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Títeres

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Títeres
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Concepto:Marioneta elaborada de diferentes materiales, utilizada para representar personajes para el entretenimiento de la población de diferentes edades.

Títere. Cuando se habla de la historia del teatro, por lo general se piensa en el llamado "teatro dramático", es decir, el representado por actores ante un público adulto y recogido ampliamente por los historiadores desde la más remota antigüedad. Sin embargo, marchan otras dos historias paralelas junto a estas, una es la que nos muestra la contribución de los niños y los jóvenes a la escena, ya sea como espectadores o como actores, y que pudiéramos llamar la historia "oculta", y la otra es la de esos personajes de madera, tela, barro o marfil, que han actuado junto a sus colegas humanos desde los mismos orígenes del arte teatral para protagonizar lo que podría llamarse la historia "ignorada".

Historia

El teatro de títeres es un arte milenario, el cual ha sido considerado como un medio de diversión y crítica social dirigido siempre a un público adulto; mientras que el teatro para niños, surgido apena a comienzos del pasado siglo xx, es una disciplina teatral específica en la que intérpretes adultos representan para un público infantil. Sin embargo, mientras el teatro para niños se concibe exclusivamente para los pequeños espectadores, los títeres se pueden dirigir también a los mayores. Las formas tradicionales del teatro de títeres son aquellas que, surgidas en un pasado se mantienen activas, transmitidas su técnica y su esencia de generación en generación, hasta constituir manifestaciones actuales de la cultura popular en sus países de origen. La fuente más ricas de éstas tradiciones las constituyen tos pueblos del Oriente y las diferentes etnias africanas. En todos los casos los personajes, temas y asuntos están ligados a las raíces culturales de la población.

Origen

El origen del vocablo títere en nuestro idioma no está del todo claro, es por eso que debemos referirnos a la explicación que ofrece Sebastián de Covarrubias en su libro Tesoro de la lengua castellana, de 1611. En tiempos del autor, los titiriteros solían colocarse en la boca unas lengüetas que deformaban la voz y producían un sonido chirriante y metálico, como de pitos, que sonaba "ti-ti", y de ahí viene el término. Aún en nuestros días el uso de la lengüeta resulta común en algunos lugares del mundo. Resulta curioso, sin embargo, que este sea el origen de la palabra en un idioma de raíces latinas como el nuestro, si se toma en cuenta que los romanos designaban a los muñecos con las voces pupa o pupae, que parecen antecedentes de la palabra inglesa puppet y de la alemana puppen, empleados para nombrar los títeres en len¬guas muy distintas al español.

El primer uso de la palabra títere no aparece hasta 1524, cuando Bernal Díaz del Castillo, en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, relata que en la expedición de Hernán Cortés a Honduras iban varios hombres destinados al entre¬tenimiento de la tropa, entre ellos uno que "jugaba de manos y hacia títeres". Unos años más tarde, en 1539, ya aparece el primer ejemplo de la voz retablo referida al teatrito mecánico en que se movían figuras por medio de un mecanismo de relojería. Por aquel entonces este arte estaba impregnado de un profundo sentido religioso. Los teatritos mecánicos representaban casi siempre escenas de la vida de Cristo u otras historias sagradas. Se llamaba retablo a la tabla pintada o en relieve que se colocaba en las iglesias sobre el altar y que representaba imágenes religiosas.

Títeres en el mundo

Existe una extensa variedad y forma en que se manifiestan los títeres alrededor del mundo.

Teatro de Marionetas Wayang

En las contiguas islas de Java y Bali, el término wayang significa teatro de sombras. Los muñecos del wayang golek están tallados en madera y pintados y vestidos con vivos colores. El aspecto de la cabeza y el tronco refleja el estilo de la estatuaria Indonesia. El wayang golek parece ser el antecedente más lejano de los títeres de varillas, que por eso son llamados también títeres javaneses. Las figuras planas del Wayang kulit están recortadas en cuero, y aunque destinadas a proyectarse en una pantalla, se pintan con vivos colores, los ojos y la boca bien visibles. Eso se debe a que la función puede verse lo mismo por delante que por detrás de la pantalla. Los personajes positivos son delgados, de ojos almendrados y labios finos, con la nariz y la frente unidas en una línea recta.

Los personajes negativos, por el contrario, son más gruesos y rústicos, con los ojos redondos y la frente abultada. Una varilla central, vertical y sinuosa, que recorre el cuerpo del muñeco de tos pies hasta la cabeza, se curva hacia atrás para que el operador pueda sostener la figura contra la pantalla. Los brazos se unen a los hombros con un nudo de hilo, y en colocado presentan una articulación. Lo primero que aparece en la pantalla es una figura en forma de hoja que representa a un árbol y que también puede ser símbolo del corazón. Esta figura, que recibe en Jaba el nombre de genungan y en Bali el de kayon, abre y cierra cada acto, y su movimiento lento o vivo al compás de la música sugiere diversos estados de ánimo o anuncia la posibilidad de una tormenta, un incendio o cualquier tipo de desastre.

El argumento de las obras suele estar basado en las epopeyas Mahabharata y Ramayana, lo cual apunta hacia el teatro de sombras indio como posible antecedente del wayang. Una representación normal del wayang kulit dura por lo general nueve horas; comienza alrededor de las nueve de la noche y termina al otro día a eso de las seis de la mañana. En este tiempo el público se levanta, come, bebe, y sale a tomar el fresco si lo desea. También es común que los espectadores se coloquen indistintamente frente a la pantalla mirando a las sombras, detrás de ella mirando al dalang mover sus muñecos, o alternando ambas posiciones en el transcurso de la función. Sin duda, la figura central del espectáculo es el dalang, quien manipula todos los títeres, hace las voces de cada personaje, narra las partes contadas de la acción y da la entrada a la música de la orquesta.

El ritual de wayanq kuit

La palabra wayang significa sombra, y por extensión puede usarse para definir cualquier figura sutil e inmaterial, algo muy lógico por tratarse de un arte que dista mucho de ser un simple entretenimiento. Ni el wayang kulit es solo un espectáculo ni el dalang un titiritero común. En verdad se trata de un rito de profundo carácter religioso llevado a cabo por una especie de maestro espiritual de la comunidad. Ante todo el wayang no se representa de manera arbitraria en cualquier momento, sino cuando el orden cósmico parece estar perturbado, esto es, en tiempos de terremotos, inundaciones y epidemias, o en momentos importantes de la vida humana como el nacimiento, el matrimonio o la muerte. El objetivo de la representación es fortalecer los vínculos entre los vivos y los muertos, entre los contemporáneos y sus antepasados.

El Karoz de Turquía

Los orígenes de Karagoz son inciertos, pero, su aparición en el teatro como una figura consolidada parece remontarse al siglo xiv. Karagoz, cuyo nombre significa “ojo oscuro” u “ ojo negro”, es un personaje cómico y eminentemente popular sin relación alguna con la religión. Se trata más bien de un bufón inventado por el pueblo para burlarse de la de la autoridad. Títere de sombra al fin, el rostro de Karagoz aparece siempre de perfil, y su cuerpo de medio perfil o de frente. Muestra una cabeza calva, un gran ojo oscuro y una barba negra, poblada y redondeada. La manipulación de Karagoz por tanto, es menos refinada que la de las sombras indonesias y chinas.

La troupe de Karagoz

La troupe de Karagoz puede llegar a interpretar unos treinta personajes. Todos, como títeres, tienen la misma estructura articulada del protagonista, pero cada uno cuenta con rasgos propios en su desempeño que lo diferencian de los demás.

Los títeres en China

Los títeres existen en China desde el siglo xi a.n.e. La marioneta en China se caracteriza por una amplia gama de posibilidades expresivas que vienen dadas aparte de la habilidad de los titiriteros, por sus numerosos hilos, articulaciones y recursos del muñeco, que con frecuencia puede mover la boca, los ojos, las cejas y hasta los dedos individuales de las manos. Los hombres retablo. Un viejo grabado del siglo XVIII muestra un curioso retablo de títeres de guante. En la parte superior hay un pequeño escenario, de allí hacia abajo corre una funda tubular del ancho de un hombre, y en la base se descubren los pies del titiritero.

Las sombras Chinescas

Esta técnica no aparece en China antes del siglo VII a.n.e. mientras que ya en la India se la conocía desde unos ocho siglos antes. Quizás el término se haya hecho común debido a la delicada belleza y a la merecida fama de las sombras chinas, que se dividen en dos tipos principales: las pequinesas o del norte, y las cantonesas o del sur. Las sombras pequinesas, de algo más de un pie de alto, son cortadas en un cuero muy fino que se cala primorosamente y se pinta con colores brillantes y translúcidos. Sus articulaciones son más complejas que las del wayang y las de Karagoz. A la parte superior del tronco se articulan los brazos, y a la inferior, como en el Karagoz, una pieza que corresponde a los muslos, a la cual se unen las dos piernas. La cabeza, por su parte, está separada del cuerpo y se une al tronco mediante una especie de collar plano, hecho de cuero algo más grueso, al que se adhiere una varilla.

Los títeres en la India

Considerada por muchos como la cuna del teatro de muñecos, la India posee una tradición titiritera tan remota que es imposible precisar su origen. Lo mismo sucede en China y en otros países asiáticos, y la razón principal ya ha sido expuesta antes: el material perecedero y ligero con que tienen que ser hechos los títeres no es el ideal para soportar el paso de los siglos; sin embargo, los hallazgos del monito de Harappa y el toro de Mohenjo-Daro indican la posibilidad de su existencia en la India desde el 2 5010 a.n.e. En la India se han desarrollado dos técnicas fundamentales: la marioneta y las sombras, aunque también la varilla y el guante se emplean en algunas zonas específicas. Existe, además, una estrecha relación entre la mitología, la religión y los títeres, que se consideran figuritas enviadas por los dioses para divertir a los hombres.

Las marionetas Indias

Entre las múltiples variedades de las marionetas indias, las más conocidas y famosas son las del estado de Rajastán. Allí, los miembros de la comunidad de Bhatt se dedican por entero al arte de los títeres. Estas marionetas, llamadas Khaptutli, miden unas quince o veinte pulgadas de altura, tienen la cabeza tallada en madera y el torso y los brazos hechos de tela rellena. En lugar de piernas llevan una falda las arreglan para lograr un movimiento en extremo expresivo con estas mínimas posibilidades. El arte de los rajastanes es una habilidad hereditaria que se transmite entre los hombres de la familia de padre a hijo. Cada titiritero comienza a entrenarse desde niño y debe casarse con una mujer capacitada para la técnica de la narración con tambores que acompaña al espectáculo. Las funciones de los khatputli de Rajastán suelen darse de noche. El retablo, que tiene como fondo una cortina de remiendos, se coloca sobre el suelo, y a ese mismo nivel se sitúan los espectadores. El arte de los titiriteros de Rajastán es primitivo y simple, pero en su propia esencia y tradición hay poesía. Cada vez que una marioneta pasa de padre a hijo se le coloca una nueva falda sobre la anterior.

Las sombras Indias

Las sombras indias, posibles antecedentes del wayang, se recortan también en cuero fino, y la silueta, bellamente calada, se pinta con colores brillantes y translúcidos. Lo que diferencia a estas figuras de las demás es su tamaño, ya que pueden alcanzar cuatro o cinco pies de alto. Se manipulan mediante tres varillas situadas en la parte posterior del muñeco: una vertical que se inserta a la cabeza y los fija a la pantalla, y otras dos para las manos. La literatura de los títeres. La base fundamental del teatro de muñecos indio la constituyen las epopeyas del Mahabharata y el Ramayana. El argumento de estas epopeyas y sus personajes vienen como anillo al dedo para el teatro de títeres: dioses, héroes, villanos, elefantes, dromedarios, doncellas en peligro y demonios involucrados en las más azarosas aventuras.

El Bunraku de Japón

En el teatro, las corrientes contemporáneas corren paralelas a tres expresiones tradicionales: el Kabuki, el No y el Bunraku.

Los orígenes del Bunraku

En 1789 el titiritero Bunraku-Ken Uemura fundó en Osaka una escuela de joruri, que hacia 1805 había devenido grupo profesional de titiriteros. Un descendiente de este Bunraku fundó un teatro en 1842, y treinta años más tarde, en 1872, apareció el primer teatro llamado Bunraku-Za.

Representación del Bunraku

El escenario del Bunraku es alargado y tiene un parapeto que oculta a los titiriteros hasta la altura de las rodillas o la cintura.. El cuerpo está cubierto con ricos vestidos y la cabeza tallada en madera incluye mecanismos interiores que le permiten mover la boca, las cejas y los ojos. También suelen ser movibles las falanges de los dedos de la mano. El entretenimiento de los titiriteros. Las figuras del Bunraku tienden a reproducir las acciones humanas, pero con una estilización semejante a los movimientos de la danza. Los aprendices comienzan por manipular las figuras secundarias y luego pasan amover las piernas y el vestido de una principal.

Títeres acuáticos de Vietnam

La historia relata una ceremonia de victoria celebrada por el rey para la diversión de sus súbditos que no es más que la descripción de un espectáculo de títeres acuáticos. La representación de los títeres acuáticos. En la orilla de un estanque o de una laguna se levanta una construcción de ladrillos, de tablas o de bambú, con un techo del cual desciende una pantalla o toldo hasta la superficie del agua. Los habitantes de la aldea se sitúan en las orillas, y los tambores, gongs o instrumentos populares suenan para anunciar el inicio de la función. Detrás de la pantalla o telón se colocan los manipuladores, metidos en el agua hasta la cintura.

Invisible bajo la superficie del agua cenagosa del estanque hay una especie de entarimado o rejilla de madera para brindar soporte a los títeres, los cuales se desplazan delante de la pantalla gracias al movimiento que les imprimen las cuerdas, varas o perchas que accionan los operadores, de quienes solo se percibe la silueta tras el toldo de bambú. Las figuras de madera tienen también mecanismos interiores que son accionados desde tejos por los manipuladores. Aunque las posibilidades de movimiento de estos títeres son algo limitadas, la técnica en su conjunto les permite acciones espectaculares. Sobre el agua pueden verse dragones soltando agua y fuego por sus narices y bocas, batallas entre guerreros a caballo, bailarines, desfiles de soldados, muchachas cabalgando sobre peces y el surgimiento de una bandera, completamente seca, de la superficie del agua.

Repertorio de los títeres acuáticos

El repertorio de esta popular y tradicional forma del teatro de muñecos puede reflejar la vida cotidiana de la población con carácter satírico y también incluir dramas clásicos. El repertorio antiguo presenta hechos históricos, cuentos, leyendas, trabajos rurales, juegos populares y lecciones de moral.

Títeres en Grecia y Roma

La historia de los títeres en el mundo occidental comienza en Grecia y continúa en Roma para luego seguir viaje por Europa y el resto del mundo. Es mucho lo que se sabe hoy día sobre el nacimiento de un refinado arte teatral en la Grecia Antigua y su posterior continuación en Roma, pero es muy escasa la información que ha llegado a nosotros sobre tos títeres; sabemos, sin embargo, que coexistieron con el otro teatro, aunque relegados a un plano de menor importancia. Lo que es la primera referencia conocida a un teatro de títeres data del año 422 a.n.e. En ella Xenofonte narra en sí mismas dos características del teatro de títeres en la Grecia antigua; primera que estaba a corgo de titiriteros ambulantes, y segunda, que era mayormente una diversión de para círculos selectos de ciudadanos acomodados

Historia de Guigñol es la historia de Mourguet

Mourguet utilizaba a los conocidos personajes de la troupe de Polichinelle para improvisar diálogos relacionados con la candente realidad de entonces. Muchas referencias a Guigñol afirman que nació en los años posteriores a la revolución francesa. La tradición da como fecha de nacimiento el año 1808. En este año Mourguet fue a trabajar con su grupo a un asilo de infantes, y se dice que al necesitar un personaje nuevo creó a Guigñol, el cual proviene posiblemente de un personaje cómico de la pieza Nitouche et Guigñolet, de Dorvigny, un autor teatral muy popular en la época.

Tan famoso se hizo Guigñol que su nombre se ha convertido en sinónimo de teatro de títeres en su país y en el mundo. Sobre todo en América latina, se le da el nombre de "Teatro Guigñol" o Teatro de Guiñol" al teatro de muñecos en general o, en específico, al de títeres de guante. Y esa es otra de las peculiaridades de Guigñol. No evolucionó de la marioneta ni se le concibe en otra técnica: siempre fue y será un títere de guante. Nacidos Guigñol y Gnafron, la troupe lionesa incorporó a su tercera figura importante, la esposa Madelon. Guigñol, por su parte, viste el sencillo traje del obrero de la seda lionés: una modesta chaqueta de color oscuro, una especie de bonete de tres puntas halado hacia abajo por los lados y una coleta o trenza que descansa sobre su espalda. Su rostro es joven y sonriente. Tiene dificultades con el trabajo y con la vivienda, pero se ríe de todo. Es rebelde, pero de buen corazón. Es, en fin, el espíritu popular hecho títere. Por eso es inmortal.

Balance de los títeres a finales del siglo XVIII

El siglo XVIII fue muy favorable para los títeres. Muchas figuras populares alcanzaron en estos años su consolidación plena y sentaron las bases para el surgimiento de otras, más no solo en esta línea de los teatrillos ambulantes en las plazas y en las ferias se movieron los muñecos en el XVIII: hubo también que provocaron risas en los círculos más selectos de la sociedad. La difusión alcanzada por el teatro de muñecos en este siglo comenzó a hacer de este arteun factor cultural común que llegó incluso a sentar plaza dentro de los entretenimientos familiares, convirtiéndose no solo en una diversión agradable sino en una forma de llegar a la conciencia del hombre, aportándole ideas y sabiduría.

Fuentes

  • Archivo de la Biblioteca Municipal de Sandino.