Venus Cloacina
Venus Cloacina. (Cloaca, “alcantarilla” o “purificador” en latín arcaico) era, en la mitología romana, la diosa que regía la Cloaca Máxima o Máxima Cloaca, el sistema de alcantarillado de Roma.
Se dice que dicha maravilla arquitectónica fue iniciada alrededor del año 600 a.n.e por órdenes del rey de Roma Lucio Tarquinio Prisco y finalizada por Tarquinio el Soberbio el séptimo y último de los reyes de Roma.
Sumario
Historia
Los etruscos fueron excelentes ingenieros que desarrollaron hidrotecnología para proveer pozos, cisternas, riego, drenaje y alcantarillas. Estos túneles subterráneos se llamaban cuniculi (singular: cuninculus), del Griego Antiguo que significaba madriguera.
Los etruscos pusieron estos importantes cursos de agua bajo la protección de la diosa Cloacina. El nombre de la diosa parece provenir de la raíz Clure, que originalmente significaba “agua corriente” o “arroyo” y pasó a significar “limpiar o purificar”.
Los romanos
Los romanos aprendieron ingeniería de los etruscos y crearon drenajes subterráneos para proporcionar tierra para la agricultura y la construcción. También crearon una gran alcantarilla para eliminar las aguas pluviales y residuales de la ciudad de Roma.
Al igual que los etruscos, los romanos eran conscientes de la importancia de esta infraestructura. La llamaron Cloaca Máxima, la “gran corriente purificadora”, y la pusieron bajo la protección de una diosa a la que llamaron Venus Cloacina. Como señaló Starhawk en Dreaming the Dark “La mierda, la muerte y la decadencia son parte de la vida y, por lo tanto, están imbuidas de sacralidad”.
Sincretismo religioso
El sincretismo religioso, la combinación de dos ideas o deidades, ocurría con frecuencia en las religiones antiguas. En este caso, los romanos asociaban el ámbito de la diosa etrusca Cloacina (agua corriente, purificación) con las zonas bajo la influencia de Venus (sexo y fertilidad, en las que la vulva o vagina juega un papel importante, al igual que el falo).
Así, Venus, con la adición del epíteto "Cloacina", se convirtió en una diosa de la purificación, y no sólo de la purificación de la ciudad de las aguas residuales, sino también de la purificación del cuerpo de la inmundicia y de la mente y el alma de los deseos inapropiados.
El festival romano de Veneralia
El aspecto purificador de Venus también se puede ver en el festival romano de Veneralia, que se estableció bajo la dirección del Oráculo Sibilino en respuesta a incidentes de conducta sexual inapropiada por parte de mujeres en Roma.
Durante las Veneralia, Venus era honrada bajo el epíteto de Verticordia, “la que cambia los corazones”, un aspecto de la diosa que animaba a las mujeres romanas a practicar una conducta sexual adecuada a su estado de casadas o solteras. Durante la Venerealia, la estatua de culto de Venus Verticordia (ahora perdida) fue retirada de su templo en Roma y llevada a los baños.
Allí, las sirvientas quitaron las vestiduras y adornos personales de la diosa para bañarla y perfumarla, vestirla con ropas limpias y adornarla con joyas. Luego, la estatua fue ataviada con una corona festiva y guirnaldas de mirto y rosas, y regresó a su templo para los ritos públicos. Aquellos interesados en el amor y el matrimonio ofrecieron oraciones privadas a Venus durante Veneralia con la esperanza de recibir esas bendiciones.
La leyenda
Una leyenda romana cuenta que, en algún momento durante el mantenimiento o ampliación de la Cloaca Máxima, se encontró en la misma una estatua de forma femenina. Fue aclamada como Venus Cloacina y quizás fue una de las dos estatuas consagradas en el Sacro (santuario) de Venus Cloacina, que se encontraba en el Foro sobre un desagüe que conducía a la Cloaca Máxima.
Algunas monedas romanas tenían grabadas imágenes de Cloacina o de su capilla.
Bibliografía
- Bradley, Mark y Stow, Kenneth. Roma, Contaminación y Propiedad: Suciedad, Enfermedad e Higiene en la Ciudad Eterna. Cambridge University Press, 2012.
- De Feo, Giovanni. (2013). Minoan y Etruscan Hydro-Technologies. Agua. 5. 972-987.
- Starhawk. Soñando con la oscuridad. Boston: Beacon Press, 2012.

