Proyecto de Expedición Transoceánica de Cristóbal Colón
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Proyecto de Expedición Transoceánica de Cristóbal Colón. La versión tradicional narra que Cristóbal Colón pidió consejo acerca de la ruta más corta a las Indias en 1474 a Pablo Toscanelli. Este florentino le contesto, enviándole una copia de la epístola a un monje portugués que se había dirigido antes a él por encargo de Alfonso V. En esta epístola Toscanelli mencionaba, entre otras cosas, que la ruta oceánica a las Indias era más corta que la buscada por los portugueses a lo largo de las costas occidentales de África.
Por lo visto, Colón comunicó por entonces su proyecto a Toscanelli. En el siglo XV aún no sabía nadie cómo se repartían la tierra y el agua en el mundo. Toscanelli exagero casi el doble de la extensión del continente asiático, de occidente a oriente, y, por tanto, disminuyó la superficie del agua que separa por occidente a Europa occidental de China, determinando su latitud en un tercio de la circunferencia terrestre, o sea, según los cálculos de él, en menos de 12.000 km. Mientras que el litoral japonés, cara a Europa, estaba a unos 2.000 km al este de la costa de China y, por consiguiente, desde Lisboa hasta el Japón había que navegar menos de 10.000 km.
Colón, asesorándose en algunos libros de Astronomía y Geografía, introdujo sus propias enmiendas a ese cálculo. Llegó a la conclusión de que el rumbo más cómodo para navegar al Asia oriental pasaba por las islas Canarias, desde donde, según su interpretación, habría que navegar unos 4.500 ó 5.000 km para llegar al Japón.
Cristóbal Colón realizó la primera oferta al rey de Portugal Juan II, quien, tras largas dilaciones, entrego en 1484 el proyecto a un consejo de sabios que acababa de fundarse. Este consejo rechazó los argumentos de Colón. Además las excesivas atribuciones y prerrogativas que el genovés se quería reservar para el caso de que la empresa tuviera éxito, desempeñaron un cierto papel en la negativa de Juan II.
El Convenio de Colón con la Corona de Castilla. Aparejo de la Primera Expedición
Cristóbal Colón partió de Portugal y arribo en 1485 al puerto de Palos, próximo a la bahía de Cádiz. Se alojó en el monasterio de la Rábida, en donde el abad mostró interés por el proyecto de Colón y envió a éste a ver a unos monjes influyentes, quienes los recomendaron a los reyes de Castilla, incluido el duque de Medinaceli.
Medinaceli solicitó a la reina permiso para armar la expedición a expensas suyas. Esta ordenó someter la cuestión al examen de una comisión especial. La comisión, compuesta por monjes y cortesanos, emitió un fallo negativo al cabo de cuatro años. En 1487 y 1488 Cristóbal recibió un subsidio del Tesoro, pero su obra no avanzaba mientras los reyes se encontraban absorbidos por la guerra. Gracias a la ayuda de sus protectores espirituales, entabló estrechas relaciones con acaudalados numularios españoles. En 1491 conoció a Martín Alonso Pinzón, marino avezado e influyente constructor naval del puerto de Palos. Paralelamente mejoraron las relaciones de Colón con los consejeros de los reyes y con los mercaderes y banqueros sevillanos. Durante el mismo año de 1491, se volvió a examinar el proyecto, siendo rechazado nuevamente, pues se consideraron excesivas las pretensiones de Cristóbal Colón.
Tras la caída de Granada, el genovés abandonó la corte y se encaminó a Francia. Se presentó ante Isabel Luis Santángel, director de una importante casa comercial e íntimo consejero financiero de los reyes. Colón logro convencerlo de que aceptara el proyecto, prometiéndole un préstamo para aparejar la expedición. El 17 de abril de 1492 los reyes de Castilla aprobaron por escrito el proyecto de contrato con Colón. Posteriormente se le confirió el título de Don, y en caso de éxito, los títulos de Almirante, Gobernador y Virrey, así como el devengo de sueldos por estos cargos y los ingresos de las nuevas tierras en las cantidades indicadas y el derecho a entender en los asuntos penales y civiles, ligados con todo ello.
La expedición en ultramar estaba considerada por la corona, ante todo, de empresa comercial arriesgada. La reina dio su conformidad cuando vio que apoyaban el proyecto mercaderes sensatos. Los reyes decidieron restringir al mínimo los gastos en la expedición. Se pusieron a disposición de Colón dos carabelas con aparejo de velas latinas. Las tripulaciones fueron reunidas a la fuerza entre los habitantes de Palos condenados a un año de trabajos forzados por agravio a su Alteza y delincuentes comunes. La tercera embarcación la aparejo Colón. La primera nave, La Santa María, fue dirigida por el propio Cristóbal Colon con el pabellón de Almirante. La segunda nave, La Pinta, fue capitaneada por Martín Alonso. Mientras que la tercera nave, La Niña, fue designada a Vicente Yáñez.
Fuentes
- I.P.Maguidóvich. (1973). Historia del Descubrimiento y Exploración de Latinoamérica. Moscú: Editorial Progreso Moscú.
- https://sge.org/publicaciones/numero-de-boletin/boletin-48/la-expedicion-de-cristobal-colon/
- https://www.historiadelnuevomundo.com/el-proyecto-de-cristobal-colon/
- https://www.youtube.com/watch?v=h9IeVnsTw2k&ab_channel=InmortalImperioEspa%C3%B1ol-SpanishEmpire

