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Formación de hábitos en los educandos.
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Concepto:Son habilidades para desarrollar hábitos correctos de alimentación en los educandos seminternos.

Hábitos correctos de alimentación. La salud y la educación son dos pilares del desarrollo social de un país, es por ello que está demostrada la necesidad de establecimientos de hábitos y costumbres beneficiosas para la salud desde los primeros momentos de la vida. Es mucho más fácil crear hábitos correctos en un niño, que modificarlos en el adulto.
A nivel mundial existe una amplia preocupación por garantizar la alimentación como un derecho humano básico que potencialice la calidad de vida, al dotar al organismo de los nutrientes necesarios para el desarrollo.
Ella en sí misma es un medio de prevención de enfermedades y anomalía en el funcionamiento biológico y psicológico del hombre en todas las etapas de la vida.

Hábitos y costumbres beneficiosos para la salud

Para educar hábitos correctos en los niños y las niñas desde su nacimiento, resulta imprescindible mantener condiciones estables y un cumplimiento riguroso del horario de vida por parte del adulto.
En concreto tiene que existir una vinculación estrecha entre la familia y la institución infantil para la adecuada formación de hábitos en las edades tempranas.
Al abordar la formación de hábitos se atiende muy específicamente las particularidades de este proceso avaladas por investigaciones psicológicas y pedagógicas, las cuales demostrarán que la asimilación de los hábitos ocurre en dos tiempos:
1. Actúan de acuerdo con las reglas de conductas pero siempre bajo la orientación del adulto (plano externo).
2. El propio niño manifiesta sus deseos de cumplir la regla por las motivaciones positivas recibidas que propician ser más independiente, tener más actividad y mejor comportamiento (plano interno).
La ejecución de un hábito depende siempre de las respectivas condiciones de la tarea que debe desarrollarse con las acciones: por ello el carácter del hábito, su flexibilidad y la facilidad de su transmisión depende necesariamente de la forma adecuada, diferenciada y generalizada en que devengan, conscientes de las condiciones en cada caso.
Los hábitos han sido estudiados por diferentes psicólogos y pedagogos desde la antigüedad, partiendo de que la formación de los estereotipos dinámicos constituye la base fisiológica de la formación de hábitos.
Los hábitos están relacionados con los períodos sensitivos del desarrollo, o sea, aquellas etapas que son más propicias para el surgimiento y la formación de una cualidad psíquica. Desde el punto de vista evolutivo, se puede apreciar que algunos adquieren mayor importancia que otros en determinados períodos, por la función que cumplen y por el nivel de desarrollo que alcanza el educando y las vivencias que va adquiriendo.

La formación de hábitos

La formación adecuada de hábitos contribuye al normal desarrollo del organismo en el educando, esto a diferencia del resto de los seres vivos, los prepara para que cada día sean personas independientes que puedan valerse por sí mismo.
Para lograr la formación de hábitos hay que tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
1. Ofrecer a los niños buenos ejemplos, en todo momento convertirnos en los modelos adecuados que ellos deseen imitar.
2. Demostrar y explicar las diferentes formas de actuar, despertando en el niño una actitud emocional positiva ante el cumplimiento de las normas y reglas de conductas. Realizar las acciones del hábito para repetirla de manera conjunta.
3. Elogiar al niño aunque las acciones que el repita no estén realizadas correctamente. Esto hace posible que el pequeño desee efectuarlas cada vez mejor, buscando la aprobación del adulto.
4. Crear situaciones para que el niño repita lo aprendido, en la forma natural.
5. Controlar lo que hace el niño, sus avances, dificultades en la asimilación de los modos de actuar, si se mantiene estático o si avanza en algunos hábitos y en otros no. Observar si el niño aplica lo aprendido en forma espontánea en las diferentes situaciones de su vida diaria.
6. La enseñanza de los hábitos debe responder a un sistema, es decir, al criterio de que los hábitos deben educarse en un orden determinado partiendo de aquellos que le son más conocidos y que llevan en si el cumplimiento de reglas y ordenes sencillas fácilmente asimilada por ellos, esto favorece que logremos una actitud hacia los restantes hábitos.
7. Mientras más pequeño es el niño y la niña, mayor es el papel que desempeña el adulto, ya que al organizarle su vida, garantiza que de la misma manera y a la misma hora coma, duerma, esté limpio y mantenga una vigilia activa, todo lo cual creará las bases para la formación de hábitos.
8. Si se quiere formar un hábito, primero hay que mostrarle al niño cómo debe actuar.

Es necesario tener en cuenta:

El ejemplo que ofrecen los adultos es muy importante. Además es fundamental ser persistente, constante y tener la suficiente paciencia para no decaer en el logro de este propósito, así como las manifestaciones de afecto y confianza que favorecen su formación teniendo en cuenta las características y posibilidades de cada niño.
Por tanto, una vez garantizadas las condiciones se le muestran al niño y la niña con el ejemplo lo que debe hacer, se les debe explicar la utilidad del mismo, o sea, los beneficios que va a obtener cuando lo adquiera.
Por otra parte será necesaria la repetición de esta actividad para que se fije en su conducta, igualmente se aprovecharán estas primeras acciones para reforzarlas y estimularlas de manera que se cree en él, las motivaciones de hacer las cosas de esta forma.
La formación de hábitos es el resultado de un trabajo sistemático en el cual es necesario repetir las mismas influencias e ir graduando paulatinamente la complejidad de las tareas. Si se le dan al niño actividades para las que no tiene que realizar esfuerzo y le son de fácil cumplimiento, este no se desarrolla. Por ejemplo, a los pequeños de dos años, al principio le cuesta mucho trabajo vestirse solos, comer correctamente, en este caso la educadora tiene que ayudarlos y a la vez ir aumentando el nivel de exigencia hasta que lo logre.
A propósito de conocer cuáles son los primeros hábitos a formar. Son indiscutiblemente, aquellos que están directamente relacionados con las necesidades básicas del niño y la niña, como son: los hábitos higiénicos y hábitos alimentarios.
Desde el primer año de vida se debe iniciar el trabajo para el uso de los cubiertos con la introducción de la cucharita con los alimentos semisólidos. A los diez meses y dieciséis días se introduce la tercera cucharita con la finalidad de que los niños aprendan a manipularla para comer.
En edades posteriores se deben formar otros hábitos como los de cortesía (el por favor y dar las gracias, el saludo y la despedida, pedir permiso, hablar en voz baja, no molestar a los demás, no interrumpir a los que hablan, brindar los alimentos y ceder el asiento), de autoservicio (vestirse y desvestirse, abotonado y desabotonado, calzarse y descalzarse, el acordonado y el lazo).
La formación correcta de estos hábitos es de primordial valor en el desarrollo del educando, pues influyen de forma positiva en el crecimiento y desarrollo del individuo.
En la edad preescolar el crecimiento del niño se torna más lento y aumenta su actividad física, son importantes los tres grupos de alimentos, se hace necesario variar el sabor y la presentación de las comidas, así como establecer un horario de alimentación y hábitos higiénicos.
Durante la edad escolar es particularmente necesaria una alimentación variada, suficiente en calidad, debido a que el niño se encuentra en pleno desarrollo físico y mental con un elevado gasto enérgico, por lo que tiene requerimientos calóricos muy altos y necesita, por tanto, de los tres grupos de alimentos principalmente de proteínas y carbohidratos.
Otro principio a tener en cuenta es que debemos incrementar el consumo de frutas y vegetales pues aportan minerales, vitaminas, y fibras dietéticas e impiden el desarrollo de enfermedades, cardiovasculares.

Explicación de los distintos alimentos

Tabla de Alimentos

Breve explicación de los distintos alimentos, así como las cantidades de nutrientes diferentes, contribuyendo a formar hábitos alimenticios saludables en los educandos (Proteínas, hidratos, grasas y minerales).

Alimentación de Educandos en Círculo Infantil

Ver También

Comedor Popular Escolar
Alimentación de peces e invertebrados







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Fuentes

Resultado de la investigación de Olga Liria Pérez Concepción.