Diferencia entre revisiones de «Cojímar (Habana del Este)»
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| + | De esos oasis encantados de la costa de La Habana, quizá sea Cojímar actualmente el más modesto. Sin embargo, en el pasado, fue el que gozó de más brillantes días. Y fue, además, el único que dio a la historia de Cuba horas heroicas. Desde principio del siglo [[XVIII]] ya Cojímar existía como una pobre aldea de pescadores, pero su vida histórica nace en [[1762]], por la valiente resistencia que entonces hicieran sus vecinos a las tropas inglesas que al mando del [[Conde de Albemarle]] desembarcaran en su costa. Como reliquia de la heroicidad de aquellos días, aún quedan el histórico castillo que tan bravamente se batiera con los invasores, y el lomerío que fuera testigo del coraje de [[Pepe Antonio]]. | ||
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| + | Aparte de ese espíritu tradicional de que hemos hablado, quizá si ese desplazamiento se debe también a que Cojímar reposa como una tímida gaviota sobre un lecho de agresivos arrecifes. Su intimidad y pequeñez unida a la agresividad del lecho marino y su poca extensión de arena, no permiten el tumultuoso desbordamiento de multitudes, ni tiene escenario adecuado para esos largos desfiles de trusas y de carnes exquisitamente tostadas que tan maravillosamente hoy embellecen nuestras más modernas playas. | ||
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| + | No obstante Cojímar posee no sabemos qué gozosa intimidad, sabe encantar con tan espiritual frescura y placidez, que no obstante la suntuosidad de las demás playas cercanas, en verano o en invierno no se encuentra en Cojímar una casa vacía, siempre está harta de residentes y sus aguas siempre llenas de bañistas. Pues, como panorama, es uno de los más hermosos rincones del norte de La Habana. Su clima es saludable. En sus alturas se levanta el [[Preventorio Martí]], sanatorio para niños en estados pretuberculosos. | ||
== Arquitectura == | == Arquitectura == | ||
Revisión del 10:44 24 jul 2010
Plantilla:TerritorioCojímar. Localidad ubicada en el municipio Habana del Este en la provincia Ciudad de La Habana. En 1555 Cojimar tiene presencia de indígenas, de colonizadores españoles y de esclavos africanos germen de una futura población que caracterizó al territorio. El barrio de Cojímar perteneció hasta 1976 a la villa de Guanabacoa y desde entonces constituye parte del municipio Habana del Este. Tiene una extensión territorial de 4.2 Km.
Sumario
Geografía
Cojímar tiene componentes, naturales, históricos y socioculturales; entre ellos el Río Cojímar, la playa, el valle, la vegetación, el Torreón de Cojímar, perteneciente al sistema de fortificaciones de La Habana contemplado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Límites
Sus límites son al norte la costa; al sur la moderna vía Monumental hacia Guanabacoa; por el este el margen del río Cojímar y hacia el oeste el limite de la urbanización conocida como Habana del Este o Ciudad Camilo Cienfuegos.
Clima
El clima está fuertemente influido por la cercanía de la costa, por lo que la temperatura media anual varía muy poco, sólo entre los 24 y 26 grados Celsius, en tanto la precipitación media anual es del orden de los mil 200 a mil 400 mm y la humedad relativa entre 85 y 90 por ciento.
Hidrografía
El río Cojímar, que nace en la Llanura de La Habana- Matanzas, desemboca por la Boca de Cojímar, con una extensión de 10 Km. corre en dirección SNO y tiene 5 afluentes. Posee una diversidad de usos importantes, entre ellos de fuente de abastecimiento de agua, agricultura, reservorio pesquero, conservación de la fauna y vegetación, vía de comunicación y otras.
En el tercio medio de la cuenca del río Cojímar su área es menos ondulada y en ella se localiza una gran parte de los núcleos poblacionales.
Relieve
El uso de la tierra de Cojímar es fundamentalmente urbano, es bastante limitado para la actividad agrícola, por contar con suelos poco productivos. De los sectores económicos presentes, los menos desarrollados son la agricultura y la pesca.
Historia
Colonial
Esta localidad marina es un conjunto arquitectónico y natural que surgió alrededor del antiguo fortín español conocido como Torreón de Cojímar, perteneciente al sistema de fortificaciones de La Habana, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, fundado el 15 de julio de 1649 para salvaguardar los alrededores del litoral en esa zona. A partir de entonces quedó establecido el primer asentamiento poblacional del territorio, que empezó con unos ranchos de pescadores, formándose poco a poco la aldea.
De esos oasis encantados de la costa de La Habana, quizá sea Cojímar actualmente el más modesto. Sin embargo, en el pasado, fue el que gozó de más brillantes días. Y fue, además, el único que dio a la historia de Cuba horas heroicas. Desde principio del siglo XVIII ya Cojímar existía como una pobre aldea de pescadores, pero su vida histórica nace en 1762, por la valiente resistencia que entonces hicieran sus vecinos a las tropas inglesas que al mando del Conde de Albemarle desembarcaran en su costa. Como reliquia de la heroicidad de aquellos días, aún quedan el histórico castillo que tan bravamente se batiera con los invasores, y el lomerío que fuera testigo del coraje de Pepe Antonio.
Mas Cojímar comienza a vivir sus más doradas horas a principio del siglo XIX. Desde la Real Villa de Guanabacoa de la cual era, y es todavía en nuestros días, término dependiente y desde la Capital, llegaban los Capitanes Generales, altos oficiales y las más linajudas familias a tomar los baños y a gozar del clima saludable. Viviendas de recreo, hoteles y espaciosas residencias veraniegas se levantaron a lo largo de la playa, y se abrieron algunas calles por donde rodaban plácidamente calesas, volantas y quitrines.
República neolonial
Más tarde, ya establecida la República, Cojímar aún vio días en que el sol dorado fulguró sobre sus aguas. Fue allá por los años presidenciales del general José Miguel Gómez y el general Menocal. Entonces doña Pilar Somoano del Toro, dueña por esos tiempos de uno de los más famosos hoteles capitalinos, El Telégrafo, construyó en sus alrededores un hermoso establecimiento de veraneo, el Hotel Campoamor. Aun no soñaba alcanzar la joyante Varadero el auge que ha llegado a disfrutar en nuestros días, y Cojímar volvió a la moda. Desbordó de lunas de miel; contempló nuevamente las más poderosas familias; banqueros que buscaban unas breves horas de placidez en la agitación de sus negocios; ilustres hombres públicos criollos, restaurando en sus aguas los agotados nervios, destrozados en la abnegada lucha de hacer patria.
Revolución en el poder
Mas a pesar de este republicano esplendor, ya desde entonces puede notarse un cierto olvido como balneario público en esta hermosa villa marina. Y es que siempre recatada, casi íntima, respetando a grado extremo el espíritu de sus grandes días, Cojímar tarda en aceptar, de buen grado, los revolucionarios tiempos de las modernas trusas. Ella había vivido la época de las cerradas casetas, cuando la mayoría de las gentes tomaban los baños de mar por prescripción facultativa, para aliviar sus reumas y curar los males del hígado, cuando las hermosas habaneras púdicas y ruborosas, entregaban sus bellezas al mar enfundadas castamente en antiestéticos sayones, que las resguardaban de todo ojo pecador desde el cuello a los tobillos. Pero al llegar a estas costas soleadas, lo mismo que los vientos del norte, las modas de las playas abiertas en que el baño de mar se realiza no sólo en función medicinal, sino como higiene física y mental, como deporte recreativo y como vida social, Cojímar poco a poco fue olvidada. No pudo ya competir con Santa Fe, Marianao, Varadero, Guanabo, que en más amplia extensión, con inmensos paseos de arenas surgían a la vida bajo el signo de la más desnuda modernidad.
Aparte de ese espíritu tradicional de que hemos hablado, quizá si ese desplazamiento se debe también a que Cojímar reposa como una tímida gaviota sobre un lecho de agresivos arrecifes. Su intimidad y pequeñez unida a la agresividad del lecho marino y su poca extensión de arena, no permiten el tumultuoso desbordamiento de multitudes, ni tiene escenario adecuado para esos largos desfiles de trusas y de carnes exquisitamente tostadas que tan maravillosamente hoy embellecen nuestras más modernas playas.
No obstante Cojímar posee no sabemos qué gozosa intimidad, sabe encantar con tan espiritual frescura y placidez, que no obstante la suntuosidad de las demás playas cercanas, en verano o en invierno no se encuentra en Cojímar una casa vacía, siempre está harta de residentes y sus aguas siempre llenas de bañistas. Pues, como panorama, es uno de los más hermosos rincones del norte de La Habana. Su clima es saludable. En sus alturas se levanta el Preventorio Martí, sanatorio para niños en estados pretuberculosos.
Arquitectura
Cojímar es un conjunto arquitectónico y natural representativo del modo de vida de los pescadores, que surgió alrededor del Torreón de Cojímar a mediados del Siglo XVII. Es en este sitio en el que desarrolló su afición por el deporte de la pesca el novelista norteamericano Ernest Hemingway y es en este pequeño pueblo de pescadores, al este de la capital, donde ambientó Hemingway su novela mas famosa y poética: El viejo y el mar. El lugar es bastante pintoresco aunque la afluencia turística lo ha desvirtuado ligeramente. Se destaca en este escenario el restaurante Las Terrazas, donde solía comer el novelista con su amigo Gregorio, el capitán del yate Pilar, con el que salía de pesca.
El Torreón de Cojímar es un antiguo fortín español construido en el surgidero como extensión de las defensas de La Habana, encargado de salvaguardar los alrededores del litoral en esa zona; su fecha de fundación se supone que haya sido el 15 de julio de 1649 y es a partir de entonces que quedó establecido el primer asentamiento poblacional del territorio. El poblado empezó con unos ranchos de pescadores, formándose poco a poco la aldea.
En el año 1762 entró esta pequeña fortaleza en plena acción durante la invasión de los ingleses. Aunque no pudo hacer gran resistencia por no estar del todo bien equipado, si fue lo suficientemente defensivo para que las tropas extranjeras no pudieran usar la playa de Cojímar y tuvieran que desembarcar más al este de su protegida bahía. Los ingleses la destruyeron; pero después de reconstruida, la fortificación quedó como lo que es hoy, un pequeño castillo al cual todos prefieren seguir nombrando como torreón.
En las proximidades hay un bello paisaje de terrazas escalonadas, llamado las Escaleras de Jaruco.
Es esta una zona de protección marcada por el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural.
Población
Cojímar cuenta con una población aproximada de 20 mil 400 habitantes.
Cultura
El Premio Nóbel de Literatura Ernest Hemingway halló en Cojímar su fuente de inspiración mayor para escribir ese clásico de todos los tiempos que es su novela El viejo y el mar. Aquí nació su amistad, en 1928, con Gregorio Fuentes, quien más tarde se convirtiera en patrón del yate Pilar, donde tantas veces Hemingway saliera a pescar.