Portal:Panorama Mundial/SOCIEDAD/2016-01-15

América Latina: 2015-2016: La centralidad del conflicto social

VIENTO SUR 4 de enero de 2016 ESPAÑA

Raúl Zibechi*

AUNQUE LAS NOTICIAS destacadas por los medios en 2015 fueron la crisis brasileña y los triunfos electorales de la oposición en Venezuela y Argentina, fue un año en el que para muchos latinoamericanos lo más importante en sus vidas cotidianas fue la resistencia al modelo extractivo y la defensa de sus territorios y formas de vida. Todo indica que el relanzamiento de la conflictividad comunitaria y popular será uno de los aspectos dominantes en el año que recién se inicia.

El crecimiento de las resistencias se verifica en todos los países, tanto en los que tienen gobiernos conservadores como progresistas, en las regiones rurales como en las ciudades, entre campesinos y trabajadores informales y formales. Las causas son diversas, pero además de la resistencia ya tradicional a la minería a cielo abierto, a los monocultivos y a las grandes obras de infraestructura, aparecen los primeros síntomas de una nueva crisis que ya está afectando a quienes viven de su trabajo, a través del aumento de los precios, la caída del empleo y de los salarios y una mayor precariedad laboral.

Hay conflictos viejos que ahora adquieren nuevos perfiles. Semanas atrás comunidades mapuche cercanas a la ciudad de Freire, en la Araucanía, ocuparon por segunda vez en un mes el Aeropuerto Internacional de Quepe en protesta por los daños ambientales, culturales y territoriales que genera el aeropuerto en territorio ancestral mapuche. El 29 de diciembre la presidenta Michelle Bachelet realizó un viaje casi secreto al sur de Chile, el primero en su actual mandato. Supuestamente la visita era para instalar una mesa de trabajo con organizaciones del pueblo mapuche, pero las cosas salieron al revés porque nadie entendió las razones del secretismo y recibió duras críticas de varias organizaciones, entre ellas la Asociación de Municipalidades con Alcaldes Mapuche.

En Ecuador lo más destacado fue el levantamiento indígena y de los trabajadores urbanos en agosto pasado. Las movilizaciones fueron en rechazo a la pretensión del gobierno de Rafael Correa de estatizar la educación intercultural bilingüe que estaba en manos de las organizaciones indígenas y de reformas constitucionales que impiden la sindicalización de obreros de empresas estatales. La contundencia del levantamiento hizo caer la popularidad de Correa, que anunció en noviembre que no se presentará a la reelección como había decidido antes.

En Argentina los movimientos de mujeres realizaron enormes movilizaciones, las mayores en su historia. La convocatoria «Ni Una Menos» contra la violencia machista en junio reunió más de 300.000 personas en Buenos Aires y cientos de miles más en otras ciudades argentinas, que fueron las más numerosas en la región. El 30 Encuentro Nacional de Mujeres realizado en octubre en Mar del Plata reunió a 65.000 mujeres, triplicando la asistencia anual a este evento que se realiza desde el retorno de la democracia. Este desborde está anunciando que el próximo ciclo de luchas tendrá un protagonismo femenino, que habrá de mudar las formas de organización y de acción del movimiento popular.

En Paraguay estalló el movimiento estudiantil secundario y universitario en demanda de presupuesto para la educación y contra la corrupción. El 18 de setiembre se produjo una enorme movilización de estudiantes que rompió la pasividad urbana ante el gobierno neoliberal y represivo de Horacio Cartes. Tres días después ocuparon la Universidad Nacional de Asunción denunciado el uso que el gobernante Partido Colorado viene haciendo desde tiempos de la dictadura de Stroessner (1954-1989) de las estructuras universitarias y del dinero público destinado a la educación.

La movilización provocó la caída de varios decanos y el rector no solo renunció, sino que fue procesado, pero también fueron denunciados dirigentes estudiantiles corruptos que recibían dinero del poder. En este nuevo clima se realizó el 21 y 22 de diciembre una huelga general convocada por la Plenaria de Centrales Sindicales, en la que participaron viejos movimientos como campesinos y de trabajadores, y los nuevos como los estudiantes y los pobladores de los Bañados, periferia urbana sobre el río Paraguay, que se han convertido en referencia de las luchas sociales, donde destacan recogedores informales de basura, mujeres que crían animales domésticos y los sectores más pobres de la ciudad.

En Bolivia, que es uno de los países más movilizados de la región, hubo una larga lucha de los comités cívicos de Potosí en demanda de salidas al modelo extractivo, ante la caída de los precios internacionales de las commodities.

En Uruguay se produjo la mayor movilización popular en una década en contra del decreto de Tabaré Vázquez de «esencialidad» de los servicios educativos, que implica sanciones para los docentes en huelga que demandaban mayor presupuesto para la educación. El rechazo a una medida propia de una dictadura fue tan contundente que el Ejecutivo debió dar marcha atrás. En Perú la resistencia al modelo extractivo estuvo centrada en el sur del país, pero ya se vive una situación que se puede calificar de «guerra minera», donde cientos de comunidades están mostrando su disposición a impedir que se siga expandiendo la destrucción para convertir las rocas en mercancías (GARA, 4 de octubre de 2015).

En Brasil asistimos a un importante movimiento estudiantil en rechazo a la reorganización de los centros secundarios decidida por el gobernador neoliberal de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, que consistía en la reagrupación de los estudiantes, el cierre de 93 centros y la transferencia de 311.000 alumnos que viven en la periferia a centros de otros barrios. Miles de jóvenes ocuparon 196 centros de estudio y salieron a las calles, forzando al gobernador a suspender la reforma que pretendía ahorrar recursos públicos.

La importancia de este movimiento es que muestra que la energía de las Jornadas de Junio de 2013 (millones manifestando durante un mes en 350 ciudades) está lejos de haberse agotado. Reaparece en los lugares más impensados: en las favelas, donde se crean colectivos sociales y culturales para resistir la ocupación militar-policial; entre las camadas más pobres de trabajadores formales, como la victoriosa huelga de los recogedores de basura en Rio de Janeiro durante el Carnaval de 2015.

Finalmente, la solidaridad con los familiares de los 43 desaparecidos de Ayoztinapa recorrió México, América Latina y buena parte del mundo a lo largo de todo el año. Aún es pronto para saber si la guerra contra los de abajo está cambiando su rumbo gracias a la resistencia de cientos de miles de mexicanos. Por lo pronto, sabemos que la brutal represión que ya costó más de cien mil muertos y treinta mil desaparecidos, no ha sido capaz de frenar las resistencias como lo muestran los más de 300 conflictos ambientales sólo en México.

Estamos ante un recodo de la historia reciente en América Latina, y probablemente en el mundo. En el reacomodo en curso, las elites planean causar los mayores estragos hacia los sectores populares para seguir estando en lo alto, sin perder ninguno de sus privilegios. No es posible saber si lo conseguirán. Pero lo que sí sabemos, con total certeza, es que tendrán enfrente a millones dispuestos a no dejarse robar la vida ni los bienes comunes. Tal vez sea el primer paso para diseñar un mundo como el que soñamos, en base al Buen Vivir, en armonía con la naturaleza y con los demás seres.

Selección en Internet: Aida Mirabal García

  • Escritor y pensador-activista uruguayo, dedicado al trabajo con movimientos sociales en América Latina.

Pobreza infantil: sin presupuesto asignado

DIAGONAL 8 de enero de 2016 ESPAÑA

Las reformas de 2015 sobre el sistema de protección a la infancia no tienen asignación presupuestaria

Celia Fenollar

A LO LARGO de 2015 han sido varios los estudios que han denunciado el alto número de niñas y niños que viven en riesgo de exclusión social en el Estado español.

Los datos son claros. Por ejemplo, el informe de Save the Children cifra en 2,5 millones la cantidad de menores que viven en hogares con ingresos por debajo del umbral de la pobreza y sitúa a España como segundo país de la Unión Europea con mayor empobrecimiento infantil.

La pobreza es "un concepto multidisciplinar", señala Antonio Salvador Jiménez, psicopedagogo y educador andaluz, en el libro España, un país de niños pobres, parte del proyecto Gira por la Infancia, con el que se pretende dar forma a un Plan Estratégico para luchar contra la pobreza infantil con el apoyo de agentes sociales, profesionales, representantes políticos y familias.

Se habla de pobreza absoluta cuando las necesidades básicas del individuo no están cubiertas, y de pobreza relativa objetiva cuando la persona parte de una situación de desventaja respecto a su entorno.

En cualquier caso, toda forma de pobreza conduce hacia la desigualdad porque dificulta o impide que los individuos ejerzan sus derechos, desarrollen sus capacidades y mejoren su calidad de vida, algo especialmente relevante para la población infantil. Es en esta etapa, "relativamente corta, en la que acontecen situaciones que marcan de por vida a la persona", explica Jiménez. Responsabilidades

Jiménez afirma que "los niños no son pobres porque la pobreza sea hereditaria, los niños se encuentran en situación de pobreza porque el sistema los ha empobrecido. Es una cuestión de justicia social y de responsabilidad ciudadana".

Sus palabras ponen el foco en la responsabilidad colectiva de la ciudadanía y en la importancia de las políticas sociales para revertir la situación actual.

A día de hoy existen dos líneas principales a nivel estatal destinadas a erradicar la pobreza no sólo económica, sino también educativa y de otros tipos. La primera es el sistema de protección de la infancia y la adolescencia, modificado durante 2015. La segunda es el II Plan Estratégico Nacional de Infancia y Adolescencia 2013-2016 (II PENIA), del que se acaba de realizar una evaluación intermedia.

Las organizaciones piden “un pacto por la infancia para superar que dependa de un gobierno u otro”

Las reformas del sistema de protección se instituyeron en 2015 a través de la Ley Orgánica 8/2015 y la Ley 26/2015. Algunas de ellas estaban incluidas en el II PENIA, como la obligatoriedad de elaborar un informe previo antes de aprobar cualquier norma que analizara los posibles efectos que ésta pudiera tener para la infancia.

En general las modificaciones fueron bien acogidas, aunque con ciertos recelos, por educadores y por organizaciones como Save The Children, Ayuda en Acción o Unicef, pero con ciertos recelos. En su libro, Jiménez critica que estas reformas no incluyeron una asignación presupuestaria que permitiera el desarrollo e implementación de las leyes. Además, considera "especialmente tramposo" que la pobreza de los progenitores o del tutor ya no sea motivo para declarar al menor en desamparo.

"Parece que la ley se ha curado en salud y ha pensado que, si tiene que declarar en desamparo a los más de dos millones y medio de niños que se encuentran en España en situación de pobreza, lo mismo tendría que destinar el Presupuesto General del Estado al completo a la construcción y puesta en marcha de centros de protección", ironiza Jiménez.

El II PENIA, pese a los resultados satisfactorios de la mencionada evaluación intermedia, también ha recibido críticas por su dotación presupuestaria. Una de estas voces es la de Conchi Ballesteros, coordinadora del informe complementario sobre la aplicación de los derechos de los niños y las niñas en España presentado por la Plataforma de Infancia el Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas.

Según el texto del II Plan, la puesta en práctica de las medidas dependerá de los presupuestos de las diferentes administraciones públicas responsables de su implantación. De esta manera, se supedita la inversión en prevención de la pobreza infantil a la sostenibilidad financiera.

Como ya avisaba Gonzalo Fanjul en su estudio Hijos de la recesión: el impacto de la crisis económica en el bienestar de los niños en los países ricos (2004, UNICEF), millones de niños se vieron afectados directamente por la crisis, y muchos de ellos lo harán de por vida. De hecho, se calcula que uno de cada diez menores en España (unos 840.000 niños y niñas) podría vivir toda su infancia en un estado de pobreza crónica.

Mientras el porcentaje de niños y niñas que viven en hogares con ingresos por debajo del umbral de pobreza ha aumentado un 25% desde 2010, el presupuesto destinado a la infancia ha bajado un 14,6% en el mismo periodo según Unicef.

Por eso, son varias las organizaciones que llevan años exigiendo "un pacto por la infancia para superar que dependa de un gobierno o de otro las políticas que se hagan", en palabras de Miguel Ángel Vázquez, cooperante y candidato del partido Por un Mundo + Justo, que tenía como tema prioritario en su programa la lucha contra la pobreza infantil.

A pesar de las alarmantes cifras, la pobreza infantil fue protagonista tan sólo de forma efímera de la pasada campaña electoral, y sólo gracias a la presión ejercida por distintos colectivos y ONG.

Las propuestas de IU, Podemos y PSOE para terminar con ella pasaban por declarar distintos tipos de renta mínima que permitan a todas las familias cumplir con las necesidades básicas. Ciudadanos defendía los complementos salariales y el PP planteó conseguirlo a través de la lucha contra el desempleo.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Graduada de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Rey Juan Carlos.

Erotismo y miseria mercantilizada

REBELIÓN 22 de diciembre de 2015 ESPAÑA

Fetichismo de la mercancía pornográfica

“En el comportamiento hacia la mujer, botín y esclava de la voluptuosidad común, se manifiesta la infinita degradación en que el hombre existe para sí mismo… Del carácter de esta relación se desprende en qué medida el hombre ha llegado a ser y se concibe como ser genérico, como ser humano: la relación entre hombre y mujer es la más natural de las relaciones entre uno y otro ser humano”. Marx

Fernando Buen Abad Domínguez*

TODAS LAS FORMAS de la humillación humana están vigentes bajo el capitalismo, especialmente aquellas que han convertido en mercancía los cuerpos femeninos (aunque no exclusivamente) y aquellas que la ideología dominante convirtió en formas del “placer” basadas en alquilar personas para exhibirse, parcial o totalmente, desnudas. Esto, desde luego, es un problema moral y ético para las sociedades actuales porque es principalmente un problema económico y político. Se ha dejado crecer una industria de la humillación que transita zonas de clandestinidad relativa bajo el tapete de la doble moral burguesa que todo lo esconde y todo se lo perdona. Solo si es “placentero” y si es negocio. Que para ellos es lo mismo.

El colmo es usar a “los pobres”, (es decir a los empobrecidos) que el capitalismo fabrica, para autocomplacer las exigencias de una moralidad enferma de esclavitud y de aberraciones. La ya paupérrima educación sexual que la moral burguesa genera, admite en sus entrañas mercantiles el uso de los cuerpos femeninos como territorio liberado para la exposición impúdica del sometimiento y la enajenación a cambio de unos pesos. Para esos fines son capaces de correr los velos de la invisibilidad de clase y mostrar reales o falsificadas, las imágenes de personas que no sólo muestran su desnudez sin que muestran algunas de las heridas más terribles de la lucha de clases. No les haremos aquí publicidad.

Alguien puso en de moda -la web- el erotismo de la miseria. Pagan por fotos de mujeres que se desnudan en los escenarios más obvios del empobrecimiento para humillar más a las mujeres su condición de mercancías para la masturbación. En este género pornográfico que circula impunemente por Internet los escenarios para el cuerpo desnudo tienen una carga ideológica terrible cuyo poder devastador radica en confirmar cuánto placer le produce a la mentalidad burguesa masturbarse con el despojo. Aunque lo consuman, incluso, los menos burgueses.

Es violencia de género convertida en “deleites” utilitarios. Es humillación convertida en mercancía de morbo cargada con moralejas de consumo en donde todo entra, todo se vende, todo encuentra una manera de ser usado y todo se rinde al poder del dinero. Es el “glamour” de una violencia de clase convertida en cuadros para una masturbación que entre otras cosas anula las culpas burguesas. Es la barbarie icónica puesta en circulación por un negocio que tiene ganancias no sólo en lo “financiero” y no sólo en lo ideológico. Es, en suma, el capitalismo descomponiéndose en el uso de los cuerpos como representación de la putrefacción de mercado.

En todas las modalidades burguesas que ha tenido el tratamiento “plástico” de los cuerpos humanos, está presente también un dispositivo ético-estético que recorrió la obviedad o la sublimación a granel a lomos de lo “explícito” y de lo “obsceno”. Hoy la corriente de la mercancía pornográfica, que exige como escenario los escenarios cotidianos de la vida empobrecida, toca un límite que desnuda íntegramente la estética explicita de una burguesía cada día más alevosa y perversa.

No habrá emancipación completa si no nos emancipamos, también, del estercolero estético a que la burguesía nos ha arrojado como solución de entretenimiento para las masas empobrecidas en lo material tanto como en lo espiritual. Es un estercolero del que suele no percibirse el vaho porque nos han convencido -mediáticamente- de que es perfume de pueblo ignorante, holgazán y adicto a lo mediocre.

Como en todos los objetivos de la guerra ideológica, financiada por la burguesía, el plan no es sólo oprimirnos y deprimirnos sino obligarnos a que estemos agradecidos y ahora excitados. Obligarnos a que aplaudamos a rabiar y les compremos todas sus mercancías envenenadas, convencidos de que siempre han tenido la razón y de que debemos capitular ante ellos convencidos que son el mejor “modelo” y “guía” para nuestras vidas.

Uno no puede recurrir a los bastiones de la moral burguesa para defenderse de su basura mercantil. Por ese camino no hay salidas. Eso explica por qué toda revolución ha de serlo también en su ética y en su moral de lucha que, apoyadas en la crítica de las relaciones de producción capitalistas, sepa ofrecer a la humanidad los valores transformadores que serán guías y programa de las nuevas conductas sociales, incluidas las conductas sexuales. Eso atañe a la búsqueda colectiva de la felicidad y eso atañe a la salud mental que ha de garantizar fortaleza de principios y de fines. Sin amos, sin clases sociales y sin humillaciones burguesas.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Filósofo, intelectual y escritor de izquierda mexicano, militante marxista de numerosos movimientos e instituciones culturales y literarias de Hispanoamérica. Es director de cine, egresado de la Universidad de Nueva York. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, tiene una maestría en Filosofía Política y un doctorado en Filosofía. Miembro del Centro de Estudios Socialistas Carlos Marx y de la Corriente Marxista Internacional.