Diferencia entre revisiones de «Lápida sepulcral más antigua de Matanzas»
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| − | ''' | + | '''Lápida sepulcral más antigua de Matanzas.''' En el Museo Provincial Palacio de Junco, dentro de la Sala de Epigrafía, se guarda un tesoro que narra la historia de una de las ciudades más emblemáticas de Cuba: la lápida sepulcral más antigua de Matanzas. |
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| + | Descubierta tras 122 años bajo las losas de la Catedral de Matanzas, esta pieza de mármol de Carrara es el testimonio más antiguo que conocemos del patrimonio funerario cubano y del linaje aristocrático que alguna vez permeó la ciudad. | ||
== La familia Jústiz == | == La familia Jústiz == | ||
| − | Originaria del pintoresco pueblo de [[San Sebastián (País Vasco)|San Sebastián]], en Guipúzcoa [[España]], | + | La familia Jústiz es una de las casas más emblemáticas de la historia colonial cubana. Originaria del pintoresco pueblo de [[San Sebastián (País Vasco)|San Sebastián]], en Guipúzcoa [[España]], llegó a [[Cuba]] a fines del [[siglo XVII]] y se consolidó como una de las familias más influyentes y filantrópicas de su época. |
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| + | Con un caudal económico sólido y una reputación que les valió títulos nobiliarios el Marquesado de Jústiz de Santa Ana [[1758]] y el de Prado Ameno (1787), se consolidó como protagonista en la política, economía y cultura cubana. | ||
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Entre sus descendientes destacan personalidades como don José de Jústiz y Umpiérrez (coronel del ejército real), el marqués Leonardo del Monte y de Zarraga (con sede en [[Estados Unidos|EE.UU]]) y el marqués Javier de Cárdenas y Chávarri (gobernador y capitán general en Florida). Esta red familiar convirtió a los Jústiz en un pilar social dentro de la sociedad colonial cubana. | Entre sus descendientes destacan personalidades como don José de Jústiz y Umpiérrez (coronel del ejército real), el marqués Leonardo del Monte y de Zarraga (con sede en [[Estados Unidos|EE.UU]]) y el marqués Javier de Cárdenas y Chávarri (gobernador y capitán general en Florida). Esta red familiar convirtió a los Jústiz en un pilar social dentro de la sociedad colonial cubana. | ||
| − | + | Beatriz Agustina Zayas Bazán (Marquesa de Santa Ana), nació el [[24 de febrero]] de [[1733]] en [[La Habana]], creció en una familia de la aristocracia colonial. Desde muy joven mostró una curiosidad intelectual y una pasión por las artes escénicas; la ópera y el teatro eran sus mayores aficiones. | |
| − | + | Su vida se vio marcada por dos uniones que consolidaron su posición social. El primer matrimonio con don Manuel José Aparicio del Manzano y Jústiz (el segundo marqués), con quien contrajo matrimonio el [[24 de septiembre]] de [[1751]]; tras esta unión se le concedió el título de marquesa de Jústiz de Santa Ana y le permitió participar activamente en la vida pública y cultural de la colonia. | |
| − | + | Beatriz junto a su esposo donó recursos significativos para edificar la actual [[Catedral de Matanzas]]. En [[1786]] encabezó una lista de señoras aristocráticas que donaron sus joyas para recaudar fondos que apoyaron financieramente la lucha por la independencia en las colonias del norte. Lideró una campaña para finaciar obras de beneficio público. Protestó públicamente contra la ocupación militar inglesa sobre [[La Habana]] en [[1762]] y apoyó la resistencia local. | |
| − | + | Aunque residía principalmente en [[La Habana]] pasaba largas temporadas en la hacienda “Los Molinos”, situada en Matanzas. Concedida por el Cabildo en 1715 para la producción de tabaco, la hacienda se convirtió en un modelo de gestión responsable: | |
| + | -Trato ejemplar con los esclavos, otorgándoles privilegios excepcionales dentro del sistema esclavista del [[siglo XVIII]]. | ||
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| − | Los | + | El [[5 de junio]] de [[1803]], Beatriz falleció a los 70 años en la finca Los Molinos. Fue enterrada con honores. Según costumbres coloniales, los restos se depositaban en las iglesias. Sin embargo, el Cabildo había establecido un cementerio cercano a la catedral. Su tumba ocupó el sitio izquierdo del altar mayor, reflejo de su alta comisión y prestigio. En 1925 se realizó una reparación del templo que reveló su sepulcro. |
| − | Los restos mortales de la Marquesa de Jústiz de Santa Ana descansan en la catedral matancera y la lápida sepulcral en el museo provincial Palacio de Junco, en Matanzas. | + | Los restos mortales de la Marquesa de Jústiz de Santa Ana descansan en la catedral matancera y la lápida sepulcral en el museo provincial Palacio de Junco, en Matanzas. |
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| − | + | El descubrimiento del sepulcro perteneciente a la ilustre dama Beatriz Beatriz Jústiz y Zayas se realizó tras la exhumación de los restos que había sido autorizada previamente por el doctor Gerardo Suárez, cura párroco de la Iglesia del Sagrario de la Catedral. En la ceremonia estuvo presente la jefa de sanidad, el Obispo de Matanzas, monseñor Severino Sainz Bencono; los doctores Adolfo Lecuona y Juan F. Tamargo; el inspector de sanidad, Ruiz; y el arquitecto Caballol. | |
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| + | Según el sacristán, existía una carta oficial de autorización dirigida al párroco de la catedral, para que los restos pudieran reposar siempre en el recinto sagrado. Sin embargo, esa autorización no se cumplió con respecto a la lápida sepulcral que hoy conserva el Museo Provincial Palacio de Junco, en Matanzas. | ||
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| + | === Descripción física de la pieza === | ||
| − | + | La pieza está compuesta por cinco fragmentos con faltantes y conservados en bloques de mármol de Carrara. El primer tercio está incompleto y su forma rectangular presenta un abanico en cada extremo. Al centro, un pedestal con una cruz latina imperceptible y la inscripción JHS ( Jesús Hombre Salvador). Sobre éste descansa un copón, símbolo de la abundancia y “portador” del bálsamo de la inmortalidad. A ambos lados, el árbol salix humboldtiana (sauce). Todos esos elementos en su conjunto significan la eternidad cristiana. | |
| − | + | En el segundo tercio se puede leer la palabra sepulcro, grabado en el estilo gótico alemán con influencia del barroco americano. Debajo aparece una inscripción en letra estilo Baskerville más clásica con detalles típicos del período colonial, con detalles de serif: “De la señora Doña Beatriz de Jústiz y Zayas. | |
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| − | + | El tercer tercio área en blanco. En la esquina inferior derecha firma los autores Rowe & White C.S.C. (Charleston-South-Caroline),junto con el lugar de fabricación y bordeando la losa, tres molduras ancladas. | |
| − | + | La losa es una pieza museable que mide 187 centímetros de largo, 88.3 centímetros de ancho; 5 centímetros de profundidad, y pesa 222 kilogramos. | |
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| − | + | === Contexto Histórico === | |
| − | En | + | El fragmento fue donado al Museo Municipal de Matanzas, en octubre de 1959. En la actualidad forma parte integral del patrimonio del [[Museo Provincial Palacio de Junco]], donde se exhibe en la Sala de Epigrafía. |
| − | + | Durante obras de restauración bajo las lozas que cubrían la catedral se descubrió que estaba fragmentada en cinco piezas. Cada una lleva grabado el nombre “Beatriz Jústiz Zayas” junto con símbolos e inscripciones típicas del periodo colonial. | |
| − | + | Para preservar su integridad se trasladó al [[Museo Provincial Palacio de Junco]], donde se mantiene bajo condiciones controladas para evitar su deterioro futuro. Se realizan restauraciones periódicas para mantener su integridad física e histórica. | |
| − | La | + | La lápida es considerada la más antigua que se conserva en la ciudad, lo que le confiere un valor histórico y artístico incalculable y garantiza su legado para las futuras generaciones. |
| − | + | Las lápidas cubanas son más que simples marcadores funerarios. Son documentos vivos que narran la evolución cultural y social del país a lo largo de los siglos XVIII y XIX. Su estudio permite apreciar no solo la memoria individual sino también apreciar la riqueza artística y espiritual que caracteriza al patrimonio cultural matancero. | |
| − | == | + | == Lápidas sepulcrales == |
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| − | + | Durante los últimos siglos se han conservado numerosas lápidas que revelan la historia de las distintas épocas del país. Desde los primeros cementerios coloniales hasta los períodos neoclásicos del siglo XIX, las lápidas no solo registran la memoria individual de los difuntos, sino que también reflejan el desarrollo social, económico y cultural del territorio cubano. | |
| − | Las | + | Las lápidas o losas sepulcrales son piezas de piedra, mármol o metal que cubren un nicho o tumba como recordatorio permanente de las personas enterradas. Su función va más allá del simple marcador. Suelen incluir relieves y textos que informan sobre el nombre del difunto, las circunstancias y méritos de su vida. |
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| − | + | El mármol Carrara, proveniente de Italia fue el material favorito para la fabricación de lápidas en Cuba. Su uso se popularizó a partir del [[siglo XX]] cuando se establecieron casas marmoleras locales que trabajaron para el cementerio de España en La Habana. | |
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| − | + | La mayoría de estas lápidas se encuentran bajo cuidados en museos como el Museo Palacio de Junco o en cementerios históricos con condiciones controladas para vitar su deterioro. Se realizan restauraciones periódicas para mantener su integridad física e histórica. | |
| − | + | Las lápidas cubanas son más que simples marcadores funerarios. Son documentos vivos que narran la evolución cultural y social del país a lo largo de los siglos XVIII y XIX. Su estudio permite apreciar no solo la memoria individual sino también la riqueza artística y espiritual que caracteriza al patrimonio cultural matancero. | |
| − | + | == Investigación. == | |
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| − | + | La investigación sobre la lápida sepulcral de la marquesa de Jústiz de Santa Ana ha revelado elementos de gran relevancia. Fueron objeto de análisis durante las entrevistas y consultas con especialistas locales. Entre los colaboradores se contó con el doctor Ercilio Vento Canosa, historiador de la ciudad de Matanzas y experto en el tema. Su participación fue crucial para identificar y contextualizar los diversos elementos decorativos presentes en la piedra. | |
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Ante el hallazgo, se procedió a la exhumación de los restos con la previa autorización del doctor Gerardo Suárez, cura párroco de la Iglesia del Sagrario de la Catedral, a la Jefatura de Sanidad. | Ante el hallazgo, se procedió a la exhumación de los restos con la previa autorización del doctor Gerardo Suárez, cura párroco de la Iglesia del Sagrario de la Catedral, a la Jefatura de Sanidad. | ||
| − | + | El procedimiento de exhumación fue llevado a cabo bajo la autorización previa del Dr. Gerardo Suárez Pura, quien supervisó el proceso en coordinación con los detectores del caso. La intervención se realizó en la iglesia del Sagrario de la Catedral, donde estuvieron presentes autoridades sanitarias y el Obispo de Matanzas, monseñor Severino Sainz Bencono; los doctores Adolfo Lecuona y Juan F. Tamargo; el inspector de sanidad, Ruiz; y el arquitecto Caballol, responsable del estudio. | |
| − | + | Se dispone de una carta oficial emitida por las Jefatura de Sanidad y dirigida al párroco de la catedral, que autorizó específicamente la exhumación para que solo los restos pertenecientes a la ilustre dama pudieran descansar en el recinto final. Sin embargo, no se cumplió con este requisito para los restos sepulcrales inmediatos. | |
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| − | + | Para confirmar la autenticidad y el origen fabricador de la losa sepulcral se consultó al MSc. Silvio Leonel Curiel Lorenzo, especialista en análisis de información del Centro de Información y Gestión Tecnológica. Según su investigación “en el directorio de la ciudad de Charleston, Carolina del Sur, Estados Unidos de América, se identificó que el objeto estaba listado como residentes Rowe & White, talladores de piedra, en la esquina de la Iglesia y la calle del Mercado anterior a los años [[1819]], [[1822]] y [[1825]]”. | |
| − | + | Esto sugiere que la losa objeto de estudio ([[1803]]) fue inicialmente fabricada en [[Estados Unidos|EE.UU]] con un diseño preelaborado y posteriormente completada con inscripciones originales por artesanos aislados. La diferencia estilística entre las letras "sepulcro" y "dama" confirma esta hipótesis: mientras el primer término un estilo clásico, el segundo presenta una variante más libre, lo que indica una intervención posterior por parte de artesanos o familiares para añadir palabras personalizadas. | |
| − | + | El último tercio de la lápida muestra un acabado casi en blanco, lo que permitió a los artesanos o familiares escribir libremente sus homenajes al fallecido. Este detalle evidencia que la lápida no es simplemente una piedra con inscripción: es un puente simbólico entre las personalidades influyentes del pasado, las luchas sociales y culturales que marcaron Matanzas y los valores universales como devoción, calidad y amor que trascienden fronteras. | |
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== Fuentes == | == Fuentes == | ||
* Cantillo González, Justa Bielka MCs y Lic. Esther Ángela González Palmira. Compilación de los estudios sobre la lápida sepulcral más antigua de Matanzas, [[2018]]. | * Cantillo González, Justa Bielka MCs y Lic. Esther Ángela González Palmira. Compilación de los estudios sobre la lápida sepulcral más antigua de Matanzas, [[2018]]. | ||
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Lápida sepulcral más antigua de Matanzas. En el Museo Provincial Palacio de Junco, dentro de la Sala de Epigrafía, se guarda un tesoro que narra la historia de una de las ciudades más emblemáticas de Cuba: la lápida sepulcral más antigua de Matanzas.
Descubierta tras 122 años bajo las losas de la Catedral de Matanzas, esta pieza de mármol de Carrara es el testimonio más antiguo que conocemos del patrimonio funerario cubano y del linaje aristocrático que alguna vez permeó la ciudad.
Sumario
La familia Jústiz
La familia Jústiz es una de las casas más emblemáticas de la historia colonial cubana. Originaria del pintoresco pueblo de San Sebastián, en Guipúzcoa España, llegó a Cuba a fines del siglo XVII y se consolidó como una de las familias más influyentes y filantrópicas de su época.
Con un caudal económico sólido y una reputación que les valió títulos nobiliarios el Marquesado de Jústiz de Santa Ana 1758 y el de Prado Ameno (1787), se consolidó como protagonista en la política, economía y cultura cubana.
Entre sus descendientes destacan personalidades como don José de Jústiz y Umpiérrez (coronel del ejército real), el marqués Leonardo del Monte y de Zarraga (con sede en EE.UU) y el marqués Javier de Cárdenas y Chávarri (gobernador y capitán general en Florida). Esta red familiar convirtió a los Jústiz en un pilar social dentro de la sociedad colonial cubana.
Beatriz Agustina Zayas Bazán (Marquesa de Santa Ana), nació el 24 de febrero de 1733 en La Habana, creció en una familia de la aristocracia colonial. Desde muy joven mostró una curiosidad intelectual y una pasión por las artes escénicas; la ópera y el teatro eran sus mayores aficiones.
Su vida se vio marcada por dos uniones que consolidaron su posición social. El primer matrimonio con don Manuel José Aparicio del Manzano y Jústiz (el segundo marqués), con quien contrajo matrimonio el 24 de septiembre de 1751; tras esta unión se le concedió el título de marquesa de Jústiz de Santa Ana y le permitió participar activamente en la vida pública y cultural de la colonia.
Beatriz junto a su esposo donó recursos significativos para edificar la actual Catedral de Matanzas. En 1786 encabezó una lista de señoras aristocráticas que donaron sus joyas para recaudar fondos que apoyaron financieramente la lucha por la independencia en las colonias del norte. Lideró una campaña para finaciar obras de beneficio público. Protestó públicamente contra la ocupación militar inglesa sobre La Habana en 1762 y apoyó la resistencia local.
Aunque residía principalmente en La Habana pasaba largas temporadas en la hacienda “Los Molinos”, situada en Matanzas. Concedida por el Cabildo en 1715 para la producción de tabaco, la hacienda se convirtió en un modelo de gestión responsable: -Trato ejemplar con los esclavos, otorgándoles privilegios excepcionales dentro del sistema esclavista del siglo XVIII. -Generación de ingresos que favorecieron el bienestar económico local. -Relación cercana con Juan Francisco Manzano, esclavo que ella apodaba “el niño de su vejez”; su historia ha quedado documentada gracias a las memorias de Manzano.
El 5 de junio de 1803, Beatriz falleció a los 70 años en la finca Los Molinos. Fue enterrada con honores. Según costumbres coloniales, los restos se depositaban en las iglesias. Sin embargo, el Cabildo había establecido un cementerio cercano a la catedral. Su tumba ocupó el sitio izquierdo del altar mayor, reflejo de su alta comisión y prestigio. En 1925 se realizó una reparación del templo que reveló su sepulcro.
Los restos mortales de la Marquesa de Jústiz de Santa Ana descansan en la catedral matancera y la lápida sepulcral en el museo provincial Palacio de Junco, en Matanzas.
El hallazgo
El descubrimiento del sepulcro perteneciente a la ilustre dama Beatriz Beatriz Jústiz y Zayas se realizó tras la exhumación de los restos que había sido autorizada previamente por el doctor Gerardo Suárez, cura párroco de la Iglesia del Sagrario de la Catedral. En la ceremonia estuvo presente la jefa de sanidad, el Obispo de Matanzas, monseñor Severino Sainz Bencono; los doctores Adolfo Lecuona y Juan F. Tamargo; el inspector de sanidad, Ruiz; y el arquitecto Caballol.
Según el sacristán, existía una carta oficial de autorización dirigida al párroco de la catedral, para que los restos pudieran reposar siempre en el recinto sagrado. Sin embargo, esa autorización no se cumplió con respecto a la lápida sepulcral que hoy conserva el Museo Provincial Palacio de Junco, en Matanzas.
Descripción física de la pieza
La pieza está compuesta por cinco fragmentos con faltantes y conservados en bloques de mármol de Carrara. El primer tercio está incompleto y su forma rectangular presenta un abanico en cada extremo. Al centro, un pedestal con una cruz latina imperceptible y la inscripción JHS ( Jesús Hombre Salvador). Sobre éste descansa un copón, símbolo de la abundancia y “portador” del bálsamo de la inmortalidad. A ambos lados, el árbol salix humboldtiana (sauce). Todos esos elementos en su conjunto significan la eternidad cristiana.
En el segundo tercio se puede leer la palabra sepulcro, grabado en el estilo gótico alemán con influencia del barroco americano. Debajo aparece una inscripción en letra estilo Baskerville más clásica con detalles típicos del período colonial, con detalles de serif: “De la señora Doña Beatriz de Jústiz y Zayas.
El tercer tercio área en blanco. En la esquina inferior derecha firma los autores Rowe & White C.S.C. (Charleston-South-Caroline),junto con el lugar de fabricación y bordeando la losa, tres molduras ancladas.
La losa es una pieza museable que mide 187 centímetros de largo, 88.3 centímetros de ancho; 5 centímetros de profundidad, y pesa 222 kilogramos.
Contexto Histórico
El fragmento fue donado al Museo Municipal de Matanzas, en octubre de 1959. En la actualidad forma parte integral del patrimonio del Museo Provincial Palacio de Junco, donde se exhibe en la Sala de Epigrafía.
Durante obras de restauración bajo las lozas que cubrían la catedral se descubrió que estaba fragmentada en cinco piezas. Cada una lleva grabado el nombre “Beatriz Jústiz Zayas” junto con símbolos e inscripciones típicas del periodo colonial.
Para preservar su integridad se trasladó al Museo Provincial Palacio de Junco, donde se mantiene bajo condiciones controladas para evitar su deterioro futuro. Se realizan restauraciones periódicas para mantener su integridad física e histórica.
La lápida es considerada la más antigua que se conserva en la ciudad, lo que le confiere un valor histórico y artístico incalculable y garantiza su legado para las futuras generaciones.
Las lápidas cubanas son más que simples marcadores funerarios. Son documentos vivos que narran la evolución cultural y social del país a lo largo de los siglos XVIII y XIX. Su estudio permite apreciar no solo la memoria individual sino también apreciar la riqueza artística y espiritual que caracteriza al patrimonio cultural matancero.
Lápidas sepulcrales
Durante los últimos siglos se han conservado numerosas lápidas que revelan la historia de las distintas épocas del país. Desde los primeros cementerios coloniales hasta los períodos neoclásicos del siglo XIX, las lápidas no solo registran la memoria individual de los difuntos, sino que también reflejan el desarrollo social, económico y cultural del territorio cubano.
Las lápidas o losas sepulcrales son piezas de piedra, mármol o metal que cubren un nicho o tumba como recordatorio permanente de las personas enterradas. Su función va más allá del simple marcador. Suelen incluir relieves y textos que informan sobre el nombre del difunto, las circunstancias y méritos de su vida.
El mármol Carrara, proveniente de Italia fue el material favorito para la fabricación de lápidas en Cuba. Su uso se popularizó a partir del siglo XX cuando se establecieron casas marmoleras locales que trabajaron para el cementerio de España en La Habana.
La mayoría de estas lápidas se encuentran bajo cuidados en museos como el Museo Palacio de Junco o en cementerios históricos con condiciones controladas para vitar su deterioro. Se realizan restauraciones periódicas para mantener su integridad física e histórica.
Las lápidas cubanas son más que simples marcadores funerarios. Son documentos vivos que narran la evolución cultural y social del país a lo largo de los siglos XVIII y XIX. Su estudio permite apreciar no solo la memoria individual sino también la riqueza artística y espiritual que caracteriza al patrimonio cultural matancero.
Investigación.
La investigación sobre la lápida sepulcral de la marquesa de Jústiz de Santa Ana ha revelado elementos de gran relevancia. Fueron objeto de análisis durante las entrevistas y consultas con especialistas locales. Entre los colaboradores se contó con el doctor Ercilio Vento Canosa, historiador de la ciudad de Matanzas y experto en el tema. Su participación fue crucial para identificar y contextualizar los diversos elementos decorativos presentes en la piedra.
Ante el hallazgo, se procedió a la exhumación de los restos con la previa autorización del doctor Gerardo Suárez, cura párroco de la Iglesia del Sagrario de la Catedral, a la Jefatura de Sanidad.
El procedimiento de exhumación fue llevado a cabo bajo la autorización previa del Dr. Gerardo Suárez Pura, quien supervisó el proceso en coordinación con los detectores del caso. La intervención se realizó en la iglesia del Sagrario de la Catedral, donde estuvieron presentes autoridades sanitarias y el Obispo de Matanzas, monseñor Severino Sainz Bencono; los doctores Adolfo Lecuona y Juan F. Tamargo; el inspector de sanidad, Ruiz; y el arquitecto Caballol, responsable del estudio.
Se dispone de una carta oficial emitida por las Jefatura de Sanidad y dirigida al párroco de la catedral, que autorizó específicamente la exhumación para que solo los restos pertenecientes a la ilustre dama pudieran descansar en el recinto final. Sin embargo, no se cumplió con este requisito para los restos sepulcrales inmediatos.
Para confirmar la autenticidad y el origen fabricador de la losa sepulcral se consultó al MSc. Silvio Leonel Curiel Lorenzo, especialista en análisis de información del Centro de Información y Gestión Tecnológica. Según su investigación “en el directorio de la ciudad de Charleston, Carolina del Sur, Estados Unidos de América, se identificó que el objeto estaba listado como residentes Rowe & White, talladores de piedra, en la esquina de la Iglesia y la calle del Mercado anterior a los años 1819, 1822 y 1825”.
Esto sugiere que la losa objeto de estudio (1803) fue inicialmente fabricada en EE.UU con un diseño preelaborado y posteriormente completada con inscripciones originales por artesanos aislados. La diferencia estilística entre las letras "sepulcro" y "dama" confirma esta hipótesis: mientras el primer término un estilo clásico, el segundo presenta una variante más libre, lo que indica una intervención posterior por parte de artesanos o familiares para añadir palabras personalizadas.
El último tercio de la lápida muestra un acabado casi en blanco, lo que permitió a los artesanos o familiares escribir libremente sus homenajes al fallecido. Este detalle evidencia que la lápida no es simplemente una piedra con inscripción: es un puente simbólico entre las personalidades influyentes del pasado, las luchas sociales y culturales que marcaron Matanzas y los valores universales como devoción, calidad y amor que trascienden fronteras.
Fuentes
- Cantillo González, Justa Bielka MCs y Lic. Esther Ángela González Palmira. Compilación de los estudios sobre la lápida sepulcral más antigua de Matanzas, 2018.
- Foro www.genealogy.com y en respuesta de Tracey Coleman, 20 de marzo del 2006, con el asunto Re: Rowe&White CRe: Rowe&White CSC 1803 SC.
- González García, Juan Francisco. Obras. La Habana: Instituto Cubano del Libro. 1972, p. 4.
- Partida de entierro de la señora Beatriz de Jústiz. Catedral de Matanzas. El Imparcial. Matanzas. A. XX, No. 135. 19 de junio de 1925.