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Archipiélago de Madeira

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Archipiélago de Madeira
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Población más 5.000 hab.
Dependencias Portugal
Idiomas regionales
Potugués

Archipiélago de Madeira. “Perla del Atlántico”, “Maceta flotante”, “Jardín Botánico de Dios”. estas descripciones de Madeira han recorrido un largo camino desde que la isla apareció por primera vez en un mapa genovés de 1351, con la sencilla etiqueta de “Isola della Lolegname” (Isla de la Madera en italiano).

Es un archipiélago volcánico perteneciente a Portugal. Consta de dos islas habitadas, Madeira y Porto Santo, y tres islas menores no habitadas, llamadas Islas Desertas, consideradas reservas naturales, todas, hasta las desertas y salvajes, fueron declaradas patrimonio mundial por la UNESCO.

Situación geográfica

El archipiélago de Madeira se encuentra a 608 km al Oeste de Marruecos y a 416 km al Norte de las Islas Canarias. La isla mayor es la verde y montañosa Madeira, con un área de 738 km2 y una forma parecida a la del viejo casco de una carabela abatida por una tormenta. A unos 37 Km al noreste está la isla de Porto Santo, de sólo 106 km2 , con un paisaje árido y llano totalmente opuesto al de Madeira.

Dos grupos más de islas deshabitadas, apenas visitadas pero siempre intrigantes, completan el archipiélago. A 16 km al sureste de Madeira, y fácilmente visibles desde su costa sur, están las tres Islas desiertas: Ilhéu Châo, Deserta Grande y Bugio.

A pesar de su proximidad y su tamaño, Deserta Grande alcanza los 479 m de altitud, apenas tienen suelo fértil y agua potable y están por tanto prácticamente deshabitadas. Igualmente inhóspitas, y a 216 km al sur de Madeira, están las bien llamadas Ilhas Selvagens (Islas Salvajes). Pertenecen también a Portugal y están formadas por dos grupos de islitas rocosas de las que la mayor, Selvagem Grande, tiene sólo 5 km de circunferencia. Ambos grupos de islas son actualmente reservas naturales protegidas.

Todas ellas son de origen volcánico, de la Era Terciaria: las Desertas, asociadas a la actividad eruptiva de la Dorsal Atlántica, y las Selvagens, más relacionadas con el mismo proceso que hizo surgir a las Canarias.

Clima

Las condiciones atmosféricas varían mucho de acuerdo con la altitud. En la costa, de clima subtropical, la temperatura siempre es suave, con medias en verano de 21ºC y 16ºC en invierno, -de 18 ºC a 20 ºC la del agua-, pero desciende progresivamente hasta el límite de las nieves, situación no del todo infrecuente en las cumbres. Sin que se pueda hablar de temporadas de lluvias, éstas tienden a concentrarse en los meses de abril y octubre.

Características

Macizo montañoso de Madeira

Se puede describir la isla como un macizo montañoso que desciende abruptamente hacia el mar para formar una costa casi siempre rocosa y acantilada, con pocas playas y puertos naturales. De forma aproximadamente elíptica, mide 58 km de largo por solamente 23 de ancho. El interior de la isla está recorrido en dirección Este-Oeste por una cadena de picos volcánicos de considerable altitud, hasta 1861 m, con vertiginosas laderas surcadas por profundos valles, las denominadas riberas, que fueron en su origen vías de evacuación de las coladas de lavas y actualmente colectores de las aguas que escurren de las tierras altas. En estas condiciones no son extrañas las riadas.

Como consecuencia, las comunicaciones son difíciles y los terrenos disponibles para la agricultura escasos, huertos que a menudo han tenido que ser rellenados con tierra traída desde zonas más bajas y a hombros, ya que no existe ganado de tiro en la isla.

Historia

A la hora de decidir quien descubrió Madeira (que significa “madera”) uno puede escoger entre la leyenda y la historia. La leyenda concede el honor a un aventurero inglés llamado Robert Machim, de quien se dice que junto con su amante naufragó en dicha costa en 1346. Como "prueba" de la leyenda existe el pueblo deMachico, nombre que al parecer deriva del de Machim, y donde se dice que están su tumba y la de su amante.

La historia nos cuenta que la isla fue descubierta en 1419 por el explorador portugués Joao Gonçalves Zarco, enviado por el príncipe Enrique a explorar la costa de Marruecos, y que la reclamó para el príncipe en 1420

XV

Funchal

Desde su ocupación por los colonos portugueses a comienzos del siglo XV, el archipiélago de Madeira ha sido merecedor de grandes elogios. Sus primeros admiradores fueron los mercaderes de Lisboa que establecieron provechosas plantaciones de azúcar en la isla, en las que trabajaban esclavos traídos del norte de África. Funchal, la capital de Madeira, da testimonio de las fortunas hechas gracias a este oro blanco en su escudo, en donde aparecen cinco hojas de azúcar, y en las espléndidas pinturas flamencas de los siglos XV y XVI, adquiridas durante su lucrativo comercio con Flandes, que ahora se exhiben en su Museo de Arte Sacro.

Una de las primeras medidas de la colonización fue despejar terreno de labor mediante el fuego. Según la tradición, el incendio provocado arrasó la isla durante siete años y obligó a los colonos a correr al mar para huir de las llamas. Aunque exagerada, la historia refleja cual debió ser la magnitud del desastre.

Los sobresaltos políticos y sociales de Portugal tuvieron un efecto limitado en estas remotas islas atlánticas. Lo que inquietaba eran las epidemias, hambre, temblores de tierra y los ataques de los piratas.

XVI

Otro hito de la historia de Madeira fue el matrimonio de Carlos II de Inglaterra con la princesa portuguesa Catalina de Braganza, en el s. XVI. Con el contrato nupcial los ingleses recibieron el derecho a asentarse en Madeira, además de otras amplias concesiones comerciales. Así fue como muchos comerciantes ingleses emigraron a Madeira para invertir en azúcar, vino y esclavos. También Madeira se benefició de la boda, ya que sólo los vinos de Madeira y Oporto se podían enviar directamente de Portugal a las colonias inglesas de ultramar. Todas las demás mercancías tenían que ir primero a Inglaterra antes de su embarque a las colonias.

Siguió la "explosión del vino" de Madeira, que se convirtió en favorito a todo lo largo y ancho del imperio británico. El resultado fue que los británicos entraron rápidamente en la sociedad de Madeira, ascendiendo hasta llegar a ser parte de la flor y nata de la isla. Algunas familias tuvieron un impacto muy importante en la historia y la economía de la misma, sobre todo los Blandy y los Leacock, cuyos descendientes siguen dominando el comercio insular.

XVIII y XIX

Durante el s. XVIII, Maderia padeció dos epidemias de cólera en 1724 y 1765 así como un fuerte terremoto.

Durante las guerras napoleónicas, las fuerzas inglesas ocuparon Maderia entre 1801 y 1807 para protegerla de una posible invasión francesa. Muchos de los soldados ingleses se casaron con mujeres de la localidad y se quedaron en la isla. Sus descendientes se distinguen claramente por el pelo claro y los ojos azules, sobre todo en Camacha, Monte o Santo da Serra, que habían sido guarniciones. El propio Napoleón llegó a islas, pero sólo de camino a su exilio en Santa Helena 1815, cuando su barco hizo escala para el avituallamiento. No obstante, al emperador depuesto no se le concedió permiso ni tan siquiera para bajar a tierra.

En el año 1860 una inglesa llamada Elisabeth Phelps introdujo en Madeira el arte del bordado. Esto representaría una fuente muy valiosa de ingresos para numerosas familias, siendo aún la principal artesanía de exportación de la isla. Este nuevo comercio se vio precipitado por una grave crisis económica en Madeira a mediados del s. XIX, causada por la decadencia en la exportación de los vinos. El origen se debió al mildiu que entre 1851 y 1856 destruyó muchas de las viñas y en 1873 por una plaga de filoxera de la vid que terminó con las restantes. Gracias a injertos genéticos se obtuvo una uva más resistente y la industria vinícola se restableció.

El s. XIX se vio marcado por el descontento político y las crisis que acontecían en Portugal. Al fundarse la República Portuguesa el 5 de octubre de 1910, Madeira recibió de Lisboa poderes autónomos más amplios. Durante la I Guerra Mundial, Alemania declaró la guerra a Portugal por se aliada de Inglaterra, y el 3 y el 12 de diciembre de 1916, los submarinos alemanes torpedearon a los navíos franceses y vapores ingleses anclados en el puerto de Funchal. Hubo varias muertes.

XX

La revolución de 1974 afectó relativamente poco a las islas; las tierras y bienes no fueron nacionalizadas como en Portugal. Hoy, la provincia de Madeira es autónoma y cuenta con su propio gobierno y parlamento regionales, mantiene su propia administración, cobra impuestos y tarifas y envía al parlamento de Lisboa a sus propios representantes.

Cultivos

El cultivo de la isla por los primitivos pobladores ha sido inspiración de toda clase de leyendas. Unas dicen que Madeira ardió sin cesar durante los siete años que se tardó en limpiar la selva. Otra dice que los primeros colonizadores tuvieron que pasar dos días y dos noches en el océano a causa de las llamas incontrolables.

De los bosques que originalmente cubrían la isla y a los que ésta debe su nombre, apenas si quedan retazos. A destacar algunas matas de laurisilva, formaciones forestales de especies parecidas al laurel, auténticas reliquias de la era terciaria y sólo presentes en algunos puntos de la Macaronesia.

Los nuevos gobernadores de la isla concedieron tierra a los nobles y a los comerciantes que se comprometieran a hacer productiva la tierra virgen en un período de tiempo limitado. Si lo excedían, la tierra pasaba a colonos más capaces. En la prisa por cultivar las empinadas laderas, se fueron cortando campos y terrazas en la roca con ayuda de esclavos y prisioneros africanos, musulmanes o canarios, así como de granjeros de Portugal.

En tiempos el cultivo predominante fue la caña de azúcar, a cuya explotación acompañaron años de gran prosperidad. Pero la competencia con Brasil obligó a buscar otras salidas y hoy los principales productos son el plátano y la vid. La suavidad del clima y un excelente sistema de regadío por canales, las conocidas levadas, permite asimismo el cultivo de gran variedad de frutos tropicales.

En la actualidad el arbolado vuelve a ser abundante, pero a base de especies introducidas, como el castaño, la mimosa y diferentes especies de pinos, entre otras. Una buena muestra de la diversidad florística de la isla se puede observar en el jardín botánico de Funchal.

Población

Población de Funchal

Sus riquezas naturales y las posibilidades comerciales con el Nuevo Mundo contribuyeron a que la isla se poblase con rapidez; tan sólo a los 100 años de su descubrimiento vivían ya en Madeira unas 5.000 personas de distintas razas y orígenes. Comerciantes, especuladores y aristócratas de Francia, Inglaterra, Castilla, Flandes e Italia importaron dinero e ideas, invirtiendo sobre todo en el cultivo de la caña de azúcar. De los visitantes de aquella época el más conocido es sin duda 4Cristóbal Colón, que se casó con la hija de uno de los gobernadores de la isla y vivió durante algún tiempo en Porto Santo, donde todavía se conserva su casa.

Fiestas y costumbres

Folklore

Varias de las danzas folklóricas de Madeira son de origen árabe, reflejando la influencia de los esclavos que los primeros colonizadores trajeron a la isla desde África. De éstas la más obvia es quizás la Danza de Ponta do Sol, cuyos cortos y cerrados pasos son simbólicos de la humildad impuesta a un esclavo. En un principio, la mayoría de los esclavos vivían en el distrito de Ponta do Sol.

Danza del cargador

Como en la mayoría de otros países, las danzas reflejan también las tareas cotidianas de los labradores y de éstas, la Danza del Cargador es característica, representando a un grupo de hombres muy cargados, marchando tranquilamente con sus cestas repletas. De una tercera danza, casi se puede decir que combina las dos tradiciones: los ritmos de África y la presentación del trabajo. Esta se conoce como la Danza Pesada y refleja la antigua costumbre de pisar las uvas con los pies.

Romerías

También son dignas de atención, las romerías o fiestas en honor al santo patrón de la iglesia local. Los grupos que asisten aquí vienen acompañados de sus propios músicos. La mandolina y la viola son de uso común, pero otros instrumentos de cuerda como el "machete" y el "rajao" son típicos de la isla.

Festividades más Importantes

Durante todo el año se celebran numerosos acontecimientos locales en Madeira. Alrededor de Navidad y de Nochevieja, hay festividades muy espectaculares. Los cruceros normalmente se paran la noche del 31 de diciembre en el muelle de Funchal para que los pasajeros puedan contemplar los fuegos artificiales, acompañados de las campanas de las iglesias y de las sirenas de los barcos que anuncian el Año Nuevo.

Algunas de las festividades más importantes son:

Febrero

  • Carnaval. La mayor parte de la actividad se para durante dos días. El centro neurálgico está en Funchal.

Abril

  • Festival de las flores

Patrocinado por el Ateneo Comercial de Funchal, se organizan exposiciones florales, con concurso de escaparates en el centro de la ciudad, y un desfile especial de flores.

Junio

  • Festival de música

Durante los fines de semana, músicos interpretan un repertorio escogido en el histórico Teatro Municipal y también en la Catedral.

  • Festividades de esquileo

Un acontecimiento tradicional de un día y muy popular en el que la gente de Madeira se reúne para divertirse, comer, cantar y bailar. La zona donde se hace el esquileo se adorna con banderas y son las mujeres las que esquilan mientras los hombres hablan de negocios. Se sirven bebidas, comida y carne para asar en el asador.

Agosto

  • Concurso vinicola de música

Un campeonato que goza del mecenazgo de las Asociaciones Automovilísticas Europeas y Nacionales y de empresas. Este acontecimiento de dos días se está volviendo cada vez más popular y famoso. Los participantes vienen de todas las partes del mundo.

  • Festival del sur de sacramento

En el pueblo de Machico, se hace un arco tradicional para la ceremonia, que es una de las más originales de la isla. Queman pinos y troncos, rociado de gasolina, que la gente del pueblo trae de los bosques días antes. La hoguera tiene lugar a la puesta del sol.

Septiembre

  • Festival de Nuestra Señora de la Piedad

Los pescadores en una procesión en barco llevan la imagen de Nuestra Señora de la Piedad a Caniçal. Después de que se termina el festival, los pescadores llevan otra vez la imagen a la capilla.

  • Festival vinicola

Como Madeira es una isla vinícola, la Oficina de Turismo está promoviendo con éxito el festival de la vendimia. Hay danzas folklóricas así como catas de vino en las bodegas de la Asociación Vinícola de Madeira.

Fuentes