Usuario:Yasmanylamar

Introducción. Algunas empresas líderes a nivel mundial han comenzado a utilizar el Capital de Trabajo más que como una razón financiera, como un enfoque integral e incluyente para optimizar el desempeño de los procesos involucrados en la generación de liquidez de la organización tales como: pedido al cobro (order to cash), el cual va desde el pedido hasta el cobro, es decir el ciclo de venta y cobranza; compra al pago (purchase to pay) que es el ciclo de compras hasta el pago de insumos, y pronóstico a la entrega (forecast to fulfill), que es la predicción de la demanda y producción. La administración financiera busca identificar los cursos de acción que tienen el mayor efecto positivo en el valor de la empresa. Para esto es necesario establecer cuál es el valor de la empresa en el momento de la decisión y a través de que caminos puede aumentarse este valor (actuando sobre los recursos que se emplean y los medios de financiamiento que se utilizan). El análisis financiero y del Capital de Trabajo proporciona a los directivos una medida del efecto esperado que tienen las decisiones estratégicas y de gestión en el valor de la empresa. La necesidad de disponer de una información contable eficiente y oportuna resulta imprescindible para dirigir económicamente una entidad y con un adecuado Capital de Trabajo se elimina la cadena de impagos y se proyecta el desempeño futuro de una entidad, lo que representa un medio efectivo para la dirección el control de los recursos y su utilización eficiente, lo que implica que la información a un determinado nivel de dirección sea adecuada a las funciones de éste y se reciba con tiempo suficiente para tomar decisiones y controlar su resultado. Este trabajo tiene como objetivo definir el término Capital de Trabajo así como su importancia y necesidad. Palabras Claves: Capital de Trabajo, Liquidez, riesgo y rentabilidad. 1.1. Definición de Capital de Trabajo. A lo largo del tiempo, los investigadores han identificado conceptos que se han incorporado paulatinamente al Capital de trabajo[1] empresarial, como por ejemplo: liquidez y flujo de fondos. Para abordar adecuadamente los elementos relacionados con el Capital de trabajo, es necesario presentar la definición de este, como terminología a seguir, puesto que innumerables son los investigadores que se han dedicado al estudio de la gestión financiera operativa refiriéndose particularmente al análisis del Capital de trabajo, el cual también ha sido denominado por algunos autores como: fondo de maniobra, capital circulante, Capital de trabajo neto, recurso o fondo neto de rotación y tesorería neta. Así mismo, diferentes son los criterios de los especialistas sobre la definición del término, observándose una homogeneidad. Entre estos autores se destacan: L. Gitman (1986); J. Tracy (1993); F. Weston y E. Brigham (1994); Maighs (1995); L. Bernstein (1997); Van Horne y Wachowicz (1997); R. Brealey (1998); O. Amat (1998); R. Kennedy (1999); E. Santandreu (2000); A. Demestre (2002); A. Blanco (2004); G. Gómez (2004); R. Arévalo (2004), F. Munilla et al., (2005), D. Espinosa (2005) y Y. Lamar (2012)[2] Altschule. H (1945), plantea diversos criterios sobre el Capital de Trabajo, entre los cuales se destacan: “es el número de unidades monetarias invertidas en Activos Circulantes no comprometidas con Pasivos a Corto Plazo.” “es el excedente del Activo sobre el Pasivo y representa el importe del Activo Circulante que no ha sido suministrado por los acreedores a Corto Plazo.” “es la diferencia obtenida al comparar el total de Activos Circulantes, en una fecha determinada, con el total de Pasivos, también Circulantes o de Corto Plazo. El resultado de dicha comparación señala los recursos con los cuales la empresa atiende sus actividades operacionales y financieras, sin tener que acudir a fondos extraordinarios.” Los criterios según Gitman (1986), sobre el Capital de Trabajo, es: “la diferencia entre los Activos Circulantes y los Pasivos Circulantes de una empresa.” El Capital de Trabajo expresa también que: “es la parte de los Activos Circulantes de la empresa que se financian con fondos a Largo Plazo.” Según E. Santandreu, (1989), el Capital de Trabajo se debe ver desde dos puntos de vista: “Punto de vista estático: es la diferencia entre los capitales empleados por la empresa de forma permanente y las inversiones en inmovilizado neto.” “Punto de vista dinámico: necesidades financieras que se producen cíclicamente en la empresa producto de las variaciones en los niveles de actividad. Esta relación se obtiene por la diferencia entre los Activos Circulantes (inversión) y el Pasivo exigible a Corto Plazo (financiación).” “Es aquella parte de los recursos permanentes que exceden la financiación del Activos Fijos.” Como señala Weston (1994): “el Capital de Trabajo es la inversión de una empresa en Activos a Corto Plazo (Efectivo, Ventas Netas, Cuentas por Cobrar e Inventarios). El Capital de Trabajo se define como los Activos Circulantes menos los Pasivos Circulantes.” Así mismo, como sugiere Brearley (1998): “el Fondo de Maniobra Neto es los Activos Circulantes menos los Pasivos Circulantes.” Como menciona Demestre (2002), el Capital de Trabajo es: “los fondos o recursos con que opera una empresa a Corto Plazo, después de cubrir el importe de las deudas que vencen también a Corto Plazo.” En términos del profesor G. E. Gómez. (2004): El Capital de Trabajo puede definirse como: “la diferencia que se presenta entre los Activos y los Pasivos corrientes de la empresa”. Como argumenta W. Silva. (2004): El Capital de Trabajo bruto se refiere simplemente a los Activos Circulantes, el Capital de Trabajo se define como los Activos Circulantes menos los Pasivos Circulantes. El Capital de Trabajo es la inversión de una empresa en Activos a Corto Plazo (Efectivo, Valores Negociables, Cuentas por Cobrar e Inventario). Como define Espinosa. D. (2005): “ a la inversión que se realiza en activos corrientes y el financiamiento que se necesita para sostener al mismo". Como menciona Lamar. Y. (2012): “ a la inversión que se ejecuta en activos corrientes y el financiamiento que se necesita para sostener al mismo, que permitan minimizar el riesgo y maximizar la rentabilidad empresarial". Un análisis de las definiciones ofrecidas por los autores anteriormente mencionados, demuestran que el término Capital de trabajo se ha utilizado por los contables, administradores e investigadores en general, en dos direcciones: la primera cualitativa o estática y la segunda cuantitativa o dinámica, según los criterios de R. Kennedy (1999) y E. Santandreu (2000). La primera definición se utiliza de forma general, para referirse al excedente del activo circulante sobre el pasivo circulante. Esto significa que el Capital de trabajo es el importe del activo circulante que ha sido suministrado por los acreedores a largo plazo y por los accionistas, o equivalentemente, que no ha sido suministrado por los acreedores a corto plazo. Entre los autores que defienden lo anterior se encuentran: L. Gitman (1986); J. Tracy (1993); F. Weston y E. Brigham (1994); Maighs (1995); L. Bernstein (1997); R. Brealey (1998); O. Amat (1998); A. Demestre et al. (2002); A. Blanco (2004); G. Gómez (2004); R. Arévalo (2004) y F. Munilla et al. (2005). Algunas de las interpretaciones que se asocian a esta definición señalan: es la medida en que la empresa resuelve sus problemas de liquidez y los recursos con los cuales esta atiende sus actividades operativas y financieras, sin tener que acudir a fondos extraordinarios[3]. La liquidez se refiere a la habilidad que adquiere una empresa para tener disponibilidad de activos de fácil conversión en efectivo, reafirmando su capacidad para cubrir en forma oportuna y sin retrasos sus obligaciones financieras a corto plazo (E. Gómez, 2004). La segunda definición, cuantitativa o dinámica, se utiliza para referirse al activo circulante, lo que define al Capital de trabajo como la inversión que se realiza en activos a corto plazo. Entre los defensores de lo anterior se destacan: F. Weston y E. Brigham (1994). Esta definición tiene sentido, en tanto explica el interés del administrativo en atender la inversión circulante proporcionada -entiéndase el importe total de los recursos usados en las operaciones normales-, y sus niveles correctos (Van Horne y Wachowicz, 1997). En los orígenes conceptuales del Capital de trabajo queda plasmada la gestión del mismo como uno de los objetivos fundamentales del administrador financiero, observándose una semejanza entre los investigadores del tema al definirla como el manejo o administración de todas las cuentas corrientes de la empresa, que incluyen activos corrientes. Autores como: L. Gitman (1986), F. Weston y E. Brigham (1994) y Van Horne y Wachowicz (1997) incluyen el efecto del Capital de trabajo sobre el riesgo y la rentabilidad de la empresa. En el contexto de esta investigación, se comparte la definición dada por D. Espinosa (2005) para el término de gestión del Capital de trabajo, luego de revisar los criterios expuestos por los autores F. Weston y E. Brigham (1994), E. Santandreu (2000), A. Demestre et al. (2002) y F. Munilla (2005), el cual queda definido de la siguiente forma: “La gestión del Capital de trabajo es el proceso de la Gestión Financiera Operativa, que se dedica a la planeación, ejecución y control del manejo de los componentes del Capital de trabajo y sus adecuados niveles y calidad, que permitan minimizar el riesgo y maximizar la rentabilidad empresarial”[4]. 1.2: Importancia y necesidad del Capital de trabajo. La existencia de Capital de trabajo está muy relacionada con la condición de liquidez de la empresa, sin embargo, no se puede perder de vista el grado de liquidez de cada activo circulante y el grado de exigibilidad de cada pasivo circulante (A. Demestre et al., 2002), lo cual sustenta la idea de que mientras mayor sea el margen en que los activos a corto plazo de una empresa cubren sus obligaciones a corto plazo, más capacidad de pago generará para pagar sus deudas en el momento de su vencimiento. Esto se basa en que los activos circulantes son fuentes de entradas de efectivo, en tanto que los pasivos circulantes son fuentes de desembolso de efectivo. Dado que la mayoría de las empresas no pueden hacer coincidir las recepciones de dinero con los desembolsos de éste, es necesario que las fuentes de entradas superen a los desembolsos (D. Espinosa, 2005)[5]. Según D. Espinosa (2005), otros criterios sobre la importancia del Capital de trabajo son: · Alta participación de los activos circulantes en los activos totales de las empresas por lo que los primeros requieren una cuidadosa atención (F. Weston y E. Brigham, 1994). · Evita desequilibrios que son causa de fuertes tensiones de liquidez y de situaciones que obligan a suspender pagos o cerrar la empresa por no tener el crédito necesario para hacerle frente (E. Santandreu, 2000). · Una gran parte del tiempo es dedicado por la mayoría de los administradores financieros a las operaciones internas diarias de la empresa, las cuales caen bajo el terreno de la administración del Capital de trabajo (F. Weston y E. Brigham, 1994).

La rentabilidad de una empresa puede verse afectada por el exceso de inversión en activo circulante (A. Demestre et al., 2002). Es inevitable la inversión en efectivo, cuentas por cobrar e inventarios, aunque sí lo sea en plantas y equipos que pueden ser arrendados. Esto se une a que en ocasiones, el acceso al mercado de capital a largo plazo se dificulta, por lo que debe haber un basamento sólido en el crédito comercial y en préstamos bancarios a corto plazo, todo lo cual afecta el Capital de trabajo (F. Weston y E. Brigham, 1994). Existe una relación estrecha y directa entre el crecimiento de las ventas y la necesidad de financiar los activos circulantes, relación que se percibe como causal (F. Weston y E. Brigham, 1994; Van Horne y Wachowicz, 1997 y A. Demestre et al., 2002). La supervivencia de la empresa, traducida en su capacidad para cubrir sus obligaciones a corto plazo en la medida en que éstas venzan, o la probabilidad de ser técnicamente insolvente, lo cual se resume en el riesgo, depende de la adecuada gestión del Capital de trabajo (A. Demestre et al., 2002). Existencia de “inversiones circulantes que deben financiarse con fondos permanentes” (E. Santandreu, 2000). Estas inversiones son en esencia: Stock de seguridad; es decir, stock permanente en la empresa para mantener la correcta rotación sin interrupciones y un adecuado índice de rentabilidad. Parte de la tesorería que debe permanecer inmovilizada por alguna razón (ejemplo: cuentas de retención e inversiones financieras). Cumple dos funciones, una económica y otra financiera. En su función económica puede ser considerado como bienes complementarios y heterogéneos[6] de producción que concurren a la creación de productos y servicios por parte de la empresa. En su función financiera se incluye lograr una adecuada relación entre los ritmos de liquidez y exigibilidad de los activos y pasivos circulantes respectivamente, garantizando la solvencia[7] (M. L. Lara et al., 2005). Para R. D. Kennedy (1999) y M. L. Lara et al. (2005), las necesidades de Capital de trabajo de un negocio dependen de algunos factores que a continuación se relacionarán. La naturaleza general del tipo de negocio determina las necesidades de Capital de trabajo puesto que éstas varían dependiendo del tipo de actividad que se realice. Por ejemplo, en una empresa de servicios públicos las inversiones en inventarios y cuentas por cobrar son convertidas con rapidez en efectivo; sin embargo, una empresa industrial tiene que invertir más en ellos y sus rotaciones son relativamente lentas, requiriendo de una cantidad mayor de Capital de trabajo. Así mismo, negocios con ventas de tipo estacional requerirá una cantidad máxima de Capital de trabajo por un período relativamente corto. Dicho negocio normalmente tendrá un excedente de Capital de trabajo durante el período de menor actividad en las ventas. · Unido a lo anterior, el ciclo del negocio afecta las necesidades de Capital de trabajo, pues durante los períodos de prosperidad, la actividad de los negocios se amplía, y existe una tendencia a comprar mercancías a fin de aprovechar los precios más bajos. Consecuentemente, será necesaria una mayor cantidad de Capital de trabajo. Así mismo, según se amplía el volumen de las operaciones, la cantidad de Capital de trabajo requerida viene a ser mayor, aunque no necesariamente en proporción exacta al crecimiento. · El tiempo necesario para la fabricación u obtención de la mercancía a vender y el costo unitario de la misma juega un papel fundamental, puesto que mientras mayor sea el tiempo requerido para la fabricación de la mercancía o para obtenerla, mayor cantidad de Capital de trabajo se requerirá, al igual que a medida que sea mayor el costo unitario de la misma. · Con respecto a las condiciones de compra y de venta, mientras más favorables sean las condiciones de crédito en que se realicen las compras, menos efectivo se invierte en el inventario. Por otra parte, mientras más liberales sean las condiciones de crédito concedidas a los clientes, mayor será la cantidad de Capital de trabajo que estará representada por las cuentas por cobrar. · La rotación de los inventarios y su análisis es fundamental, en tanto, mientras mayor sea el número de veces que los inventarios sean vendidos y repuestos (rotación del inventario), menor será el importe de Capital de trabajo que hará falta, menor el riesgo de pérdidas debidas a las bajas de los precios, cambios en la demanda o en el estilo y menor el costo en llevar los inventarios. Igualmente la rotación de las cuentas por cobrar influye notablemente en las necesidades de Capital de trabajo porque depende del tiempo necesario para convertirlas en efectivo. Mientras menos tiempo se requiera para cobrar dichas cuentas, menor será el importe de Capital de trabajo que se necesitará. · El grado de riesgo de una posible baja del valor del activo circulante, influye en las necesidades de Capital de trabajo, el cual mientras mayor sea, mayor será el importe necesario de éste que debe estar disponible a fin de mantener el crédito de la empresa. Para hacer frente a dicha contingencia se debe mantener una cantidad relativamente grande de efectivo o de inversiones temporales. Es importante destacar que el crecimiento de las empresas conlleva a la necesidad de un capital adicional para las inversiones en cuentas por cobrar, en inventarios y en activos fijos. Parte de este capital en la mayoría de las ocasiones es obtenido por fuentes internas, pero si el ritmo de crecimiento es acelerado, parte de él provendrá de forma externa (Y. García, 1999), financiamiento que por demás, generalmente es menos económico. [1] En la literatura de habla inglesa este término se conoce como: working capital. [2] Lamar. Y. Aplicación de un procedimiento para analizar el Capital de Trabajo y evaluar la posición de riesgo y rentabilidad. Tesis presentada en opción a l título de Licenciado en Contabilidad y Finanzas. Matanzas, 2012. [3]Con respecto a esta definición, el sitio monografías.com emitió una crítica argumentando que al definir Capital de trabajo mediante activos y pasivos a corto plazo, daría la impresión de que está afectado por las transacciones diarias, mientras que es crucial reconocer que el Capital de trabajo es el impacto financiero neto de una política a largo plazo. El Capital de trabajo no cambia cada día, sólo depende de la estrategia de la empresa con respecto a sus decisiones a largo plazo. Todo lo anterior concuerda plenamente con lo argumentado por Van Horne y Wachowicz (1997) cuando explica que administrativamente no es relevante gestionar una diferencia entre activos y pasivos circulantes, puesto que ésta es cambiante de forma continua. [4] En aproximación a: Espinosa, Daisy. 2005. Procedimiento para el análisis del Capital de trabajo. Tesis presentada en opción al título de Máster en Ciencias Económicas. Matanzas. [5] Espinosa, Daisy. Propuesta de un procedimiento para el análisis el Capital de trabajo. Caso hotelero. Tesis presentada en opción al título de Máster en Administración de Empresas. Dirigida por la Dra. Nury Hernández de Alba Álvarez. Matanzas, 2005. [6] Es complementario en la medida en que es necesario junto a los bienes de capital para el desarrollo de la producción y heterogéneo en la medida en que se encuentra formado por componentes diversos con diferentes grados de liquidez (M. L. Lara, 2005). [7] Este elemento está relacionado con el equilibrio financiero, dado por la necesidad permanente de un Capital de trabajo (recursos circulantes) que sea financiado con cierta estabilidad (a largo plazo). En función de lo anterior M. L. Lara et al. (2005), establece dos reglas básicas: 1. todo activo fijo debe estar financiado por fuentes permanentes (regla de equilibrio financiero mínimo). 2. las fuentes permanentes deben ser superiores al activo fijo o lo que es lo mismo, que el Capital de trabajo debe ser positivo (regla de seguridad). Yasmany Lamar--Yasmanylamar 16:32 8 jul 2013 (CDT)