Xiaomi Mi TV 4S 55"
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Xiaomi Mi TV 4S 55". Xiaomi el mercado de los televisores es importante. Muy importante. Lo confirmaron los responsables de la marca china, casi 600 productos que llegan a las tiendas con la marca Xiaomi solo tres han sido diseñados y producidos al 100% directamente por la compañía matriz, y no por startups cobijadas bajo su paraguas. Los smartphones son uno de ellos. Y las teles, otro.
Sumario
Historia
Xiaomi lleva seis años compitiendo en este mercado. Su primer televisor llegó a las tiendas chinas en 2013, y desde entonces la propia marca nos ha confirmado que ha alcanzado una penetración importante tanto en Asia como en India. ¿Cómo lo ha hecho? Recurriendo a lo que mejor sabe hacer: seducir a los usuarios con teles que tienen una relación coste/prestaciones atractiva.
Especificaciones Técnicas
La calidad de imagen de un televisor con panel LCD está condicionada por tres elementos clave: el panel, el procesado de imagen y la tecnología utilizada en la retroiluminación LED.
Este panel IPS tiene resolución 4K UHD (3.840 x 2.160 puntos) y una profundidad de color de 10 bits, por lo que es muy probable que sea similar a los que la propia LG instala en sus televisores LCD de las gamas media y alta.
Curiosamente, Sony y Samsung suelen apostar en estas familias de producto por paneles LCD de tipo VA, que tienen una tasa de contraste nativo mayor que los IPS, pero que reproducen el color con menos precisión y adolecen de unos ángulos de visión más reducidos, un hándicap que adquiere relevancia en los televisores con más pulgadas.
El esquema de retroiluminación LED de este televisor es periférico, algo razonable si tenemos en cuenta el impacto que habría tenido en su precio implementar la retroiluminación mediante LED Directo o FALD (Full Array Local Dimming). Este televisor es compatible con contenidos HDR10, pero no es capaz de interpretar metadatos dinámicos, por lo que no lee ni HDR10+ ni Dolby Vision. Según Xiaomi su capacidad máxima de entrega de brillo es de 330 nits, una cifra comedida que, sobre el papel, limita la luz que es capaz de proyectar la retroiluminación en las zonas más iluminadas de cada fotograma de los contenidos con HDR. Más adelante comprobaremos en qué medida esta capacidad de entrega de brillo limita la espectacularidad de los contenidos de alto rango dinámico.
Diseño y construcción
Xiaomi se ha esmerado en el diseño de este televisor. Como podéis ver en las fotografías que ilustran este artículo sus marcos son finos y sus pies laterales son estilizados. En las imágenes no se aprecia con claridad, pero el mecanizado del marco de aluminio es impecable, tanto que su acabado es equiparable al de los televisores de gama alta de marcas como Sony, Samsung o Panasonic.
Los pies también son metálicos y van fijados a la base del televisor con dos tornillos cada uno, por lo que colocarlos en su sitio es «pan comido», algo de lo que no pueden presumir algunos televisores que apuestan por peanas centrales.
Características Específicas
Xiaomi haya elegido para este televisor dos pies laterales, y no una peana central, es una buena noticia. Y no únicamente debido a que los pies son más fáciles de instalar, que suelen serlo, sino porque ofrecen una mayor estabilidad al panel, algo que es muy importante en los televisores de 55 pulgadas o más, a menos que hayamos decidido instalarlo empleando un soporte de pared. Además, como he mencionado en el párrafo anterior, los pies de este televisor son estilizados, por lo que pasan bastante inadvertidos, algo a lo que contribuye que Xiaomi los haya pintado en color negro (con frecuencia otras marcas recurren a pies con acabado en aluminio brillante que suelen reclamar nuestra atención).
Si nos ceñimos a todo lo que hemos observado hasta ahora podría parecer que este televisor es un LCD de gama alta. Y no lo es. Su diseño está cuidado, sí. Y el acabado del marco y los pies tiene muy buen nivel. Pero hay algo que delata que, a pesar del mimo de Xiaomi, este Mi TV 4S es un televisor de gama media: su ligereza.
El policarbonato utilizado por la marca china en el panel trasero del televisor tiene una calidad mediana, o «regulera», y un espesor mínimo. Es evidente que de alguna forma hay que ahorrar para colocar en la calle un televisor de 55 pulgadas con un panel IPS de calidad por 450 euros (aunque durante la oferta promocional inicial Xiaomi lo está vendiendo por 399 euros).
Sin duda, si hay que ahorrar en material es preferible hacerlo en el panel posterior que en los marcos o los pies.
El SoC que, entre otras cosas, se encarga de ejecutar el sistema operativo de este televisor y las apps es un MediaTek MSD6886 Quad Core a 1,5 GHz con gráficos Mali 470 MP3 a 650 MHz.
Este chip es similar al procesador que monta Sony en sus televisores, pero más allá de sus especificaciones lo realmente interesante es que es capaz de mover Android TV 9.0 con mucha agilidad. El tiempo que invierte en lanzar las apps y devolvernos a la interfaz principal cuando se lo pedimos es mínimo, por lo que en este terreno este televisor es tan capaz como cualquiera de los modelos de Philips o Sony, que son dos marcas que también apuestan por Android TV, que he analizado durante los últimos meses.
Una parte importante de la experiencia que propone Xiaomi a los usuarios que se hagan con este televisor deriva de su capacidad de actuar como centro de control domótico del ecosistema de productos de esta marca. Esta tele incorpora Google Assistant, al igual que todos los televisores con Android TV que han llegado al mercado durante los últimos años, de manera que nos permite utilizar nuestra voz para controlar desde el televisor los productos de Xiaomi que estén conectados a la misma subred que él.
Sobre el funcionamiento de muchos de los dispositivos para el hogar de esta marca con conectividad de red, como el purificador de aire, las bombillas LED o la lámpara de mesa inteligente. Es una opción atractiva, sin duda alguna, pero no es
una característica diferencial porque nos la ofrecen desde hace tiempo otros fabricantes de televisores.
Una característica de este televisor que le permite desmarcarse de la mayor parte de sus competidores que también han apostado por Android TV consiste en que, además de este sistema operativo, cuenta con PatchWall. Este software es una interfaz desarrollada por Xiaomi que nos permite acceder a apps y contenido propio, así como a recomendaciones personalizadas que genera a partir del análisis de los contenidos que solemos reproducir.
Como podéis ver en la siguiente fotografía, su interfaz es limpia y sencilla. Más aún que la de Android TV, y, en mi opinión, es un acierto.
Por el momento buena parte del contenido que nos propone es local, lo que refleja que la marca china se ha preocupado de llegar a acuerdos con los proveedores de contenido españoles, como Antena 3 o Movistar+, para ofrecernos un producto que encaje bien en el mercado español.
Aun así, no podremos calibrar el alcance de PatchWall con precisión hasta que pase más tiempo y podamos comprobar hacia dónde evoluciona esta plataforma y qué contenidos va aglutinando.
Este televisor viene bastante bien calibrado de fábrica. No está a la altura de los modelos más avanzados de Sony y Panasonic, que son, en mi opinión, las marcas que mejor calibran sus televisores, pero si nos ceñimos a su colorimetría tiene un nivel similar al de los modelos de gama media de las marcas surcoreanas. Los modos de imagen que introduce son los exigibles (estándar, película, deporte, juego, personalizado, etc.), por lo que en principio encaja bien en un escenario de uso polivalente en el que puede ser utilizado para reproducir tanto películas como contenido deportivo o videojuegos. En las siguientes secciones del artículo comprobaremos cómo rinde durante la reproducción de películas y juegos.
Aunque, como acabo de mencionar, viene bastante bien calibrado de fábrica, no dudé en indagar en los parámetros avanzados de configuración de imagen para identificar qué margen de maniobra tenemos los usuarios que queremos afinar aún más su calibración.
Y, desafortunadamente, es reducido. En la siguiente fotografía podéis ver que los únicos parámetros avanzados sobre los que podemos actuar son la reducción del ruido, el control de luma adaptativo (es la componente que describe la información de luminosidad de las imágenes), el contraste local y el rango HDMI RGB. Para muchos usuarios será suficiente, pero para los entusiastas estas opciones son muy básicas.
Echo de menos un ajuste preciso de la temperatura de color que vaya más allá de los valores básicos, del matiz y de la corrección gamma, entre otros parámetros que me parecen importantes para los usuarios avanzados.
Antes de seguir adelante merece la pena que nos detengamos un momento para echar un vistazo al mando a distancia que Xiaomi nos ofrece junto a este televisor.
Es un dispositivo Bluetooth e incorpora un micrófono al que podemos recurrir siempre que queramos interactuar con el televisor empleando Google Assistant.
Su diseño me gusta porque es estilizado e incorpora únicamente los botones esenciales para controlar el televisor. Sin apenas distracciones.
La única «pega» que puedo ponerle, y es pequeña, es que no incorpore más botones de acceso directo a las apps más utilizadas. Viene con botones para Netflix y Amazon Prime Video, y hubiese estado muy bien que también tuviese accesos directos a YouTube y HBO. Nada grave, pero ahí está.
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Calidad de imagen
Cumple con holgura, pero no sobresale para poner a prueba este televisor con contenido 4K UHD recurrí a mis películas de referencia habituales, entre las que se encuentran ‘La llegada’, ‘El renacido’ o ‘Blade Runner 2049’, todas ellas en Blu-ray 4K y Blu-ray Disc, así como a las versiones en DVD de ‘Salvar al soldado Ryan’ y ‘Kill Bill volumen 1’.
Y, por último, a contenido de Netflix y YouTube que conozco bien. Como reproductor utilicé nuestra consola Xbox One X que, además de ser una máquina estupenda para videojuegos, es un lector de películas en soporte físico muy completo.
Si he de quedarme con uno de los puntos fuertes de este televisor elegiría sin dudarlo su colorimetría. Las fotografías que ilustran este artículo no hacen del todo justicia a la habilidad con la que reproduce el color, algo que por otra parte es relativamente habitual en los televisores que apuestan por un panel IPS de calidad.
En lo que se refiere a la gestión del movimiento este televisor me ha sorprendido gratamente, sobre todo si lo comparamos con otros modelos de su mismo segmento de precio.
La calidad de imagen global de este televisor es muy convincente, especialmente si la comparamos con la que nos proponen los modelos del mismo segmento de precio de las demás marcas.
Es, en definitiva, un gama media a precio de gama de entrada.
Su principal «talón de Aquiles» aparece cuando reclama el protagonismo la retroiluminación en espacios con poca luz ambiental.
O sin ella. En este escenario de uso la retroiluminación LED periférica de la unidad que hemos analizado no consigue distribuir la luz de manera completamente uniforme en todo el panel, lo que provoca que aparezcan unas bandas que son claramente perceptibles en fotogramas muy oscuros si la luz ambiental escasea.
Con luz ambiental este hándicap no es tan evidente, pero aquellos usuarios que quieran utilizar este televisor para disfrutar sus películas favoritas con poca luz pueden tropezar con esta carencia, que, por otro lado, es frecuente en los televisores con panel IPS y retroiluminación LED periférica.
No llega al nivel de los televisores de Sony, que son, en mi opinión, los que mejor resuelven las secuencias con desplazamientos muy rápidos gracias a su habilidad a la hora de combatir el desenfoque de movimiento, pero rinde razonablemente bien. Y esto es importante tanto al reproducir películas como al utilizarlo con videojuegos.
El último «cabo suelto» que me parece importante atar antes de dar por concluida esta sección del análisis es cómo resuelve esta tele el escalado cuando recibe una señal de vídeo con una resolución inferior a la nativa del panel.
El nivel de detalle más alto nos lo ofrece, como cabe esperar, cuando reproducimos contenido nativo 4K UHD, pero el escalado desde fuentes 1080p lo resuelve razonablemente bien, aunque no consigue recuperar tanto detalle como los televisores de gama media y alta de marcas como Sony, LG o Samsung.
Al reproducir contenidos con resolución estándar la calidad de imagen global se resiente claramente, que es lo habitual. Pero, aun así, se pueden disfrutar si somos conscientes de las limitaciones que conlleva la reproducción de una película en DVD.
Así rinde con videojuegos para comprobar cómo se porta este televisor con videojuegos recurrimos una vez más a nuestra infatigable Xbox One X y a varios títulos relativamente recientes, entre los que destacan ‘Mortal Kombat 11’, ‘Forza Horizon 4’ y ‘Halo 5: Guardians’.
Todo lo que he descrito en la sección anterior en lo que se refiere a la calidad de imagen de este televisor sigue siendo válido con los videojuegos.
No obstante, antes de que indaguemos en su latencia y su tiempo de respuesta es importante que tengamos en cuenta que el panel de este televisor trabaja a una frecuencia de refresco nativa de 60 Hz, por lo que los 120 Hz que soportan los televisores de gama alta quedan fuera de su alcance.
Además, no implementa las tecnologías VRR (frecuencia de refresco variable) y ALLM (modo automático de baja latencia), y tampoco es compatible con contenidos Dolby Vision y HDR10+, como hemos visto.
Los juegos de lucha son muy sensibles a la latencia, por lo que ‘Mortal Kombat 11’ es un título capaz de sacar a relucir sin compasión una latencia excesiva.
En este televisor, como en cualquier otro modelo relativamente moderno, es esencial activar el modo para juegos si queremos minimizar la latencia porque así conseguiremos reducir sensiblemente el procesado de imagen que lleva a cabo por defecto.
En estas condiciones su latencia no es la más baja con la que me he encontrado (el récord lo tienen los 12 ms del televisor OLED C9 de LG), pero es lo suficientemente reducida para que un juego tan exigente como lo es el de NetherRealm Studios sea perfectamente jugable.
Una de las áreas en las que los paneles IPS aventajan a los VA es el tiempo de respuesta, de ahí que habitualmente consigan mantener bajo control con más facilidad el desenfoque de movimiento.
Xiaomi no nos ha proporcionado información precisa acerca del tiempo de respuesta del panel de este televisor, pero sabemos que ha sido fabricado por LG Display y que resuelve bien el movimiento, por lo que apostaría que su tiempo de respuesta oscila entre 8 y 10 ms, lo que no está pero que nada mal.
Calidad de sonido
Tiene un claro margen de mejora el sonido suele ser uno de los puntos débiles de los televisores de las gamas de entrada y media, y, desafortunadamente, esta propuesta de Xiaomi no es una excepción.
Su calidad de sonido es aceptable siempre y cuando el nivel de presión sonora que le pidamos que nos entregue no sea excesivo. Pero si se nos va la mano con el volumen la distorsión se incrementará notablemente, lo que provocará que en sesiones de uso prolongadas aparezca la siempre molesta fatiga auditiva.
Esta carencia es perdonable en un televisor de 450 euros, pero nos interesa tenerlo presente porque si queremos un sonido de cierta calidad y con pegada lo ideal es adquirir una buena barra de sonido que nos ayude a colocar el audio a la misma altura de las imágenes.
O, mejor aún, un equipo de sonido multicanal discreto. Afortunadamente hay paquetes que incorporan un receptor de A/V y un conjunto de altavoces 5.1 de cierta calidad a precios muy razonables.