminal –dos tipos que a menudo se confunden en la historia común entre Europa y América− sino una ficción tejida entre cálculos marítimos y alucinaciones, pasiones religiosas y conflictos con la Corona, contemplaciones de lo nuevo y las ansias de ser su dueño; el viajero encuentra siempre un camino mientras perdure un pequeño deseo de delirio. Vigilia del Almirante ratifica a Augusto Roa Bastos como una de las grandes figuras de la narrativa hispanoamericana del siglo XX por la rereación de la historia como fábula de la que el propio autor nos dice: “Su visión y cosmovisión de las de un mestizo de dos mundos, de dos historias que se contradicen y se niegan. Es por tanto una obra heterodoxa, ahistórica, acaso anti-histórica”. De este viaje que se nos propone, queda la convicción del empeño de Roa Bastos: cinco siglos han sido demasiado cortos para saber si hemos llegado al puerto esperado.
Datos del Autor
Augusto Roa Bastos , trasladado de niño a Villarrica, aprendió el idioma de los indígenas de la zona, el guaraní.
En 1925 marcha a Asunción, con el fin de iniciar estudios, y vive con su tío, un obispo. Abandonó sus estudios para trabajar en la banca, y tras la Guerra del chaco, en la que participó, regresó a Asunción donde ejerció diversos trabajos además de asistir a clases de Economía y Derecho en la Universidad de Asunción. En esta época empezó a colaborar con algunos medios y publicar sus primeras obras.
En 1944 marchó a Londres, invitado por el British Council y como corresponsal del periódico en el que trabajaba. Tras un año, regresó a su país, siendo perseguido por grupos golpistas, lo que hizo que se exiliara a Argentina, en donde ejerció varios trabajos.
En 1951 comienza a trabajar como guionista cinematográfico al tiempo en que prosigue con una intensa labor literaria. Tras la muerte de Perón, se exilia a Francia, dando clases de guaraní en Toulouse. Fue desposeído de su ciudadanía paraguaya, y el gobierno español le concedió la española a título honorario. Recuperada su ciudadanía en 1989, regresó a su país en donde continuó su labor literaria y trabajó para el periódico Noticias.
Entre otros premios, obtuvo el del British Council en 1948 y el Miguel de Cervantes en 1989.
