Un perro andaluz (Película)

Un perro andaluz (Película)
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Surrealismo |
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Un perro andaluz está considerada la película más significativa del cine surrealista.
NombreUn perro andaluz
Estreno6 de junio de 1929
DirectorLuis Buñuel
Producción GeneralLuis Buñuel

Un perro andaluz . Película del año 1929 considerada la película más significativa del cine surrealista. Transgrediendo los esquemas narrativos canónicos, la película pretende provocar un impacto moral en el espectador a través de la agresividad de la imagen. Remite constantemente al delirio y al sueño.

Sinopsis

En una noche clara, un hombre corta el ojo de una joven mientras una nube pasa delante de la luna. Ocho años después, un ciclista se accidenta en la calle. La misma joven lo socorre y lo besa. En una habitación, el ciclista acosa a la joven. Un incidente callejero los distrae. Un personaje andrógino juega con una mano cortada y es atropellado. El ciclista sigue acosando a la joven. Un "doble" aparece y castiga al ciclista hasta que éste le dispara. Finalmente, la joven sale al mar y se encuentra con otro hombre. En la primavera, los torsos de la joven y de su nuevo acompañante aparecen enterrados en la arena, devorados por los insectos.

Comentarios

La extensión de la descripción de los planos de esta película es obligada si se quiere dar cuenta de su carácter de poema en imágenes, cuyos hallazgos visuales proceden en gran medida del poemario homónimo que Luis Buñuel tenía listo para la imprenta en 1927. El mismo Buñuel señalaba la importancia que para él tenían los sueños, las visiones y los delirios en su vida cotidiana, en el grupo surrealista de París y, por tanto, en su cine. Por influencia de las teorías de Sigmund Freud, el surrealismo admitía las imágenes e ideas oníricas dentro de sus postulados. Toda la cinta puede definirse como una sucesión de sueños encadenados. Posee una de las secuencias más impactantes de todo el cine: la navaja que secciona un ojo de mujer. Para rodar la secuencia en que el ojo de la mujer es sajado por una navaja de afeitar se utilizó el de una vaca a la que se afeitó el pelo de la piel que lo rodea. En varias imágenes se pueden descubrir las obsesiones recurrentes en Buñuel y Dalí. Así ocurre con la crítica a la educación impartida por la Iglesia, la represión sexual, el «carnuzo» o burro en descomposición, la mano con hormigas o el cuerpo femenino. De esta manera, artesanal, pero muy innovadora e inquietante en la época de su primera proyección, se da el inicio cinematográfico de dos de las carreras artísticas más significativas de todo el surrealismo mundial. Un perro andaluz refleja el ambiente de la Residencia de Estudiantes en la que Dalí, Lorca y Buñuel convivían. El hombre castigado cara a la pared, los pupitres, la rebelión ante la autoridad, los hermanos maristas o el deseo carnal así lo atestiguan. Lorca estaba convencido que «el perro andaluz» era él, tal como explicó el propio Buñuel en 1975.

Análisis de los símbolos en un perro andaluz

Aunque Buñuel fue siempre muy hostil con aquellos que intentaban buscar significados a sus películas, llegando a afirmar en alguna entrevista que carecían de él, resulta fácil leer Un perro andaluz en clave psicoanalítica y autobiográfica. En realidad, su opinión sobre el psicoanálisis tenía que ser necesariamente pobre: Jung había dicho que Un perro andaluz era un caso claro de esquizofrenia y el director de un conocido centro psicoanalítico en Chicago que quería dar trabajo a Buñuel se declaró horrorizado tras ver la película. Antes de empezar, hay que saber que la relación entre Buñuel, Dalí y Lorca fue algo tormentosa. Buñuel era el heterosexual prototípico, boxeador, juerguista y sádico. Dalí fue un onanista compulsivo que padeció siempre un temor atroz hacia el sexo femenino, temor que terminaría por convertirse en pánico e impotencia. Lorca era conocido por su complicada homosexualidad. Estuvo enamorado de Dalí pero sus sentimientos provocaron en el artista catalán la reacción contraria: rencor y desprecio. Dalí y Buñuel quisieron atacar a Lorca ya en el título, Un perro andaluz, y también con la escena en que un andrógino es atropellado en la calle con gran alborozo del protagonista, que mira desde la ventana. Tras el atropello del invertido el protagonista se siente liberado y se dispone a forzar a su pareja. Naturalmente, aunque Lorca se sintió atacado por la película, Buñuel negó que hubiese referencia alguna al poeta andaluz. A continuación la protagonista se defiende del deseo de su galán tomando una raqueta con forma de cruz de la pared y amenazando con golpearlo. Esta cruz simboliza obviamente a la moral católica. Al protagonista le resulta imposible vencerla pues debe cargar con todo el peso de la cultura occidental (los pianos, los curas, los burros putrefactos) que ha sido siempre enemiga del cuerpo. Cuando consigue magrear algo a su pareja cae enfermo pues la educación ha convertido al deseo sexual en un veneno para nuestra conciencia. Comienza entonces una representación del conflicto edípico. La figura del padre está simbolizada por el sujeto que sólo se ve de espaldas, lleva traje y sombrero, y que lo castiga cara a la pared. Resulta curioso que cuando llega a la casa y toca el timbre aparecen los brazos de un camarero agitando una coctelera. Un toque de humor genuinamente surrealista y un elogio de los bares y el alcohol a los que Buñuel amaba. El protagonista supera el Edipo cuando consigue transformar los libros en pistolas y liquidar definitivamente a su padre. A partir de ahí es libre de nuevo para satisfacer sus deseos y acosar a la amada. La última oportunidad para consumar su amor se representa mediante un curioso juego de imágenes. Mientras ella mira a su galán, él pierde su boca (al estilo de Matrix), ella se pinta los labios y a él le crece vello púbico en el rostro que toma el aspecto de un genital femenino. Esta clara propuesta de sexo oral, antiburguesa por no ser práctica reproductora, es rechazada por la protagonista que saca la lengua y huye. Mientras cierra la puerta atrapa la mano llena de hormigas del galán. Finalmente logra escapar y aparece repentinamente en una playa donde encuentra a un apuesto bañista, que en lugar de enseñarle hormigas en el hueco de la mano le enseña un reloj. Podemos relacionar la sensación de hormigueo con el deseo sexual y la mano con el instrumento de la masturbación. Además era un lugar común de la época la advertencia de que si te masturbabas demasiado te crecerían pelos en la palma de las manos. Un bañista con reloj y sin hormigas representa poca pasión, trabajo fijo, sueldo interesante, vacaciones de verano, en fin, un buen partido. Ella olvida pronto a su verdadero amor y, como todas las mujeres, elige antes la seguridad económica que la pasión. Este episodio, además de tener un cierto aire misógino, puede leerse como una crítica de Buñuel al matrimonio burgués, institución enemiga del amor. Pueden comprobarse sus consecuencias en el plano final de la película. La escena final está inspirada en el Ángelus de Millet. Dalí interpretaba esta obra de Millet de un modo curioso: “el personaje femenino representaba la postura expectante y preliminar de la hembra de la Mantis religiosa antes de devorar al macho. Dalí confesó que en su juventud en Madrid -viví bajo el terror del acto del amor, al que confería caracteres de animalidad, de violencia y de ferocidad extremas. Siempre he pensado que el destino del macho de la Mantis ilustraba mi propio caso frente al amor”. (Román Gubern: Proyector de luna, p. 412)

Curiosidades

  • Dalí y Buñuel crean esta obra maestra del surrealismo a partir de dos sueños: el primero, de Buñuel, la escena del ojo y la hoja de afeitar; el segundo, de Dalí, las hormigas que surgen del hueco de la mano. A partir de ambos se relatan, de un modo alegórico, los altibajos en la historia de amor de una joven pareja.
  • El corte en el ojo no se le hizo a la actriz sino al ojo de una vaca.
  • Cuando el protagonista intenta acercarse a “su chica” y tiene que arrastrar dos pianos, un burro podrido y dos curas puede comprobarse que uno de ellos es Salvador Dalí.
  • El burro podrido que aparece encima del piano es, al mismo tiempo, una imagen obsesiva de la infancia de Buñuel y una crítica a la cursilería del Platero de Juan Ramón.
  • Aunque la película es muda tiene banda sonora. Esta le fue añadida en 1960 por el propio Buñuel. Se compone de un tango y fragmentos de la ópera de Wagner, Tristán e Isolda.
  • Cuando Jung vio la película diagnosticó sin vacilar un caso de dementia praecox.
  • El éxito de la película levantó sospechas dentro del grupo surrealista pues pensaban que tanto éxito significaba que era una película burguesa.
  • Al estreno de Un perro andaluz, avalado por el grupo surrealista de París (Breton, Eluard, Tzara, Char, Magritte, Arp…), acudió la flor y nata de la sociedad parisiense más escritores y pintores ceélebres como Cocteau o Picasso. Buñuel se colocó detrás de la pantalla con el gramófono y piedras en los bolsillos por si la película era un fracaso. Al final hubo grandes aplausos y Buñuel se deshizo de los proyectiles tirándolos al suelo.
  • Breton afirmó que el gesto surrealista más simple consiste en salir a la calle revólver en mano y disparar al azar contra la gente. Buñuel también escribió que Un perro andaluz no era sino un llamamiento al asesinato.

Actividades

  • 1.Interpreta todos los símbolos que aparecen en Un perro andaluz utilizando una clave psicoanalítica.
  • 2.Busca información sobre la relación entre el surrealismo y el psicoanálisis. Da tres ejemplos de obras clásicas del surrealismo en el cine, la pintura y la literatura.
  • 3.Interpreta tres grandes obras de Dalí utilizando los conceptos del psicoanálisis que has aprendido.

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