Lenguaje inclusivo
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Lenguaje inclusivo. El concepto alude al modo de expresión que evita las definiciones de género o sexo, abarcando a mujeres, varones, personas transgénero e individuos no binarios por igual.
Sumario
Definición
También conocido como lenguaje incluyente, lenguaje igualitario o lenguaje no sexista, el lenguaje inclusivo es una teoría lingüística que pretende evitar ser sexista, pero incorpora diferenciaciones a lo femenino, lo masculino y otras identidades, no presentes en la lingüística sino en la sexualidad.
Lenguaje inclusivo para la diversidad
Hay quienes consideran que el lenguaje, cuyas reglas en nuestro idioma son establecidas por la Real Academia Española (RAE), resulta machista. Por eso proponen apelar a un lenguaje, según ellos, inclusivo que tenga en cuenta a toda la diversidad humana, y se refiera de forma explícita a quienes no se identifican con ninguna de las dos sexualidades vinculadas a los dos sexos (mujer / hombre).
Esto surge de los países anglófonos, cuyo idioma, en vez de utilizar simples desinencias de letras (-o, -a, sin sexo alguno), para expresar el género, en múltiples ocasiones añade directamente la palabra hombre (man) al nombre común, formando así palabras como policeman, fireman, congressman... Es decir, en inglés podemos hablar no solamente de un género gramatical, sino de un "sexo gramatical".
En el lenguaje habitual en español, para saludar a las personas que se encuentran en un recinto alcanza con decir “Buenos días a todos”, por ejemplo. Las normas del castellano contemplan en el término “todos” indistintamente a hombres y mujeres. Algunos, sin embargo, prefieren recurrir a la expresión “Buenos días a todos y a todas” para hacer hincapié en que el saludo va dirigido a las mujeres y a los hombres. Pero el lenguaje inclusivo propone reemplazar la marca de género (que no de sexo) por una letra E o una X: “Buenos días a todes” o “Buenos días a todxs”, asumiendo erróneamente que las letras A y O tienen sexo implícito (a diferencia de la E y la X) cuando en múltiples ocasiones ni siquiera corresponden a su marca de género. En la expresión "soy modista" es imposible inferir el sexo de quien la enuncia pese a terminar en -a.
En gramática no existen los sexos, sino los géneros gramaticales y las palabras no tienen orientación sexual. Por esto la palabra "mesa" tiene género femenino, pero obviamente no tiene ningún sexo y mucho menos sexualidad. Esta diferencia es lo que permite utilizar el plural de uno de los géneros para grupos de personas de distinto sexo mientras que un grupo sólo de mujeres goza de una desinencia exclusiva para referirse al mismo.
Esta dicotomía de concepto entre género y sexo es más clara si se compara con otros idiomas como el alemán. En alemán, la palabra "sol" es de género femenino y en español es de género masculino, pero ni para alemanes ni para españoles el astro tiene sexo o identidad sexual alguna.
Impulsores y detractores
Mientras que el movimiento feminista y otros sectores sociales impulsan la implementación del lenguaje inclusivo, algunos intelectuales ya han expresado su oposición o sus dudas. El académico español Arturo Pérez-Reverte, el canadiense Steven Pinker y el argentino Alan Pauls, entre otros, mostraron su oposición respecto al uso de la E o de la X para borrar las diferencias de género. El principal problema de esta moda es la confusión entre "género gramatical" y "sexo". Lo que surgió como una manera plausible de llamar la atención sobre la lucha por la igualdad entre personas de distinto sexo derivó en una lucha gramatical precisamente por el desconocimiento de la lingüística y la gramática. Tanto los detractores como los promotores del cambio lingüístico tienen sus razones, y no tienen miedo de exponerlas en extensos artículos de opinión, en entrevistas e incluso en libros enteramente dedicados a este tema. Uno de los argumentos que presentan quienes están a favor de modificar la lengua es que ésta se encuentra en constante evolución, que nadie nos ha dicho «hasta aquí hemos llegado», y que la adopción de términos inclusivos sería tan sólo uno de muchos cambios que han ocurrido y ocurrirán por la propia naturaleza de la comunicación, sinembargo esos cambios nunca fueron impuestos por un grupo a los demás si no que fueron surgiendo de forma espontánea.
Presente y futuro del lenguaje inclusivo
El lenguaje inclusivo es una manipulación de la lengua para llamar la atención sobre la lucha por la igualdad, pero que no tiene base gramatical y por lo tanto no debe tomarse más allá. Pensemos en el siguiente ejemplo para entender cuán efectivo puede llegar a ser el español: si hay un millón de mujeres y queremos hacer referencia al grupo completo decimos «todas»; sin embargo, si hay novecientas noventa y nueve mil novecientas noventa y nueve mujeres y tan sólo un hombre, debemos decir «todos», evitando así la inoperancia de tener que pararse a contar individuos por sexo para una mera cuestión de género gramatical. Hacer hincapié en una forma de hablar que obliga a tener en cuenta el sexo de los interlocutores en todo momento, es claramente un acto sexista, cuando el origen de la campaña pretende justamente lo contrario. Que el sexo femenino en plural tenga una marca de género femenino exclusiva del mismo (generalmente la terminación -as) no es detonante de que los hombres se sientan discriminados por no tener análogamente una desinencia exclusiva para el plural.
Fuentes
- https://definicion.de/lenguaje-inclusivo//Consultado hoy día 6 de Julio del 2023.
- https://blogs.iadb.org/igualdad/es/importancia-del-lenguaje-inclusivo//Consultado hoy día 6 de Julio del 2023.

