Diferencia entre revisiones de «Rosendo Tello»

(Etapas de su obra)
 
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Su obra abarca tres etapas bien diferenciadas. A la primera corresponden sus tres primeros libros: [[Ese muro secreto, ese silencio]] (1959), [[Elegía de la piedra]] (1968) y [[Fábula del tiempo]] (1969) anticipan muchos temas que van a ser preocupación fundamental en obras posteriores, y un clima general en el que una visión surrealista se alía a una estructuradora voluntad clásica del mundo, con una metafísica que se centra en la tierra.
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Su obra abarca tres etapas bien diferenciadas. A la primera corresponden sus tres primeros libros: Ese muro secreto, ese silencio (1959), Elegía de la piedra (1968) y Fábula del tiempo (1969) anticipan muchos temas que van a ser preocupación fundamental en obras posteriores, y un clima general en el que una visión surrealista se alía a una estructuradora voluntad clásica del mundo, con una metafísica que se centra en la tierra.
  
La segunda etapa, de madurez, que llevará el título de [[El vigilante y su fábula]], según un trazado ideal que vendría a resumir los estadios estéticos, ético y religioso kierkegaardianos: [[Paréntesis de la llama]] (1975), [[Libro de las fundaciones]] (1973), [[Baladas a dos cuerdas]] (1979), [[Meditaciones de medianoche]] (1982), [[Las estancias del Sol]] (1990). En estas obras se da una tendencia épico-colectiva —abertura y comprensión de un mundo— desde un fondo lírico y personal, dentro de una reflexión metapoética y de lenguaje en que tierra, mujer y poesía parecen fusionarse. La unidad temática se anuncia al principio y al final de cada libro.
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La segunda etapa, de madurez, que llevará el título de El vigilante y su fábula, según un trazado ideal que vendría a resumir los estadios estéticos, ético y religioso kierkegaardianos: Paréntesis de la llama (1975), Libro de las fundaciones (1973), Baladas a dos cuerdas (1979), Meditaciones de medianoche (1982), Las estancias del Sol (1990). En estas obras se da una tendencia épico-colectiva —abertura y comprensión de un mundo— desde un fondo lírico y personal, dentro de una reflexión metapoética y de lenguaje en que tierra, mujer y poesía parecen fusionarse. La unidad temática se anuncia al principio y al final de cada libro.
  
 
Esta trayectoria hay que adscribirla a la tierra, de la que pretende ser una traducción simbólica: aventura singular en la búsqueda de un centro imaginativo donde un cosmos queda fundido. Historia y tiempo, personales y colectivos, coinciden. Geología y paisaje, historia y arte configuran un fondo sobre el que se alzan unas meditaciones personales que abarcan desde lo metafísico humano hasta su proyección en lo social, crítico y satírico. Inconsciente y consciente, vida y muerte, mito e historia, naturaleza y cultura, realidad e imaginación simbólica, religación y sublimación, vigilia y sueño, Montaña, Llano y Mar, conforman la «fábula del vigilante» que, como Palinuro y Moisés, jamás contemplará la tierra soñada.
 
Esta trayectoria hay que adscribirla a la tierra, de la que pretende ser una traducción simbólica: aventura singular en la búsqueda de un centro imaginativo donde un cosmos queda fundido. Historia y tiempo, personales y colectivos, coinciden. Geología y paisaje, historia y arte configuran un fondo sobre el que se alzan unas meditaciones personales que abarcan desde lo metafísico humano hasta su proyección en lo social, crítico y satírico. Inconsciente y consciente, vida y muerte, mito e historia, naturaleza y cultura, realidad e imaginación simbólica, religación y sublimación, vigilia y sueño, Montaña, Llano y Mar, conforman la «fábula del vigilante» que, como Palinuro y Moisés, jamás contemplará la tierra soñada.
  
[[Más allá de la fábula]] (1998) inicia un nuevo ciclo (réplica más universal del anterior, abierto a espacios y tiempos más amplios) que halla continuidad en [[Augurios y leyendas de un tiempo que se va]] (2000).
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Más allá de la fábula (1998) inicia un nuevo ciclo (réplica más universal del anterior, abierto a espacios y tiempos más amplios) que halla continuidad en Augurios y leyendas de un tiempo que se va (2000).
  
 
Sensibilidad poética afinada por una conciencia crítica caracteriza toda la obra del autor.
 
Sensibilidad poética afinada por una conciencia crítica caracteriza toda la obra del autor.

última versión al 15:08 18 jun 2021

Rosendo Tello
Información sobre la plantilla
Rosendo Tello.jpg
NombreRosendo Tello Aína
Nacimiento1931
Letux, Zaragoza
CiudadaníaEspañola
OcupaciónPoeta

Rosendo Tello Aína. poeta ensayista y crítico literario. Catedrático de Lengua Castellana y Literatura, ejerció la docencia hasta su jubilación.

Síntesis biográfica

(Letux, Zaragoza, 1931). Poeta ensayista y crítico literario. Catedrático de Lengua Castellana y Literatura, ejerció la docencia hasta su jubilación. Premio San Jorge 1969 de Poesía por Fábula del tiempo. Cofundador de la revista «Albaida». Miembro del grupo Niké. Estudioso de la poesía aragonesa y española, se doctoró con una tesis sobre la poesía de Juan Gil Albert.

Etapas de su obra

Su obra abarca tres etapas bien diferenciadas. A la primera corresponden sus tres primeros libros: Ese muro secreto, ese silencio (1959), Elegía de la piedra (1968) y Fábula del tiempo (1969) anticipan muchos temas que van a ser preocupación fundamental en obras posteriores, y un clima general en el que una visión surrealista se alía a una estructuradora voluntad clásica del mundo, con una metafísica que se centra en la tierra.

La segunda etapa, de madurez, que llevará el título de El vigilante y su fábula, según un trazado ideal que vendría a resumir los estadios estéticos, ético y religioso kierkegaardianos: Paréntesis de la llama (1975), Libro de las fundaciones (1973), Baladas a dos cuerdas (1979), Meditaciones de medianoche (1982), Las estancias del Sol (1990). En estas obras se da una tendencia épico-colectiva —abertura y comprensión de un mundo— desde un fondo lírico y personal, dentro de una reflexión metapoética y de lenguaje en que tierra, mujer y poesía parecen fusionarse. La unidad temática se anuncia al principio y al final de cada libro.

Esta trayectoria hay que adscribirla a la tierra, de la que pretende ser una traducción simbólica: aventura singular en la búsqueda de un centro imaginativo donde un cosmos queda fundido. Historia y tiempo, personales y colectivos, coinciden. Geología y paisaje, historia y arte configuran un fondo sobre el que se alzan unas meditaciones personales que abarcan desde lo metafísico humano hasta su proyección en lo social, crítico y satírico. Inconsciente y consciente, vida y muerte, mito e historia, naturaleza y cultura, realidad e imaginación simbólica, religación y sublimación, vigilia y sueño, Montaña, Llano y Mar, conforman la «fábula del vigilante» que, como Palinuro y Moisés, jamás contemplará la tierra soñada.

Más allá de la fábula (1998) inicia un nuevo ciclo (réplica más universal del anterior, abierto a espacios y tiempos más amplios) que halla continuidad en Augurios y leyendas de un tiempo que se va (2000).

Sensibilidad poética afinada por una conciencia crítica caracteriza toda la obra del autor.

Fuentes