Santa Casilda de Toledo

Santa Casilda de Toledo
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Religión o MitologíaCatólica
Día celebración9 de abril, (en Toledo, España)
Patrón(a) o Dios(a) dePatrona de las mujeres que sufren enfermedades ginecológicas.
País o región de origenToledo, España
Venerado enBurgos, España

Santa Casilda de Toledo, la princesa árabe que se convirtió a Cristo. Virgen Eremita Mora que vino de Toledo.

Historia

Santa Casilda nació a inicios del siglo [XI] en los territorios de la antigua [Hispania], hoy España, en ese entonces invadida por los árabes provenientes del norte de [África]. Fue hija del rey moro de Toledo, al que se nombra como Almacrin o Al-Mamún, emir (suerte de príncipe o rey musulmán), hombre conocido por su crueldad y odio contra los cristianos y por haber hecho de sus dominios uno de los principales centros culturales del al-Andalus (nombre que los árabes le dieron a la península ibérica durante los siglos que duró la ocupación). Casilda fue una mujer de carácter fuerte, de inmenso valor y generosidad. El nombre “Casilda” significa “poesía” o “arte” en árabe. Y, curiosamente, fue un gran artista, el pintor español Francisco de Zurbarán, quien inmortalizó su belleza en uno de sus cuadros. Según el Martirologio Romano, “en el lugar llamado San Vicente, cerca de [Briviesca], en la región de Castilla, en España, santa Casilda, virgen, que, nacida en la religión mahometana, ayudó con misericordia a los cristianos detenidos en la cárcel y después, ya cristiana, vivió como eremita († [1075])”. Etimológicamente: Casilda = Aquella que canta con alegría, es de origen árabe. Se cree que pudo haber nacido en el año [1007], mientras otros fechan el [1025]. No hay certeza completa sobre el año de su nacimiento.

Del Corán a la Biblia

A la edad de cinco años empezó a aprender el Corán de memoria; con el que todo niño musulmán aprendía a leer y escribir. No obstante, es muy probable que su madre fuera cristiana y que su educación fuera encargada a hombres sabios, conocedores de las culturas antiguas, situación puede haber provocado en ella dudas y conflictos internos sobre el Islam. También es factible que esos tales cuestionamientos fueran resueltos al amparo o guía de su madre.

Visitando la cárcel

La princesita mora tiene una abundante clemencia y ternura, a pesar de estar rodeada de todo tipo de comodidades y atenciones en la fastuosidad de la corte, no soporta la aflicción de los desafortunados que están en las mazmorras. Siente una especial piedad con los cautivos pobres y los intenta consolar llevándoles viandas en el hondón de su falda. Casilda visitaba las celdas y mazmorras llevando alimentos y medicinas escondidas en sus ropas. Muchos de los prisioneros eran sacerdotes y monjes cristianos, por lo que a través de ellos pudo conocer mejor a Cristo. Uno de esos sacerdotes prisioneros sería quien finalmente la bautizaría. Antes de su conversión definitiva, Casilda ya había dado muestras de ser una princesa piadosa que buscaba llevar consuelo material y espiritual a los prisioneros de los calabozos que regentaba su padre, Al-Mamún. Quizá fueron los mismos cautivos cristianos quienes, viendo lo recto de su conducta, le hablaron de Cristo; posiblemente correspondieron a sus múltiples delicadezas y dádivas de la mejor manera que podían, instruyéndola en la fe cristiana. Cuando llegaron a su padre los rumores de que Casilda visitaba las mazmorras, lo cual le estaba absolutamente prohibido, este decidió sorprenderla y comprobar su falta, según la tradición.

El bouquet de rosas

Un día, cuando realizaba esta labor misericordiosa, fue sorprendida por su padre. Al-Mamún interceptó a su hija en el camino cuando ésta parecía llevar algo escondido entre sus ropas. Casilda tenía comida para los reos. El rey preguntó qué era aquel bulto. Ella respondió: “¡Son Rosas!” De inmediato, el emir pidió que se las mostrara, y ella, al extender su falda, dejó caer milagrosamente un atado de rosas rojas. Su padre, que ya estaba listo para castigarla, no pudo hacerlo, quedándose confundido y en completo silencio.

Cura de su mal

Tiempo después, la princesa empezó a padecer de flujos de sangre, una afección que los médicos no pudieron curar. En los calabozos, uno de los prisioneros le hizo una sugerencia inusual: bañarse en los lagos cercanos al monasterio de San Vicente, en las tierras de La Bureba, en Briviesca (Reino de Castilla). El Cielo le revela que encontrará remedio en esas aguas milagrosas de San Vicente, allá por la Castilla cristiana. Al-Mamún, por su lado, se había convencido de que la enfermedad de su hija no tenía cura. Aun así aceptó preparar el viaje de su hija, quien saldría acompañada de la comitiva real, entre quienes había cristianos en secreto. Cuando Casilda llegó a los lagos y se bañó en ellos, sanó inmediatamente. Y, allí mismo, pidió el bautismo, se confirmó y recibió por primera vez la [Sagrada Eucaristía]. Tras lo ocurrido, y recuperando la salud la princesa decidió consagrar su vida a Cristo, preservarse virgen y pasar el resto de sus días en la soledad, dedicada a la oración y penitencia. Además, entregó la dote que le correspondía a la Iglesia y los pobres.

Muerte

Casilda murió como eremita en el año1075, en San Vicente, región de Castilla, cuando era ya una anciana de muy avanzada edad. Sus restos fueron sepultados en la ermita que ella misma construyó y hoy se conservan en el santuario que lleva su nombre, ubicado en Burgos (España). Su muerte fue sentida por cristianos y musulmanes por igual, quienes respetaban su profunda integridad y bondad.

Milagros

A Santa Casilda de Toledo se le han atribuido incontables milagros de sanación, muchos de ellos relacionados con casos de esterilidad o con afecciones ginecológicas, especialmente en favor de mujeres que padecían hemorragias o infertilidad. Pronto el santuario que lleva su nombre, ubicado en Burgos (España) se convirtió en lugar de peregrinación. Cuentan que los caminantes sintieron desde entonces su especial protección y las mujeres la invocan contra el flujo de sangre, y hasta dicen que basta que una mujer pruebe las aguas y eche una piedra al lago para tener asegurada la descendencia. Santa Casilda de Toledo fue la princesa que convirtió el pan en rosas por caridad. Es la santa de la misericordia silenciosa, famosa por su milagrosa conversión y su entrega a los cautivos cristianos. El 9 de abril, el santoral católico celebra la memoria de Santa Casilda de Toledo, una joven de linaje real moro en la España del siglo XI.

ORACIÓN A SANTA CASILDA

Oh Santa Casilda, tú que fuiste ejemplo de caridad y amor por los demás, te pido que intercedas por mí y por los míos ante Dios y me concedas las gracias que necesito. Pido con humildad un corazón limpio y lleno con el amor de Dios para compartirlo con mis hermanos y pensamientos y obras guiadas por el Espíritu Santo para ser caritativo y servir como mi Señor Jesús sirvió.

Ayúdame a ser mejor persona, a amar y respetar a mis semejantes y a compartir con los más necesitados los dones que he recibido, confiando siempre en el amor de Dios. Ayuda con la intervención divina de nuestro Señor a todas esas mujeres que desean fervorosamente tener hijos, ser mamás.

Humilde Santa Casilda de Toledo, ruega por nosotros para que encontremos la paz en nuestros corazones, ayudando a todos los hijos de Dios sin importar su cultura, religión o estatus o posición social sin menospreciar ni discriminar a nadie.

Que tú vida nos enseñe a amar y respetar a todas las personas, independientemente de su origen o condición Oh Dios, que en Santa Casilda de Toledo nos has dado un ejemplo de fe y de caridad, concédenos, por su intercesión, la gracia de seguir sus pasos y de imitar su amor a los más necesitados.

Que su ejemplo nos inspire a ser generosos con los que sufren y a ayudar de buena voluntad y siempre desinteresadamente. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Fuentes