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'''Basilio Paraíso Lasús.''' Marca una época en la [[historia]] económica de [[Zaragoza]]. Impulsor activo del papel de las Cámaras de Comercio, presidió la de Zaragoza durante más de un cuarto de siglo ([[1893]]-[[1919]]).
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Nació en Laluenga, [[Huelga]] el 14 de [[junio]] de [[1849]].  Hijo de un maestro de primeras  letras, siguió enseñanzas en el Instituto de Huesca, trasladándose  posteriormente a Zaragoza con la intención de proseguir en ella sus  estudios. Bien pronto sin embargo hubo de abandonarlos por necesidades  económicas. Comenzó así a trabajar en distintos oficios hasta colocarse  como escribano de actuaciones en el Juzgado del Pilar de la capital.  Aprovechando la libertad de enseñanza reconocida por la Revolución de [[1868]] ,  obtuvo la licenciatura en [[Medicina]] por la Universidad zaragozana. Pero  no era aquélla su vocación.  
 
Nació en Laluenga, [[Huelga]] el 14 de [[junio]] de [[1849]].  Hijo de un maestro de primeras  letras, siguió enseñanzas en el Instituto de Huesca, trasladándose  posteriormente a Zaragoza con la intención de proseguir en ella sus  estudios. Bien pronto sin embargo hubo de abandonarlos por necesidades  económicas. Comenzó así a trabajar en distintos oficios hasta colocarse  como escribano de actuaciones en el Juzgado del Pilar de la capital.  Aprovechando la libertad de enseñanza reconocida por la Revolución de [[1868]] ,  obtuvo la licenciatura en [[Medicina]] por la Universidad zaragozana. Pero  no era aquélla su vocación.  
 
===Trayectoria===
 
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Interesado por el mundo de los negocios,  establecería el año [[1876]], asociándose a Tomás Colandrea, un taller de  fabricación de [[espejo]]s y una tienda para la venta de los mismos. Esta  sociedad, conocida como La Veneciana ,  adquirió en los últimos años del siglo XIX una notable proyección  nacional que obligaría a la apertura de nuevos establecimientos en las  ciudades de Madrid y Sevilla.
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Interesado por el mundo de los negocios,  establecería el año [[1876]], asociándose a Tomás Colandrea, un taller de  fabricación de [[espejo]]s y una tienda para la venta de los mismos. Esta  sociedad, conocida como ''La Veneciana'' ,  adquirió en los últimos años del [[siglo XIX]] una notable proyección  nacional que obligaría a la apertura de nuevos establecimientos en las  ciudades de [[Madrid]] y Sevilla.
  
Defensor del ideario republicano desde su juventud, perteneció al  partido de Ruiz Zorrilla. Pero a la muerte de éste, el año 1895, se  desvinculó de la política activa, sin renunciar por ello, como nunca lo  hizo, ni aún en las épocas de más estrecha colaboración con la  Monarquía, a sus convicciones ideológicas.
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Defensor del ideario republicano desde su juventud, perteneció al  partido de Ruiz Zorrilla. Pero a la muerte de éste, el año [[1895]], se  desvinculó de la política activa, sin renunciar por ello, como nunca lo  hizo, ni aún en las épocas de más estrecha colaboración con la  Monarquía, a sus convicciones ideológicas.
  
 
Dedicado enteramente en los comienzos de la Restauración a la gestión  empresarial, fue adquiriendo, por su capacidad organizadora y el dominio  demostrado en la actividad comercial e industrial, un creciente  prestigio en el ámbito zaragozano. Ello le permitió acceder a los  puestos directivos de las más relevantes instituciones económicas  locales: Centro Mercantil  y Cámara Oficial de Comercio y la Industria .  Llegado a la presidencia de esta sociedad en [[1893]] —cargo que  desempeñaría hasta 1919, en que presentó su dimisión, tanto por  problemas de salud como por el hecho de haber fijado definitivamente su  residencia en Madrid, continuando hasta el año 1930 como presidente  honorario—, desarrolló una eficaz labor de organización y promoción de  la economía local, apoyada en su notable actividad como publicista, que  no ha sido, por otro lado, suficientemente valorada hasta el presente.  Dos años más tarde, en 1895, intervendría, como accionista fundador, en  la creación de la sociedad editorial Heraldo de Aragón , a cuyo consejo de administración perteneció como vocal.
 
Dedicado enteramente en los comienzos de la Restauración a la gestión  empresarial, fue adquiriendo, por su capacidad organizadora y el dominio  demostrado en la actividad comercial e industrial, un creciente  prestigio en el ámbito zaragozano. Ello le permitió acceder a los  puestos directivos de las más relevantes instituciones económicas  locales: Centro Mercantil  y Cámara Oficial de Comercio y la Industria .  Llegado a la presidencia de esta sociedad en [[1893]] —cargo que  desempeñaría hasta 1919, en que presentó su dimisión, tanto por  problemas de salud como por el hecho de haber fijado definitivamente su  residencia en Madrid, continuando hasta el año 1930 como presidente  honorario—, desarrolló una eficaz labor de organización y promoción de  la economía local, apoyada en su notable actividad como publicista, que  no ha sido, por otro lado, suficientemente valorada hasta el presente.  Dos años más tarde, en 1895, intervendría, como accionista fundador, en  la creación de la sociedad editorial Heraldo de Aragón , a cuyo consejo de administración perteneció como vocal.
  
En la perspectiva regeneracionista ha de situarse la celebración de la Asamblea de las Cámaras de Comercio ,  en Zaragoza, a finales de noviembre de [[1898]], bajo la presidencia de  Basilio Paraíso, coincidiendo de hecho con el Mensaje-Programa elaborado  ese mismo mes en Barbastro  por la Cámara Agrícola del Alto Aragón , de la que era presidente Joaquín Costa.
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En la perspectiva regeneracionista ha de situarse la celebración de la Asamblea de las Cámaras de Comercio ,  en Zaragoza, a finales de [[noviembre]] de [[1898]], bajo la presidencia de  Basilio Paraíso, coincidiendo de hecho con el Mensaje-Programa elaborado  ese mismo mes en Barbastro  por la Cámara Agrícola del Alto Aragón , de la que era presidente Joaquín Costa.
  
 
La convocatoria de una nueva asamblea por parte de la Cámara Agrícola  del Alto Aragón en febrero de [[1899]], invitando a participar en ella,  además de las corporaciones afines, a todas aquéllas relacionadas con el  mundo del trabajo y la producción, anunciaba el encuentro de las  llamadas fuerzas vivas de la nación en un intento por coordinar y hacer  más efectiva la acción regeneradora. Surgió así la Liga Nacional de Productores  que al año siguiente, en Valladolid, se integraría con las Cámaras de  Comercio, y se constituyó Unión Nacional, cuyo directorio compartirían  Paraíso, Costa y Alba. Decidida la participación de la nueva fuerza  política en la lucha electoral, significó para B. Paraíso la obtención,  en [[1901]], de un escaño en el Congreso de los Diputados. Sin embargo, los  resultados generales alcanzados por la Unión Nacional no fueron  especialmente significativos. Las disputas internas en el seno del  Directorio, los intereses contrapuestos de los distintos sectores que  apoyaban a aquélla, y una cierta indiferencia de la masa electoral —para  la cual los representantes de la Unión, mezclados en el juego  parlamentario, no se diferenciaban básicamente de los llamados políticos  de oficio— determinaron su rápida disgregación, no presentándose ya a  las urnas, como tal fuerza política, en las elecciones de [[1903]].
 
La convocatoria de una nueva asamblea por parte de la Cámara Agrícola  del Alto Aragón en febrero de [[1899]], invitando a participar en ella,  además de las corporaciones afines, a todas aquéllas relacionadas con el  mundo del trabajo y la producción, anunciaba el encuentro de las  llamadas fuerzas vivas de la nación en un intento por coordinar y hacer  más efectiva la acción regeneradora. Surgió así la Liga Nacional de Productores  que al año siguiente, en Valladolid, se integraría con las Cámaras de  Comercio, y se constituyó Unión Nacional, cuyo directorio compartirían  Paraíso, Costa y Alba. Decidida la participación de la nueva fuerza  política en la lucha electoral, significó para B. Paraíso la obtención,  en [[1901]], de un escaño en el Congreso de los Diputados. Sin embargo, los  resultados generales alcanzados por la Unión Nacional no fueron  especialmente significativos. Las disputas internas en el seno del  Directorio, los intereses contrapuestos de los distintos sectores que  apoyaban a aquélla, y una cierta indiferencia de la masa electoral —para  la cual los representantes de la Unión, mezclados en el juego  parlamentario, no se diferenciaban básicamente de los llamados políticos  de oficio— determinaron su rápida disgregación, no presentándose ya a  las urnas, como tal fuerza política, en las elecciones de [[1903]].
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Deseoso de incrementar por otra parte el significado del comercio  exterior español, estimulando a tal fin la propia producción industrial,  llevó a cabo un viaje a Marruecos en [[1910]], que le permitió conocer  especialmente las posibilidades de penetración mercantil que ofrecían  Tanger y Tetuán, los dos mercados más importantes del territorio  africano. En un contexto de obligada proyección internacional, resultaba  indispensable, en su opinión, la intervención del Estado regulando las  tarifas de los ferrocarriles; en caso de no contar con un medio barato  de transporte, Aragón se vería incapacitado para dar salida a sus  productos, no pudiendo así asumir la parte activa que debía  corresponderle en el desenvolvimiento de los intereses españoles en  dicho territorio.
 
Deseoso de incrementar por otra parte el significado del comercio  exterior español, estimulando a tal fin la propia producción industrial,  llevó a cabo un viaje a Marruecos en [[1910]], que le permitió conocer  especialmente las posibilidades de penetración mercantil que ofrecían  Tanger y Tetuán, los dos mercados más importantes del territorio  africano. En un contexto de obligada proyección internacional, resultaba  indispensable, en su opinión, la intervención del Estado regulando las  tarifas de los ferrocarriles; en caso de no contar con un medio barato  de transporte, Aragón se vería incapacitado para dar salida a sus  productos, no pudiendo así asumir la parte activa que debía  corresponderle en el desenvolvimiento de los intereses españoles en  dicho territorio.
  
En la época de la [[Primera Guerra Mundial]] fue designado por el conde de  Romanones ([[diciembre]] de [[1916]]) presidente del comité ejecutivo de la  Junta Central de Subsistencias, encargada de regular la producción, los  niveles de precios, y el comercio en general del país. Equiparable de  hecho tal presidencia a una cartera ministerial, renunciaría a ella en  el mes de marzo de [[1917]], a causa de las divergencias existentes en el  propio gobierno, como pórtico de la crisis total que en el mes de abril  llevó a García Prieto a la presidencia del Consejo de Ministros. En la  década de [[1920]], a pesar de su avanzada edad, continuó desarrollando una  notable labor, principalmente en la dirección del Consejo Superior de  Cámaras de Comercio, industria y Navegación, y como vocal del Consejo  Superior Ferroviario, sumada a continuos artículos y colaboraciones en  la prensa madrileña. Enemigo de homenajes y condecoraciones, fue un  ardiente defensor de todo lo aragonés, cuyo pasado definía como una  permanente «lección», no considerando admisible el descuido que en las  escuelas se tenía sobre la lectura y explicación de la historia  aragonesa.
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En la época de la [[Primera Guerra Mundial]] fue designado por el conde de  Romanones ([[diciembre]] de [[1916]]) presidente del comité ejecutivo de la  Junta Central de Subsistencias, encargada de regular la producción, los  niveles de precios, y el comercio en general del país. Equiparable de  hecho tal presidencia a una cartera ministerial, renunciaría a ella en  el mes de [[marzo]] de [[1917]], a causa de las divergencias existentes en el  propio gobierno, como pórtico de la crisis total que en el mes de [[abril]] llevó a García Prieto a la presidencia del Consejo de Ministros. En la  década de [[1920]], a pesar de su avanzada edad, continuó desarrollando una  notable labor, principalmente en la dirección del Consejo Superior de  Cámaras de Comercio, industria y Navegación, y como vocal del Consejo  Superior Ferroviario, sumada a continuos artículos y colaboraciones en  la prensa madrileña. Enemigo de homenajes y condecoraciones, fue un  ardiente defensor de todo lo aragonés, cuyo pasado definía como una  permanente «lección», no considerando admisible el descuido que en las  escuelas se tenía sobre la [[lectura]] y explicación de la [[historia]] aragonesa.
  
 
===Muerte===
 
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==Fuentes==
 
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*[http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=20458 Enciclopedia Aragonesa]. Consultado el 14 de julio del 2012.
 
*[http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=20458 Enciclopedia Aragonesa]. Consultado el 14 de julio del 2012.
[[Category:Personalidades]]
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[[Categoría:Comerciantes]]

última versión al 23:13 26 jul 2019

Basilio Paraíso Lasús
Información sobre la plantilla
BasilioParaiso.JPG
NombreBasilio Paraíso Lasús
Nacimiento14 de junio de 1849
Laluenga, Huelga
Fallecimiento29 de abril de 1930
Madrid, Bandera de España España


Basilio Paraíso Lasús. Marca una época en la historia económica de Zaragoza. Impulsor activo del papel de las Cámaras de Comercio, presidió la de Zaragoza durante más de un cuarto de siglo (1893-1919). Fundó la fábrica de espejos La Veneciana y fue presidente de la Exposición Hispano-Francesa de 1908.

Síntesis biográfica

Nació en Laluenga, Huelga el 14 de junio de 1849. Hijo de un maestro de primeras letras, siguió enseñanzas en el Instituto de Huesca, trasladándose posteriormente a Zaragoza con la intención de proseguir en ella sus estudios. Bien pronto sin embargo hubo de abandonarlos por necesidades económicas. Comenzó así a trabajar en distintos oficios hasta colocarse como escribano de actuaciones en el Juzgado del Pilar de la capital. Aprovechando la libertad de enseñanza reconocida por la Revolución de 1868 , obtuvo la licenciatura en Medicina por la Universidad zaragozana. Pero no era aquélla su vocación.

Trayectoria

Interesado por el mundo de los negocios, establecería el año 1876, asociándose a Tomás Colandrea, un taller de fabricación de espejos y una tienda para la venta de los mismos. Esta sociedad, conocida como La Veneciana , adquirió en los últimos años del siglo XIX una notable proyección nacional que obligaría a la apertura de nuevos establecimientos en las ciudades de Madrid y Sevilla.

Defensor del ideario republicano desde su juventud, perteneció al partido de Ruiz Zorrilla. Pero a la muerte de éste, el año 1895, se desvinculó de la política activa, sin renunciar por ello, como nunca lo hizo, ni aún en las épocas de más estrecha colaboración con la Monarquía, a sus convicciones ideológicas.

Dedicado enteramente en los comienzos de la Restauración a la gestión empresarial, fue adquiriendo, por su capacidad organizadora y el dominio demostrado en la actividad comercial e industrial, un creciente prestigio en el ámbito zaragozano. Ello le permitió acceder a los puestos directivos de las más relevantes instituciones económicas locales: Centro Mercantil y Cámara Oficial de Comercio y la Industria . Llegado a la presidencia de esta sociedad en 1893 —cargo que desempeñaría hasta 1919, en que presentó su dimisión, tanto por problemas de salud como por el hecho de haber fijado definitivamente su residencia en Madrid, continuando hasta el año 1930 como presidente honorario—, desarrolló una eficaz labor de organización y promoción de la economía local, apoyada en su notable actividad como publicista, que no ha sido, por otro lado, suficientemente valorada hasta el presente. Dos años más tarde, en 1895, intervendría, como accionista fundador, en la creación de la sociedad editorial Heraldo de Aragón , a cuyo consejo de administración perteneció como vocal.

En la perspectiva regeneracionista ha de situarse la celebración de la Asamblea de las Cámaras de Comercio , en Zaragoza, a finales de noviembre de 1898, bajo la presidencia de Basilio Paraíso, coincidiendo de hecho con el Mensaje-Programa elaborado ese mismo mes en Barbastro por la Cámara Agrícola del Alto Aragón , de la que era presidente Joaquín Costa.

La convocatoria de una nueva asamblea por parte de la Cámara Agrícola del Alto Aragón en febrero de 1899, invitando a participar en ella, además de las corporaciones afines, a todas aquéllas relacionadas con el mundo del trabajo y la producción, anunciaba el encuentro de las llamadas fuerzas vivas de la nación en un intento por coordinar y hacer más efectiva la acción regeneradora. Surgió así la Liga Nacional de Productores que al año siguiente, en Valladolid, se integraría con las Cámaras de Comercio, y se constituyó Unión Nacional, cuyo directorio compartirían Paraíso, Costa y Alba. Decidida la participación de la nueva fuerza política en la lucha electoral, significó para B. Paraíso la obtención, en 1901, de un escaño en el Congreso de los Diputados. Sin embargo, los resultados generales alcanzados por la Unión Nacional no fueron especialmente significativos. Las disputas internas en el seno del Directorio, los intereses contrapuestos de los distintos sectores que apoyaban a aquélla, y una cierta indiferencia de la masa electoral —para la cual los representantes de la Unión, mezclados en el juego parlamentario, no se diferenciaban básicamente de los llamados políticos de oficio— determinaron su rápida disgregación, no presentándose ya a las urnas, como tal fuerza política, en las elecciones de 1903.

En esta etapa inicial del reinado de Alfonso XIII se organizó en Zaragoza, el año 1908, la Exposición Internacional Hispano-Francesa conmemorativa del I Centenario de los Sitios . La destacada participación de Paraíso en la organización de este certamen fue premiada por la corporación municipal con su nombramiento como hijo adoptivo de la ciudad, siendo designado paralelamente por el gobierno de la nación como senador vitalicio.

Deseoso de incrementar por otra parte el significado del comercio exterior español, estimulando a tal fin la propia producción industrial, llevó a cabo un viaje a Marruecos en 1910, que le permitió conocer especialmente las posibilidades de penetración mercantil que ofrecían Tanger y Tetuán, los dos mercados más importantes del territorio africano. En un contexto de obligada proyección internacional, resultaba indispensable, en su opinión, la intervención del Estado regulando las tarifas de los ferrocarriles; en caso de no contar con un medio barato de transporte, Aragón se vería incapacitado para dar salida a sus productos, no pudiendo así asumir la parte activa que debía corresponderle en el desenvolvimiento de los intereses españoles en dicho territorio.

En la época de la Primera Guerra Mundial fue designado por el conde de Romanones (diciembre de 1916) presidente del comité ejecutivo de la Junta Central de Subsistencias, encargada de regular la producción, los niveles de precios, y el comercio en general del país. Equiparable de hecho tal presidencia a una cartera ministerial, renunciaría a ella en el mes de marzo de 1917, a causa de las divergencias existentes en el propio gobierno, como pórtico de la crisis total que en el mes de abril llevó a García Prieto a la presidencia del Consejo de Ministros. En la década de 1920, a pesar de su avanzada edad, continuó desarrollando una notable labor, principalmente en la dirección del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, industria y Navegación, y como vocal del Consejo Superior Ferroviario, sumada a continuos artículos y colaboraciones en la prensa madrileña. Enemigo de homenajes y condecoraciones, fue un ardiente defensor de todo lo aragonés, cuyo pasado definía como una permanente «lección», no considerando admisible el descuido que en las escuelas se tenía sobre la lectura y explicación de la historia aragonesa.

Muerte

Fallece en Madrid el 29 de abril de 1930.

Fuentes