Víctima

Víctima
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Concepto:Persona o animal que sufre un daño o perjuicio por culpa ajena o por una causa fortuita

Una víctima es una persona o animal que sufre un daño o perjuicio por culpa ajena o por una causa fortuita. Cuando el daño es ocasionado por una persona, ésta recibe el nombre de victimario. Por ejemplo: "El asalto al banco dejó como saldo una víctima fatal y dos heridos," "Este niño es una víctima de un sistema que no da las mismas oportunidades a todas las personas", "La víctima fue interrogada por el fiscal que trata de esclarecer el caso".

Otras definiciones

  • Persona o animal que sufre un daño o un perjuicio a causa de determinada acción o suceso.
  • he sido víctima de una agresión; es una víctima de su ambición"
  • Persona o animal que muere por culpa de determinada acción o suceso.
  • las víctimas de la guerra; la víctima del asesino; las víctimas de la epidemia"
  • Persona o animal destinado al sacrificio.

Tipos de víctima

En Derecho penal la víctima es la persona física que sufre un daño provocado por un sujeto. El daño puede ser físico, moral, material o psicológico. Se puede ser víctima de delitos que no hayan producido un daño corporal físico como un robo o una estafa, siendo entonces el daño meramente patrimonial. Por lo general, el delito apareja daño moral al daño material sufrido. El condenado por un delito debe resarcir los daños causados a la víctima, y cuando no es posible revertir el daño, debe ser sustituido por una indemnización de carácter pecuniario. En el ámbito de la víctima femenina, cabe destacar, frente a otras formas de victimización, la relación existente entre el agresor y la víctima (fenómeno de simbiosis). Ciertamente tienen un importante papel las concepciones y roles sociales sexistas, donde la conciencia de la superioridad del hombre y los comportamientos agresivos son dos caras de la misma moneda.

  • Las legislaciones más modernas definen las víctimas en tres tipos:

1. Al ofendido directamente por el hecho punible;

2. Al cónyuge, conviviente notorio, hijo o padre biológico o adoptivo, parientes dentro de tercer grado de consanguinidad o segundo de afinidad, a los herederos, en los hechos punibles cuyo resultado sea la muerte del directamente ofendido;

3. A los socios, asociados o miembros, respecto de los hechos punibles que afectan a una Persona Jurídica, cometidos por quienes la dirigen, administran o controlan.

También puede ser víctima el Estado,en aquellos delitos que atentan contra un bien jurídico cuyo titular sea el Estado, por ejemplo: la Salud Pública; la fe pública. En estos casos puede existir concurrencia de víctimas, entre el Estado y las personas naturales o jurídicas que también sufrieron daños derivados de la comisión de un acto punible. En guerra, se denomina víctima a la persona física, ya sea militar o no, que muere o es herido en el transcurso de una batalla o acción de guerra. Por ello se pone un mayor énfasis en los daños corporales, diferenciándose en este caso entre heridos y fallecidos (siendo todos ellos víctimas).

También se suele diferenciar entre víctimas militares (soldados de uno u otro bando) y civiles (también llamados daños colaterales).

Al igual que en la guerra, se denomina víctimas de un desastre natural (terremoto, maremoto, erupción volcánica, etc.) a aquellos con daños corporales, ya sean heridos o muertos (aunque en muchos casos se utiliza víctima para referirse exclusivamente a los fallecidos). En estos casos, los que reciben perjuicios de carácter patrimonial reciben la denominación de damnificados.

Origen o etimología

La primera acepción del término (que tiene su origen en un vocablo latino de escritura similar) hace referencia al ser vivo (persona o animal) destinado al sacrificio. Sin embargo, cabe mencionar que este uso es el menos común en la actualidad, ya que la noción de víctima suele mencionar a la persona dañada por otro ser humano o por una fuerza mayor.

Omitir la posibilidad de que un animal pueda ser considerado una víctima tiene coherencia con la posición en la cual los seres humanos ubicamos al resto de la naturaleza: no es más que un simple recurso que alguien o algo puso a nuestra disposición, para que lo explotáramos sin piedad con el fin de satisfacer nuestras necesidades. Claro está, que lejos están las sociedades actuales de tomar del entorno solamente lo que necesitan para subsistir.

Los animales que nacen y son asesinados en un matadero son auténticas víctimas, aunque no nos denuncien, aunque no planeen una represalia contra sus torturadores. Son las víctimas perfectas, porque nadie las reconoce como tales, porque no se quejan y aceptan el abuso que los seres humanos les imponen.

Los animales, las víctimas silenciosas, ven morir a sus hijos sin poder impedirlo, crecen en espacios reducidos que ninguna persona aguantaría sin enloquecer, comiendo y engordando, permitiendo manoseos, siendo sujetos de crueles experimentos. Todo esto ocurre desde hace décadas, sin interrupción, y la lengua quiere dejar de reconocerlos como víctimas.

Todas las personas que sufren un delito son víctimas de ese hecho, aunque hayan padecido distintos tipos de daño. La víctima puede haber sido asaltada sin ninguna consecuencia física (sólo le sustrajeron dinero u otros bienes), golpeada o lastimada en medio del robo (golpes de puño, heridas de arma blanca, balazos, etc.) o puede haber fallecido como consecuencia directa de la agresión. En este último caso, se habla de víctima fatal.

En un sentido más abstracto, una persona puede ser víctima de sus propias acciones, lo cual ocurre especialmente en individuos que padecen ciertos trastornos de la personalidad. Por diferentes motivos, algunas personas se conducen a sí mismas hacia el fracaso laboral o emocional, o se producen algún tipo de daño físico; si bien en todos los casos existen razones de fondo, generalmente relacionadas con experiencias traumáticas durante la infancia causadas por los mayores que debían cuidar de ellas, las consecuencias de dichas heridas del pasado se dan con o sin la presencia de los agresores originales.

Habitualmente, las víctimas de abusos sexuales o psicológicos intentan reproducir la sensación de sumisión y humillación que una vez sufrieron sin elección; esto no significa que se sometan a malos tratos similares a los recibidos durante las agresiones que generaron el trauma, pero sí buscan sentir nuevamente esa frustración, esa impotencia que les generó el abuso.

De un modo similar, las víctimas pueden volverse victimarios de terceros, continuando con un ciclo perverso que se alimenta del sufrimiento de un inocente para intentar saciar a alguien que en algún punto de su vida también lo fue, y que nunca podrá volver a serlo.

Victima o victimario

Se muestra indefenso ante la agresión y se siente culpable; tiene aislamiento psíquico y pocas habilidades de comunicación. Ante el ciberacoso se retrae, no le dice a nadie por temor.

Responde a la agresión iniciando la espiral ascendente del círculo de la violencia; sobre todo cuando los comentarios, burlas y ofensas son cada vez más frecuentes y graves.

Desconoce cómo frenar las intimidaciones y presenta trastornos psicológicos y psicosomáticos; dolores de cabeza, desorden alimentario, ansiedad, nerviosismo, depresión, pérdida del sueño, deseo de estar solo, se niega salir con amigos por temor al rechazo o desconfianza, evoluciona a un desajuste psicosocial.

Se torna impulsivo, con actitud desafiante, culpabilidad e deseos suicidas; carecen de autocontrol y autorregulación emocional, son emotivas y sensibles.

La víctima puede tener rasgos o habilidades como: inteligencia, desempeño académico o laboral, personalidad carismática, aceptación ante el grupo, etc., las cuales son envidiadas por el agresor.

Véase también

Fuentes