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Paseo del Prado de Cienfuegos

Paseo del Prado
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País:
Cuba Bandera de Cuba
Tipo:
avenida
Longitud:
900 metros



El Paseo del Prado

La ciudad de Cienfuegos posee el Paseo del Prado, más extenso del país con sus casi 2 kilómetros y custodiado por su excelente arquitectura, donde sobresalen columnas, galerías o portales continuos.

Considerado una de las arterias más importantes y atractivas de la ciudad de Cienfuegos, el Paseo del Prado recoge parte de la historia del urbanismo y la arquitectura de esta urbe.

 Es sitio referencial y de invaluable valor para los cienfuegueros.

Historia

En 1819, el núcleo original de la Colonia de Fernandina de Jagua, compuesto por 25 manzanas alrededor de la Plaza de Armas, actual Parque José Martí, se extendía por el Este hasta la calle de Hourruitiner. Ya en 1825 la parcelación abarcaba hasta el referido Paseo, que aparece trazado de Norte a Sur, por Esteban Famada (agrimensor público), desde la calle de Castillo (avenida 62) hasta una ensenada situada 50 varas al Sur de la calle de Santa Clara.

Su paulatina evolución dentro de la trama urbana y las edificaciones de su entorno, son una muestra elocuente del grado de desarrollo económico y social que fue alcanzando la Perla del Sur, desde su fundación hasta nuestros días.


Anteriores nombres

Este plano de Famada es el primer documento gráfico que refleja el Paseo, denominado con el apellido del entonces gobernador colonial Francisco Dionisio Vives. Durante el año 1831 aparece nombrado como Paseo de los Vivos, según consta en los libros de asientos de solares, en contraposición al Paseo de Arango, que era denominado Paseo de los Muertos, porque por él desfilaban los cortejos fúnebres hasta el Cementerio de Reina.

También se le conoció como Paseo de Isabel II, en honor a la reina ibérica. Al concluir la guerra contra España se le denomina Paseo de la Independencia, sustituyendo al de Vives, de marcada raigambre colonialista.

A partir de 1913 se comenzó a llamar Paseo del Prado, tal vez influido por el levantado en la capital de la república.

Sus inicios

Su construcción primaria se debió al donativo de uno de los fundadores de la villa, Félix Bouyón Turner. Por supuesto, que entonces no era más que una calle de lodo, flanqueado por dos zanjas en las que se arrojaban los desechos que se vertían hacia el mar.

Pero, los cienfuegueros deseaban un paseo exclusivo, de mayor realce. El 11 de noviembre de 1911, en el Teatro Luisa, se hizo una velada artística-literaria con el objetivo de recaudar fondos para realizar la obra. Los arquitectos Julián y Carlos Rafael Sanz, unidos a Isaac Puga fueron los realizadores de la bella avenida que, en poco tiempo, desplazó el hábito de pasear dando vueltas en el parque José Martí. Caminar, evidentemente, resultaba más divertido.

El Paseo del Prado, de la ciudad portuaria de Cienfuegos, ubicada a unos 255 kilómetros de La Habana, resulta uno de los corredores urbanos más importantes de Cuba, no solo para los pobladores de la urbe, sino para los visitantes nacionales y extranjeros.

Es la vía de su tipo más extensa del país. Hacia su amplio entorno se han desplazado comercios de variadas características en la medida en que crece el tránsito de vehículos y peatones. La gente busca allí el descanso en sus típicos bancos, bajo la sombra acogedora del arbolado y de la fresca brisa que alivia los calores del verano.

Ubicado en el centro histórico, su belleza y la magnificencia del entorno que le rodea, fueron factores importantes para que Cienfuegos fuese declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. El trabajo constante y la preocupación de muchos funcionarios del Gobierno local posibilitan mantener la vía en excelentes condiciones de preservación.

Extensión

El Prado de Cienfuegos, hoy calle 37, comienza en Campomanes (ave. 40); continúa corrido hasta hasta La Mar (ave. 46); se corta en Dorticós (ave. 48); sigue hasta Argüelles (ave. 52); se interrumpe en San Fernando (ave. 54); llega hasta San Carlos (ave. 56); vuelve a seccionarse en Santa Cruz (ave. 58), Santa Elena (ave. 60), Castillo (ave. 62), y Colón (ave. 64); y prosigue corrido hasta Padre de Las Casas (ave. 68), donde se encontraba la línea del ferrocarril.

Las dos cuadras siguientes, hasta la avenida 72, se conforman con áreas verdes, sin pavimentación para uso peatonal.

Restauración

Uno de los momentos de mayor trabajo de conservación el primero fue en 1960, y el segundo ocurrió en 1987, cuando se le logra devolver su antiguo esplendor, se le incorporan nuevas áreas verdes, se restituyen pavimentos y mobiliario urbano.

Cada año se le da atención a los componentes del Paseo y a su entorno. Una peculiaridad de esta noble tarea de restauración se realizó en 1991, cuando la ciudad cumplió el aniversario 172 de su fundación.

En la ocasión, se rescató el tratamiento pictórico original de cada inmueble a lo largo de los 600 metros de protección del paseo. Unas 338 edificaciones resultaron beneficiadas con la restauración y pintura, las que representan el 99,41% de las situadas en el área.

Sitio de intercambio por excelencia, el Prado cuenta con un portal público que constituye una galería techada, propicia para la conversación y el juego de los niños.

En el año 2007, el Paseo del Prado y su entorno, recibieron el Premio Nacional de Conservación, por la preservación sostenida con recursos locales desde 1987, de un eje urbano significativo, con acciones que logran mantener la imagen tradicional, en edificaciones, monumentos conmemorativos, mobiliario urbano y vegetación. Porque estas intervenciones contribuyeron sin lugar a dudas a la declaratoria de la ciudad como Patrimonio Cultural de la Humanidad en el año 2005.

Su entorno

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Biblioteca Provincial
Iglesia Bautista
En torno al Paseo del Prado se ubican numerosas construcciones de gran valor cultural e histórico. Entre ellas se encuentran la Casona de los Leones, cuya entrada está protegida por dos estatuas de esos animales salvajes, la Biblioteca Provincial Roberto García Valdés, el majestuoso Obispado, y numerosas residencias que guardan las reminiscencias de un pasado de opulencia y bienestar, con amplios balcones y suntuosos portales. Edificaciones exponentes del eclecticismo arquitectónico prevaleciente en la localidad, donde armonizan los estilos mudéjar y bizantino con el veneciano, el gótico y el barroco.

Sencillo, pero con la potencialidad de su belleza, el Paseo del Prado de Cienfuegos es testigo del paso del tiempo, camino obligado de las damas y caballeros de los siglos pasados, y ahora de una población que gusta de andar por su bien trazada vía peatonal, conversar en sus recodos o intentar una conquista amorosa.

En la zona que ocupa el Paseo del Prado de Cienfuegos existe un constante accionar para la reparación de las calles, las aceras y el área central, medida que abarcó recientemente a unas 338 edificaciones a las que se aplicaron labores de restauración y pintura, cifra que representa el 99,41 por ciento de los inmuebles de toda el área.

Llaman la atención el bello templo bautista, en el cruce con la calle 62, o el conglomerado de residencias de amplios balcones que, cuadra a cuadra, sin interrupción, custodian ambas aceras. Bajo ellas, los portales de columnas unifican y resguardan todo el conjunto arquitectónico. Se trata de los más auténticos y mejor conservados del país.

Actualidad

Actualmente el Paseo del Prado consta de dos tramos bien diferenciados entre sí: uno tradicional, desde Campomanes hasta Santa Cruz; y otro más moderno, desde Santa Cruz hasta la avenida 72. 

A la Perla del Sur, como llaman con justeza a la ciudad fundada por un grupo de colonos franceses en 1819, acuden muchos turistas. Vienen atraídos por el trazado de sus calles, por sus monumentos y por la tonalidad verde azul del entorno marino. Llegan hasta el Prado, se toman fotos sentados en los bancos o caminan largas cuadras por el largo paseo.

Fuentes